¿Es un pájaro… ? Una década de visiones alternativas de los superhéroes en la gran pantalla

Aunque han sido Marvel y DC, con sus adaptaciones cargadas de estrellas y efectos digitales, quienes han atrapado la imaginación de millones de espectadores en los últimos años, lejos de Hollywood se ha seguido explorando y ofreciendo visiones alternativas del mito del superhéroe. En ocasiones supliendo la escasez de medios con ingenio e imaginación. Aquí hemos seleccionado diez películas recientes (y un cortometraje) que podemos asociar libremente al género... siempre que pongamos un poco de nuestra parte.

El género de los superhéroes tal y como lo entendemos hoy en día nació, como todos sabemos, cuando Jerry Siegel y Joe Shuster publicaron una tira cómica titulada The Reign of the Super-Man en 1933. Pero en realidad es más antiguo que Clark Kent o Bruce Wayne, de hecho es muy anterior a la invención del cómic y del cine. La idea de un ser humano corriente que adquiere capacidades sobrehumanas es uno de los mitos más antiguos y poderosos de nuestra especie. Hace casi tres mil años, antes de que pusiera por escrito la primera página de la Biblia -o que se dibujara la primera viñeta-, se inscribió en tablillas de arcilla en Sumeria la Epopeya de Gilgamesh, un personaje que tras muchos aventuras y enfrentarse a los mismos dioses alcanzaba la inmortalidad. Por eso mismo, admite infinitas relecturas. Las siguientes son algunas de las más interesantes que hemos tenido la oportunidad de ver en un cine en la última década.

Los límites del control (2009)

¿Jim Jarmush? ¿Superhéroes? Se diría que estos dos conceptos jamás podrían ir juntos y, sin embargo, en esta prodigiosamente minusvalorada película, una de las joyas de su filmografía, resulta casi inevitable hacer la asociación. El personaje que interpreta un fantástico Isaach de Bankolé es un tipo elegante, disciplinado y hermético, como el samurai urbano de la igualmente genial Ghost Dog (1999), con una misión que lo hace viajar a España, un país que por otro lado se representa de un modo absolutamente naturalista, con un obvio desprecio a la estampa turística o folclórica. Durante su periplo tiene varios encuentros más o menos surrealistas y se resiste a los encantos de una femme fatale con el rostro de Paz de la Huerta. Nada lo aparta de su camino. Por supuesto, el villano de la función, Bill Murray, tiene una guarida propia de su condición, auténtica fortaleza (en un yermo de Almería), custodiada por un pequeño ejército. Pero nuestro protagonista posee un superpoder, ante el cual ni las cámaras de seguridad o los hombres armados no representan ninguna amenaza: la imaginación. Y por eso mismo, es letal e invencible.

Woochi, cazador de demonios (2009)

Primo remoto de John Constantine, y rodeado de un bizarro universo que no desentonaría en una excursión asiática de Hellboy. Jeon Woo Chi es un mago taoista coreano especializado en la eliminación de monstruos. Condenado por una maldición, despierta cinco siglos después de su época, en la ultramoderna e hipercapitalista Corea del Sur del presente. Pero incluso en el presente no está de más su talento en la erradicación de bichos sobrenaturales. Una estupenda película de aventuras de una de las cinematografías que ha dado más alegrías a los cinéfilos en los últimos tiempos.

Muerte de un superhéroe (2011)

Normalmente, se considera que los superhéroes –y, en general, toda la fantasía- son pura evasión. Esto suele afirmarse con un matiz despreciativo, como si no hubiera circunstancias en la que un poco de evasión es lo único que te hace soportar tu vida. En este drama indie procedente de tierras irlandesas, conocemos a Don, un adolescente que vive en Dublín. Padece un cáncer terminal; sus días están, por tanto, contados. Sólo le ayuda a sobrellevarlo su talento para el dibujo: inventa historias en las que sus temores adquieren la forma de historietas de cómic; pero, a pesar de ello, tiene persistentes impulsos suicidas. Un terapeuta hábil y tenaz, con el rostro de Andy Serkis, en una de las mejores interpretaciones de su carrera, tratará de ponerle las cosas un poco más fáciles. 

