[Entrevista] Max: “Todo lo que hago y lo que haré será humor y cachondeo, no hay otra”

No son las musas las que traen la inspiración. En realidad quien nutre a los creadores de historias es un demonio con forma de urraca. El dibujante Max lo ha convertido en protagonista de ¡Oh diabólica ficción! (2015), un álbum que recopila las historietas publicadas en el suplemento dominical de El País. A continuación, Max explica los pormenores de una obra llena de humor y muy generosa en ideas.

A estas alturas supongo que no es necesario presentar a Max porque es uno de los grandes del cómic contemporáneo: pionero de nuestro comix underground, fundador de El Víbora, creador de Peter Pank, de Bardín el superrealista y de una amplísima obra que ha ido evolucionando hacia una admirable síntesis gráfica al alcance de muy pocos. Hace un par de semanas Max visitó Barcelona —su ciudad natal, aunque hace mucho que buscó tranquilidad en Mallorca— para presentar su último álbum, ¡Oh diabólica ficción!, publicado por La Cúpula a principios de verano. La obra recoge la serie de historietas que aparecieron en el suplemento dominical de El País entre febrero de 2013 y marzo de 2015. Pero nadie mejor que el propio Max para explicar el desarrollo de esa colaboración que ahora se recopila.

Max:El planteamiento del cómic fue producto del encargo mismo. Me llamaron de El País para proponerme un cómic semanal destinado al suplemento dominical. Me acojoné y respondí que semanal no, si acaso quincenal. Gracias a eso contrataron a Paco Roca, (me debe una) para que nuestras historietas se alternaran semanalmente. Cuando supe que le contrataban, supe que Paco haría lo que en él es habitual, que es vida cotidiana, entonces decidí que yo tenía que hacer lo opuesto, es decir, directamente ficción, cuanto más delirante mejor, así que pensé: si tiene que ser ficción, que el tema sea la ficción”.

El demonio de la ficción

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Es importante señalar que el hecho de que ¡Oh diabólica ficción! sea fruto de un encargo no lo convierte en un álbum menor. De hecho, es todo lo contrario, una auténtica gozada. Max luce en plena forma y leer todas las entregas juntas, además de desvelar que se trata de una obra compacta y para nada dispersa, supone un continuo desfile de hallazgos, tanto visuales como por lo narrado. Lo de un creador hablando de la ficción y del proceso creativo puede ser muy interesante, pero también tiene sus peligros. Son muchas las obras que nacen del desespero autoral y sucumben en el fango del solipsismo y la paja mental. Aquí pasa todo lo contrario porque Max es mucho Max y sabe que para salir airoso es necesario arrebatarle el protagonismo al autor angustiado, así que lo saca a patadas y coloca en su lugar a un personaje realmente singular, el verdadero responsable de alimentar de ficciones nuestra imaginación.

Max: “Mi planteamiento es que la musa no es la tradicional señora guapa sino un pajarraco semidiabólico; de hecho, es realmente un demonio. Me gustan mucho los pájaros, conozco su historia y mitología, pero el personaje tenía que ser muy especial, entre ridículo y grotesco, y las urracas eran ideales porque hablan mucho, montan lio, tienen fama de ser ladronas, de robar cosas brillantes, y todo eso me iba bien. Mi sorpresa fue que un día, cuando ya estaba preparando este libro para La Cúpula, fui a consultar ya no recuerdo qué en uno de los libros de mitología que tengo y de pronto me encontré con una historia que desconocía. Resulta que las 9 musas fueron desafiadas por nueve hermanas que decían ser mejores que ellas y las retaron a un combate del que salieron machacadas. Como castigo a su desafío, las musas las convirtieron en urracas. Cuando lo leí me dije: ya está, esto confirma que lo he hecho bien”.

La urraca de Hergé

urraca hergé

Cuentacuentos, la urraca que protagoniza ¡Oh diabólica ficción!, no es el primer pájaro de este tipo en la historia del cómic, hay otras a las que de hecho se hace algún guiño, en especial a la que aparece en Las joyas de la Castafiore  (1963), la aventura más singular de Tintin.

Max: «Es la más atípica. Es curioso porque este álbum es uno de los que más me he estudiado. La culpa es de Benoit Peeters, un semiótico estructuralista francés que dedicó un libro entero, Les bijoux ravis (1984), a desmenuzar Las joyas de la Castafiore, y está bien porque luego te lo miras y dices, hostia puta, lo que sale de aquí, del álbum más casero de Hergé: todo pasa en el castillo de Moulinsart y los personajes son los de siempre más unos gitanos que están por ahí y la urraca

Humor y cachondeo

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Aunque el protagonista sea el diablo Cuentacuentos y tenga forma de urraca, el tema de la creación de ficción como eje de una obra comporta un matiz de sesuda seriedad que Max descarta al ir siempre con el humor por delante. Para ello, nada mejor que tomar la estructura de tebeo de toda la vida, un recurso que de hecho ya estaba presente en El Víbora.

