[Entrevista] The New Raemon: “Si el arte no incomoda es inofensivo”

Músico prolífico y artista sin pelos en la lengua, Ramón Rodríguez acaba de publicar su séptimo disco en solitario, Coplas del andar torcido, que finalmente ha visto la luz el 22 de mayo en formato digital. Para descubrir cómo ha sido el proceso de creación y qué significa este álbum en su carrera, charlamos -telemáticamente- con él. 

En 2018, tras haber encabezado la banda Madee, el artista catalán comenzaba su nueva andadura bajo el pseudónimo de The New Raemon con el lanzamiento del ya mítico LP A propósito de Garfunkel. Desde entonces, no han dejado de sucederse sus trabajos musicales -ya sea por su cuenta o en buena compañía-, alguna que otra incursión en el terreno del cómic y proyectos a caballo entre ambos mundos. 

Ahora, Ramón Rodríguez regresa con un nuevo trabajo, un álbum de nuevo personal, en el que juega con diferentes sonidos y crea una atmósfera casi onírica en la que tiene cabida un optimismo amargo. Para hablar de su método de trabajo, de la industria musical y de cómo el coronavirus ha paralizado casi todos los planes de promoción del disco, realizamos una entrevista online, en la que también nos cuenta cuáles han sido sus inspiraciones y qué se trae entre manos ahora.

Elena Crimental (EC) En todos tus trabajos hay una cierta intención rupturista, de buscar un sonido y atmósfera únicos que marquen una nueva etapa y se distancien de lo demás, aunque en cierto modo lo continúen. ¿Cómo has aunado esta contradicción en Coplas del andar torcido?

Ramón Rodríguez (RR) Entendiendo que ya tengo mi propio lenguaje, que es inevitable que sea reconocible y que eso no tiene por qué ser algo negativo. Pensar así me ayuda a expandirlo e intentar mejorarlo.

EC Temáticamente, el álbum habla en cierto modo de la angustia existencial, de cómo podemos enfrentarnos a la incertidumbre, de la rutina y del significado de envejecer en un mundo caótico, pero parece hacerlo desde la reflexión y cierta serenidad. En ese sentido, siento que Días de rachas grises recoge el espíritu del disco. ¿De qué querías hablar y por qué en este tono calmado pero visceral?

RR Esa canción habla sobre la esperanza, sobre abrazarla incluso cuando todo parezca perdido, me gusta lo que piensas sobre que refleja espíritu del disco, no me había parado a pensarlo y tiene mucho sentido. El tono visceral es necesario para contar y cantar canciones, hay un exceso de azúcar en el noventa por ciento de las letras que puedas escuchar, no cuestionan nada de forma realmente reflexiva. Tal y como yo lo entiendo, las canciones deben resultar incluso incómodas. Pienso que si el arte no incomoda es inofensivo, debe remover cosas dentro.

EC – La sencilla portada de Arnau Pi Bonany, con sus tonos tierra y esa figura desintegrándose en el vacío transmite una sensación de angustia e impotencia. ¿Qué importancia tiene para ti la estética de tus trabajos? ¿Es una parte del proceso en la que te gusta implicarte?

RR Me implico en los diseños de las carpetas de mis discos desde el debut de Madee Songs From Cydonia (2002), aquella portada era un cuadro que compré en una exposición. Ya sabía que sería la portada de nuestro primer disco antes incluso de componerlo, la propia imagen influenció a las canciones, incluso me encargué de plantear el diseño del disco, que maquetó Pau Santesmasses (Aina). A raíz de aquella experiencia siempre me he dedicado a contactar con diseñadores gráficos que me gustan. En el caso de Arnau Pi nuestra colaboración ha sido muy especial, ha hecho toda la parte gráfica de Oh, Rompehielos (2015), Lluvia y truenos (2016), Una canción de cuna entre tempestades (2018) y este último álbum. Ya está trabajando en el artwork para el disco que acabo de grabar con David Cordero y Marc Clos, así que ya ves si me gusta lo que hace Arnau.

EC – Una vez más, has colaborado con tus habituales: Javi Vega (bajo), Salvador D’Horta (batería), Ricky Lavado (percusión) y David Cordero (drones), a los que se ha sumado la voz de Anni B Sweet para los coros. Además, habéis vuelto al estudio de La mina (Sevilla), pues lo ha producido Raúl Pérez, mientras que se ha encargado de masterizarlo Víctor García en Ultramarinos Mastering (Barcelona). ¿Cómo ha sido trabajar de nuevo con este equipo?