Diamond Flash (2011)

Antes de consagrarse gracias a Magical Girl, Carlos Vermut, que antes de director fue guionista de cómics, dirigió una de las joyas de esta lista, y una de las películas más minusvaloradas del reciente cine español. Diamond Flash, protagonizada por un grupo de actores desconocidos, rodada con una cámara digital, usando como escenarios su propio piso, un hotel próximo y las calles de su barrio de Madrid, y con un presupuesto ciertamente modesto: veinte mil euros. Lo más asombroso es que con una cantidad absurdamente exigua para un thriller o una comedia o, hasta para un corto de cierta ambición, hizo una película de superhéroes. A pesar de los precarios medios con los que contaba, la película de Vermut es cualquier cosa menos cutre o torpe. Es una película brillante e inteligente, compleja y lúdica, una de esas cintas que no sólo admite varias interpretaciones sino que, además, dan lugar a todo un debate. Esto es así, sobre todo gracias a sus brillantes diálogos y al estar estructurada como un puzle, un puzle tenebroso cuajado de secretos y misterios cuyas respuestas se van revelando con parsimonia, pero de forma inexorable.

HK: Forbidden Super Hero (2013)

Las adaptaciones de mangas, en Japón, son todo un subgénero por derecho propio: las live-action. En este caso, se trataba de llevar a la pantalla una obra de Keishuu Ando titulada en una traducción más o menos literal El último pervertido enmascarado, lo cual ya lo dice todo. Con un nivel de delirio semejante a otras alucinantes perfomances fílmicas procedentes del país del sol naciente como Tokyo Gore Police (2008), Gozu. El camino a la locura (2003) o Tag (2015), nos presenta a un nuevo superhéroe, un chaval que oculta su rostro bajo las bragas de su amada (y, no lo olvidemos, también lleva unas medias de rejilla). Así dicho suena como una increíble chorrada y esta película, por supuesto, lo es, un desvarío lleno de chistes malísimos, personajes exagerados y situaciones absurdas. Por eso, quizás, resulta tan divertida.

SuperBob (2015)

Bob hubiera sido feliz si hubiera sido fontanero o albañil; si los fines de semana pudiera ver jugar al Chelsea o el Arsenal; si después de una larga jornada de trabajo, hubiera podido tomarse una pinta con sus amigos, en una taberna del barrio, en un apacible suburbio de Londres. Pero el problema es que tiene un don: Superman ha nacido a causa de un accidente y es un británico medio, un tío completamente normal. Y no tiene más remedio que asumir unas responsabilidades que no desea, aunque eso lo priva de vida social, de las pequeñas satisfacciones de cualquier ciudadano medio. Una rígida burocracia se encarga de controlarlo de la mañana a la noche mientras él suspira por la posibilidad de tener una simple cita con una chica. Una modesta y tierna cinta británica protagonizada por un auténtico working class hero, que diría John Lennon.

Le llamaban Jeeg Robot (2015)

El origen de Le llamaban Jeeg Robot es la clásica fábula de un hombre con un sueño. A su joven director, el italiano Gabriele Mainetti, que hasta entonces sólo había rodado un puñado de cortos, le costó varios años encontrar unos productores que se quisieran arriesgar con un proyecto bastante disparatado: reinventar Superman como un ladronzuelo de poca monta, masturbador compulsivo, antisocial y egoísta. Emzo (Claudio Santamaria), adquiere una fuerza sobrehumana tras un accidente con unos residuos radiactivos, probablemente un homenaje al sublime Vengador Tóxico de la Troma. Al principio piensa en emplear sus poderes en su provecho; sin embargo, el destino le aguarda con el rostro de un joven lectora de mangas y un criminal -bastante patético en el fondo- con ínfulas de supervillano. La película fue un éxito tremendo en su país y, además, recibió una cálida recepción en el Festival de Sitges, tal vez porque hay historias tan buenas que pueden ser contadas infinitas veces sin que nos cansemos de verlas y oírlas.

