[Entrevista] Brays Efe: “La clase media en la industria cultural no existe”

Paquita Salas, serie orgullosamente alternativa a medio camino entre The office, Entourage y Transparent, dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo, se ha estrenado en la plataforma Flooxer sorprendiendo y alucinando a propios y extraños. En Canino entrevistamos a Brays Efe, la Paquita de la pequeña (ahora ya más pequeña) pantalla.

Los expertos en la materia, por una vez, tenían razón: se veía venir. Paquita Salas (2016), la serie de Flooxer producida por DMNTIA, dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi, y protagonizada por un Brays Efe travestido y una Belén Cuesta de corazón herido, ha incendiado las redes sociales. Todo lo que ha pasado ha sido revelador y divertidísimo: no ha dejado de ser regocijante ver cómo alguno de los supuestos enemigos de su protagonista y artífices, que siempre los hay y se reproducen como bacterias alrededor de un órgano luminoso, bajaban la cabeza y los felicitaban públicamente. Reconociendo, solapadamente, que el “estar con la moda” importa más que su criterio.

Pero volvamos al lío: el éxito de Paquita Salas significa muchas cosas positivas, incluso tremendamente positivas. Significa, en primer lugar, que es posible hacer humor de calidad en España y que un ejemplo paradigmático como ¿Qué fue de Jorge Sanz? (2016) no era un espejismo ni un error de cálculo, sino un punto de inflexión o un vórtice. Significa que, por una vez, una serie de relativamente reducido presupuesto estrenada en una plataforma de Internet puede aspirar al éxito y a un reconocimiento masivo que no tenga nada que envidiar al de cualquier producto mainstream. Y significa, finalmente, que el público responde. Que el público, o la gran masa devoradora, a veces no es tan imbécil como dicen las portadas de El Jueves y busca cosas nuevas, necesita nuevos planteamientos y enfoques, no se contenta con las opciones planas y las realidades unidimensionales. Que la gente está abierta a nuevas propuestas en plataformas alternativas si vienen lo suficientemente bien empaquetas y ofrecen contenidos innovadores y atractivos.

Paquita Salas

Significa el fin del todo o el comienzo de algo. Una revolución o un cambio de mirada. Un acierto o un hecatombe, según para quién. Pero un acontecimiento que da para pensar y hablar, al fin y al cabo. La verdadera revolución puede estallar en cualquier momento: la rendija existe, la oportunidad existe. Si os quedáis de brazos cruzados, al menos luego no me vengáis a echar la culpa.

En CANINO hablamos con Brays Efe para que nos explique un poco el porqué y el para qué de las cosas. El origen del invento, sus constantes vitales y, sobre todo, la amplitud de su innegable calado en el imaginario popular, al menos dentro de los circuitos de las redes sociales. Y de paso que nos hable algo del futuro, que nos sirva de gurú con peluca y nos muestre el pedregoso y traicionero camino del éxito.

PABLO VÁZQUEZ (PV): En tu perfil de Facebook presumes de estar entre el mainstream y el underground… ¿Cómo se vive entre los dos mundos?

BRAYS EFE (BE): Bueno, yo diría que presumir quizá es demasiado: simplemente es lo que me pasa de verdad.

PV: ¿Te sientes con lo mejor de ambos, o también a veces esto se vuelve contra ti y esa misma indefinición juega en tu contra a la hora de catalogarte?

BE: Ahora mismo está uno abocado a estar en uno de esos dos ámbitos, o pivotando entre ambos. Ya se ha dicho hasta la saciedad, pero la clase media de las industrias culturales no existe, y si existe lleva mucho tiempo adjudicada ya. No es una indefinición que yo juegue o utilice, es una indefinición que no puedo evitar. Aún así no la sufro excesivamente y me divierto en ella en la medida de lo posible. Del crowdfunding al presupuesto millonario, de los artículos web a las publicaciones en papel pasando por el articulo gratis en un fanzine, de las radios independientes en las que pagas por hacer programas a los estudios de la SER… todo el rato así, se aprende mucho. Aunque la estabilidad es una quimera, pero se trata de perseverar.

