[Entrevista] Iria y Selene: “Que el deseo de prestigio marque lo que escribes es absurdo”

Entre las dos conforman mundos imaginarios. Entre las dos cautivan a jóvenes y no tan jóvenes. Entre las dos han publicado diez novelas de éxito rotundo. Con motivo de su último lanzamiento, El orgullo del dragón (2019), hablamos con dos de las autoras más prometedoras de la literatura juvenil española: Iria G. Parente y Selene M. Pascual.

Con un llamativo look steampunk, acorde con el contexto, hora y lugar, las dos jóvenes escritoras descansaban esperando mi llegada. Casi parecía importunar; no era para menos después de que ambas participaran en la tercera edición de la Freakcon de Málaga en un coloquio  sobre el panorama editorial y asistieran a la presentación de su última novela. Después de mí les aguardaba de nuevo el público para una masterclass sobre escritura y perspectiva de género. Sin embargo, la energía no era un problema, la cercanía tampoco.




Iria G. Parente y Selene M. Pascual se complementan en muchos aspectos. Selene es tranquila y contenida; Iria, combativa y nerviosa; ambas, amables y sinceras. Este es el perfil de dos de las escritoras más exitosas de la literatura juvenil en España. Tras autopublicar Pétalos de papel (2012) en un blog, el calor de sus lectores les ha llevado a publicar diez novelas, siendo la última El orgullo del dragón de ellas. Hablamos con ellas sobre sus mundos de fantasía, sobre sus métodos de escritura y sobre el papel del feminismo y la mujer entre otras cosas.

CARLOS CAMPOY (CC): La primera pregunta es casi protocolo: ¿cómo os conocisteis?

IRIA G. PARENTE (IP): Selena y yo nos conocimos en 2006 en un foro de Internet sobre manga y anime. Había un apartado para fanfics, pero la gente no subía fanfics, sino que cada uno compartía sus historias y sus mundos. Así que nosotras hacíamos lo propio. Cada una subíamos lo nuestro y nos leíamos mutuamente, y de engancharnos a lo que leíamos pasamos a agregarnos a Messenger -buenos tiempos que ya no existen-. Cuando el foro cerró, nosotras seguíamos pasándonos las historias.

CC: ¿Ha quedado algo de esas primeras historias en vuestras novelas?

IP: Si, ha habido historias originales que con el paso de los años las hemos repensado.

SELENE M. PASCUAL (SP): Por ejemplo, Secretos de la luna llena 1: Alianzas (2014), que fue nuestra primera novela publicada con editorial, es una historia de esa época. Con Sueños de piedra (2015) cambiamos algunas cosas porque, básicamente, éramos distintas a cuando teníamos trece años. Aun así, sí hemos reutilizado personajes y lineas argumentales, y seguramente sigamos haciéndolo.

IP: Además, las historias cambiaban en el momento en el que empezábamos a pensarlas juntas. Ahí se convertían en historias completamente distintas.

CC: ¿Cómo es trabajar a dúo en una única historia?

SP: Para nosotras es un trabajo, pero también un juego. Mucha gente dice que la escritura es algo muy solitario, de modo que si escribes con alguien pierdes esa soledad. Crear un mundo desde cero y entre dos siempre será más rápido, ameno e interactivo. Además, ya no es necesario enfrentarte sola a un problema de la trama, ahora puedes hablarlo, y eso siempre ayuda. Antes escribíamos solas, sabemos lo que es: nos agobiaba y perdíamos fuelle a los pocos capítulos. Sientes que está todo dentro de ti, pero no puedes sacarlo. Con otra persona leyéndote todo el tiempo te animas a continuar.

IP: Y con respecto al método, lo hemos cambiado con cada novela. Por ejemplo, en las que están en primera persona, nos dividimos cada personaje y escribimos sus capítulos. En nuestra última novela, El orgullo del dragón, que está escrita en tercera persona, todos los capítulos están escritos entre las dos (un párrafo de una, otro de otra…), habiendo hablado de antemano sobre lo que va a pasar en tal capítulo, etc. Al final, la clave siempre es la comunicación y nosotras llevamos trece años comunicándonos de forma sencilla. También es cierto que nuestro estilo narrativo está infectado de tanto leernos la una a la otra. Eso de que el último libro que has leído aparece en lo último que has escrito es cierto. Es beber directamente de la influencia.

