Durmiendo con su enemigo: ‘El regalo’ y otras 7 películas con psicópatas inesperados

Es uno de los tropos más viejos del cine de suspense y terror, de los llamados thrillers psicológicos: el villano, el auténtico villano de la historia es el que tienes justo al lado. Por supuesto, conocemos miles que se ajustan a esa descripción: el jovencito atribulado que se viste como su madre, la que no mataría ni a una mosca, el autoestopista  aparentemente inofensivo que acaba haciendo que los sesos del conductor se despanzurren en el parabrisas... pero el subtipo de villanos que hoy nos interesan especialmente es uno muy específico. El que duerme contigo.

O casi. Aquel que se hace pasar por alguien de confianza extrema (tu pareja, tu niñera, tu vecino, tu mejor amigo) y poco a poco va ganando espacio en tu vida. Y cuando menos te lo esperas… bam. Un plan meticuloso, sádico y de consecuencias terribles se despliega con toda su crueldad. Es un género que se puso de moda a principios de los noventa y que ha adquirido renovada relevancia gracias al flamante estreno de El regalo, una curiosísima cinta que entremezcla drama, suspense y comedia y que emplea las convenciones de películas como De repente, un extraño o Un loco a domicilio para revitalizar el género.

Aunque hay demasiadas para revisarlas todas, hemos seleccionado algunas de las mejores y más populares películas de «un villano en casa». Cuidado y vigilad a quien ronca a vuestro lado. Nunca se sabe.

1. Sospecha (Alfred Hitchcock, 1941)

Fue el propio Alfred Hitchcock, cómo no, quien casi inventó en la pantalla esta variante del thriller psicológico con la primitivísima El enemigo de las rubias (1927), una producción muda levemente basada en las andanzas de Jack el Destripador y en la que el nuevo inquilino de una pensión y objeto de las atenciones sentimentales de la protagonista empieza a desarrollar un comportamiento dudoso e inquietante. Otras películas del maestro reincidirían en el tema, pero sin duda la más redonda de todas ellas, y claro precedente del resto de las películas de este artículo es Sospecha (1941), en la que Cary Grant seduce y se casa con una ingenua Joan Fontaine, que descubre que su flamante marido es un vividor y un haragán. Aún más, comienza a sospechar que quiere matarla, una sensación perfectamente resumida sin palabras en la magistral secuencia del vaso de leche envenenada (o no).

2. El padrastro (Joseph Ruben, 1987)

Una peliculita asombrosa por todo lo que anticipa futuras tendencias casi sin proponérselo, y funcionando además como perfecta serie B de suspense a manos del siempre interesante Joseph Ruben. Terry O’Quinn es el inquietante recién llegado a una familia que cuenta con el incondicional apoyo de todos… salvo de su hijastra. Sencilla y modesta, abunda en ideas visuales y perversas reflexiones sobre los resortes emocionales de las familias. Su director rodaría años más tarde uno de los ecos más destacados de La mano que mece la cuna, la divertidísima y delirante El buen hijo (1994). El padrastro disfrutaría de un remake en 2009, inferior pero con ciertos hallazgos.

3. Atracción fatal (Adrian Lyne, 1987)

La madre del cordero de la encarnación actual del tropo de la persona cercana que en realidad es un psicópata es hoy un poco incómoda de ver por su demoledora incorrección política en el retrato de una mujer despechada y en la victimización de un marido infiel, pero está fuera de toda duda que las constantes del género en su vertiente más desfasada están aquí: la escalada de putadas que empiezan en llamaditas a deshoras y acaban en secuestro y asesinato, la moralina barata, el fondo conservador… como película de suspense, y pese a esa estética de videoclip de Joe Cocker, funciona muy bien, y un revisionado carente de prejuicios puede arrojar alguna agradable sorpresa.

4. De repente, un extraño (John Schlesinger, 1990)

Curioso puente entre Atracción fatal y la explosión de thrillers psicológicos de los noventa, y sin duda uno de los mejores ejemplos mainstream del género de la época. Michael Keaton es el inquilino de un piso propiedad de Melanie Griffith y Matthew Modine, y se decide a hacerles la vida imposible aprovechando unos cuantos resquicios legales. La película no teme adentrarse en el horror y lo macabro, lo que la conecta, más que con las películas que le seguirían inmediatamente, con las ultimísimas aportaciones al género. Escalofriante y muy bien interpretada, fue muy comentada en su día por el giro de registro de Michael Keaton después de Batman (1990), pero ahora que tenemos superadas esas chorradas podemos reivindicarla como una de las joyitas ocultas del subgénero de su época.