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PV: Una de tus primeras experiencias en el cine fue Cómo sobrevivir a una despedida (2013) de Manuela Moreno, ahora Burló. La película tuvo muchas críticas malas, como no podía ser de otra forma siendo una peli de entretenimiento teenager, pero a mí me gustó con todos sus errores y chistes disfuncionales. ¿Cómo recuerdas, con el tiempo, aquella experiencia? ¿Qué balance sacaste de aquello?

BE: Para mí el balance fue absolutamente positivo, yo era una persona alternando toda clase de trabajos precarios que de repente acabó, por cuestiones del destino, en un casting de algo que no sabía ni lo que era. Y de repente me cogieron en una película de Antena 3 donde cobré genial y devolví todo el dinero que debía y viví casi un año con ese dinero. Aparte de eso, para mí, una persona interesada en el mundo del cine, estar en un rodaje de tres millones de euros fue una oportunidad absoluta y una clase avanzada sobre cómo ser actor, que es algo que yo no he había hecho nunca a ese nivel.

PV: ¿Alguna vez notaste que la experiencia se te iba de las manos, que era un desafío demasiado grande para ti?

BE: Yo no controlaba de marcas de foco, de falseos y no entendía qué hacer con mis brazos cuando tenía que hacer movimientos antinaturales en un espacio en el que apenas podía tocar nada, cosas que otros actores dominan perfectamente porque han hecho tele, o estudiado esto o llevan unas cuantas pelis detrás. El rodaje fue tenso para mí y en algunas ocasiones me resultó muy triste, en aquel momento recuerdo que odié la experiencia de actuar muchas de las ocasiones, pero puse lo mejor de mi parte… Con el tiempo he aprendido a poner en valor lo que sucedió y apreciarlo… todo el malestar no era más que el de una persona fuera de su zona de confort y al final me ha servido para ser mucho mejor en muchas cosas… Si hubiera sido fácil, no hubiera significado nada para mí.

Y por otro lado hubo muchas cosas buenísimas. Tuve la oportunidad de trabajar con algunos de los mejores profesionales de su medio, y ver de cerca trabajo a Adrián y Nuria, los jóvenes productores de Nostromo a los que admiro profundamente. También mi relación con las actrices y la directora fue fantástica, y presenté la película en Málaga, donde recibimos una ovación tremenda. A pesar de que la crítica se cebó algo con ella, siempre pienso que mayoritariamente por razones que no se contienen en la película, al público que llegó a verla le gustó y tuve feedback positivo. Vamos, que fue una montaña rusa.

PV: ¿Has visto la segunda película de Manuela, Rumbos (2016)? Vista desde fuera, parece todo un cambio de registro para alguien que parecía que iba a mantener viva la llama del cine de entretenimiento ligero en España. No digo que eso sea malo ni bueno, incluso creo que puede ser muy positivo para ella, aunque es una pena que el público sólo haya respondido a medio gas y no se haya hecho justicia a una película más sólida y personal que su ópera prima.

BE: Sí, la he visto y a mí personalmente me ha gustado. Tiene el espíritu y el tono de Manuela y sus cortos. Tienes que pensar que ese cambio de registro no es tan así. Manuela estaba a punto de hacer esta película cuando se cruzó Cómo sobrevivir a una despedida en su camino, que al fin y al cabo es una película de encargo, aunque Manuela se dejó la piel y la vida en ella.

PV: Me cuesta algo entender el concepto de “obra de encargo” en una industria tan raquítica como la española…

BE: Lo que quiero decir con esto es que no ha cambiado ningún registro, ha seguido con la producción de su primera película personal después de un parón para hacer una obra menos personal, más adaptada a unos patrones. Yo de taquillas no sé, la verdad, y creo que no sabe nadie, pero a mí Rumbos me parece que es una película muy digna, tierna y que puede gustarle a cualquier espectador; supongo que mover a la gente al cine hoy en día requiere otras cosas.