Max:Como estas historietas iban a salir en uno de los medios impresos de más tirada en España, consideré que tenían que interesar al máximo número de gente posible, así que lo mejor era organizarlas en un formato clásico que remite a El Víbora, sí, pero este a su vez remitía a las revistas de Bruguera: historietas de un personaje y de una página. Las de Bruguera tenían 5 o 6 tiras por página, la mía tiene 3 tiras por 2 páginas, que viene a ser lo mismo. También decidí que el hilo conductor de todo tenía que ser el humor y el cachondeo, simplemente porque todo lo que hago y lo que haga va a ser así, no hay otra; lo de ponerse serio te amarga más que nada y ya no estoy para amargarme, al contrario, prefiero lanzar desafíos divertidos por ahí”.

El dibujo como juego

Diabólica ficción 2

Obviamente, ¡Oh diabólica ficción! es un cómic de Max y eso garantiza un guateque de goce visual servido por un dibujante cuya evolución resulta fascinante. Como hijo del underground empezó poniendo rayas hasta en las esquinas, luego suavizó estridencias con la curvatura del cartoon clásico, más tarde se empapó de la modernista línea clara de Yves Chaland y a partir de ahí inició el proceso de ir despojando su dibujo de lo que no necesario, en pos de una síntesis que dé más por menos, o lo que es lo mismo, conseguir belleza máxima a través de la línea mínima. La verdad es que pocas cosas producen mayor placer visual que un tebeo dibujado por Max, y es así desde hace mucho tiempo.

Max: “Mi otro planteamiento era que, ya que iba a seguir una estructura de tebeo muy clásica, debía darle un contenido visual muy juguetón y permitirme radicalidades raras. Cada episodio tiene filiaciones visuales y gráficas distintas, se apoya en ejemplos o en corrientes diferentes. Aquí sí que he jugado mucho y, básicamente, me lo he pasado muy bien”.

Artistas invitados

Artistas invitados

¡Oh diabólica ficción! cuenta con un par de autores invitados, Paco Roca y Mireia Pérez, que en cierta forma se dibujan a sí mismos víctimas de la demoníaca urraca.

Max: “En una de sus historias, Paco Roca hizo una divertida mención a mi personaje, explicando que unos lectores le felicitaron por lo buena que era su urraca de El País, situación típica, y estas cosas Paco las borda. Así que decidí devolverle la referencia, pero también que le haría dibujar, y la ocasión vino a cuento con la historieta de mi famosa libreta perdida, algo que me sucedió realmente, y fue entonces cuando le pedí la viñeta. Más tarde se me ocurrió una historia sobre novelas gráficas en la que para el gag necesitaba como personaje a un autor o autora joven con un proyecto muy ambicioso, y como somos muy amigos se me ocurrió pedir a Mireia Pérez que dibujara las viñetas de ese personaje. De hecho, si la serie hubiera continuado habría ido planteado colaboraciones a otros colegas, me parecía una cosa divertida, pero sin forzar la cosa, hacerlo solo cuando a un guión le fuera bien”.

Nota: La colaboración de Paco Roca para El País está recopilada en el álbum Andanzas de un hombre en pijama (2014) y es la continuación natural de Memorias de un hombre en pijama (2011), realizada para el periódico valenciano Las Provincias. Es por eso que Max sabía que Paco Roca iba a hacer costumbrismo y que eso fue lo que le decidió a hacer una serie sobre la creación de ficción. Pero si se leen en paralelo ambas series, cuya publicación se alternaba quincenalmente en el mismo suplemento dominical, se puede percibir un cierto diálogo entre ambas, y en muchas ocasiones las viñetas de Paco Roca también son divertidas reflexiones sobre el proceso creativo.

Cuestión de ritmo

Captura 1

Un aspecto interesante es que, al margen de su labor regular como ilustrador, hacía mucho tiempo que Max no dibujaba cómic sometido a una periodicidad ajustada de fechas de entrega.

Max: “Me lo puse cómodo, eran quincenales y eso me daba margen. Soy lento madurando las ideas, muy lento, y como he dicho antes, me daba pánico el tema semanal, igual que me daría pánico que un periódico me pidiera una viñeta diaria. Ahora hago una tira semanal y es un ritmo que me va bien. Me da tiempo a pensar, a sacar algo bueno, hacerlo y descansar dos o tres días, que es lo ideal (risas)”.