CC: Denunciabais en el coloquio de ayer, junto a JuanitoLibritos, Cristina Domenech y las editoras de Amor de Madre, las dificultades del mundo editorial, más aún siendo mujeres. ¿Cómo ha sido vuestro trato con las editoriales?

SP: En general, siempre hemos tenido mucha libertad, pero también ha habido cosas que han intentado que cambiemos; a veces hemos cedido y a veces no. Si nos gusta la novela y nos piden que cambiemos algo que nos parece fundamental, no vamos a permitirlo. Nos pasó que una editorial tuvo cierto reparos sobre cómo tratamos el género. Para nosotros, hay mujeres de todo tipo -las hay de pelo corto, de pelo largo, unas fuerte, otras no-, y para nosotras es un aspecto mas allá del personaje. Llegado el momento, si nos dices «creo que esta mujer debe tener el pelo largo porque así se sabe que es una mujer” y nosotras decimos que no, significa que el autor tiene cierto poder.

IP: Siempre escuchamos a nuestras editoras (hasta ahora, siempre han sido mujeres) porque muchas veces el autor pierde su capacidad analítica y objetiva hacia su propia obra. Las editoras están ahí para eso, para enseñarte a potenciar y mejorar una obra de por sí buena y hacerla perfecta. Por eso, siempre tienes que tener la humildad de escuchar, aceptar y querer mejorar. Otra cosa es que quieran cambiar el mensaje de tu obra. Es otra manera de censura y no debería tolerarse.

CC: En ese aspecto, el factor económico también influye. ¿Os habéis visto afectadas por eso?

IP: Nunca. Además, cada una tiene su trabajo. Si esto el día de mañana dejase de funcionar, haríamos otra cosa. No hemos entrado en la literatura para hacer dinero -de hecho, si alguien ha entrado en la literatura para hacer dinero está muy equivocado (risas)-. Por supuesto, nuestros valores no se compran, no les puedes poner precio a las ideas de la gente, y en ese sentido hemos sido siempre muy honestas y hemos escrito lo que hemos querido.

SP: Ojo, que también ha sido así porque tenemos otros trabajos y podemos permitirnos decir “no vamos a entrar ahí”. Entendemos que hayan otros que lo estén pasando mal, gente que haya decidido dedicarse a la escritura a tiempo completo e igual considera que sus valores están por debajo de otras cosas. Necesitan comer, que es importante.

CC: En el coloquio también comentasteis cómo la literatura juvenil estaba siendo desprestigiada con la entrada de la mujer en la autoría. ¿Cómo ha sido vuestra respuesta ante ello? ¿Habéis pensado en cambiar de género, bien para contestar o bien para probar otros estilos?

SP: Bueno, aunque sea una concepción muy asentada, la literatura juvenil no es realmente un género. Nosotras estamos encantadas de escribir literatura juvenil, y es cierto que mucha gente nos dice eso de «¿por qué no probáis a escribir cosas más serias, cosas más adultas?«.

IP: Es la típica pregunta que le hacen a cualquier autora juvenil. “¿Y para cuando algo de verdad?«. ¡Algo de verdad! Algo importante, como si la literatura juvenil no pudiese serlo.

SP: Yo soy doctora en literatura inglesa, especialmente en literatura juvenil, y en realidad la diferencia que hay entre ésta y la adulta es el público al que va dirigido, algo que al final marca la editorial. Hay muchos autores que quieren publicar su novela en la sección de adultos y el editor ha dicho no, que irá mejor en la de juvenil. Es una decisión de marketing. De ahí salen las preconcepciones sobre la literatura juvenil, donde se supone que hay menos chicha, menos que analizar, menos seriedad, lo cual es mentira. De hecho en otros países, hay novelas que se publican como adultos y aquí aparecen como juveniles, y viceversa. Es una decisión de mercado. La única diferencia está en un género y es en la erótica.

