[Entrevista] Pablo Hernando: «No querría rodar otra película sin dinero»

Es uno de nuestros directores más tenaces e independientes, pero no por gusto. Nos comenta sardónicamente que ojalá contara con más presupuesto para dejar de pedir favores, pero lo cierto es que su cine se ve continuamente enriquecido por presupuestos bajo mínimos. Tramas tristonas, interpretaciones distantes, reformulación de géneros clásicos por la vía del gotelé... Hablamos con Pablo Hernando de sus películas y del estreno de su nueva película, Berserker.

Berserker es una de esas películas mínimas que, precisamente a causa de su escasez de medios y por su capacidad para sorprender constantemente, es mejor cuanto menos se diga de ella. La semana de su estreno en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, a finales de noviembre, y tras ganar muy merecidamente el Premio Las Nuevas Olas, Hernando no paraba de enlazar en redes sociales críticas aparecidas medios muy diversos, avisando en prácticamente todas que incluían spoilers. Es imposible no descuartizar los secretos de la película o no quedarse corto al describir qué cuenta, pero allá va, siempre más cerca de lo segundo que de lo primero: un escritor sin ideas (Julián Génisson) se sumerge en una trama de misterio que se desdobla delante de sus narices y de donde cree que puede sacar ideas para su siguiente novela.

Los conocedores de la anterior película de Pablo Hernando (Cabás -2012-) y de cortos como el soberbio Agustín del Futuro (2011) o Magia (2013) saben qué pueden esperar de semejante punto de partida: apagadas secuencias de acción que acaban con un golpe seco y ridículo, cotidianeidad impostada y una forma única de entender las relaciones personales, como puzles metafísicos, como callejones sin salida y como laberintos de ingenio, pero siempre con un portazo final. Berserker es, posiblemente, lo mejor que ha rodado Pablo Hernando hasta la fecha, y con motivo de su premio en Sevilla, su estreno en Barcelona mañana día 2 en el festival Cine Low Cost y el sábado 5 en Madrid en el féstival Márgenes, hablamos con él y comentamos qué esperar de Berserker y de sus próximos movimientos.

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JOHN TONES: – Berserker vuelve a ser una película completamente autoproducida. ¿Ese sistema es fruto de la necesidad o hay algo de militancia? Dicho de otra manera: ¿echas de menos una producción más estable o estás cómodo con este sistema?

PABLO HERNANDO: -En mi caso no hay nada de militancia. No me gusta rodar sin dinero, o con el poco dinero que he conseguido reunir para hacer Berserker, pero no me ha quedado otra. Me gustaría rodar con más presupuesto, pagar a todo el mundo y dejar de abusar de la generosidad de mis amigos.

JT: – En Berserker acentúas los componentes de cine de género que ya asomaban en Cabás, de tal modo que aún siendo muy personal, Berserker entra en los terrenos del thriller. ¿Es una decisión completamente consciente, la de retorcer los códigos establecidos, o más bien usas el funcionamiento de los géneros como apoyo para contar cosas?

PH: -La idea de la que nace Berserker es un descacharramiento de algunos códigos de las películas de detectives. Era consciente de que con los medios que tenía la película no podía tener el acabado estético de un thriller convencional, así que el interés estaba en introducir una trama detectivesca dentro de una película relativamente costumbrista y de luz tristona y ver qué consecuencias narrativas tenía eso. Lo que salió es la historia de un tío que se tiene en muy alta estima y que acaba dándose cuenta de que igual su vida no va bien por su culpa. Eso es lo que más me interesaba contar y en ese tipo de historia la estética austera y el gotelé juegan a tu favor.

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JT: – Hay ciertas constantes que se repiten en tus personajes, y quizás una de las más particulares es la incapacidad de tus protagonistas para tener relaciones estables y normales, tanto sentimentales como con gente más o menos cercana. ¿Qué te atrae de ese tipo de tarados sociales?

PH: -En Cabás el prota iba hundiéndose en un sueño y acababa siendo un personaje solitario pero con el que era fácil empatizar. En Berserker el protagonista empieza como un solitario algo repelente. En ambos casos necesitaba que los personajes fueran de esa manera para que las historias tuvieran el sentido que quería darles. Además, las dos películas tratan sobre miedos internos, miedo a ciertos aspectos de uno mismo, y supongo que por eso la tendencia a la introspección era inevitable. Me gustaría hacer una película más coral, sin un único protagonista, aunque seguro que me vuelven a salir tarados. Ahora que lo pienso, la protagonista de mi historia en Esa Sensación (nota: una película de episodios que ha coescrito y codirigido con Julián Génisson y Juan Cavestany y que actualmente está en post-producción) también tiene «problemas sociales», por decirlo de alguna forma.

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JT: – En Berserker el reparto es mucho más nutrido que en Cabás, y además prescindes de actores no profesionales para centrarte en actores jóvenes pero con más trayectoria. ¿Cómo ha sido esta levísima «profesionalización»? ¿Lo has notado en algún aspecto? 

