[Entrevista] Carlos H. Vázquez: «Aunque seas fan del entrevistado, conviene no demostrarlo»

El libro Jorge Martínez - Conversaciones ilegales, publicado por Efe Eme, deja más que saciado al lector que quiera conocer a fondo a una de las figuras clave del rock en español, Jorge Ilegal. Su autor, Carlos H. Vázquez, profundiza en la larga y prolija trayectoria de su interrogado gracias a una complicidad y un conocimiento de la materia sobre la que charla poco habituales en estos tiempos de entrevistas superficiales y centradas en la anécdota cotilla más que en los procesos creativos. Hablamos con Vázquez y nos adentramos en los secretos de la elaboración de un libro de entrevistas como este.

Todas las fotos del artículo, incluida la portada del libro, son de PATRICIA J. GARCINUÑO.

La devoción que se tiene en esta casa por Ilegales está fuera de toda duda. Hemos festejado en diversas ocasiones su ingenio y su rabia, sus himnos y su insobornabilidad, como cuando revisamos tema a tema su primer disco. Vivimos buenos tiempos para el fan del grupo: no solo hemos disfrutado recientemente de un documental estupendo, Mi vida entre las hormigas, sino que Ilegales lleva unos años facturando unos discos soberbios, y en directo se muestran tan afilados como siempre.

A esta nueva nueva oleada de reconocimiento pertenece Jorge Martínez – Conversaciones ilegales, un libro firmado por Carlos H. Vázquez que revisa la carrera de Jorge Martínez en sus propias palabras. Como es de suponer, la velocidad a la que circula esa entrevista a contradirección es vertiginosa, así que nos hemos sentado con su autor -veterano periodista cultural, con más de mil entrevistas a artistas de todo pelaje en su haber-, para preguntarle por el método de elaboración de un libro así, ya pieza básica en la bibliografía rock patria.

JOHN TONES (JT) -¿Cómo te planteaste la aproximación a Jorge Ilegal?

CARLOS H. VÁZQUEZ (CHV) – No sé si puedo decir que fue fruto de una casualidad involuntaria, pero casi. Yo ya había entrevistado a Jorge mucho antes, sobre todo para Popular 1 (dos veces) y otra más para Efe Eme, y siempre tuvimos buena conexión en las entrevistas. Cuando Ilegales publicaron Rebelión el año pasado, Arancha Moreno, de Efe Eme, me propuso entrevistar a Jorge, encargo que acepté sin pensarlo. Aquella entrevista duró mucho más que las anteriores (cerca de una hora y algo) y lo hicimos con cerveza. Fue tan larga la charla que nos tuvimos que ir de la oficina donde estábamos (era la hora de cerrar). Bajando en el ascensor hasta la calle, alguien (no recuerdo quién) dijo que al final terminaríamos haciendo un libro. La idea se quedó ahí, como una broma, pero terminó desembocando en Jorge Martínez. Conversaciones ilegales.

JT -Por tu introducción pareces ser un seguidor de la banda de largo recorrido. ¿Cuál es tu relación con la banda y qué papel ha jugado en tu educación musical?

CHV – Bueno, debo decir que Ilegales no era uno de mis grupos de cabecera cuando empecé a escuchar rock en la adolescencia. Sí es cierto que los conocía y sabía de su existencia, pero entonces yo tiraba más para otro tipo de grupos, como The Beatles, Queen, Led Zeppelin, Barricada, Topo y Asfalto, The Doors, Michael Jackson, Héroes del Silencio (y Bunbury), Loquillo, Calamaro, Triana… Fue más tarde cuando empecé a escuchar a Ilegales, cerca de mis veintipico, y me pasaba las noches en El Sol, donde Willy Vijande (primer y actual bajista de Ilegales) trabajaba de técnico. Marcela San Martín (programadora de la sala) me hablaba mucho de la banda y empecé por escuchar Todos están muertos, el tercer disco. Tomando ese álbum como punto de partida, fui acercándome más a la obra del Ilegales.

JT -¿Qué te parece la relativa «reinvención» que el grupo y Jorge Ilegal han experimentado en los últimos años?

CHV – Me resulta interesante. A diferencia otras bandas que han ido “reinventándose” cambiando de miembros y de sonido, Ilegales ha mantenido un estilo que sigue siendo prácticamente el del principio, a pesar de las bajas en el grupo. Creo que Ilegales sin Jorge no serían Ilegales, pero tampoco lo serían –en la actualidad- sin Willy.

JT -¿Cuál es tu etapa favorita de la banda?

CHV – Sin duda me quedo con la época de Todos están muertos. Ahí nos encontramos con los Ilegales –digamos- más maduros. Ese tercer álbum contiene canciones que llevaban mucho tiempo en la recámara del grupo, evolucionando con el tiempo, como Enamorados de Varsovia. Pero también otras como El norte está lleno de frío, Ella saltó por la ventana, No me gusta el trabajo o Eres una puta, que han terminado siendo temas imborrables del imaginario del rock nacional y de los directos de Ilegales.