SP: Y en cuanto a nuestra respuesta, seguir escribiendo literatura juvenil, social y política, como de cualquier otro tipo. Además, me parece absurdo que el deseo de prestigio marque lo que quieres escribir. Nosotras vamos a escribir lo que nos gusta, ya no sólo por eso, sino porque vemos que el publico que nos lee es mucho más agradecido (cómo las viven, cómo nos hacen participes de su proceso de lectura…). La manera en la que el joven lee no tiene nada que ver con la manera en la que los adultos leen. Toda esta percepción de que los jóvenes no leen no puede ser más falsa, ¡si son los jóvenes los que convierten la lectura en un fenómeno social! La comparten, la viven, van a las presentaciones, quedan para comprar el libro juntos, hacen clubs de lectura, hablan en las redes y son condenadamente sinceros para bien o para mal. Si algo les gusta, lo van a decir con entusiasmo y si hay algo que no, también lo van a decir, porque están en su derecho. Se puede aprender de lo que dice el lector. Ahí también está la percepción de que “lo que dice o lee el lector juvenil no importa”. Es otra manera de menospreciar al autor y a la gente que lo lee sólo por su edad o por sus gustos.

CC: En vuestras historias hay un lugar importante para la liberación, a veces con toques de tragedia griega como en Rojo y oro (2017). Ahí hay ya una intención, os dais cuenta de que tenéis un megáfono.

SP: Efectivamente, y ya que lo tenemos hay que utilizarlo. Para nosotras, temas como la libertad son importantes y más en un clima político donde dependiendo de lo que digas te pueden tirar de los pelos, aunque lo que digas no sea malo. Para algunos, decir que eres feminista, que apoyas al colectivo LGTB o a las personas racializadas es motivo de ataque. Es el pistoletazo de salida para agredir a otra persona. Para nosotras, esto es una forma de dar un altavoz a esos colectivos que han sido ninguneados a lo largo de la historia. Es muy importante porque sabemos que nuestros libros llegan a mucha gente y si podemos de alguna manera hacer que esa persona que nos lee abra los ojos, mire alrededor y vea que vivimos en un mundo plural lleno de gente con cosas que decir y aportar, mucho mejor.

IP: Y no sólo de cara a la gente que decide ignorar a esos colectivos, sino de cara a esos colectivos que ven su vida invisibilizada. Cuando tenía 16 años me costó mucho asumir que yo era bisexual; pensaba que tenía una amistad muy intensa con mi mejor amiga (risas). Si yo hubiera tenido algún referente en alguna serie, en algún libro o en alguna película, me habría sentido más acogida y me habría sido más fácil aceptarme a mi misma. Es muy importante enseñar lo que existe, porque lo que no se muestra termina por invisibilizarse parece que no existe. […] Tenemos que cambiar eso para que desde el plano cultural apoyemos un discurso progresista.

CC: ¿Quizás es por eso quedecidís basar Antihéroes (2018) en Madrid en vez de en un mundo fantástico?

IP: La idea de que Antihéroes transcurriese en España surge un poco del «¿Y por qué no?». ¿Por qué la fantasía urbana tiene que transcurrir fuera? Yo conozco mejor la Gran Vía que la Gran Manzana, ¿Por qué no puedo usar mi propio ambiente? Además, iba a resultar más cercana para la gente que lo iba a leer.

SP: Todo el producto cultural nos viene de fuera, de todas las series que doblamos, de los libros que se traducen… En España se traducen un montón de libros, mientras que en EE.UU el porcentaje es mínimo. Nosotras, en cambio, nos estamos dando cuenta de que España tiene muchísimas cosas, a nivel de mitología por ejemplo, que nadie está utilizando. ¿Por qué no vamos a emplazar una historia de fantasía urbana en Madrid en vez de Londres? Que Londres mola, pero Madrid tiene muchos rincones, sitios abandonados que molan y que a nosotras nos ayudaron un montón.

IP: También hay otra cuestión, y es que España es un país fundamentalmente antipatriótico. Rechazamos la idea de España y hasta cierto punto, teniendo en cuenta lo que últimamente representa la bandera, es comprensible que quieras huir de “España” como elemento patriótico. Al final, hay algo de razón ahí, en la vergüenza de see español y de quienes están presumiendo de ser españoles. Yo no quiero tener nada que ver con la gente que enarbola la bandera de forma tan ferviente cuando los valores que añaden son completamente negativos. Es una pena porque tenemos cosas increíbles aquí, pero no quiero tener nada que ver con la gente que usa España como excusa para un discurso de odio.

