De ‘El ángel exterminador’ a ‘Calle Cloverfield 10’: 11 películas sin salida

Hay tantas películas de gente encerrada en una situación tensa y claustrofófica, en un entorno limitado y del que, por las razones que sea, no pueden salir, que seguro que alguna de tus películas favoritas es así. ¿Qué no? Reservoir Dogs, La cosa, Alien... Aprovechamos el estreno de la excelente Calle Cloverfield esta misma semana para revisar algunas de las más notorias y particulares.

En realidad, si nos pusiéramos estupendos, cualquier película de terror entraría dentro del subgénero de gente encerrada: casi todas las películas de género tienen en la claustrofobia (física o psicológica) una de sus mejores bazas, y los grandes ejemplos de clásicos del género, de Psicosis (1960) a El Resplandor (1980), pasando por La noche de los muertos vivientes (1968) -películas que muy a menudo son reformulaciones del tópico de la casa encantada- encuadran su acción a un entorno muy específico y asfixiante.

Por eso, vamos a acotar esta lista a unas pocas reglas que hagan más manejable este listado (normas que romperemos nosotros en un rato, como si no nos conociéramos): Calle Cloverfield 10 está ambientada en el interior de un refugio preparado para soportar un invierno post-nuclear. Por eso nuestra lista de películas claustrofóbicas se desarrollan en entornos extremadamente pequeños -aunque quizás a veces con un elemento de cotidianeidad que los haga inquietantes… y más asfixiantes aún- y los protagonistas, por mucho que lo intenten, no encuentran la manera de escapar.

Bienvenidos a las películas encerradas.

1. El ángel exterminador (Luis Buñuel, 1962)

Desde luego no es la primera película de gente confinada en un espacio limitado (sin duda las primeras obras maestras del género se las debemos a Hitchcock y obras como Náufragos -1944-, La ventana indiscreta -1954- o Alarma en el expreso -1938-), pero sí una que define perfectamente el género tal y como se configuraría años más tarde. Un grupo de burgueses se ven confinados a una habitación de la que no pueden salir, nadie sabe muy bien por qué, y por mucho que desean hacerlo. Paradójicamente, una de las características esenciales del subgénero, el uso de esa sensación claustrofóbica para plantear una metáfora sobre la sociedad, el aislamiento o la condición humana, fue siempre negada por Buñuel, que veía su película como un ejercicio surrealista puro, sin intención aleccionadora. El espectáculo de la degeneración progresiva del especimen burgués, sin embargo, encaja perfectamente con el ideario ácrata de Luis Buñuel y se anticipa a las muestras más combativas del futuro género.

2. El cuchillo en el agua (Roman Polanski, 1962)

https://www.youtube.com/watch?v=LaBa2Wj3gHk

No tenemos aquí a un grupo de personas que no pueda salir de un entorno reducido (son una pareja de -¡otra vez!- burgueses que invitan a un joven autoestopista a navegar con ellos, y a bordo del barco la tensión estalla entre el trío), pero sí una situación en un escenario muy limitado que crece y crece en tensión. Había que mencionar aquí a Polanski, en cualquier caso, ya que el escenario opresivo es recurrente en su filmografía, una y otra vez, adquiriendo múltiples formas en películas incontestables como Callejón sin salida (1966), Repulsión (1965), La semilla del diablo (1968), La muerte y la doncella (1994) o Un dios salvaje (2011), entre otras.

3. The Cube (Jim Henson, 1969)

Antes de dedicarse full-time a los Muppets, Jim Henson dirigió esta película experimental emitida por la NBC en 1969 en su fundacional NBC Experiment in TelevisionCon unos medios limitadísimos y basándose parcialmente en un relato de Thomas M. Disch, la peliculilla pasa por todos los tonos posibles ante la sencilla situación de un hombre encerrado en un entorno minúsculo y neutro: de la sátira social a la claustrofobia pura, pasando por el humor absurdo. Un experimento muy valioso que, pese a ciertos tics excesivamente teatrales, resulta asombrosamente moderna, llegando incluso a anticiparse en décadas a los reality shows de gente sin nada que hacer encerrada en casas.

4. La cabina (Antonio Mercero, 1972)

Una descomunal obra maestra que no por histórica y accesible es menos pionera: la elección de José Luis López-Vázquez como every-man hispánico es un golpe de genio que da todo el carácter a este episodio de Twilight Zone a la española, y que acaba con un giro espectacular nunca visto antes en nuestra televisión (sobra decir que pocas veces visto después). Antes de eso la película pasa, como es habitual en este tipo de historias, por todos los registros posibles, a los que su cualidad ibérica le añade el inevitable costumbrismo (¡policías cayéndose de culo ante los vítores del pueblo!). Una obra maestra impepinable.

5. Cube (Vincenzo Natali, 1997)

Estamos todos de acuerdo en que, al final, la sensación que Cube despertó en su día en el fondo no era para tanto. Pero también en que, del mismo modo, sus virtudes son incontestables: una puesta en escena somera pero precisa; un cuidadoso empleo de la tensión para acelerar las relaciones entre un grupo de personajes que no caen precisamente simpáticos; un cierto halo metafísico por la vía de la matemática; y un protagonismo especial para el cubo dichoso, posiblemente la habitación cerrada más sofisticada de la historia del cine y que tiene (e impone) sus propias reglas. Cube generó también secuelas, ciertamente curiosas por la forma en la que da vueltas a un concepto que, aparentemente, bien podría haberse agotado a los cinco minutos de la primera película.

