[Entrevista] Elisa McCausland: “Wonder Woman es una amazona que cuestiona el sistema establecido”

Wonder Woman es mucho más que un simple personaje de cómic: es todo un símbolo de la lucha feminista. La clave está en un orígen cimentado en ideas aún hoy revolucionarias, y que Elisa McCausland explora ahora en un libro imprescindible para los fans de Diana.

Cuando Wonder Woman irrumpió en escena en los años 40 podía parecer un cómic más de superhéroes con una única peculiaridad: la protagonista era una mujer. Pero Wonder Woman escondía mucho más: el personaje había heredado las ideas y forma de ser de las sufragistas y de aquellas mujeres de los años 20 que abrazaron la libertad y que tienen su máximo exponente en las flappers.




Esa faceta revolucionaria de Wonder Woman no siempre ha sido visible a lo largo de sus 75 años: la idea de una mujer independiente, fuerte y no sometida al heteropatriarcado llegó a molestar tanto al sistema que incluso llevó a que se le despojara de superpoderes y la convirtieran en una mujer obsesionada con la moda y el maquillaje. Elisa McCausland, fan empedernida de la heroína, ha recuperado en Wonder Woman, El feminismo como superpoder (Errata Naturae) esa faceta que a veces pasa desapercibida en detrimento de su carácter de icono pop para vender camisetas.

CAROLINA VELASCO (CV) ¿En qué momento decides escribir un libro sobre Wonder Woman?

ELISA McCAUSLAND (EM): Wonder Woman ha estado siempre en mi vida de una u otra manera y ha estado también en mis investigaciones y tiene bastante que ver el hecho de que por fin iba a tener una película para poder plantear y volcar un análisis de la propia Wonder Woman pero también con muchas de las reflexiones que ya llevaba haciendo tanto a nivel académico como divulgativo y periodístico, y ése fue un poco el pistoletazo de salida para plantear un ensayo explicando todas estas relaciones entre feminismo del propio personaje y la cultura mainstream en la que ella está enmarcada.

CV: En el libro analizas cómo a Wonder Woman le quitan o devuelven poderes dependiendo del momento histórico, y con frecuencia el feminismo reivindica su personaje como símbolo. Wonder Woman reaparece ahora otra vez como símbolo en plena oleada de protestas contras las políticas de Trump en EEUU o contra el feminicidio en Latinoamérica, por ejemplo.

EM: Es que eso tiene que ver desde que Gloria Steinem la utiliza como icono para la portada del lanzamiento de la revista Ms. Entonces se puede hablar de ese momento como de un momento de feminismo popular con una serie de herramientas y símbolos a través de los cuales poder trasladar una serie de ideas. Lógicamente se puede ser más o menos crítico dependiendo también desde dónde se analice y de la relación entre el mainstream y el feminismo. Precisamente, y es una idea que me parece muy potente, en los momentos en que ha habido un repunte de determinados discursos feministas haya estado Wonder Woman para hacer de artefacto a través del que poder dialogar. Pero el primer márketing se hizo de aquella manera, luego muy apoyado también por la serie de televisión desde los 70, que se hizo desde otra perspectiva pero que ayudó mucho a que, por ejemplo, en Latinoamérica se hiciera terriblemente popular.

Pero creo que sí es importante tener en cuenta los orígenes de Wonder Woman porque de una u otra manera siempre aparecen: esa hermandad entre lo que es el activismo feminista heredado del sufragismo y del feminismo posterior y cómo se convierte en un superventas de los años 40 trasladando una perspectiva bastante revolucionaria de lo que entendemos por una superheroína. Y todo eso está ya en el arquetipo que diseñó el clan Marston en los años 40, y aunque haya sido pauperizado en determinadas épocas, también ha sido bastante protegida aunque el sistema la haya querido vaciar de sentido.

CV: En el origen mismo de Wonder Woman hay dos ideas muy revolucionarias sobre todo en esa época: el poliamor y el bondage.

