Educación mediática en el universo de los ensayos visuales de YouTube

Muchos canales de YouTube de creciente éxito se dedican a descomponer y comentar de forma crítica películas, series e incluso publicidad, centrándose cada vez más en proponer un análisis exhaustivo. En una sociedad que se ha vuelto absolutamente dependiente de lo audiovisual, el uso de video para este tipo de contenido parece ser el método idóneo para acercarnos de forma más crítica a todas las pantallas que nos rodean. Pero, ¿de dónde viene todo esto? ¿es de veras crítica, otra nueva forma de entretenimiento o ambas?

Entender la cultura audiovisual que hemos creado hasta la fecha es bastante complicado. Los contenidos pueden ir desde un enfoque crítico a la publicidad, hasta comprender el fascinante (a la vez que inquietante) fenómeno del YouTube preescolar. Sin duda, la evolución de las creaciones audiovisuales de los consumidores y usuarios es cada vez más sorprendente y, cuando ya llegamos a un punto en que no sabemos bien qué hacer con los youtubers, resulta que aparece su versión virtual  y el impresionante mundo de TikTok. Cada vez más, hay algo de intuitivo en continuar avanzando en todo este mundillo, creando nuevos memes, gifs, y videos que entendemos porque estamos perpetuamente expuestos a ellos. Así, el prosumidor medio actual está en la primera plana de toda esta preocupación por acercarnos a lo audiovisual y tiene ganas de contárnoslo en su vlog. Para entender cómo hemos llegado a esto, empecemos por hacer un repaso histórico de los comienzos de “gente dando su opinión” en YouTube.

Sobre el friki enfadado

La aparición del prosumidor hace ya unos cuantos años cambió los términos en los que nos acercamos a la cultura y, en particular, a lo audiovisual. La participación del consumidor como crítico surge con los orígenes de la web 2.0 que nos daba la posibilidad de opinar sobre las películas que veíamos y los videojuegos que jugábamos. Los videos de usuarios haciendo críticas más o menos airadas acerca de productos audiovisuales tienen ya una consagrada historia en el mundo youtuber. Son precisamente estas reseñas malhumoradas sobre videojuegos las que consiguen abrir el camino para los consumidores que quieren compartir su opinión y experiencias con un producto.

Angry Video Game Nerd comenzó su carrera en YouTube en el año 2006. En sus videos su personaje The Nerd comparte críticas a videojuegos y consolas que ha probado. Las críticas siempre son duras. En los videos, con intención humorística, The Nerd se ofende, grita y dice innumerables palabrotas. La influencia de este canal en la historia de la crítica en este medio es indudable y el gusto por este tipo de humor de consumidor friki ofendido encuentra un amplio mercado. Al año siguiente, abre su canal el también hoy en día extensamente conocido Nostalgia Critic, quien en la misma línea de exagerada ofensa se especializa en películas y programas de televisión tanto actuales como de su infancia. Nostalgia Critic continuó su serie para Channel Awesome, plataforma que sigue teniendo considerable éxito con ya más de un millón de subscriptores.

El género de tipos enfadados criticando algo de forma cruel parece con los años ir perdiendo algo de espacio, que comienzan a conquistar canales algo más analíticos. Alrededor de 2010 nos vamos acercando al concepto de los video essays, ensayos visuales más elaborados con fuentes, referencias y contexto que pretenden ayudarnos a comprender las implicaciones de lo que consumimos más allá del ‘me encanta’ o ‘lo odio’. En 2009, coincidiendo aún con esta moda de la crítica airada masculina de los videojuegos, Anita Sarkeesian creó Feminist Frequency. Este canal, en 2011 y en colaboración con la revista Bitch, fue el marco de creación de Tropes vs Women, que se definía por su objetivo de exponer y analizar los estereotipos de género en los videojuegos, una parte central de nuestra cultura audiovisual. Un año más tarde, Sarkeesian comenzaría una campaña para continuar financiando sus videos que a día de hoy siguen compartiéndose en YouTube con relativo éxito.

