Miren Jaurne (MimiXXL): «No es que moleste un cuerpo gordo, molesta un cuerpo femenino gordo»

El libro La Venus que rompió el espejo de Miren Jaurne, más conocida en redes sociales como MimiXXL, relata en primera persona la vida de una gorda obligada a luchar primero contra los demás, y, después, contra sí misma. Un testimonio sobre el bullying, los desórdenes alimenticios, el consumo de drogas y los trastornos mentales. Pero, sobre todo, acerca del body positive y el feminismo, que ayudaron a superar todo aquello a la que hoy cuenta su historia como mujer empoderada.

Cuando Miren se apeó del coche y se despidió de su madre, “gorda” solo era un mote cariñoso. Aquel primer día de clase en su nuevo colegio vestía unas mallas de Minnie Mouse y un jersey rojo de lana. Su melena, recogida en dos trenzas. Poco después de cruzar las puertas para reunirse con sus nuevos compañeros y profesores de primaria, alguien le gritó: “¡Es Obélix!”, causando la risotada de todos a su alrededor. Aunque Miren pensó que estaba siendo objeto de una especie de novatada, por el parecido de su peinado con el del conocido personaje de tebeo, poco tardó en reparar en lo evidente. No era cosa de sus trenzas, era porque estaba gorda. Así, “gorda” pasó a ser un insulto. Y, mucho antes del día en el que terminaría su educación en aquel colegio, “gorda” se convirtió en un problema: ella era el problema.

No es más que el punto de partida de los tres primeros capítulos de la autobiográfica La Venus que rompió el espejo (2019), el debut literario de Miren Jaurne, publicado por la editorial Zenith, perteneciente al Grupo Planeta. Antes que su pelo rojo, su altura —mide 1,80m— o su talla de pantalón —la 56 europea—, lo que caracteriza a Miren es su personalidad. Esa con la que ha logrado impregnar su historia, hasta el punto en el que casi has de levantar la vista de las páginas para comprobar que MimiXXL, nombre con el que es conocida en su canal de YouTube, no está en la habitación, ya que las palabras van adquiriendo su tono de voz.

Actualmente, reside en la capital, trabaja en turnos de noche que, a veces, le obligan a hacer malabares con su tiempo libre, y disfruta de su reciente compañero de piso, Avelino, un chihuahua que adoptó a finales del pasado año tras ser rescatado de un criadero. Para MimiXXL, una de las grandes cosas que le han aportado sus cuatro años en YouTube son sus seguidores (casi 200.000), su cuadrilla, a los que agradece el aprecio y el recibimiento que le dedican en cada firma de libros.

Uno de sus vídeos dedicado a tiendas de ropa para tallas grandes. | Fuente: MimiXXL

Sin embargo, no pierde ocasión para insistirles en que no le lleven regalos, no quiere que se gasten el dinero en ella (en un encuentro recibió hasta dos figuras Funko del cantante Freddie Mercury, tras mencionar que buscaba compañía para la de Amy Winehouse que aparece en sus vídeos), prefiere una postal o un dibujo. Y recuerda con cariño una anécdota: en una quedada, una chica le regaló una ballenita de lana hecha a mano, que hoy sigue colgada en el retrovisor de su coche.

El canal de MimiXXL cuenta con un historial de cerca de trescientos vídeos en la plataforma, con más de 26 millones y medio de visualizaciones en total. En ellos defiende y fomenta los buques insignia de su espacio en Internet: el feminismo y el movimiento body positive, basado en la aceptación y el amor por el cuerpo propio, sin importar los cánones o imposiciones sociales. Debido a su experiencia personal, MimiXXL suele dirigirse y generar contenido para personas gordas, no obstante, insiste en que el body positive es para cualquiera.

Un ‘haul’ (formato de vídeo en el que se muestran productos comprados)
de biquinis y bañadores para tallas grandes.

Moda de tallas grandes, maquillaje, series, ratos de charla y storytimes (un formato en el que se relata una experiencia o anécdota) son solo algunos de los vídeos que pueden encontrarse en su canal. Y, ¿por qué gusta MimiXXL? Basta con echar un breve vistazo a los comentarios de usuarios en algunos de sus contenidos para obtener respuestas: sinceridad, cercanía, naturalidad, empatía y humor.

MimiXXL responde a comentarios de ‘haters’, comparte sus opiniones y experiencias sin pelos en la lengua y en 2016 consiguió algo que jamás imaginaría: publicó su primer vídeo lookbook luciendo bañadores y biquinis. Y sigue haciéndolos cada año. La youtuber ya poco se diferencia de la persona tras ella, poco a poco se han ido fundiendo hasta ser una. Y ahora, es el turno de Miren.