CC: Entonces, ¿habéis recurrido a mitologías propias de España en vuestros mundos?

SP: No exactamente. Sí es cierto que en nuestro último libro, El orgullo del dragón, hemos cogido elementos del País Vasco para la creación del continente de Gineyka, nombres sobre todo. Al estar viajando por España, te vas quedando con trazos; a nuestras firmas venía mucha gente con nombres procedentes del euskera y nos encantaban, porque son nombres muy bonitos y sonoros que no tienen nada que ver con nada en España.

IP: El euskera es apasionante cuando te pones a estudiarlo. Nadie entiende de donde viene, no tiene nada que ver con el resto de lenguas indoeuropeas, y al ser tan interesante, hemos usado palabras del euskera para el libro. Además, entendimos que la sociedad de Gineyka tenía que estar relacionada con la naturaleza, y no hay nada más natural que el norte.

CC: Con El orgullo del dragón habéis optado por la ambientación victoriana. ¿Quizás Cristina Domenech ha tenido algo que ver? (risas).

IP: No, en realidad, la idea de tener algo steampunk nace en 2016. A Cristina no la conocíamos todavía, aunque sí que ha afectado en un personaje, que está basado en Natalie Clifford Barney (a la que conocimos gracias a sus hilos). Pero el hecho es que nos apetecía y nos parecía que en esta novela podía encajar bien.

SP: A nosotras nos gusta cambiar de registro. Es cierto que empezamos fuerte nuestra carrera con la fantasía pseudo-medieval, pero también probamos el urban fantasy con Antihéroes, creamos un mundo grecolatino con Rojo y oro, y tenemos pensado irnos a la ciencia-ficción dentro de poco. Queremos hacer cosas nuevas y retarnos a nosotras mismas para averiguar qué podemos hacer y qué no.

IP: Es lo bueno de ser escritor, que puedes vivir en todo tipo de mundos. Sobre todo, no hay que quedarse en la zona de confort, en cuanto lo haces todo se vuelve mucho más aburrido. Me divierte el hecho de decir «hoy toca fantasía medieval y mañana estoy en una sociedad steampunk«, y con ello tienes que cambiar todo para amoldarte a esa ambientación: el estilo, los personajes… Todo eso permite que no te aburras.

CC: En El orgullo del dragón habéis creado una sociedad en la que las situaciones entre el hombre y la mujer se contraponen. Quizás con este discurso apoyáis la igualdad pero también la complementación entre los géneros.

IP: Buscamos la igualdad a todos los niveles. Muchas veces, el discurso feminista se ha visto ensombrecido por críticas del tipo «el feminismo busca la superioridad de la mujer sobre el hombre» o «las mujeres quieren hacernos la vida imposible a los hombres”. Todos esos discursos se han repetido y ahora hay un partido utilizando esos mismos argumentos como si el feminismo fuese mañana a matar hombres. El orgullo del dragón va contra esa idea. Va sobre cómo no tenéis ni idea de lo que es el feminismo ni de lo que pretende, así que os vamos a enseñar qué pasaría si de repente todos los que habéis tenido el poder a lo largo de los siglos de repente no lo tuvieseis, y vais a entender lo que es ser mujer, no heteronormativo o racializado en una sociedad en la que por no se hombre blanco cisheterosexual te oprimen. La conclusión es hacer que el privilegiado se sienta incomodo, que comprenda lo que es no tener lo que muchos dan por hecho todo el tiempo. […] El feminismo es la liberación de la mujer de un sistema que la ha oprimido desde que el mundo es mundo; como consecuencia de ello obtenemos la igualdad. La lucha feminista no la podemos conseguir si no hay hombres que se replantean sus privilegios, si no hay personas que, teniendo el poder, se dan cuenta y hacen algo para que esos privilegios desaparezcan. No importa cuánto luchemos nosotras, porque va a ser darse de morros contra una pared. 

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