En uno de sus video más conocidos, Ms. Male Character, Sarkeesian habla de lo que llama algo así como “la señorita personaje masculino”, una versión femenina de un personaje masculino previo, con ejemplos como Minnie Mouse y Supergirl. Las formas en las que identificamos el género en nuestra cultura visual, sin duda, perpetúan imágenes simplistas de la femineidad y de las mujeres que crean una jerarquía de personajes donde los masculinos se presentan como individuos mucho más complejos. Este tipo de análisis no es solamente valioso en sí mismo, sino que nos habla más ampliamente de los efectos sociales de significantes de género, y por tanto es algo que merece la pena estudiar más a fondo en los productos que consumimos.

Sin embargo, lo más interesante de este video más allá de su contenido fueron las reacciones que provocó, evidenciando el desinterés de un análisis crítico de los productos consumidos por una parte del público. Este video tiene 29.000 no me gusta y, además, los comentarios deshabilitados, como consecuencia de la debacle del Gamergate que tuvo lugar en 2014. Este fenómeno surgió precisamente de la problemática del sexismo en la cultura de los videojuegos, resultando en acoso a Sarkeesian y otras creadoras como Zoë Quinn y Brianna Wu.

Sobre el intelectual crítico e informado

A pesar de la violenta reacción que este tipo de análisis generó (o precisamente por ella) se abrieron las puertas a un nuevo estilo de crítica audiovisual youtuber. A través del uso de material adicional para aportar contexto al producto analizando, Lindsay Ellis fue una de las primeras en hacerse popular con este tipo de contenido. Al igual que Nostalgia Critic, Ellis era en 2008 también parte de Channel Awesome bajo el pseudónimo de Nostalgia Chic. Tras su desvinculación con el canal en 2014, su trabajo comenzó a centrarse en video ensayos más extensos y analíticos.

Poco a poco, comienzan a sentarse las bases para el uso de YouTube como plataforma creativa para ensayos visuales con un enfoque muy analítico que va más allá de la mera opinión. Los canales de Ellis y Feminist Frequency han continuado evolucionando y creciendo en popularidad y, además, a lo largo de los últimos años han inspirado proyectos con estética y contenidos similares como los canales de Jenny Nicholson, Sarah Z y Laura Crone.

Por otro lado, canales menos personales también se han subido al carro de los videoensayos analíticos desde sus orígenes a finales de la primera década de los 2000. Acercándose ya a los 3 millones de subscriptores The Nerdwriter, creado y manejado por Evan Puschak, ha estado publicando videos en YouTube desde 2011. Sus videos se caracterizan por tener siempre una duración aproximada de unos diez minutos, de forma que son fácilmente consumibles y se acercan a un público bastante diverso. Además de cubrir productos audiovisuales, este canal ofrece un enfoque bastante variado, donde sus exploraciones acerca del arte, la poesía y la política encajan en un análisis global de la cultura y sociedad en las que se enfoca. En una línea similar surgen también Now You See It, Pop culture Detective y The Take. Este último, expresamente, se define en su canal como el lugar al que ir si quieres entender más sobre tus películas y series favoritas, asentando sin atisbo de duda la razón de ser de este tipo de canales.

No podemos olvidarnos de mencionar, dentro de este panorama cultural, otro tipo de canales analíticos y de ensayo cuyas creaciones se centran en diferentes aspectos sociales y filosóficos, como serían el caso de Contrapoints, creado por Natalie Wynn; y PhilosophyTube, de Oliver Thorn. Sin un enfoque específicamente audiovisual en su objeto de estudio, estos canales han elegido para comunicar sus análisis y opiniones críticas la plataforma audiovisual por excelencia de la época, y sus videos aprovechan este recurso al máximo. Estos canales pertenecen lo que ha venido a denominarse en los últimos años como LeftTube, comentaristas con corte político de izquierdas que se sitúan en evidente oposición a la tendencia de los primeros canales de opinión (en su inmensa mayoría, hombres blancos de masculinidad agresiva y con evidentes o muy posibles inclinaciones políticas liberales), así como al reciente aumento de la supremacía blanca en los Estados Unidos.

Youtube ha acabado convirtiéndose en un segmento de internet especialmente propicio para los ensayos culturales. Analizamos la historia de estos contenidos y su futuro.

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Cabe mencionar también que la categoría de críticas airadas no ha desaparecido del círculo popular de YouTube pero podríamos decir que está tomando un cariz diferente, ayudada tal vez por la aceptación y representación de nuevos tipos de masculinidades. Un ejemplo de ello es el canal de Alex Meyers, el cual centra su humor y cabreo en algo menos explícitamente violento y, a través de la animación, se acerca más al comentario irónico y memeable más típico de la generación millennial.

