El apocalipsis sangriento de ‘The Passage’: el vampiro como análisis antropológico

Durante casi una década, los vampiros como objeto de culto romántico dominaron el panorama literario y cinematográfico. La nueva producción del Ridley Scott, The Passage, no sólo recupera la naturaleza violenta del más viejo de los monstruos, sino su misteriosa ambigüedad.

Los vampiros  -su figura e importancia- siguen debatiéndose entre la popularidad del fenómeno que revolucionó la década pasada y su inevitable reinvención. A diez años del éxito literario de Crepúsculo (2005–2008) y la inmediata saga cinematográfica que originó, los bebedores de sangre continúan siendo parte integral de cierto tipo de visión sobre el terror, que además parece combinarse con una rara concepción sobre lo monstruoso. Entre una y otra cosa, el mito del vampiro tradicional encontró en la segunda década del siglo XXI el lugar ideal para el reconocimiento de su importancia -la maldad en estado puro en contraposición al nihilismo- y, sobre todo, la metáfora sobre la vida y la muerte que encarna. 




La serie The Passage (creada por Liz Heldens con la producción de Ridley Scott) es muy consciente de esa dicotomía, por lo que su versión del vampiro es cruda y descarnada. La perspectiva de Heldens ignora el universo pop de Anne Rice y sobre todo, el de Stephenie Meyer y sus vampiros de severa moralidad y cristaliza belleza. En The Passage los vampiros recuperan el carácter salvaje e incontrolable de las viejas leyendas tradicionales, pero además, la serie profundiza -como concepto- en la relación del monstruo con la violencia, asociada a la supervivencia a través del asesinato.

Basada en la trilogía del mismo nombre escrita por Justin Cronin, la serie se desarrolla en dos escenarios distintos: por un lado, se encuentra el análisis del extraño apocalipsis pandémico que devasta el mundo como lo conocemos. A la vez, contempla el nacimiento de los vampiros -o al menos como el argumento los concibe- como un suceso inevitable. La mezcla de ambas cosas crea una atmósfera enrarecida y tensa sobre el hecho de un conflicto en ciernes, que se desarrolla a la misma velocidad que el argumento desgrana la posibilidad de la destrucción del mundo. Las decisiones del poder aceleran el desastre hasta que la implosión termina por devastar los cimientos de Occidente.

En ese tono grandilocuente, The Passage enmarca una condición para el nacimiento del vampiro: no se trata de una leyenda misteriosa ni mucho menos, una sofisticada criatura con siglos de conocimiento. Para la serie, la devastación y el vampiro como símbolo van de la mano y construyen una mirada desoladora sobre el final de una etapa de destrucción que deja a su paso una única puerta abierta: la existencia de una nueva especie peligrosa y letal contra la que tendrán que luchar los sobrevivientes de la pandemia inicial. 

Sin duda, no se trata de una perspectiva novedosa: En The Walking Dead (2010-) Robert Kirkman y Frank Darabont reflexionaron sobre el fenómeno de la catástrofe apocalíptica cuya inmediata consecuencia es el nacimiento de un monstruo impensable. Lo hicieron, además, desde la experiencia de grupos de sobrevivientes aislados y derrotados por el miedo. No obstante, The Passage asimila la posibilidad de la tragedia (que en los primeros capítulos aún es latente) como parte de la comprensión de la criatura destinada a prosperar en medio de los escombros.

Tal vez por ese motivo, la serie comienza por la habitual escena del paciente uno, en este caso un hombre en apariencia inmortal cautivo por una tribu sudamericana. A pesar de lo disparatado de la premisa, la serie logra dotar de verosimilitud no sólo el hecho de la existencia de la criatura, sino además, la forma en que contradice todo lo que los personajes han visto hasta entonces. La criatura es muy parecida al vampiro mítico (el sol le quema y bebe sangre para vivir) pero no se trata de una excentricidad de la naturaleza, sino de un ente biológico capaz de transmitir su condición y que no tarda en hacerlo a través de mordidas y zarpazos. El contagio es inmediato: la primera víctima presenta los exactos “síntomas” que el ser cautivo y es entonces cuando la serie muestra las mejores líneas de su argumento.