PV: En Paquita Salas, colaboras con Javier Ambrossi y Javier Calvo, responsables de la obra La llamada, que también protagonizaban Belén Cuesta y Macarena García, el cameo especial del primer capítulo. ¿Fue esta obra el germen del proyecto? ¿De quién fue la idea de un personaje tan complejo y fantástico como esta Paquita Salas?

BE: Bueno, yo creo que los Javis llaman a actrices que ya han dirigido porque ya las conoces y es más fácil trabajar con ellas. De hecho nuestra colaboración empezó más bien en Miss Fogones Universal, un microteatro que escribimos y dirigimos a seis manos sobre dos misses cocineras y en el que Belén era una de las protagonistas.

PV: Cuéntame algo del germen del proyecto…

BE: El proyecto surgió de un vídeo de Instagram de 15 segundos que hicimos entre todos en un salón de un modo muy despreocupado (lo puedes encontrar en el hashtag #PaquitaSalas), pero luego los Javis han sido los encargados de escribir los guiones de esta primera temporada y de darle forma al viaje personal de Paquita a lo largo de la serie. De todos modos ellos han hecho que yo me sintiera muy integrado en el proceso y me han animado para que hiciera Paquita todo lo mía que pudiera.

PV: Del primer capítulo me ha sorprendido mucho el papel de Lidia San José. Es un lugar común decir que los actores españoles no tienen esa capacidad de autoparodiarse y reírse de sí mismos como los americanos, y mira…

BE: Yo también me he quedado fascinado con el sentido del humor y la valentía de Lidia al hacer este personaje, ella es una persona estupenda que lleva trabajando toda su vida en esto y sabe lo que importa y lo que no y he aprendido de esa visión a su lado. Su personaje es precioso y a los que les haya gustado lo que sucede en el primer episodio con ella les espera mucho más en los próximos.

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PV: Belén Cuesta ya es algo parecido a una estrella y aporta al conjunto un grado de distinción que la serie no necesita pero que la hace subir todavía más enteros. Está revolucionando el cine español. En La llamada ya estaba estupenda, pero lo que hace en Kiki. El amor se hace (2016) y en Tenemos que hablar (2016) no tiene nombre.

BE: Belén es una actriz superdotada, su capacidad para crear personajes a partir de detalles mínimos me asombra, tiene una intuición brutal. En la primera lectura Belén ya te enseña un personaje hecho precioso y según avanza el rodaje he ido viendo gestos y decisiones que ha ido tomando y Magüi no paraba de crecer y crecer. En estos momentos es la Kristen Wiig española, pero alberga un poso de ternura dentro…

PV: Me pregunto si acabará cambiando el cine autóctono de arriba abajo o si se quemará en un par de años dentro de su propia efervescencia. Yo voto por lo primero, porque soy optimista por naturaleza. Sólo ella misma parece un personaje de Life is short, The office o Louie...

BE: Yo no tengo absolutamente ninguna duda de que a Belén le espera una carrera brillante, el día que pille un drama nos destroza a todos. Para mí ha sido un placer total y un sueño trabajar a su lado, y mearme de la risa a su lado, me ha hecho muy feliz. Paquita no sería nada sin su Magüi.

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PV: Ambrossi y Calvo, como ya hacían en La llamada, logran una extraña combinación de mal café y ternura que me parece muy difícil de conseguir y creo que, hoy por hoy, es su principal seña de identidad. Sé que tienes una relación muy cercana con ellos. ¿Cómo son en la realidad? ¿Qué tipo de series o películas les gustan?