ALEXANDRA ROIBA (AR): ¿Cómo ha sido la recepción de los seguidores del libro?

MIREN JAURNE (MJ): El feedback que estoy recibiendo es brutal. En los vídeos del canal en los que siempre toco estos temas (body positive, complejos) siempre hay comentarios de gente que quiere contarte su historia. Pero lo del libro está siendo una pasada, recibo audios por Instagram de gente llorando.

AR: Mucha gente se ha sentido identificada con tu historia.

MJ: Desgraciadamente, muchos han pasado por alguna de las cosas que se han contado en el libro. Aunque no sea exactamente el mismo caso, se extrapola a su historia y, al final, la base es la misma.

AR: ¿Algún caso te ha impactado especialmente?

MJ: Sí, tres. En la Feria del Libro de Madrid, una chica que estaba saliendo de la anorexia, ya estaba casi recuperada, pero todavía seguía en un centro de día. Fíjate que es el polo completamente opuesto, de obesidad a anorexia, y, sin embargo, el mensaje era el mismo. Toda la parte de odiarte a ti mismo, de la relación que tienes con tu cuerpo, era igual.

Luego, en Barcelona, una chica que estaba sentada en primera fila. Parecía muy tranquila, pero, cuando llegó el momento de la firma se puso muy nerviosa y me contó que tenía agorafobia y que llevaba cuatro o cinco semanas sin salir de casa. Venía desde Girona. Me dijo que la había ayudado mucho, aunque todavía estaba en un proceso interno de recuperación. Me impactó mucho, además, porque la persona que estaba detrás de ella en la fila se acercó llorando y dijo: “Lloro por esta chica porque el año pasado yo era como ella”.

En la presentación de Móstoles, un niño de catorce años nos dio a todos una lección. Había sufrido bullying por parte de un hermano y de los amigos, que le había llevado a suspender y a desarrollar una tartamudez, y hasta que esto no pasó, los padres no lo llevaron al psicólogo. Pero tenía una madurez, una coherencia y un discurso hablando… Sus padres no le habían dado dinero para comprarse el libro y yo le dije: “Hoy te vas de aquí con el libro”.

Y también, mira, te he dicho tres y son cuatro, hay muchos casos, pero algunos se te quedan grabados. Una chica, que ya me había cruzado antes, me dijo que desde el día que había empezado a ver mis vídeos había dejado de vomitar y que llevaba un año curándose de la bulimia.

Vídeo acerca de la recepción de La Venus que rompió el espejo en medios

AR: Hay casos que, en principio, no parecen tener nada en común con el tuyo, como el caso de la chica con agorafobia, pero parece que el sentimiento de la experiencia es común.

MJ: Claro, nace de cosas diferentes, pero el temor es el mismo. Aunque no sea mi misma experiencia, no tienes que ser una chica gorda a la que le han hecho bullying, pero lo extrapolas a tu situación y los sentimientos son los mismos.

AR: ¿Qué sientes ahora tras haber publicado el libro y haber comprobado su recepción?

MJ: Estoy contenta por haberlo podido contar, he podido hablar de más cosas que no podía en el canal porque no son aptas para YouTube, y porque las quería contar bien, toda la historia de principio a fin. Por una parte, tengo alivio de haberlo soltado; por otra, siento que me ha hecho un poco más fuerte, eran cosas que yo llevaba en mi maleta emocional, pero que en mi día a día no las hablaba con nadie. No tienen un gran impacto en mi vida diaria a fecha de hoy, pero al haberlas soltado así…

AR: ¿Te ha empoderado?

MJ: Sí, además viendo que está ayudando a la gente. Merece la pena cuando algo te da miedo, lo haces y ves que ayuda. Estoy muy contenta.

AR: Por eso decidiste abrir el canal.

MJ: Claro, pero yo no tenía pensado hablar de ciertos temas, como las drogas. No de una forma en primera persona, sino hablar de ello, a secas. No había pensado en individualizar en mí el mensaje, simplemente hablar de ello, esa era mi idea con el canal, con el libro ha salido de la otra forma.

Miren Jaurne con su perro recién adoptado, Avelino

AR: ¿Cómo se lo ha tomado tu familia?

MJ: Pues mira, mi hermana fue de las primeras que se lo leyó, me mandó un audio por WhatsApp llorando, hecha trizas. Ella vivía ya en el extranjero, es mayor que yo, y no tenía ni idea de cosas que había pasado; de algunas sí, pero del groso no. Mi cuñada también, y familia más extensa como primas y tías, ha gustado bastante. Nadie sabía nada.

