Elvis Presley: El último rey de Hawái

Las islas hawaianas fueron la segunda casa de Elvis. En Oahu, la isla de la capital,  dio seis conciertos, cuatro de ellos en pro de entidades hawaianas que el Coronel encauzó de una forma u otra hacia las cuentas corrientes de ambos. Se atribuye a las tres películas que rodó en el archipiélago un aumento del turismo, que coincidió con el reconocimiento como estado 50. Quizá en agradecimiento los isleños apenas le molestaban, en comparación con los tumultos que ocasionaban sus seguidores del continente. 

Cuenta la leyenda que el manager de Elvis Presley, el Coronel Parker, ganó a los dados a un promotor australiano un contrato para que su representado actuara en Honolulu. El Coronel era de origen holandés, nacido en Breda. Viajó por el mundo hasta que se enroló en el ejército americano, lo que le llevó a Hawái una temporada. En 1957 Elvis estaba de gira y de esta forma amarraba dos conciertos para poder acabarla en el paraíso, donde se pegarían unas fantásticas vacaciones tras los conciertos, como luego han hecho otros. El Rey llevaba un año en lo más alto, y de las 400.000 cartas que le llegaban al año 21.000 procedían del todavía protectorado americano.

Fueron en barco porque Elvis Aaron había prometido a su madre no volar. Los 2.500 kilómetros les llevaron cuatro días, ocho necesitó el barco de Mark Twain un siglo antes. En el Matsonia reservó varias habitaciones para la Memphis Mafia y dicen que la estrella fue afable con los pasajeros. El grupo, en cambio, decidió tomar un vuelo. El barco perdió mucho tiempo buscando un avión estrellado en el Pacífico. Elvis pensó que había perdido a sus músicos, pero eran estos los que habían perdido su vuelo. La película El rock de la cárcel se estrenó durante el crucero, el 8 de noviembre. El barco atracó el 9 tras cuatro días de crucero y miles de fans recibieron en el puerto a la estrella. Una flota de limusinas llevó a Elvis y su séquito al Hawaiian Village Hotel, el edificio más alto de Hawái, inaugurado en 1955, que hoy sigue siendo uno de los más importantes del mundo. 

El día 10 dio dos shows en el Honolulu Stadium y al día siguiente otro concierto en instalaciones del ejército en Honolulu. Previamente se habían radiado sus canciones todo el día y un disc jockey caracterizado de Rey del Rock recorrió la isla en un descapotable. Cuentan que pasó su última noche en la playa frente el hotel firmando autógrafos.

El memorial del Arizona y Amor en Hawái

En marzo de 1958, Elvis se incorporó a filas. Ese 14 de agosto murió Gladys Love, su madre. Al cabo de unos meses lo destinaron a Alemania, donde parece que se habituó a las dexedrinas para no dormirse en las guardias. En una entrevista al recluta más famoso de la historia, afirmó que quería volver a Hawái. Por entonces ya conocía a Priscilla. El 17 de junio de 1959 los hawaianos votaron si querían ser estado americano y gana el sí con más del 90 por ciento. El 21 de agosto Eisenhower ratifica la condición de Hawái como estado 50. Antes, el gobernador lo elegía el presidente de la nación y el representante de Hawái no tenía voto en el Congreso. Los americanos se deciden a visitar el estado 50 de manera mucho más masiva. Es la era del Jumbo.

Por fin Elvis vuelve a las islas y en marzo de 1961 toca, gratis, en el Bloch Arena a favor de la construcción de un monumento de medio millón de dólares en memoria de los mil tripulantes del Arizona muertos en el ataque a Pearl Harbor. Es el 25 de marzo de 1961 cuando da este segundo concierto tras la mili. Elvis cobraba 25.000 por concierto, pero actuó gratis. Lo retransmitió la NBC, que pagó por los derechos de emisión 50.000 dólares. El Coronel compró espacios en la radio para poner canciones góspel de Elvis en el aniversario de la muerte de su madre. Se dice que 25.000 personas recibieron en esta ocasión el avión del ídolo. Volvió al Hawaiian Village hotel. En el Bloch Arena había 4.000 asientos. Fue su último concierto en ocho años. Lo remató deslizándose varios segundos sobre sus rodillas mientras cantaba Hound Dog

Antes había rodado en tres días el disco Blue Hawaii, que había sido anunciado el Coronel en enero y que sirvió de banda sonora de su nueva película, Amor en Hawái. Había hecho pelis como GI Blues con el mismo director, Norman Taurog. Elvis da vida a Chad Gates, que vuelve a Hawái tras dos años en el ejército sin ganas de trabajar en la plantación de piñas de su padre, sino en una agencia de turismo donde trabaja su novia franco hawaiana. La boda en Coco Palms Resort en Kauai es todo un hito de la melaza de Hollywood. La película entera es una colección de estampas: Waikiki, el puerto de ala Wai, el parque Ala Moana, el río Wailua en Kauai. 