Flujo de ideas

Diabólica ficción 4

Tenemos un formato clásico, un ritmo cómodo, el humor como premisa, grafismo juguetón y una urraca parlanchina, pero por debajo subyace un eje temático que tiene su enjundia y complejidad: una historieta semanal dedicada a reflexionar sobre la ficción y el proceso creativo realizada para un medio impreso de gran tirada. Visto así, no parece que sea tarea fácil, por eso asombra que el resultado sea tan fresco y sencillo.

Max: “Respecto a la temática escogida, no sé si era fácil o difícil, pero de pronto me empezaron a salir ideas como churros. En la primera sentada apunté como quince, no con desarrollo completo pero casi, porque el tema de la creación de ficción es uno de los temas de mi vida, me lo conozco al dedillo, sé sus recovecos, así que iba pillando ideas. Lamento decir que no me costó nada hacer estas historietas, y seguramente por eso lucen tan divertidas. Consumo y hago ficción, y en realidad no sé cuál de esas dos facetas ha predominado, aunque estoy bastante seguro de que es el Max consumidor de ficciones el que me ha motivado, y ese es el hilo seguido; pero claro, también sé como es la cosa por dentro, no solo disfruto de la máquina sino que conozco el engranaje, y eso me permite jugar mucho con el tema”.

La cancelación

Tenemos un autor que reconoce que se lo estaba pasando bien con una serie que parecía lejos de agotarse. Por desgracia, todo lo bueno se acaba.

Max: “La verdad es que sí, la putada es que un día me llamaron de El País para decirme que ya no hiciera más; se acabó, y me quedé cortado porque todavía tengo ideas por ahí. Yo seguiría, para mí es algo que no se ha agotado”.

El extraño mundo de la prensa escrita

El extraño mundo de la prensa

Aunque hubo un tiempo en que los periódicos fueron el medio natural para la publicación de cómics, hoy es muy diferente. Al margen de las viñetas de humor gráfico, actualmente son muy pocos los autores que han realizado una serie regular y de producción propia destinada a su publicación en periódicos de gran difusión, y hasta para alguien con la trayectoria de Max supone una experiencia singular.

Max: “Es un mundo extraño. Te pasas más de un año sacando una serie en el periódico de más tirada, y en domingo, que es cuando más gente lo compra, pero no percibes que haya un feedback de vuelta más allá de comentarios de los colegas en mi blog y tal. Cuando eres joven sueñas con algo así, piensas “joder, si pudiera publicar regularmente en un medio grande sería la hostia”. Luego sucede y no pasa nada, un día terminas y vuelves a ser el de antes. No es que me queje por eso ni nada parecido, solo que es algo que me parece sencillamente sorprendente. Ahora tengo curiosidad por saber cuántos ejemplares se van a vender, porque el razonamiento sería que si cualquier libro nuevo que saco, con material que no se ha publicado antes en ningún sitio, vende X, de estas historietas que han tenido tanta difusión debería vender X multiplicado por 10, pero no creo que la cosa vaya a ir por ahí (risas). También tengo la esperanza de que a través de El País lleguen lectores nuevos a mi trabajo, eso es lo que no sé. Tuve otra experiencia similar cuando en 1989 realicé La biblioteca de Turpin para El Pequeño País, un suplemento dominical destinado al público infantil del domingo. Lo hice y no pasó nada, y luego una editorial del grupo lo publicó como álbum, con una tirada grande, que no vendió lo esperado. Pero en cambio, actualmente todos los lectores de 30 años que tengo eran niños que lo leyeron entonces y que por eso me leen ahora. Así que en aquel momento, sin que yo lo supiera, funcionó, pero es hoy cuando lo noto”.

El próximo álbum de Max

Diabólica ficción - Portada

La abrupta cancelación de la serie dejó un puñado de ideas sin desarrollar y una urraca huérfana de viñetas que, de momento, ha encontrado cobijo en la obra en la que Max está trabajando actualmente y de la que poco se sabía… hasta ahora.

Max: “La urraca tiene un papel en mi próximo libro, aunque no es el personaje principal. De este nuevo trabajo no se puede hablar demasiado, pero no por manías y supersticiones sino porque será mi libro experimental. ¡Por fin! ¡Por fin Max va a hacer su libro experimental, que lo sepáis! No tiene guión, y como no lo tiene no se puede explicar. Lo que sí tiene es un tema, no se trata de escritura espontánea, y viene de las ideas de ¡Oh diabólica ficción!. La cosa es que tenía un tema desarrollado con el típico guión de nudo y desenlace con el que me atascaba continuamente. Estaba dale que te pego, que si me sale, que si no me sale, que si el puto hilo de los cojones, hasta que leyendo una biografía de Marcel Duchamp di con una idea que me permitía perfilar muchas cosas, y a partir de ahí se trata de dejar fluir el dibujo, y hasta aquí puedo explicar

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