AR: ¿Alguna de las personas que mencionas en el libro ha contactado contigo?

MJ: De los que digo que, a fecha de hoy, siguen siendo amigos sí se lo han leído. Y de la gente del colegio, por ejemplo, hace años que no sé nada de ellos.

AR: Posiblemente, el mejor ejemplo de la irrelevancia de la apariencia sean los recuerdos de tu «yo» niña jugando con “personas invisibles”, como las llamas.

MJ: Es totalmente irrelevante, efectivamente. A la hora de que alguien se sienta querido eso da igual.

AR: ¿Por qué la Venus rompió el espejo?

MJ: La Venus rompió el espejo ayudada de la mano del feminismo, como aquella feminista acuchilló el cuadro de Velázquez; y, al mismo tiempo, está rompiendo con los cánones del estereotipo de la belleza femenina. Por eso la Venus rompió el espejo.

Miren enseñando un vestido en un vídeo

AR: El body positive y el feminismo, ¿hermanas?

MJ: Por supuesto, no te voy a decir gemelas, pero mellizas. Van de la mano. Además, por lo que te digo, el body positive no es para que las gordas seamos aceptadas, como si no fuera suficiente con ser una persona normal y corriente, mira el caso que te contaba de la chica con anorexia. O, no sé si has visto un vídeo que subí reaccionando a un vídeo de Vogue [protagonizado por modelos que cuentan su traumática experiencia en el mundo del modelaje].

AR: Sí.

MJ: Esas chicas eran el canon de lo que se esperaba, eran el estereotipo, ellas lo eran, y mira cómo están de destrozadas.

AR: Sufrían por no lograr ser ese canon irreal que les exigía la moda, aunque, para el resto del mundo, sí lo eran.

MJ: Claro. Realmente, da igual como seas, pero, al final, el feminismo y el ‘body positive’ tienen que ir de la mano. Si a día de hoy no estuviera el feminismo tomando la posición que está tomando, tampoco lo haría el body positive. Lo uno lleva a lo otro. Yo descubrí primero el body positive’ y, a través de él, llegó el feminismo. Se terminan encontrando.

Miren Jaurne reacciona al vídeo de Vogue

AR: En más de una ocasión, la película de la tarde del domingo de Antena 3 te dio una lección.

MJ: No te haces una idea. No había Internet, no había otros canales de información en los que pudieras conocer más historias. Recuerdo perfectamente una vez, en el Diario de Patricia, cuando yo estaba empezando con la bulimia, salió una chica que se había recuperado de un desorden alimenticio, y, claro, Patricia le intentó sonsacar qué hacía ella y la chica respondió que no quería dar ideas. Me jodió en el alma, porque lo que yo necesitaba en ese momento eran ideas, información.

AR: En cambio, hoy cualquiera tiene Google a su alcance.

MJ: ¿Sabes qué pasa? Cuando tú estás en el ojo del huracán de todos tus complejos… Mira, cuando empecé a tener internet, acabé en las famosas páginas de ‘pro-ana’ y ‘pro-mia’ [los términos con los que se conoce a las web que hacen apología a la anorexia y a la bulimia]. Porque tu estado mental es negativo. Las redes sociales son un arma de doble filo. Yo encontré el body positive’ porque ya estaba en un proceso de recuperación y validación. Depende del estado en el que estés y de lo que estés buscando, también puedes estar hundida y que un vídeo, una imagen o un artículo te iluminen una bombillita.

AR: De todas las experiencias del libro, ¿cuál ha sido la que más te ha costado contar?

MJ: La que para mí en el momento fue más difícil, la época de la ansiedad social, esa época fue súper oscura, muy, muy autodestructiva y muy, muy oscura.

Vídeo acerca del body positive

AR: Peor que las drogas, la autolesión…

MJ: Sí, sí, porque todo eso fue en la adolescencia, con la ansiedad social yo ya era adulta, estaba en la mitad de la veintena. No podía salir de casa sin auriculares y gafas de sol. Iba en tren o en autobús con la música a todo trapo y mi cabeza me seguía diciendo que el de mi lado me estaba mirando. Más de una vez me he bajado de la Renfe llorando. Fue una época muy, muy jodida. No veía la luz. Quedaba con mis amigas y no podía bajar, ellas creían que estaba en casa tirada en el sofá. No, estaba en mi habitación llorando al borde de un ataque de pánico. Ante la idea de salir de casa, fíjate. Cuando escribí sobre esa época fue cuando lo pasé peor. Con la bulimia o las drogas, llegado un momento paras, esa época se alargó años.

AR: ¿Es más complejo lo que hay detrás?