Elvis no salió de la habitación más que para el rodaje o para nadar de noche. Amor en Hawái se proyectó en 500 cines a partir de Navidad y recaudó 4,7 millones de dólares. El elepé fue número 1 en USA en 1962 con 5 millones  de ventas, mucho más que los anteriores. Era su octava película. Entre 1961 y 1968 rodó 21, dos más de ellas rodadas en las islas hawaianas, como Chicas, chicas, chicas, en 1962, más tópica todavía.

A mediados de los sesenta, Elvis gana 12 millones de dólarses al año pero la venta de discos y taquilla de las películas baja. Ya no era la amenaza de la sociedad americana. Los Beatles, tanteados para un cameo con el Rey en un film le conocen en agosto de 1965 y dicen que es un ser solitario con un séquito de aduladores. En 1966 vuelve a Hawái para grabar la película Paraíso Hawaiano. USA es escenario ese año de la lucha por los derechos civiles, es la época de la sicodelia y de los hippies. Se nota en las islas un auge del turismo y de la población. Ya llegaba la televisión del continente vía satélite. Hawái era una base para la guerra de Vietnam. La película se estrena el 9 de junio de 1966 aunque el disco que la acompaña lo había grabado el agosto anterior: es un disco bastante peculiar donde a algún rock se suman canciones melódicas con ambientación polinesia. 

El 1 de mayo de 1967 se casa por fin con Priscilla y el 1 de febrero de 1968 nace Lisa Marie. En 1968 se emite Elvis: The Comeback Special, la vuelta de Elvis a los escenarios. Antes había estado en Hawái de vacaciones, donde conoció a su guardaespaldas y a Mike Stone, el profesor de karate que provocaría su divorcio en 1972 y la precipitación de su declive.

El 4 de septiembre de 1972 el presidente de la RCA comparece en Las Vegas con Elvis y el Coronel para decir que retrasmitirán un concierto en Hawái y sacarán un disco. En 1973 el cantante estaba dando galas en el hotel Hilton de Las Vegas. Visitó a Nixon en su combate contra las drogas. En Hawaii se nota la guerra de Vietnam y hay un boom de la economía. El 14 de enero de 1973 es la fecha del concierto Aloha from Hawaii. Empezaría después de la medianoche hawaiana y se retrasmite a Australia y Nueva Zelanda, Japón, Corea, Tailandia y Filipinas. Y luego en diferido en toda Europa. Lo emitió NBC, y el show fue dirigido por Marty Pasetta con experiencia en galas de Emmys y Oscar y algún rodaje en Hawái.  Había ido a ver actuar a Elvis en Long Beach y le sorprendió porque no se movía en el escenario. Al ser un evento retrasmitido no se podían vender entradas, así que buscaron una excusa: el beneficio de la fundación Kui Lee Cancer Fund, debida al cantante hawaiano y autor de I’ll remember you, interpretada por Elvis. El Rey había conseguido perder peso, se puso las pilas. Es famoso el traje, cuerpo blanco con un águila en el frente del mono y otra en la espalda de la capa. Y un cinturón blanco con cuatro águilas incrustado de rubíes. Elvis regaló el cinturón a Jack Lord, protagonista de la serie Hawai 5-0. Por ello tuvieron que pedir rubíes a Europa a toda prisa para el nuevo cinturón. Elvis llevaba a su orquesta y coristas de las Vegas. 

Filmaron la llegada en helicóptero ante más de mil fans. Cantó 23 canciones. Can’t Help Falling in Love with You, del disco Blue Hawaii, cerró el show. Finalmente se arrodilló y tiró su capa de diez mil dólares al público. Hizo un shaka. Luego grabó otras cinco canciones solo para la tele. Fue a las 12 y media del domingo 14 de enero, y costó dos millones y medio. Tras el show se cogió unas vacaciones que aprovechó para visitar a Jack Lord y regalarle esta vez un revólver de oro y plata y a su mujer un anillo de esmeraldas y diamantes. El disco fue número 1 en marzo.