BE: El tono de lo que hacen los Javis, es una mezcla entre naturalidad, referentes españoles y Hollywood. En sus cosas veo Disney y veo también humor negro español. Son un tándem increíble, me encanta verlos trabajar porque se complementan de un modo muy especial y se retroalimentan hasta la excelencia. Nunca jamás hubiera podido imaginar que iba a hacer esto a su lado y, sin ver en su mirada que yo era capaz de hacerlo… no hubiera sido capaz. De sus gustos te podrían hablar ellos mejor que yo, y posiblemente lo que yo te diga que les gusta a ellos hablará más de como soy yo que de como son ellos. Los tres vemos Girls y lo comentamos comúnmente, con Calvo comparto además The Good Wife y me recomienda siempre muy encarecidamente Billy Elliott (pero aún no la he visto) y Ambrossi es un fan irredento de Julia Roberts y te sabe decir qué blockbusters están bien escritos y cuáles no y siempre acierta.

PV: Hablemos de Paquita. ¿Cómo definirías este personaje tan polifacético, contradictorio, conmovedor y cruel al mismo tiempo? ¿Qué hay de ti en ella o al revés?

BE: Ser Paquita Salas ha sido una experiencia fantástica. Me cuesta definirla porque es volcánica y tiene mil caras, y me ha emocionado y sorprendido mucho leer tantas cosas que hablaban de detalles tan diversos, y que han llevado a tanta gente a referencias súper dispares y de sus vidas cercanas. Desde la escritura el personaje era tremendamente humano, con todas las contradicciones, y ha sido un placer llenar todo eso como buenamente he podido de todo lo que pudiera tener en mí.

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PV: ¿Te ha resultado difícil meterte en la piel de una mujer que ni siquiera tiene tu edad? A mí justo en este momento Paquita me parece más creíble que el Brays Efe de verdad. A lo mejor es una alucinación transitoria. 

BE: Bueno, hacer de mujer ha sido una sucesión de decisiones pequeñas y que acumuladas dan el resultado que se ve. En primer lugar cuando el proyecto fue adquiriendo peso decidí dejarme el pelo largo, precisamente para alejar al personaje del disfraz de travesti lo máximo posible. Luego había gente que me preguntaba “¿Qué voz vas a poner?”… y lo cierto es que nunca pensé en usar otra que no fuera la mía, si hubiera intentado hacer algo que pareciera una mujer de cincuenta años hubiera conseguido hacer el estereotipo de una mujer de cincuenta años, pero este personaje no era nada estereotípico, así que mi preocupación ha estado en darle verdad a todo lo que le pasa. Las personas no son tan distintas, siempre he pensado que cuando ves a alguien desear algo y luchar por conseguirlo… te vas con él al fin del mundo, da igual la ropa que lleve puesta, y eso me obsesionaba: que lo que le pasa resultara creíble independientemente de si va un poco cardada o no.

PV: Yo he trabajado seis años en una agencia de representación de actores y puedo asegurar que todo lo que pasa en la serie ocurre realmente cada día. Lo del spam me ha pasado casi literalmente. Me sorprende esa capacidad del realismo, que parece sátira pero no lo es, porque la realidad es prácticamente igual, sin filtros ni distorsiones. La diferencia es que la serie se esfuerza en comprender a todos sus personajes y no le interesa cebarse con ninguno. ¿Habéis seguido algún proceso de documentación al respecto o es un mundo que todos ya conocíais en mayor o menor medida como actores? Cuesta creer que entendáis tan bien “el otro lado”.

BE: Bueno, varias personas me han comentado que lo del mail en la carpeta del spam les ha sucedido literal. Todas las anécdotas están en mayor o menor medida inspiradas por situaciones que hemos vivido o conocemos que otros han vivido, es un mundo que está cercano, pero es también a la vez un mundo de oficina. A mí me gusta mucho que a los personajes se los vea trabajar y se vaya al detalle de las cosas que necesitan y utilizan en su trabajo. Normalmente las ficciones más interesantes están plagadas de personajes definidos y cuando un personaje no sé a qué se dedica ni tiene un trabajo concreto ni es posible averiguarlo me genera un vacío.