MJ: Sí. Dices, estoy vomitando y de repente tengo una aparición mariana y dejo de vomitar, como que es la fuente de mis males; o me estoy drogando y dejo de drogarme. Pero cuando no estás haciendo nada y no te funciona la cabeza, ¿qué haces? En mi vida nunca me había planteado tantas veces suicidarme como en todos aquellos años, era casi a diario. Es paranoia, es miedo constante, yo no estaba a gusto ni en mi casa, porque creía que, cuando venían mis hermanos con sus parejas o alguien de visita, me iban a juzgar, era horrible. Fue una época de mierda. No tenía algo a lo que echarle la culpa, no es una droga o un cúter, que quito de la habitación y ya está. ¿Qué haces?

AR: Existe mucho desconocimiento sobre la ansiedad.

MJ: Yo, a día de hoy, tampoco sabría decir qué es la ansiedad. No se dar una descripción digna de un diccionario de qué es la ansiedad.

Miren agradece a sus seguidores el regalo de un colgante durante un encuentro.

AR: Todavía hay quien equipara la ansiedad al estrés o los nervios, esa frase de “es que estás muy agobiada”.

MJ: Es desconocimiento, tampoco distinguimos muy bien un ataque de pánico o un ataque de ansiedad, hay tanto desconocimiento con la salud mental. Irónicamente, está tan maltratada e ignorada… Fíjate, con todo lo que he pasado, a día de hoy yo tampoco te sé decir qué es la ansiedad. Yo sé cómo me sentía: en un cubo negro, eso para mí era la ansiedad.

AR: ¿Es positivo que las redes sociales den visibilidad a estos temas?

MJ: Creo que las redes sociales están usando la palabra de una forma demasiado coloquial, a lo mejor por eso se pierde lo que es la enfermedad, como también pasa con la depresión. De tanto usarla, desgastas tanto la palabra que realmente pierde fuerza cuando una persona sí tiene un caso real. Imagina la barbaridad que sería que, cada vez que alguien se hace una herida, dijese “me he hecho un cáncer”, pero eso es una enfermedad física y tangible. Las redes sociales han contribuido a que la palabra se convierta en coloquial.

AR: Pese a ello, ¿la gente joven empieza a tener conciencia de la importancia de familiarizarse con estos temas?

MJ: En el ámbito en el que yo me muevo en redes sociales, sí lo veo. Por ejemplo, en Twitter, hay un movimiento, una comunidad de gente muy joven, mayoritariamente mujeres, más empoderadas y conscientes. Esta generación se ha tomado la salud mental más en serio y se está acabando con el estigma de ir al psicólogo. Madre mía, si yo hubiese tenido esa confianza con esa edad, habría sido una historia totalmente diferente. Algo estamos haciendo bien. Y eso provoca un efecto llamada. Se está creando una red de gente que tiene un ejemplo a seguir y que, a la vez, es un ejemplo para otro. Tengo mucha fe en la generación venidera.

Fragmento de un vídeo acerca de un storytime

AR: ¿Fe de que ese movimiento vaya a más?

MJ: Hay de todo, también se ve que una parte de la juventud está adquiriendo una mentalidad más retrógrada, está volviendo atrás, eso se ve en estadísticas. Pero, al mismo tiempo, otra parte de la juventud está haciendo muchísimo ruido, como en el 8M, para que las cosas cambien. Quizá están más marcados los bandos.

AR: ¿Se puede conseguir el objetivo del body positive sin las firmas de moda como aliadas?

MJ: Sí. A día de hoy, el body positive está en su mejor momento, pero ninguna gran firma lo ha respaldado. Creo que está siendo al revés, la sociedad está forzando a las grandes firmas a aceptar cómo somos. Hay un movimiento global, también gracias a las redes sociales, de: “Estamos aquí, tenemos derecho a estar aquí y o te adaptas a nosotros o no hay mercado para ti”. De ahí viene que modelos como Ashley Graham hayan hecho portadas o pasarelas. Siempre hay muchos que se van a resistir, grandes diseñadores han dicho abiertamente que nunca tendrán tallas grandes, como Karl Lagerfeld o Abercrombie. Pero bueno, pierden mercado. Al mismo tiempo, cuando haces ropa para tallas grandes, llamas a la gente que cree en la igualdad.

AR: Sentimiento de hermandad.

MJ: Claro, igual una persona no está gorda, pero su hermana sí, su amiga, su novia o su madre. ¿Por qué a ellas no les vas a vender ropa? Ese sentimiento existe. Es la realidad, cuando sales a la calle no solo te encuentras con claudias schiffers, que las hay, pero la variedad está ahí, hay de todo. Pedimos tallas grandes, pero también hay chicas de 1,45m, ¿qué pasa con ellas? Como no son gordas ni de una estatura normativa, tampoco existen. O las chicas muy altas.