La última visita a Hawái fue en 1977, en marzo. Pasó 14 días en Oahu y dicen que se recuperó en cierta medida de los múltiples problemas de salud que lo aquejaban. Cuentan que daba un poco de pena verle jugar al fútbol en la playa. Con su novia se alojó en una casita en Lanikai, al margen de la Mafia. Una tonta mañana le entró arena en un ojo, se agobió y montó a la troupe en el avión de vuelta a California. Murió el día 16 de ese agosto en el baño de Graceland por un paro cardíaco. Tenía 42.

Epílogo hawaiano

Existe una línea de ropa hawaiana en torno a su figura. Es en las islas donde surgieron sus primeros impersonators, imitadores, y donde se encuentra el mayor club de fans de la estrella. Hasta en Graceland la habitación Jingle Room está decorada a lo polinesio. Por todo eso y por su presencia habitual, la imagen de Elvis está tan relacionada con Hawái. Amor en Hawái es, de hecho, su película más conocida y taquillera. Por otro lado, la imagen de aquellas islas se relaciona también con el Rey del Rock, lo que en nuestra visión retrospectiva no resulta beneficioso para aquella tierra: el pueblo hawaiano prácticamente desapareció a causa de las enfermedades que llevaron los blancos, es famosa la leprosería de Molokai. Todavía en el siglo XX defendían los americanos que el exterminio del pueblo kanaka se debía a que éste no conocía las ventajas de la higiene occidental. Circulan datos que afirman que en un siglo desde la llegada del Capitán Cook, la población se redujo de 400.000 a 40.000 indígenas. ¿No parece un anacronismo decir que Elvis sirvió como abanderado de la american way of life en contra de las aspiraciones hawaianas, que entonces apenas tenían presencia en el país, si es que hoy la tienen? Elvis, instrumento del imperio.

Elvis se enamoró de Hawái y los hawaianos le querían también. Cantó en hawaiano Aloha Oé, que no es exactamente lo mismo que Joan Baez cantando Txoria txori. El Rey del Rock, que había escandalizado a toda América, cantó la canción de la reina culta que luchó por frenar la anexión. Elvis hizo popular la steel guitar de Alvino Rey en sus discos, lo que volvió a poner de moda la música hawaiana. Casualmente después del concierto Aloha From Hawaii empiezan con más intensidad los movimientos hawaianistas, fletan la Hokulea, se produce el reconocimiento del idioma hawaiano y se formulan aspiraciones a la soberanía política que obligan a formalizar ese dique de contención llamado Apology Resolution de la era Clinton, donde los Estados Unidos reconocen haber expoliado Hawái. 

¿Qué se supone que podía haber hecho el hijo de Gladys y Vernon en favor del pueblo fantasma de los kanaka maolis?

Miles de fans acudieron durante años a un hotel de la isla de Kauai donde se filmó la boda de Amor en Hawái. De hecho, muchas parejas celebraban su luna de miel organizada en sus exóticas instalaciones. Me dice mi amigo Hineloa que lo arrasó un huracán y estaba abandonado la última vez que visitó la isla. A Hineloa no le importaría ver los últimos atardeceres de su vida en esa isla de Kauai, su preferida. Mark Twain también quiso retirarse a “la tierra del domingo, de la indolencia y de los sueños”. Además, hay en Kauai al parecer un museo de Elvis, como otro en Waikiki con uno de sus coches. 

Ahí en Kauai se encuentra en estos momentos Austin Granger.  Es un fotógrafo nacido en San Francisco en 1970 quereside en Portland, Oregon. Austin recorre sus alrededores para, a base de impresionar el celuloide con la huella luminosa de una parte del mundo que le rodea, sacar a la luz su propio mundo. Tomando fotos en cámaras analógicas. Seguramente en Kauai está encontrando los mismos o similares edificios desastrados del Noroeste americano, los mismos camiones en las cunetas, los caminos solitarios, la huella decadente de la civilización del siglo XX en la naturaleza. No sé si llegará al Coco Palms Resort con sus cámaras preñadas de película de mediano y gran formato. 

Foto de Austin Granger

Quizá nos ayuden sus fotos a descubrir qué clave de su existencia ha ido el hombre blanco a buscar a las islas del Pacífico. Qué resorte las hace funcionar como un imán que atrae a millones de visitantes, empezando por las grandes estrellas de la literatura en lengua inglesa como Mark Twain, Robert Luis Stevenson o Jack London, que cimentaron el tópico. O qué buscaba allí el Rey del Rock, el llamado último rey de Hawái. 

¿Te ha gustado este artículo? Puedes colaborar con Canino en nuestro Patreon. Ayúdanos a seguir creciendo.

Publicidad