El dilema de los tres Alejandro Iñárritu

En CANINO nos hemos dado cuenta de que la carrera de Alejandro Iñárritu, galardonado director de Amores perros o la flamante El renacido, parece estar dividida en diferentes fases. Para ilustrar esta inquietante sensación, tratamos de seguirle la pista al director en sus diferentes metamorfosis, por orden cronológico.

Alejandro Iñárritu I es un joven director mexicano que se da a conocer con la deslumbrante y poética Amores perros (2001). Muy pronto lo etiquetan como un cruce entre Robert Altman y Quentin Tarantino, aunque él trata de quitarse esa losa cuanto antes. Según él, su película no muestra la violencia con el sadismo propio del director de Kill Bill (2003), sino como una consecuencia directa de la sociedad.

Dos años después estrena 21 gramos (2003). El film es casi una respuesta americana a Amores Perros: de nuevo, una serie de accidentes de coche entrelazan las historias de los diferentes personajes. Esta vez  cuenta con dos actores anglófonos, empeñados en dar el do de pecho (un Sean Penn y una Naomi Watts modélicos, desgarradores).

Babel (2006) completa su particular trilogía sobre la civilización moderna. Tokyo, Ciudad de México, Marruecos. Nada se le resiste a Alejandro Iñárritu I. Ahí están sus cortos para las antologías 11/09/2011 (2002) y To Each his own Cinema(2006) para completar su visión del mundo.

Pero entonces Alejandro Iñárritu I desaparece y deja paso a Alejandro Iñárritu II.

Alejandro Iñárritu II es un director con ganas de decir muchas cosas. Quizá demasiadas. Su primera película sin su guionista habitual, Guillermo Arriaga, Biutiful (2010) lleva al espectador a un par de conclusiones. La primera es que Alejandro Iñárritu II necesita que alguien que ponga coto a sus desmedidas ansias de incluir denuncia social en su cine a cualquier coste (en el momento de su estreno muchas voces califican Biutiful como el sueño húmedo de una ONG histérica). La segunda conclusión es que Iñárritu tiene talento para la composición, pero se aleja a grandes zancadas del naturalismo casi documental de Amores perros. Para algunos, Alejandro Iñárritu II es el hermano loco de izquierdas de Alejandro Iñárritu I. Todavía es el Alejandro de México, nadie lo niega, pero Alejandro Iñárritu II se ha transformado en un intensito de cuidado.

Para complicar las cosas, aparece de la nada Alejandro Iñárritu III.

Alejandro Iñárritu III es un virtuoso. Conchabado con Emmanuel Lubezki, su director de fotografía, confabulan Birdman (2014), grandísima película sobre la redención de una antigua estrella de cine. Alejandro Iñárritu III parece haberse olvidado de Alejandro Iñárritu II (lo cual está bien: de hecho, todo el mundo parece querer olvidarse de Alejandro Iñárritu II) pero también de la voluntad social de Alejandro Iñárritu I, como si aquellos días de manifestación social hubieran quedado en el olvido. Ahora Alejandro Iñárritu III es un director que examina desde los cielos el famoseo, las aspiraciones de los actores, la gran belleza del arte. La vida.  

Alejandro Iñárritu III sigue existiendo y respirando hoy en día. Por ejemplo, El Renacido (2015) que se estrena este viernes, es una película que se vanagloria de haber sido grabada sin luz artificial (alargando el rodaje durante meses al rodarse solo noventa minutos al día). Sin embargo, se pierde en momentos oníricos poco afortunados, sacados de un Terrence Mallick en horas bajas. La vida, la muerte, la redención…Que sí, Alejandro Iñárritu III, que sí. Te entendemos.

El crítico Devin Faraci lo resumió bastante bien: si uno ve escenas de El Renacido por separado puede atisbar una obra maestra que nunca termina de llegar. Alejandro Iñárritu III parece un artista condenado a fallar, intentando lograr la trascendencia en cada plano. Quizás entre tanta técnica, ha perdido algo en el camino: el ojo para el drama del hombre de a pie de Alejandro Iñárritu II, o quizás la inocencia cruda de Alejandro Iñárritu I (es lo que tiene ser Alejandro Iñárritu I, supongo).  

En un mundo imposible, Alejandro Iñárritu III llama por teléfono a Alejandro Iñárritu II. Le convence para se ponga en contacto con Alejandro Iñárritu I para a ver si los tres pueden sentarse a tomar y platicar un rato, por los buenos tiempos. Pero Alejandro Iñárritu III no necesita a nadie,  ni mucho menos a Alejandro Iñárritu I. O quizás Alejandro Iñárritu I y Alejandro Iñárritu II y Alejandro Iñárritu III ni siquiera se hablen.

iñarritu

O tal vez no. Tal vez todos somos críticos de pacotilla, como el personaje de la crítica de teatro de Birdman interpretado por Lindsay Duncan, que cuando queremos nos viene muy bien clasificar por etapas a los directores. Quizás sólo exista Alejandro Iñárritu IV, el último por llegar, el Alejandro Iñárritu definitivo. Ese que intenta plasmar con la imagen de la aguja de los pinos congelándose en El Renacido, advirtiéndonos de que la naturaleza puede no darse cuenta, pero nosotros sí que nos percatamos del tiempo.  Y cómo.

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