[Crítica] ‘A Silent Voice’ – Una historia de amor estéticamente apabullante

Tras Your name. el mundo de la animación japonesa pareció quedarse huérfano. Pero por poco tiempo. Porque Kyoto Animation, con su directora con mayor proyección actualmente, Naoko Yamada, decidió dar un golpe sobre la mesa con la película que nos ocupa: A Silent Voice.

Chico conoce chica. Se gustan, no lo verbalizan, pero no hace falta. Una segunda chica, amiga de toda la vida de chico, se muestra suspicaz ante la repentina atención que presta a la primera chica, pero tampoco pone nada en palabras. Al final todo estalla y acaba fatal: ella sangra, él observa. Las risas nerviosas se convierten en silencio; no vuelven a encontrarse en años, hasta que chico toma la determinación de acabar con su vida.

Porque si bien podría parecer lo contrario, A Silent Voice no es la típica historia de amor.

Siguiendo la historia de Shoya Ishida (el chico) y Shoko Nishimiya (la chica), A Silent Voice nos narra una descarnada historia de amor y redención a raíz de una situación de abuso escolar. De ahí nace el conflicto principal de la película. Del bullying, pues Shoya y Shoko fueron juntos al mismo colegio, pero el acoso sistemático por parte de Shoya junto con sus otros compañeros acabaron por conseguir que Shoko se tuviera que marchar del colegio, incapaz de seguir aguantando semejante carga psicológica, emocional e incluso económica. Algo de lo cual, profesores incluidos, acabaron culpando a Shoya, convirtiéndole en nuevo objeto de bullying. Lo cual le transformó en una persona insegura y frágil incapaz de lidiar con su vida.

Pero cuando decide quitarse de en medio, se reencuentra con Shoko. Con la persona con la que lleva años queriendo disculparse después de haber comprendido el infierno que le hizo pasar por el mero hecho de ser diferente. por el hecho de ser sorda.

Eso no significa que no sea nada más que una historia de bullying, redención y el romance que surge a partir de ahí. También es la adaptación de un manga de Yoshitoki Ōima que, en principio, parecía inadaptable. Al menos hasta que llegó a manos de Kyoto Animation.

En las manos adecuadas, A Silent Voice se ha revelado como un auténtico portento también en lo estético. Manos personificadas en un staff sorprendentemente joven para la madurez del resultado, que incluye a la directora Naoko Yamada, el músico Kensuke Ushio y el director de animación y diseñador de personajes Futoshi Nishiya. Todo ello da como resultado no sólo los habituales rasgos de estilo de los involucrados (fondos muy detallados, énfasis en el uso de la luz, querencia por los planos largos, gran detalle en la animación de pequeños gestos y composiciones musicales breves de gran contraste), sino una perfecta combinación de todos ellos para dar lugar a un conjunto soberbio.

Nada de lo anterior excluye sus pequeños defectos: una recta final algo precipitada y un puñado de personajes secundarios algo desdibujados en comparación con el manga. Pero, incluso así, su alegato contra el bullying y su enternecedora historia de amor no tienen problemas en llegar hasta el espectador, todo gracias al increíble esfuerzo artístico que han puestos todos los involucrados.

A Silent Voice no sería tan impactante si no fuera, también, sutil y preciosista. Porque, a fin de cuentas, nunca han existido dos cosas más íntimamente relacionadas que la ideología y la estética.

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A Silent Voice

Año: 2018
Naoko Yamada consigue con 'A Silent Voice' firmar una ejemplar película sobre el bullying y el romance sin perder de vista su muy particular estilo y una concepción estética que la colocan entre los grandes de la animación contemporánea
Director: Naoko Yamada
Guión: Reiko Yoshida