El guión de Liz Heldens y John Logan capta el desastre inminente en escenas superpuestas de información que exploran el hecho inmediato que la catástrofe biológica involucra un rasgo tenebroso impensable. El fenómeno obliga a la creación del Proyecto Noah, que tratará de desentrañar el misterio a medida que experimenta con conejillos de Indias y trata de aislar el patógeno que provoca la aparente mutación. No obstante, el proyecto es también una minuciosa forma de ocultar intereses más oscuros y retorcidos, además de la ambiciosa pretensión de lograr comprender el verdadero alcance del fenómeno del monstruo recién nacido. Una peculiaridad que la serie toca con buen pulso y que mantiene como sustrato esencial en cada uno de sus capítulos. Liz Heldens lleva a una nueva dimensión la historia de Cronin, en la que la pandemia es un secreto a voces que se intenta ocultar a medida que la situación se hace cada vez más grave e incontrolable.

El vampiro como manada

Para The Passage la figura del vampiro tiene la misma connotación bestial y primitiva en la que profundizó la serie The Strain (2014-2017) y, de hecho, sigue las mismas pautas de contagio espeluznante de la historia. Pero tanto para la serie de Heldens como para la obra de Guillermo del Toro, el vampiro es una plaga más que una condición física y espiritual, lo que hace que su exterminio se convierta en una batalla de fuerza bruta que delinea los límites y proporciones del apocalipsis en puertas. A diferencia del típico argumento de mundo post-apocalíptico (sobre todo, los que incluyen zombies en el escenario), el vampiro de ambas propuestas tiene un comportamiento de manada, un grupo cuyo vínculo orgánico le convierte en un ejército letal.

Una connotación que sólo se tocó de manera tangencial en la fallida 30 días de oscuridad (2007): la percepción del monstruo como parte de algo más grande que sí mismo. Mientras que la mayoría de cómics y películas apuestan por la figura solitaria, víctima del desarraigo y la soledad inherente a su condición inmortal, The Passage elabora la idea de la comunidad -o mejor dicho, un primitivo efecto colmena- que transforma a los infectados alrededor del mundo en un peligro latente, inesperado y voraz. Los vampiros recién infectados no sólo adquieren fuerza, rapidez y una imparable sed de sangre, sino también, la habilidad de comunicarse entre sí de manera misteriosa. La eventualidad crea una brecha patente entre quienes intentan detenerlos y la nueva especie -cada vez más numerosa, mejor organizada y en apariencia imparable-, lo que dota a la historia de The Passage de un sentido ominoso.

A la trilogía de libros originales se le comparó en el momento de su publicación con la célebre novela Apocalipsis (1978) de Stephen King, con la que tiene evidentes paralelismos. Ambas historias cuentan el origen de la eventual destrucción del mundo y en ambas, el ingrediente humano es de capital importancia. Pero mientras King se decanta por lo sobrenatural, la trilogía The Passage intenta mantenerse realista y lo logra en la medida de lo posible. La historia se extiende por años y generaciones, lo que hace preguntarse si la serie tiene una especulación sobre el futuro que aún no muestra, pero que bien podría formar parte de los pocos datos que hasta ahora aporta la historia. Por supuesto, para The Passage la figura del vampiro será la medida del tiempo cronológico y biológico, una confrontación con la mortalidad y su concepción intelectual. 

Con su aproximación levemente antropológica (casi humanos, pero en realidad bestias despiadadas), los vampiros en la serie son una variable más que aceptable sobre la figura de lo aterrador. Con su mirada descarnada sobre el apocalipsis por llegar y con su elegante mirada sobre el absurdo, The Passage es quizás una alternativa más que digna para dotar de un rostro sólido -y moderno- al viejo mito del vampiro. De nuevo.

¿Te ha gustado este artículo? Puedes colaborar con Canino en nuestro Patreon. Ayúdanos a seguir creciendo.

Artículos Promocionados

Loading...

Publicidad