Miren conduciendo su coche, ‘el Jacin’, en un vlog semanal.

AR: “¿A quién le iba a importar mi vida?”, pensabas, ¿qué cambió?

MJ: Fue por la oferta que me hizo la editorial. Cuando me ofrecieron escribir el libro querían que escribiese mi historia, o que hablase con gente que yo supiese de primera mano que había sufrido bullying y contase sus historias. En ese momento pensé que, para contar la historia de terceros, contaría la mía.

AR: ¿Qué les pareció?

MJ: «Potente» es la palabra que más he escuchado en Barcelona. Mi editor andaba por la oficina con el libro de un lado para otro para que lo moviesen. Hemos congeniado genial, me han dejado hacer mucho, a ellos les gustaba lo que les estaba llegando. Quería huir del libro de youtuber, querían contar una historia que tratase sobre el bullying.

AR: ¿Tienes nuevos proyectos en mente?

MJ: Sí, estamos barajando otras cosas. Mi corazón, mi fuero interno, me pide escribir ficción, que es lo que realmente me hace feliz. Pero también podría ahondar más en alguno de los temas que trata el libro. Me gustaría poder hacer las dos cosas, aunque el tema de la ficción posiblemente tendría que hacerlo por mi cuenta, una autopublicación. También hay charlas pensadas en colegios.

Miren anuncia la publicación de La Venus que rompió el espejo.

AR: La escritura fue una vía de escape para ti, ¿de qué iban esas historias?

MJ: Me pasé dos años escribiendo mi primera novela, entre los catorce y diecisiete años. Estoy enamorada de ella: una asesina en serie en el Londres de principios del siglo XX. Es rollo novela negra, esa está terminada, es lo primero que me gustaría hacer de ficción. No sé si darle un lavado de cara y actualizarla o coger a su personaje y hacerle una historia nueva. Hace año y medio la empecé a pasar a limpio, al ordenador, porque estaba a máquina de escribir, y corregí datos históricos.

AR: Un testimonio como el de La Venus que rompió el espejo, ¿solo se puede contar “desde la seguridad de la lejanía de no ser ya esa persona”?

MJ: Yo no creo que hubiese podido contar la historia en el momento. No tienes la perspectiva de verlo de lejos, con madurez, habiendo pasado el tiempo y estando formada como persona, pero también porque hay una parte de negación. Lo primero es aceptarlo, y sí es necesario que haya pasado el tiempo, para analizar y conocer tus carencias. Así también das la opción al lector de que vea que, al final, de todo se sale. Mira, estoy aquí, he sobrevivido.

AR: “Todo mejora” [el mensaje del libro].

MJ: Cuando lo escribía pensaba en mí en la época de bullying, cuando crees que no tienes otra opción más que ir al colegio y aguantar, cuando no ves la luz al final del túnel. Por eso, para mí era importante mandar ese mensaje: yo he estado ahí, he pasado por toda esa mierda y ni esa gente ni esas cosas malas van a importar en tu vida el día de mañana. Se sale. Si de todas las veces que pensé en tirarme por la ventana lo hubiese hecho, me hubiera perdido una vida de puta madre. Si lo hubiese hecho pensando que me vida sería la que estaba viviendo, no podría haber estado más equivocada. Si ese mensaje es lo que necesita alguien, que está en esa situación leyendo el libro, para no hacerlo, de ahí la insistencia: todo va a salir bien.

AR: Hay escenas muy duras, que provocan rabia e impotencia, ¿cómo puede estar el entorno de una niña tan ciego?

MJ: Creo que tuve la mala suerte de que en la época que me pasó seguían siendo “cosas de niños”. Hasta que pasó lo de Jokin [En 2004, Jokin Ceberio, de 14 años, se arrojó desde la muralla de Hondarribia por el bullying que sufría en el colegio, fue el primer caso de acoso escolar de trascendencia mediática en España], jamás había oído hablar de que se hubiese suicidado un chaval. Lo que te decían antes los padres era aquello de “si te pegan, le pegas tú dos veces”. Ahora estamos más concienciados. Y lo de los profesores, tema aparte.

AR: Magdalena, la profesora que te hizo la vida imposible. ¿Alguna vez has pensado en presentarte en el colegio donde todo comenzó?

MJ: Sí lo he pensado, estuve a punto de ir al colegio a llevar mi libro: “Mira, yo vine a este colegio y pasó esto”. A ella no sé si la querría ver. Tengo la sensación, por el histórico que tengo con ella, que me lo iba a negar o que lo iba a hacer de menos, y eso me iba a cabrear mucho. No sé nada de ella y no sé si quiero saber.