¿Y en español?

A pesar de que en inglés el contenido tipo ensayo visual es tremendamente abundante hoy en día, en español parece que continúa habiendo una cierta carencia. Existen sin embargo, diversos canales de análisis y crítica de películas concretas, algunas merecedores de mención como Scarlew Harzac, quien comenta su opinión sin duda informada y crítica sobre las últimas películas que ha visto, a menudo haciendo referencia a aspectos visuales y de edición. Además, no podemos olvidarnos del afamado Loulogio que, aunque ya con poca frecuencia, en la línea de crítica airada popularizada por Angry Video Game Nerd pero con menos palabrotas, expone desde el humor sus opiniones sobre películas, centrándose especialmente en la trama y el guión.

Si bien es cierto que el ensayo visual es considerablemente más escaso en español que en inglés, hay un canal que sin duda merece nuestra atención en este ámbito. La conocida youtuber Ter, a pesar de que no trata específicamente el análisis de productos mediáticos como pueden ser películas o videojuegos, desde su conocimiento de la arquitectura aporta en sus videos un enfoque muy visual a sus análisis y su popularidad ha sido creciente. Su interesante y divertida perspectiva acerca de la cultura popular, así como la importancia que reconoce tienen las imágenes y todo lo visual para las generaciones actuales, la acercan indudablemente al establecimiento de una educación audiovisual dentro de los productos de YouTube españoles que, por otra parte, se siente bastante carente. Los videos de Ter se centran sin duda en el cambio dentro de lo visual que supone la nueva época en la que vivimos: todo es una performance.

Qué vemos: crítica o entretenimiento

Lo audiovisual es importante en nuestras vidas. Todos sabemos esto. Es indudable que la cultura actual se construye a través de lo audiovisual. Sin embargo, parece que aún hay gente que no ha tomado nota y la educación mediática continúa estando un poco ausente. Por supuesto, la curiosidad mueve montañas, y siempre hay ganas de saber más entre los consumidores. Por eso estamos en publicaciones como ésta. Además, en los últimos años, entre las numerosas tendencias que han llegado a YouTube, están los videos educativos, de la mano de la creciente moda de cursos online y la educación universitaria a distancia.

Uno de los canales que han ganado fama dentro de este género es Crash Course, creado por los hermanos John y Hank Green y estrenado en enero de 2012. A día de hoy tiene su propia página web, mas de 10 millones de subscriptores y más de mil videos subidos al canal. Entre toda esta cantidad de videos podemos encontrar un curso de 12 episodios, presentado por Jay Smooth, locutor de un programa de radio sobre hip-hop en Nueva York, centrando en explicar y enseñarnos precisamente acerca de la educación mediática.

En la presentación del curso se define la educación mediática como la habilidad para acceder, analizar, evaluar, crear y actuar empleando todas las formas de comunicación. Más adelante, el curso nos advierte que los mensajes que consumimos en nuestras pantallas, como en cualquier otro medio tradicional, están afectados por la visión personal de los creadores, al igual que los consumidores también leemos y vemos según nuestras propias opiniones. Es decir, que lo que consumimos nos afecta, y afecta a nuestra visión del mundo. Y aunque esto haya sido así desde los orígenes de los medios de comunicación de masas tradicionales, no podemos olvidarnos de que Internet ha cambiado la forma en la que creamos y experimentamos narrativas visuales.

Está claro que la naturaleza propia de YouTube va más allá de lo que podemos escribir sobre ello, las reglas estéticas y económicas de la plataforma indudablemente afectan a sus creaciones. En muchos casos, toda la responsabilidad de la creación recae sobre una única persona y por tanto también la opinión expuesta. De ahí la importancia de explorar qué es lo que nos llega y, aunque siempre con riesgo de sesgos, presentar la posibilidad de consumir todo esto estableciendo unas conexiones que muchas veces pueden llegar a hacer nuestra experiencia como consumidores muchísimo más interesante. Lo que sin duda hemos aprendido con YouTube es que es posible hacer el conocimiento más accesible; y que no solamente la gente que trabaja para medios puede hablar sobre lo que ven y lo que les gusta.

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