EM: También hay que tener en cuenta que el clan Marston (compuesto por William Moulton Marston, Elizabeth Holloway, Olivia Byrne y el dibujante HG Peter) hereda una forma de actuar y de pensar que ha quedado sepultada por la historia, pero que era muy normal en los años 20. Ellos formaron parte de esa cultura y la trasladaron después a la ficción, y es una filosofía del free love y un pensamiento ligado a la filosofía sufragista y feminista. Es curioso porque también, lo que me parece importante del propio clan, cuando parece que en los años 40 todo eso había sido olvidado, Marston lo decidió trasladar a un cómic que estaba enfocado también a un público infantil. Además en la esencia del cómic está el cuestionamiento del propio poder, y desde el momento en que se cuestiona cómo estaban asignados ciertos roles, tiene lógica que fuera un best seller y que influyera a las feministas de la segunda ola hasta el punto de que se convirtiera en un icono. Todo ésto lo estamos analizando y le estamos dando su importancia desde el presente; es una interpretación, desde luego.

Grant Morrison en Wonder Woman: Tierra uno, por ejemplo, ha intentado utilizar la lógica de BDSM más como guiño que como reflexión de lo que tenía que ver, pero me parece que no se trata tanto del BDSM sino que se trataba, entonces, de una diálogo sobre las relaciones. Es curioso que la lectura de esos números, los clásicos, siga siendo interesante, porque Wonder Woman es una mujer formada con una cultura amazónica que cuestiona todo lo que es el mundo patriarcal, es decir, el sistema.

CV: El BDSM cuestiona también las relaciones de poder…

EM: Claro, claro, es que esto que puede parecer tan quinqui, en el fondo está cuestionando todo el poder incluso en la la propia Isla Paraíso como un “safe space”. Y entiendo que Wonder Woman es también muy interesante para todos los que ven en el BDSM esos espacios seguros de simulacro y que tiene mucho que ver con desvelarnos a nosotros mismos, y eso tiene mucho que ver tanto con los brazaletes como con el lazo de la verdad.

CV: En el libro mencionas la importancia de Wonder Woman en la cultura underground, y no todos los superhéroes dan ese juego… son todos demasiado convencionales.

EM: Es que Wonder Woman también muestra el tema del empoderamiento a través de las hermandades con personajes como Etta Candy, que es un personaje fuera también de lo apolíneo. Otra cosa interesante es que a Wonder Woman la llamamos mujer pero es una amazona, es otra cosa que nos permite imaginar, proyectar y cuestionarnos nuestra propia construcción, pero a la vez hay personajes como Etta Candy que la cuestionan. Y desde luego, está el tema de la apropiación del cómic por otras subculturas.

Wonder Woman es un arquetipo que ha servido de base para muchas otras superheroínas,y es evidente que esos ingredientes del clan Marston permanecen en muchas de las apropiaciones y representaciones posteriores, ya no sólo en las que son inspiraciones claras, sino en muchas otras. Además Wonder Woman es una superheroína que, a lo largo de su historia, se enfrenta también a sí misma porque su entorno es el que es y ella llega a encarnar el mismo sistema, y sabe que tiene que luchar primero contra sí misma y luego contra todo lo demás: y eso es la lucha feminista. También hay muchas villanas que son auténticas superheroínas, pues quieren destruir un entorno que han creado y diseñado otros.

CV: ¿Por qué crees que Wonder Woman está aguantando tantos años?

EM: Creo que tiene que ver con un tema de interés. Aunque no haya habido una gran profusión de títulos en el pasado, sí ha habido títulos, cabeceras, heroínas… muchos de ellos muy buenos, protagonizados por ellas o con ellas. Yo he sido seguidora de Wonder Woman pese a todos sus vaivenes y lagunas en la colección, pero a la vez he leído mucho cómic de superhéroes. Y ahora con internet es más fácil, desde luego. A mí lo que me preocupan son los periodos de amnesia en que de repente todo se olvida; la ausencia de genealogía hace que perdamos perspectiva. Por ejemplo, antes del Comics Code, el código de autocensura instaurado en los 50, había una línea bastante más libre y reivindicativa de lo que podía parecer a priori, y te empiezas a encontrar auténticos milagros en la Edad Dorada, muchos de ellos firmados por autoras, y te preguntas cómo podían estar hablando de esos temas. Wonder Woman precisamente encarnaba muchos de los debates heredados de décadas anteriores, y, a su vez, proyectaba el mañana.

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