AR: ¿El bullying arrebata la infancia y la inocencia al niño que la sufre?

MJ: El primer día de cole estalló la burbuja en la que yo vivía, en mi mundo no había maldad, yo tenía hermanos mayores y éramos gamberros entre nosotros, pero no había maldad, nadie le hablaba así a nadie. Ese primer día de clase en el que me llamaron “gorda”, “Obélix”, y aquel niño de la fila… Yo me preguntaba: “¿Qué le pasa a esta gente?”.

AR: No entendías qué estaba pasando.

MJ: A ver, yo, obviamente, me estaba dando cuenta de que estaban siendo malos, pero quería creer que era una novatada, como era la nueva del cole, me estaban vacilando. Pero era con maldad. Para mí, el colegio era un sitio guay y en el que ibas a estar rodeada de amigos. Y llegar a un sitio esperando que sea así y encontrarte con gente hostil… Fue ese día.

AR: Recuerdas incluso lo que vestías.

MJ: Cómo no me voy a acordar: las mallas de Minnie Mouse con el jersey aquel de lana rojo, que me trajo mi madre de Inglaterra, y dos trenzas.

AR: Hasta ese punto te impactó aquel día.

MJ: Claro, porque entendí lo de “Obélix”. Cuando me lo dijeron me quedé pillada y pensé que sería por la ropa. Pero luego lo pensé, y claro, Obélix está gordo, ¿sabes? No era por las dos trenzas. Pippi Calzaslargas también llevaba dos trenzas y no me llamaron “Pippi”, fue “Obélix”.

AR: Imagina que un día llama a tu puerta Netflix con un cheque para llevar tu historia a su plataforma.

MJ: Pues cojo el cheque, abro una botella de champán, le sirvo una copa al representante de Netflix y a celebrarlo. Sería una pasada. Además, creo que estamos en un momento bueno para ello. Cada generación ha tenido su serie adolesente, y cada una ha ido empujando un poco más los límites. La mía era Al salir de clase, pero luego estuvo Compañeros, después Física o Química y ahora está Élite. Y cada una de ellas ha ido empujando. Ahora el público puede que esté preparado para una más realista.

Miren critica el papel que se le da a las gordas en algunas series

AR: En tu canal has publicado videos acerca de algunas series o películas en los que hablas de la construcción, en general, que se transmite sobre lo que es una persona gorda. También hablas sobre ello en tu libro y, hacia al final, es el propio lector el que se da cuenta de que el final feliz de una gorda no es adelgazar, que es, precisamente, lo que suele transmitirse en la ficción.

MJ: Vaya por delante que quien quiera adelgazar porque eso está ligado a su felicidad, si quiere y puede hacerlo, que lo haga, por supuesto. La idea es que tú quieras tu cuerpo sea como sea, y que hagas con él, voluntariamente, lo que quieras. Es cierto que siempre habrá alguien que te diga que es una influencia externa de la sociedad, pero de eso también dependen tus gustos, es inevitable, porque vivimos en sociedad. Pero, realmente, mi fin no era adelgazar, sino no odiarme. Yo quería llevar una vida normal, salir de mi casa sin preocuparme porque me fuesen a pegar una paliza o lo que fuese.

AR: En tu testimonio explicas cómo conseguiste llegar a un punto en el que, tras haber vuelto a ganar peso después de haber conseguido adelgazar, te diste cuenta de que, en realidad, había dejado de importarte. Eras feliz.

MJ: En esa época coincidió una muy buena etapa personal con que adelgacé, entonces, los kilos volvieron, pero la felicidad se quedó, porque yo seguía estando en un buen entorno. Yo seguía teniendo la misma seguridad, y continué poniéndome ropa que antes me acomplejaba. El problema no era de los kilos.

AR: ¿Cómo suele ser el final feliz de una chica gorda?

MJ: Adelgaza, consigue al chico que le gusta y se venga de quien le ha hecho algo. Pero, a fin de cuentas, no es así, lo único que quieres es ser feliz, seas como seas. Imagina una persona que no tenga la opción de cambiarlo, por ejemplo, alguien con enanismo, si esa fuese la protagonista, ¿cuál sería su final feliz? ¿Crecer? ¿O quererse? Como una gorda tiene la opción de adelgazar, tiene que ser eso. No, lo que yo quiero es que me dejéis en paz, vivir mi vida y que no me insulten por la calle.

AR: Esa ha sido buena respuesta.

MJ: ¿Cuál?

AR: La metáfora del enanismo.