JT -¿Qué encontraste de atractiva en la banda y su sonido, qué crees que le caracteriza y les ha convertido en clásicos? ¿Las letras, el sonido, la personalidad de Jorge?

CHV – En concreto, en Todos están muertos encontré el sonido más crudo de la banda. Piensa que yo venía de escuchar un rock más duro, pese a que estaba muy flipado con The Beatles o los Bee Gees, así que Todos están muertos encajaba con mi imaginario sonoro. De hecho, diría que Todos están muertos reafirmó a Ilegales, aunque tampoco les hacía falta. Se suele decir que un segundo disco es el más importante para un grupo, pero es que Ilegales habían publicado un primer largo que parece que estaba hecho para ser histórico, tanto por la portada como por las canciones. Además, hay que tener en cuenta que Ilegales, previamente, habían publicado algunas canciones en formato de siete pulgadas que calaron rápidamente en la radio. Eso hizo mucho para que, cuando se lanzara el primer disco de larga duración, no les hiciera falta, digamos, una carta de presentación como tal. Ahí entra la personalidad de Jorge, que es el referente para conocer a Ilegales, no solo su música, sino su actitud, fuerza y potencia. Las letras son de Jorge, igual que la guitarra, por lo que su personalidad queda impregnada en todo lo que fue haciendo entonces y hasta el día de hoy.

JT -Derivado un poco de esta relación intuyo que cercana entre tú y el grupo, ¿crees, en general, que el entrevistador debe mantener la distancia con respecto al entrevistado o un toque de fanboy no sobra nunca?

CHV – Sin duda hay que mantener las distancias. No por nada personal, sino porque no se pueden mezclar las emociones con lo profesional. Aunque seas un fanboy, es mejor no demostrarlo constantemente, porque eso te hace perder toda objetividad. Puedes utilizar el lado fanboy, si quieres, para aportar datos más desconocidos a la entrevista, pues se supone que un seguidor del grupo ha tenido más facilidad para acceder a cierta información que no tiene un periodista. Pero soy partidario de no mostrarme fanboy, porque eso te acaba condicionando y pierdes la objetividad.

JT -¿Qué dificultades te planteó resumir una carrera tan larga y con tantas caras como la de Ilegales?

CHV – Si te soy sincero, al principio del libro no sabía por dónde empezar. ¿Cómo podía plantear un relato sin dejarme fuera nada de la discografía pero tampoco nada de la vida personal de Jorge? Comencé por lo básico: ¿qué es el ruido para Jorge Martínez? Desde ahí monté un guión que seguiría por lo personal (literatura, aficiones, coleccionismo…) hasta conectar con los primeros singles y discos de larga duración del grupo. Una vez organizada la temática, pude montar un esquema que daría pie a cada episodio del libro. Cuando estuve hablando con el editor, Juan Puchades, me sugirió la idea de dedicar cada capítulo a un disco (o a dos si estaban muy cercanos en el tiempo). Es una idea sencilla, incluso obvia, pero eficaz para la lectura.

JT -¿Fue cambiando el enfoque o aproximación al libro según avanzabas las entrevistas?

CHV – Sí y no. Me explico: el enfoque principal del libro estaba claro antes de hacer la primera entrevista (orden de los capítulos, preguntas y temáticas…), pero según fuimos avanzando empezaron a surgir historias que no conocíamos, como lo sucedido con el disco Si la muerte me mira de frente me pongo de lao antes de que lo grabaran Ilegales. Jorge montó con Diego Avello un grupo. Profetas, con el que preparó e incluso grabó aquellas canciones. Localicé a Diego, que vive ahora en Estados Unidos, y lo entrevisté. La historia era lo suficientemente larga como para dedicarle un episodio. El capítulo de la SGAE también se fue actualizando mientras editábamos el libro, ya que todo el proceso de cambios en la entidad nos pilló de pleno.

JT -¿Cómo fue el proceso de documentación y la colaboración con Jorge?

CHV – La colaboración con él fue muy fácil. Después de la primera entrevista para este libro, cara a cara, Jorge me dio su teléfono móvil y el fijo y me dijo: “Llámame cuando te salga de los cojones”. Durante un mes y pico estuvimos hablando cada sábado y domingo unas dos horas. Echábamos la tarde hablando de lo divino y lo humano. En cuanto a la documentación, te diré que es una de las partes que más me gusta a la hora de prepararme una entrevista. En este caso fue bastante divertido, sobre todo al revisar las entrevistas de Jorge y apariciones varias en televisión. Me empollé otros libros, documentales y entrevistas anteriores que se habían publicado en la época, sin olvidar el documental Mi vida entre las hormigas.

JT – Sobre Mi vida entre las hormigas, ¿qué te parece? ¿Crees que alcanza su propósito de retratar a Jorge de forma fidedigna?