RR – Llevo años trabajando con ellos, el nivel de complicidad es altísimo, son personas que entienden y valoran lo que intento hacer con mis canciones, sé que disfrutan tanto como yo tocándolas y haciéndolas crecer. En el caso de Anni B Sweet es algo que queríamos hacer hace tiempo, ya que sentimos admiración mutua y es una artista con mucha personalidad. Las propuestas que presentaba para las canciones eran cosa seria, así que costó mucho decidirse, todas ellas eran buenas.

EC – Con tu pasado trabajo, Una canción de cuna entre tempestades, iniciaste una colaboración con la multinacional BMG. ¿Te alegras de haber dado este paso?

RR Sí, me siento muy a gusto trabajando con ellos, es todo muy profesional y a la vez muy familiar.

EC – Aseguras que El árbol de la vida es uno de los temas de los que más orgulloso te sientes porque es una canción “poética, sincera y humanista”. Además, la poesía ha cobrado fuerza en tu vida en los últimos años e influyó mucho en el anterior disco, ¿qué referencias literarias encontramos en este y cómo te ha influido este género literario a la hora de escribir?

RR No entiendo mi vida sin un libro de poesía en la mesita de noche, es un momento especial para mí, puede que el mejor del día después de la compañía de mi hijo. Disfruto mucho leyendo poemas, algunos son muy viejos, hay mucha verdad en ellos, también me interesa lo contemporáneo. Me atrae mucho la obra de John Ashbery, ya desde los tiempos del Orion’s Belt (2004) de Madee, leer su obra fue fundamental para escribir los textos de aquel álbum. También me gustan Adrienne Rich, Mark Strand, Sharon Olds, Louise Labé, Catherine Pozzi (aunque su obra sea tan breve), Paul Celan, Ingeborg Bachmann, Gary Snyder, Vladímir Maiakovski, la poesía de Charles Bukowski o Michel Houellebecq… me pasaría el rato añadiendo autoras y autores que remueven cosas en mi interior antes de irme a dormir.

EC – Respecto a los referentes musicales, The Cure es una constante en tus trabajos y has explicado que Aunque maldigas entre dientes está basada en el patrón rítmico que encontramos en The Hanging Garden. Personalmente, encuentro cierta similitudes con Radiohead, sobre todo en Ropa colgada, que recuerda a Jigsaw Falling Into Place. ¿Que otros grupos te han inspirado en esta ocasión?

RR ¡Oh! Ahora que lo dices ambas canciones tienen el mismo patrón rítmico trotón, esa canción es muy buena. Los referentes musicales… no sabría decirte, estuve escuchando bastante tiempo la estupenda banda sonora que Max Steiner compuso para El tesoro de Sierra Madre (1948) y también los últimos discos de Grouper, me gustan mucho.

EC En tus conciertos has mencionado muchas veces que tus canciones son deprimentes. Aunque el tono oscuro y algo melancólico se mantenga en este nuevo trabajo, cada vez se cuela más luz en tus discos. ¿Es una decisión premeditada?

RR Esos comentarios los hago en broma para ganar tiempo mientras afino la guitarra o pienso en cambios dentro del repertorio, tampoco me tomo muy en serio a mí mismo. En realidad no pienso que sea deprimente, hay esperanza y una verdad en ellas.

EC El hecho de que hasta tu estética haya cambiado y que ahora incluyas más color en tu vestuario, también a la hora de actuar en directo, parece ir en la misma línea. ¿Te sientes más cómodo en tu propia piel?

RRSiempre existe la dificultad de ser, el mundo no es algo sencillo que asimilar, pero es muy importante ser uno mismo todo el tiempo y evitar aquellas personas que te impiden serlo. Mi padre me regaló sus viejas americanas, todas son más coloridas que mi vieja ropa de enterrador, así que me las pongo porque me hace ilusión vestir su ropa, lo hago por seguir la tradición y me gusta.

EC Para financiar el videoclip de El árbol de la vida ibas a realizar una serie de eventos de pre-escuchas en distintas ciudades, pero el coronavirus ha acabado con todo eso. ¿Cómo te tomaste esta noticia? E ¿importan tanto los vídeos musicales a día de hoy o era más por una cuestión amor al arte? 

RR Nos impidió arrancar el rodaje del videoclip, pero Alejo Levis (el director) decidió seguir adelante utilizando la técnica de la animación y en breve veremos el resultado. Me apetecía tener una pieza audiovisual de El árbol de la vida, la canción lo merece.

EC ¿Y qué ha implicado tener que retrasar el lanzamiento del disco del 24 de abril hasta el 22 de mayo en digital y hasta el 26 en físico?