MJ: Claro, tendrá derecho a quererse y que le dejen en paz. No se le puede exigir porque está fuera de su alcance. Pero es cierto lo de las series, eso de si eres gorda e infeliz, adelgaza. Esa es la historia. Aunque la felicidad para cada uno tiene una cara diferente. En aquella época, ya te digo, adelgacé y era la vez que más delgada he estado en mi edad adulta, pero, ¿a costa de qué? Yo comía quinientas calorías al día, con problemas con mi padre en casa… De hecho, el que estuviese adelgazando y yendo al gimnasio estaba causando más tensión con mi padre, porque estaba más encima de mí. Adelgazar no me estaba haciendo feliz, fue irme de mi casa.

AR: Hagas lo que hagas, ¿nunca es suficiente?

MJ: El sentimiento de culpabilidad cuando fallas es una invitación al desorden alimenticio. Yo estaba orgullosa de haber pasado de darme atracones a ser capaz de obligarme a no comer. Pero es como caer de la sartén al fuego. Eso sí, de cara a la sociedad: “Qué guapa estás”, “cómo has adelgazado”, “qué bien estás”… La sociedad quiere que adelgaces, le da igual cómo estés por dentro. Estás hecha una mierda, pero como has adelgazado, como estás más guapa, ¿qué más quieres?

AR: ¿Adelgazar es suficiente?

MJ: ¿Por qué no te arreglas los dientes? ¿Por qué no te operas la nariz? Nunca te van a dejar en paz, siempre va a haber algo. El problema es que los gordos llamamos más la atención, porque es lo primero que se nos ve. Me atrevería incluso a decir que en realidad no es a la gente gorda, es a las gordas. Vi a Falete en televisión y entré en sus redes sociales para ver si había alguien que le dijese que adelgazase por su salud, y nada. ¿Recuerdas lo que te decía del feminismo? Sí es cierto que también han podido tener sus más y sus menos, como el chico que iba conmigo a clase, pero ¿y la imagen del típico rapero gordo americano rodeado de chicas que triunfa? Lo hemos visto toda la vida.

AR: El gordo que es gracioso, el gordo que es fuerte…

MJ: Efectivamente, esa imagen la hemos visto siempre. Sin embargo, ¿la gorda dónde quedaba? Si una chica con sobrepeso cuelga una foto recibe comentarios para que adelgace. Falete sube una foto, ¿y dónde están esos comentarios? Él es un hombre. No es que moleste un cuerpo gordo, molesta un cuerpo femenino gordo. Porque “no me gustas, te tengo como a un objeto y si yo quiero que me gustes, me tienes que gustar, como no eres de mi agrado hay un problema”. Y te salen con la tontería de la salud, como si a alguien le importara.

AR: Visto así, parece absurdo.

MJ: Yo siempre digo lo mismo, el día que me venga alguien que sea realfooder, vegano, que haga sus comidas al día con fruta y verdura, que no consuma nada de plásticos, que no se medique, que sea un niño burbuja; y me diga “es por tu salud”, entonces vale, lo respeto. Pero es que te lo dice gente que se pilla unos pedos tremendos los fines de semana, o que le da a lo que no le tendría que dar porque, además, es ilegal, o que se fuma tres paquetes de tabaco. ¿Me vienes a decir tú lo de la salud? A ti no te importa, y, ¿dónde queda mi salud mental? ¿Y si la chica que sube una foto, a pesar de su sobrepeso, lo hace para ganar confianza justo cuando está al borde del abismo y tú lo que haces es empujarla?

AR: Toda esa presión es mayor para las mujeres que para los hombres.

MJ: Totalmente. En las películas, en los grupos de amigos siempre estaba el gordo gracioso, y, en cualquier ocasión, podía tener una relación con cualquier tía. Una gorda no, siempre quedaba de amiga graciosa.

AR: En el mejor de los casos.

MJ: Sí, y da gracias en la película o serie en la que metieran a alguna. Recuerdo un capítulo de El príncipe de Bel-Air, en el que salía Queen Latifah, y había un baile en el que el protagonista podía ir con ella o con otra chica que estaba “de mejor ver”. Y llega Queen Latifah con un vestidazo, que estaba guapísima, y Will Smith, que tenía remordimiento de conciencia, va a hablar con ella y quedan como amigos. ¿Por qué coño no puede irse con ella? Volvemos al tema del feminismo, los hombres parece que tienen como un pase para lo que sea.

AR: Siguiendo con el feminismo, en el libro mencionas el concepto de una ‘habitación propia’, ¿es una referencia al libro de Virginia Woolf?