Prodigy (2017)

¿Qué ocurriría si, entre nosotros, empezarán a nacer niños dotados de habilidades sobrehumanas, con un “gen X”? ¿Encontrarían un profesor Xavier que encauzara su talento o acabarían siendo tratados como cobayas de laboratorio? ¿Se les consideraría una aberración como en Dios ama, el hombre mata, la novela gráfica de Marvel de Chris Claremont y Brent Anderson? Una situación semejante nos plantea Prodigy. Un psicólogo (Richard Neil) especializado en la recuperación de menores de barrios marginales es llamado a una misteriosa instalación militar secreta. Allí encuentra una niña ( Savannah Liles) dotada de extraños y aterradores poderes, y que, a pesar de su corta edad, ya se considera un auténtico peligro para todos los que la rodean. De hecho, ya es tan incontrolable que planean, por así decirlo, “sacrificarla”, para poder seguir estudiándola sin riesgos. Así, la película se convierte en una carrera contrarreloj en la que el psicólogo debe llegar a la torturada psique de la niña, antes de que llegue la decisión definitiva al respecto. Una película a recuperar, dirigida por los debutantes Alex Haughey y Brian Vidal que demuestra que a veces basta con los medios justos, un par de efectos especiales prácticos y un buen guión.

Jupiter’s Moon (2017)

¿Qué es eso que hay en el cielo? ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? No: es un emigrante ilegal. Como Superman, un intruso de otro mundo; como los X-Men, alguien temido y odiado. A través de la ruta de los Balcanes, un joven sirio, Aryan, trata de llegar al corazón de Europa, huyendo de las matanzas y la destrucción. Pero en un incidente con la policía recibe un disparo. En lugar de morir, se eleva en el aire, un poder sobrenatural se ha activado en su interior. Un doctor con escasos escrúpulos quiere utilizarlo para amasar una fortuna, unos jihadistas pretenden emplearlo como un arma, las autoridades lo consideran un peligro para la sociedad. Pero, ¿qué es lo que en realidad quiere Aryan? El joven director húngaro Kornél Mundruczó, que ya sorprendió con su brutal fábula animalista White God (2014), reconstruye el mito fundacional del superhéroe en la Europa del presente, que destaca sobre todo por su arrolladora fuerza visual.

Thelma (2017)

La historia de Thelma, una tímida joven escandinava que inicia sus estudios universitarios, podría ser la de cualquier miembro de los X-Men. Una vez que ha escapado de la estricta vigilancia de sus padres, un mundo de libertad, de posibilidades, se abre ante ella. Conoce a una compañera de clase, por la que siente una perceptible atracción. Pero, ¿cuál es la causa de los extraños fenómenos que empiezan a producirse a su alrededor, cuando está alterada? ¿Hay algo en su pasado que no le han contado sus progenitores que puede explicarlo? Contada con una particular sensibilidad por el noruego Joachim Trier, y un ritmo pausado, esta película es uno de los mejores ejemplos de cine fantástico de los últimos años.

The Voorman Problem (2011) 

En cierta escena de Watchmen (1986), la inmortal obra de Alan Moore y Dave Gibbons, un personaje afirma, refiriéndose al Doctor Manhattan “el superhéroe existe y es norteamericano”. Unas cuantas páginas más tarde, esa afirmación es corregida en un sentido mucho más aterrador: “Dios existe y es norteamericano”. Esta idea -la de un ser humano que, al adquirir unos poderes aparentemente ilimitados, pierde todo contacto con su naturaleza- tuvo una ingeniosa reformulación en este cortometraje británico, dirigido por Mark Gill, basado en un relato de David Mitchell (El atlas de las nubes). El doctor Williams (Martin Freeman) es enviado a una prisión de alta seguridad. Debe entrevistar a uno de los condenados, un tal Voorman… al que resto de los presos han empezado a adorar como si fuera una divinidad. Voorman le explica al doctor que, en efecto, él es Dios y que le dará una prueba de ello. Para ser más exactos, va a eliminar la existencia de Bélgica, incluso el recuerdo de que una vez existió… Una fábula perfecta e inquietante para cerrar este repaso.

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