RR El disco dejó de ser importante, no me parecía bien promocionar un disco en plena tragedia. Si no hubiéramos estrenado ya varios adelantos del álbum (eso nos condicionó) lo hubiera pasado a octubre, sin duda alguna.

EC – Hace dos años se cumplieron diez desde que comenzaste tu andadura como The New Raemon. Haciendo balance de estos años, ¿qué has aprendido en este tiempo?

RR A hacer mis cosas a mi ritmo y a ser más selectivo con ellas.

EC ¿Crees que tu público ha cambiado contigo? ¿Notas alguna evolución en la gente que va a tus conciertos? 

RR Los últimos años he visto aparecer a gente más joven, eso es algo sorprendente y hermoso, pienso que mi público entiende lo que hago con mis cosas y crece conmigo.

EC De un tiempo a esta parte ya casi no tocas en festivales, ¿a qué se debe esta decisión? ¿Cambiará en un futuro (siempre que el COVID-19 lo permita)? 

RR Toco en algunos, pero cada vez más concretos. Entiendo que es complicado programar mis cosas dependiendo de en qué sitios, pero tampoco me preocupa estar en todos, ¿para qué? Sinceramente: tocar para mi público me parece muchísimo mejor escenario, siempre habrá más conexión si es a ti a quién vienen a escuchar. Mi idea es hacer menos y de forma bien organizada, hacer que un concierto sea una experiencia realmente especial para la banda, no acabar yendo todos a un sitio a llenar un slot que tenían ahí vacío y a una hora impensable para nuestras cosas, o que usen nuestro nombre para anunciar otros grupos más tarde. En ese sentido es muy absurdo cómo plantean ciertas cosas. Estoy concentrado en girar por teatros el espectáculo junto a Paula Bonet, es algo muy especial y disfrutamos mucho sobre el escenario. Con eso y dos presentaciones con banda me doy por satisfecho. Si nos llama algún festival por supuesto iremos si nos gusta lo que nos propongan y entiendan el valor y la trayectoria de este proyecto.

EC Entre tus actuaciones recientes, está precisamente la gira Quema la memoria que has realizado junto a la ilustradora Paula Bonet, una serie de actuaciones en las que ella pintaba en directo al ritmo de tus canciones. ¿Cómo surge este proyecto y qué te interesaba de él?

RR Me interesa el intercambio, el no ser el protagonista de nada, también adaptarme al tempo de lo que ella esté haciendo con su pintura en escena, ir de la mano el tiempo que dure la pieza. Las cuatro funciones en La Villarroel fueron de las mejores experiencias que he vivido sobre un escenario, casi sobrenaturales.

EC En estos momentos, aprovechando el confinamiento, te has puesto a componer junto a David Cordero -quien también ha colaborado en Coplas del andar torcido– para crear un disco a cuatro manos. ¿Cómo os ponéis de acuerdo para sacarlo adelante a distancia y qué podemos esperar de él?

RR – La tecnología nos permite trabajar a distancia sincronizados. El disco ya está terminado, hemos compuesto y grabado diez canciones en tres semanas, y ya está en manos de Raúl Pérez (La mina), que lo mezclará el mes de junio. No sabemos cuando lo publicaremos, pero es un disco muy hermoso, lo he pasado muy bien cantando estas diez canciones.

EC También ha visto la luz una colaboración con Tachenko, una adaptación al castellano de River Man de Nick Drake. ¿Tenéis pensado sacar alguna otra cover? ¿Te gustaría sacar un álbum de versiones de tus temas favoritos en algún momento?

RR Sí, pero no será un álbum de covers al uso, quiero que sea muy particular, lo haré algún día.

EC – Antes de músico, siempre soñaste con ser dibujante de cómic. De momento, lo que has hecho han sido incursiones como guionista en el tebeo autobiográfico Ausencias (2012), el libro Memorias sónicas (2013) -en el que también realizas las ilustraciones-, el cuento infantil Martín Lunallena (2013) y el cómic Alfa, Beta, Bronson (2016). ¿Te gustaría seguir trabajando en esta campo? 

RR Hace unos años que tengo otra historia para un tebeo, pero no he tenido tiempo para sentarme a desarrollarla. Ahora que he terminado otro disco puedo pensar de nuevo en ella, si el tiempo me lo permite es posible que me siente a escribirla.

EC En otras ocasiones has comentado que siempre vas por delante, que tienes la vida organizada a seis meses vista. ¿Qué es lo que te depara el futuro?

RR Espero que la paz y tranquilidad con la que vivo ahora, no pido mucho más.

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