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PV: La serie promete cameos por doquier. ¿Nos podrías adelantar alguno o son top secret?

BE: Ha habido ochenta actores citados. En general son top secret pero hay algunos que ya han salido publicados y van de Ana Milán a Secun de la Rosa, pasando por Malena Gracia o Anna Castillo. Algunos se interpretan a sí mismos y otros a personajes de la ficción.

PV: Vestido de mujer, pareces una versión sofisticada de Divine, pero cambiando la incorrección de los setenta por una dulzura más propia de la parte más humanista de la modernidad. Creo que esa es la principal clave de que haya conectando tan bien con el público.

BE: ¡Muchas gracias! Las inspiraciones de los looks eran inagotables y aunque nosotros nunca pensamos en Divine supongo que es inevitable. Hemos pensado en Terelu, Mila Ximénez, Lidia Lozano, Pilar Tabares, Pilar Rahola… una onda de mujer muy concreta y fascinante. Resultó muy curioso que al mezclarlo de repente con los looks que me iba probando, algunos conseguidos por la estilista y otros de la abuela de Javier Calvo, de repente el personaje tenía una cierta clase extraña, una especie de lujo anclado en el pasado y en ese momento y al ver mi onda de pelo pensé en mí como una versión castiza de la Joan Rivers de los ochenta, cuando presentaba su late night, pero de Navarrete. Y además me parezco mucho a mi tía Toñi, creo que a mucha gente le recuerda a una tía o a una familiar y eso hace mucho.

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Javier Ambrossi y Javier Calvo

PV: ¿Qué ha aportado la productora DMNTIA, a la que siempre has estado muy vinculado, al proyecto?

BE: Pues DMNTIA ha sido la productora que ha conjugado las necesidades de los Javis y las de Antena 3 y han conseguido, con un presupuesto discreto y ajustado, darle a la serie el empaque y el look que te podría encontrar en cualquier cadena pero que hubiera costado el doble o el triple. DMNTIA se deja realmente la piel y la oficina no cierra hasta que no está todo como debe.

PV: De momento, casi podríamos hablar de un fenómeno Paquita. ¿Os han sorprendido las reacciones que ha tenido la serie? Estando Filmin en un limbo extraño y Netflix todavía en pañales, creo que Flooxer se ha convertido ahora en la plataforma ideal para proyectos de este tipo.

BE: Sí, a mí me ha pillado desprevenido. Sí podía imaginar que había gente a la que le iba a gustar, pero no imaginé que seríamos el segundo trending topic en España ni esa ola de comentarios tan positivos y cariñosos de gente de todo tipo, ha sido una agradable sorpresa que ha redondeado la experiencia. Leer las críticas de los medios, los mensajes de gente a la que admiro y tantos desconocidos que se han emocionado y/o reído con Paquita ha sido demasiado. Y mucha gente ha manifestado que le encantaría que la serie estuviera en televisión o que tiene calidad como para tener un hueco y un público en prime time, pero yo estoy orgullosísimo de que esta serie haya surgido del esfuerzo de Flooxer, que es una plataforma llena de talento que ha apostado por la idea sin reparos y ha dejado que la hiciéramos tal y como nos ha dado la gana. Me parece un lugar increíble donde estrenarla.

PV: No me olvido de que, además de actor, eres principalmente guionista y director. Después de tus cortos Basura y La gente que come mucho, ¿tienes algo en mente? ¿Te animarías a dar el salto al largo a corto o medio plazo? 

BE: De repente se ha cruzado en mi camino actuar y estoy encantado con ello, aprendiendo y experimentando, pero siempre tengo cosas en mente y tengo algún corto escrito y algún tratamiento de largo en proceso, me gustaría poder seguir desarrollando todas las facetas, y quizá combinarlas.

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