6. El experimento (Oliver Hirschbiegel, 2001)

Una película notable por reflejar un experimento psicológica real que consistió, bueno, en encerrar a un montón de gente y ver qué pasaba en 1971, conducido por el doctor Philip Zimbardo en la prisión de Stanford. Básicamente consistió en adjudicar papeles de guardias y presos a una veintena de personas encerradas y dar la posibilidad a los primeros de castigar físicamente a los segundos… aunque no fuera necesario. El resultado es el que Zimbardo podría haber previsto si hubiera visto antes de plantear el experimento unas cuantas de las películas de esta lista: tuvieron que acabar suspendiendo el experimento muchos, muchos días antes de lo previsto.

7. La niebla (Frank Darabont, 2007)

Absolutamente todas las convenciones del género están aquí, pero bien manejadas, en una película sin complicaciones pero muy efectiva: una niebla rebosante de agresivas criaturas insectoides (y más) cubre por completo una ciudad y obliga a un grupo de personas a refugiarse en un supermercado. Allí, resistirán mientras van asumiendo los inevitables papeles de este tipo de historias: el Héroe A La Fuerza, la Fanática Religiosa, el Desconfiado De Buen Corazón… Interesante también por tener uno de los finales más recordados del género de los últimos años, y que resuelve muy bien un enigma que no a todas las películas de este tipo se les da bien despachar: vale… ¿y cuando salen, qué?

8. Moon (Duncan Jones, 2009)

El género del astronauta(s) aislados en el espacio es inagotable, desde el momento en el que la propia naturaleza de la condición del astronauta implica el aislamiento. De 2001: Una odisea en el espacio (1968) que puede entenderse como un thriller de horror metafísico a las innumerables películas surgidas a rebufo de Alien, el octavo pasajero (1979) y que hoy se siguen produciendo sin descanso, la idea de verse atrapado en un entorno absolutamente hostil como el espacio exterior nos fascina y excita. Sin duda uno de los ejemplos más notorios es Moon, una enormidad semi-indie cuyo peso recae casi íntegramente sobre los hombros de Sam Rockwell y que narra los últimos días de soledad de un astronauta tras tres años en la cara oculta de la luna. Pasando del thriller al drama introspectivo de esa manera que solo se le da bien a la buena ciencia-ficción, Moon es una de las películas más asfixiantes y notables de los últimos años.

9. La trampa del mal (John Erick Dowdle, 2010)

Una divertidísima producción de M. Night Shyamalan planteada casi como una versión extendida de un episodio de Tales from the Crypt que, pese a algún que otro problemilla, traemos aquí por poner sobre la mesa dos tópicos indiscutibles del género. Uno: el ascensor; imposible concebir un entorno más claustrofóbico y aterradoramente cotidiano que ése. Dos, uno de los personajes es el villano; en este caso, un villano de tintes sobrenaturales y que va diezmando uno a uno al resto de los viajeros del ascensor. Esta situación de suspense (también para el espectador, claro) entronca con un estilo de novela negra que hay que mencionar aquí: los casos de habitación cerrada, con clásicos en su haber como Los crímenes de la calle Morgue (1841) de Poe o El misterio del cuarto amarillo (1907) de Leroux, y que podríamos calificar de historias de habitación cerrada… desde dentro hacia afuera.

10. Buried (Enterrado) (Rodrigo Cortés, 2010)

Otra situación que a todos nos aterra y que sentimos inquietantemente cercana (¿quizás porque todos correremos, glups, el riesgo de sufrirla?): ser enterrados vivos. Explotada por el cine y la literatura de terror desde los tiempos de Edgar Allan Poe, aquí recibe un tratamiento de «habitación cerrada» muy ingenioso gracias a las nuevas tecnologías y a la incursión sin miedo en los terrenos del cine de suspense: Ryan Reynolds ha sido enterrado vivo en esa caja por una razón, y tiene noventa minutos de oxígeno y algo menos de batería en el móvil para averiguar cómo ha llegado hasta ahí y para que puedan rescatarlo.

11. Calle Cloverfield 10 (Dan Trachtenberg, 2016)

Y llegamos al último y notorio ejemplo de las películas de gente encerrada, en este caso en un búnker que protege al trío protagonista de esta secuela muy, muy lejana de Monstruoso (2008): John GoodmanMary Elizabeth Winstead y John Gallagher Jr. Solo que no es tan sencillo: Goodman está tronado y es un conspiranoico que achaca los ataques exteriores (que no sabemos si son reales o no) tanto a los soviéticos como a los marcianos; Gallaher es un visitante indeseado en el búnker y cree a pies juntillas lo que cuenta el anfitrión-a-regañadientes; y Winstead no se ha enterado de buena parte de la historia porque ha llegado inconsciente y por accidente. A partir de ahí poco se puede contar sin estropear la diversión, pero Calle Cloverfield 10 se ajusta a todos los tópicos del género con bastante inteligencia: los personajes que no son lo que parecen, las tácticas inesperadas para salir del espacio reducido, las relaciones cambiantes, las mentiras continuas… una muy tensa aventura post-apocalíptica (o no) que está arrasando en taquilla por algo muy sencillo: sabe combinar con destreza tópicos y situaciones que tenemos comprobado que están hechas a prueba de bombas. (Con búnker o sin él).

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