5. La mano que mece la cuna (Curtis Hanson, 1992)

Coincidente en el tiempo con Falsa seducción (1992) -con Ray Liotta como un policía sobreprotector hasta la asfixia de un matrimonio formado por Kurt Russell y Madeleine Stowe-, y con Mujer blanca soltera busca (1992) -donde Bridget Fonda y Jennifer Jason-Leigh ponían sobre la mesa el drama de las compañeras de piso que se copian la ropa y los peinados-, sin duda fue el éxito de La mano que mece la cuna la que lanzó a Hollywood (y a la tele por cable) a producir películas del estilo, más allá del exitazo aislado de Atracción fatal. En cierto sentido es una versión para todos los públicos de la película de Adrian Lyne, tímida seducción incluida, pero aquí con un trasfondo relacionado con la maternidad -igualmente conservador, es cierto, aunque algo menos agresivo- y supone la inauguración de un tópico que permanecería en el género: la de los largos, pacientes y meticulosos planes para aprovecharse del buen fondo de las víctimas. La película no es más que un telefilm venido a más y está muy lejos de ser la mejor película de Curtis Hanson, pero su descomunal éxito convirtió en fugacísima estrella a Rebecca De Mornay y llenó de psicópatas cotidianos las pantallas durante unos cuantos años.

6. Un loco a domicilio (Ben Stiller, 1996)

La comedia más demoledoramente negra de todo el pack no solo es la mejor película tanto de Ben Stiller como de Jim Carrey, sino que propone una sofisticada mirada al resto de sus compañeras camuflada de espectáculo histriónico (como le pasa a otra comedia que coincide en la idea del «amigo peligroso», la demoledora Mis locos vecinos -1983-). Pocas veces la historia del amigo pesado ha sido tan cruel, devastadora y tratada desde la perspectiva de la patética necesidad de contacto humano que tenemos las personas, y cómo eso nos lleva a hacer cosas como intentar matar a nuestro colega en un restaurante medieval o pagar una prostituta a un amigo sin comentárselo. Por ejemplo. Pasando de lo grotesco a lo realista con una facilidad inquietante, Un loco a domicilio carece de los códigos de la home invasion de muchas películas de esta lista, pero lo suple con el retrato del amigo psicópata más tremendo de los años noventa.

7. La víctima perfecta (Antti Joniken, 2011)

La reciente ola de películas del género encontró en esta, la primera película de la nueva y renovada etapa de Hammer Films, una inesperada joyita, llena de ideas malvadas y secuencias inquietantes. Pese a una pareja protagonista tan apática como la de Hilary Swank y Jeffrey Dean Morgan, la historia de la casa que es en realidad una ratonera llena de pasadizos secretos y huecos donde espiar entronca con la tradición de la mansión encantada, solo que aquí se suma al cóctel el amigo-que-en-realidad-no-lo-es, el encantador propietario del piso que alquila la protagonista. Muy superior a la mediocre Mientras duermes (2010) de Jaume Balaguero, un año anterior, La víctima perfecta se adelantó a un pequeño reflote de películas de este tipo o con guiños al género, entre las que destaca Tú eres el siguiente (2011), la extraña y muy interesante Protegidos por su enemigo (2008) de Neil LaBute o la propia El regalo.

8. El regalo (Joel Edgerton, 2015)

Una auténtica sorpresa en el pasado festival de Sitges -donde ganó el premio a la mejor interpretación masculina- y que se ha estrenado este pasado fin de semana en salas, un poco de tapadillo y merecedora de mucha más atención. Dirigida e interpretada por un Joel Edgerton absolutamente glorioso, se aprovecha de que el espectador ha visto esta misma historia decenas de veces desde los años ochenta para retorcer, parodiar y subvertir el tópico: Edgerton es un antiguo compañero de clase de Jason Bateman, y se lo encuentra casualmente después de que este se instale en su nueva casa con su mujer. Pronto intentan retomar su antigua amistad pese a los claros problemas psicológicos del primero, pero su enorme corazón y buena voluntad le hacen merecedor de la confianza del matrimono. ¿O no? Repleta de giros argumentales, acaba dejando un poso amargo y muy poco complaciente en el espectador: excepcional comedia negra, estupenda película de suspense, El regalo es la película de la que nadie te ha hablado que buscar en salas esta semana.

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