MJ: [Lo piensa un instante] No. [Risas] No, no. Me refería a tener un apartado mental en el que estuviera yo conmigo misma. Pero es cierto, parece una referencia a Virginia Woolf.

AR: Parecía un guiño al ensayo Una habitación propia.

MJ: No, no lo era. Qué buena. El subconsciente me salió ahí. Me refería a un espacio de paz en donde estar a gusto contigo misma, sin influencias externas.

Miren en un vídeo ‘haul’ de tallas grandes. | Fuente: MimiXXL

AR: Como una burbuja.

MJ: Sí. Pero una burbuja positiva, aséptica, en la que no entre nada del exterior.

AR: ¿Te parece bien un pequeño cuestionario para conocer algo más a la Miren de hoy para ir terminando?

MJ: Vamos allá.

AR: ¿Cómo es un día de Miren?

MJ: ¿Qué día?

AR: Uno que tengas trabajo.

MJ: Mira, los domingos, mis días no existen: llego a casa a las ocho de la mañana, me acuesto, me levanto a las cuatro, como, me ducho y a las seis me voy a trabajar. Trabajo sábados y domingos, de seis de la tarde a siete de la mañana, y uno o dos días entre semana por la tarde. Así que, depende del día. Los sábados por la mañana intento grabar algo antes de currar, pero sobre todo, entre semana.

AR: Pareces una persona que sabe organizarse bien.

MJ: De hecho, me bajé una aplicación para hacer listas, me gusta tener ciertas cosas hechas todos los días, y de un modo concreto. Aunque no tengo horarios concretos.

AR: ¿Qué tal llevas los cambios?

MJ: Bien, y me adapto, pero si es un cambio a algo que va a ser habitual. Yo no podría llevar una vida desorganizada. Si, por ejemplo, fuera una persona con un trabajo que implicase viajar mucho y sin previsión, no podría. Y mira que me gusta viajar, pero no para eso. [Risas] Yo siempre tengo ganas de que lleguen mis días libres para poder ponerme con lo que tengo que hacer.

AR: Tiempo libre para realizar tareas.

MJ: Irónicamente, fíjate.

AR: ¿Qué no soporta Miren?

MJ: La gente que se ríe de otra gente. El otro día, yendo para casa, iba detrás de unos chavales, que, a su vez, iban detrás de otro chico. El primero no lo oía, porque iba más alejado, pero yo sí, se metían con él. Eso me encabrona, porque lo veo innecesario. Una persona que pasa por tu lado, sin conocerte, sin mirarte, sin molestarte. Igual para ti queda en esa gracieta, pero si el otro lo escucha, igual ya se va jodido para casa. Es tan gratuito y absurdo.

AR: Y normal.

MJ: Sí. Hasta cierto punto, a todos nos puede gustar cotillear o tenemos de forma inconsciente prejuicios, pero son cosas que piensas en tu fuero interno, puede ser algo negativo, pero no lo vocalizas. Luego tú puedes hacer tu ejercicio mental sobre eso que pensaste. Pera esa forma vulgar e innecesaria de llego, lo suelto y me voy. No tiene justificación.

Llamamiento a favor del colectivo transexual. | Fuente: MimiXXL

AR: Pero cuando Miren está feliz…

MJ: [Risas]

AR: … y quiere tener un plan de un fin de semana libre solo para ella, ¿qué es lo que más le apetece?

MJ: No lo hago tanto como me gustaría, pero me encanta el turismo rural. Coger el coche con amigos e ir a la casa del pueblo de alguno, salir de la ciudad, montar una barbacoa y dar una vuelta. Está muy bien, te reúnes con tu grupo de gente, que son con los que te apetece estar, en un sitio apartado, es un planazo. Esos serían mis findes ideales, cuando llega el momento y puedes planar uno, lo espero como agua de mayo, y me siento como una niña, deseando que llegue.

AR: Pinta muy bien.

MJ: A mí es que los sitios masificados, como salir a garitos, no les veo sentido. Yo prefiero estar con un grupo de gente con la que quiero estar, en un sitio diferente, para salir de Madrid, y ver algo diferente; que, además, queda cerca de casa. Está guay, son las pequeñas cosas de la vida. [Risas]

AR: Me ha encantado nuestra charla, Miren.

MJ: Ay, ¿ya hemos terminado?

AR: No tengo más preguntas.

MJ: Mari, te vas a tirar de tiempo escuchando para sacar de aquí… [Se refiere a la transcripción de la grabación de la entrevista —hora y media—]

AR: Podríamos estar hablando horas de estos temas.

MJ: Me alegra que hayas disfrutado.

AR: Gracias a ti, Miren, espero que sigas inspirando y llegando a mucha gente.

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