CHV – A mí, personalmente, me parece un documental muy necesario para conocer a Ilegales. Hay un par de ellos en YouTube, pero no con la documentación de Mi vida entre las hormigas que, por otro lado, tiene un título que ya muestra una declaración de intenciones. Es más, Jorge me dijo que el libreto del DVD fue lo más “literario” que había escrito. Algunas preguntas del libro parten de lo que Jorge cuenta en ese libreto. Creo que, con la suma de todo, Mi vida entre las hormigas retrata de manera fidedigna tanto a Jorge como a Ilegales. Encima hubo mucho metraje que no se incluyó (me suena que son cinco horas en total lo que no entró en el DVD).

JORGE ILEGAL es el protagonista absoluto de ‘Jorge Martínez – Conversaciones ilegales’, un libro que revisa su carrera en una larga entrevista. Hablamos con su autor, CARLOS H. VÁZQUEZ, acerca de la elaboración de un libro así.

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JT -¿Qué aspectos de Jorge Ilegal te sorprendieron o no te esperabas encontrar conforme avanzabas en la entrevista?

CHV – No me esperaba encontrar a un tipo tan locuaz en la conversación. Yo soy bastante tímido y trato de evitar hablar por teléfono. Durante diciembre de 2018 y enero de 2019 me pasé horas hablando con Jorge por el móvil. Y debo decir que disfruté como nunca, sobre todo por el ambiente que se formaba en mi estudio a pesar de ser una conversación telefónica. Con Jorge es muy difícil quedarse sin tema del que hablar.

Jorge y Carlos con la fotógrafa Patricia J. Garcinuño.

JT -Tiene fama de entrevistado difícil: ¿ibas prevenido o con algún miedo en particular? ¿En algún momento hizo justicia a esa fama?

CHV – Dice Rosa Montero que, en una entrevista, “no hay que dejarse llevar por simpatías ni por antipatías hacia el personaje”. Cuando entrevisté por primera vez a Jorge yo no era consciente de sus leyendas o la fama de entonces. Sabía que iba a entrevistar “al cantante de Ilegales”, pero no fui prevenido de nada; le pregunté con el respeto que su figura merece, que es todo. También es verdad que yo no viví la época de Ilegales y tampoco he convivido con Jorge como para decir a ciencia cierta si es tan fiero como lo pintan. No lo sé. En mi caso, Jorge se portó de diez.

JT -Tu carrera como entrevistador alcanza la impresionante cifra de más de mil entrevistas. ¿Qué le encuentras de atractivo a este género periodístico?

CHV – Lo que aprendo y la conversación. Es genial. Una vez hice una a Charlie Sheen en Londres y el tipo me dio una de las entrevistas más divertidas que recuerdo. El encuentro con los medios se había cancelado varias veces, bailaron las horas… y la periodista de The Guardian interrumpió la entrevista para salir a fumar (cada medio tenía ocho minutos con él). La mía -por entonces escribía en Esquire– fue la última. Charlie Sheen podía estar cansado, de mal humor, aburrido… pero el hecho de compartir el mismo nombre y que su asistente fuera latino hizo que se generaran los suficientes puntos en común como para “respetarme”, supongo. Donde se ve el pulso de la entrevista es fuera de la promoción, cuando no hay límite de tiempo y puede pasar de todo.

-¿Cuál es tu metodología de trabajo, cambia según el interlocutor o siempre es la misma?

CHV – Procuro que sea la misma, aunque los personajes cambien. Cuando empiezo preparando una entrevista, lo primero que hago es abrir el Word y titular la hoja: “ENTREVISTA con…”, pongo el nombre del entrevistado y debajo escribo el mío con el medio entre paréntesis. Después empieza la tarea de documentación y voy tomando apuntes en un cuaderno. Si tengo tiempo, acabo acumulando páginas y páginas de datos que luego paso a limpio. Si es algo más urgente, aparte del cuaderno, también echo mano del bloc de notas del móvil. Cuando es una entrevista musical, sobre el lanzamiento de un disco, le dedico toda una noche y voy anotando impresiones en el cuaderno o en Word. Al día siguiente reviso las anotaciones y lo vuelvo a escuchar para hacer comparaciones. El método cambia un poco dependiendo de si es un libro o una película, pero no demasiado. Si veo que tengo una semana o dos para prepararme una entrevista, mi vida empieza a girar alrededor de ese personaje y procuro meterme un poco en su pellejo, como hacen algunos actores cuando tienen que prepararse un papel.

JT -¿Qué peculiaridades tiene el entrevistado cuando es un músico con respecto a otros artistas, qué tienen de «especial»?

CHV – Cuando hago una entrevista y me preguntan si el personaje ha sido majo, suelo decir que sí. Es un poco lógico que esta persona sea amable contigo dado que está presentando un trabajo y quiere que hables bien de ello (en teoría), pero hay excepciones y mil factores que condicionan una entrevista: el humor del personaje, si no le han enfadado, si llueve o está de mal café, si está de buenas… Cada persona es un mundo y te encuentras de todo, sean músicos, escritores, actrices o incluso abogados.

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