PH: -Con la mayoría de los actores ya había hecho cosas antes y el resto eran amigos o conocidos, así que tampoco he notado tanto cambio. Los dos únicos actores a los que no conocía en persona eran Chema Adeva, con el que contacté a través de Juan Cavestany, e Ingrid García Jonsson.

JT: ¿Escribiste todos los papeles con ellos en mente o en algún caso hubo transformaciones posteriores?

PH: -Esos dos también eran los dos únicos papeles para los que no tenía a nadie en mente al escribir el guión. El de Ingrid es el más importante. Hace de la compañera de piso del protagonista y da una perspectiva sensata de todo lo que hace él. No hubo que reescribir nada, pero tanto Ingrid como Julián tenían libertad para hacer el texto suyo y poder decir esencialmente lo mismo pero de una forma que les resultase más natural. Hay un par de escenas en las que Julián cambió todas sus frases y quedaron mucho mejor que como las había escrito yo.

JT: – Repites con uno de tus actores fetiche, Julián Génisson, aquí ya con protagonismo total. ¿Cómo os entendéis? 

PH: –Antes de ponerme a escribir ya había acordado con Julián que el protagonista iba a ser él. Escribí su personaje intentando evitar las cosas que sé que no son su punto fuerte como actor y aprovechando al máximo sus virtudes.

JT: – ¿Qué aporta Julián al personaje? Da la impresión de que hay mucho de sus personajes típicos en su protagonista de Berserker

PH: -Julián es muy carismático, la persona más inteligente que conozco y firme candidato al ser humano más gracioso de España. Ese carisma viene muy bien al principio de la película, cuando le estás pidiendo al espectador que siga a un personaje que no es demasiado simpático. Y aunque al principio a algunas personas les parezca un poco estirado, en realidad es una persona bastante frágil, algo que creo que también le pasa a Julián. Durante el rodaje hubo un par de momentos en los que tuve que asegurarle que la película estaba quedando bien y que él estaba haciendo un buen trabajo. Rodamos en el piso que tenía entonces y lo invadimos durante cuatro semanas, estaba un poco irritado. Me sorprende que no tuviéramos ninguna bronca gorda.

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JT: – El sentido del humor de Berserker es tan peculiar y personal como el de Cabás o el de tus cortos. ¿Cuáles son tus influencias, de donde bebe tu sentido del humor? 

PH: -Me gustan muchos estilos de comedia pero no me atrevería a decir cuáles son los que me han influenciado porque no lo sé. Por ejemplo: me gusta muchísimo Louis CK pero evidentemente lo que hago yo no se parece a lo que hace él. Tim & Eric me parecen insuperables y mis «chistes» no tienen nada que ver con su estilo. También me gustan cosas como este vídeo de un niño dándose una hostia, que a priori parece una cosa muy simplona pero tiene una coreografía, un sonido y un perder-el-control-de-su-cuerpo del niño que están afinadísimos.

JT: – ¿Crees que el humor de Berserker habría sido muy distinto de no contar como Julián Génisson como protagonista?

PH: -El tipo de humor que hace Julián es una mezcla de poesía, lucidez extrema y razonamientos absurdos, algo brillante y para mí inalcanzable. En algunas escenas de la película sí que hay un rastro de su estilo, no en el contenido sino en el ritmo y en ciertas coletillas y manierismos que añadió él.

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JT: – ¿Cómo nace una película como Berserker? Es decir: ¿te la planteas desde el principio como una película que «se tiene que desarrollar en tantos escenarios como máximo, donde solo puede haber tantos exteriores y tantos personajes», o escribes con libertad (dentro de un orden) y luego recortas?

PH: -Al escribir no tuve en cuenta el número de localizaciones y personajes porque tampoco eran ninguna locura, no había que alquilar un parque de atracciones ni cortar la Gran Vía. Son todo pisos o exteriores sin dueño, con alguna localización un poco más extravagante pero fácil de conseguir. El número de personajes tampoco era un problema porque la mayoría sólo aparecen en dos o tres escenas. Lo que me condicionó más a la hora escribir eran las limitaciones técnicas que sabía que iba a haber durante el rodaje. Tuve que reescribir totalmente una escena importante porque era imposible que fuera a quedar bien con los medios que íbamos a tener. Iba a necesitar un coche yendo de noche por una carretera secundaria y no tenía manera de iluminar y colocar la cámara sin que la escena resultase rídicula, así que la cambié por una escena más tranquila y evocadora con un coche llegando a Madrid mientras Lorena Iglesias cuenta un sueño que tenía de pequeña.

JT: -Aunque es algo pronto para tener algo definido, ¿qué futuro próximo te espera? ¿Seguirás manteniéndote en estos límites de producción ultra low-cost, tienes intención de dar un paso más allá…?

PH: -Dije lo mismo después de hacer Cabás y es probable que tenga que volver a comerme mis palabras, pero no querría rodar otra película sin dinero. Aunque ahora estamos terminando Esa Sensación  y también la hemos hecho sin dinero, con lo que teníamos. Así que no sé…

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