¿Está dejando Pixar de ser especial?

Las noticias sobre una posible Del revés 2 nos animan a indagar en el futuro de la Casa del Flexo. En él encontramos muchas secuelas, y muy poca disposición a asumir riesgos. ¿Se ha ido para siempre la magia?

La verdad es que se veía venir: la idea era buena (aunque no fuese nueva del todo) y aquello del [SPOILERS] botoncito secreto llamado “pubertad” [/SPOILERS] era un gancho perfecto para asegurar una continuación. Pero ahora la cosa va concretándose, y eso nos hace pensar: de acuerdo con Entertainment Weekly (vía io9), el codirector de Del revés, Pete Docter, ha comentado seriamente la posibilidad de que su película tenga una secuela. Lo que sería algo de lo más normal, la verdad: en último extremo, las aventuras de Riley y las personitas que viven dentro de su cabeza son un producto Disney, y a la casa de Mickey Mouse nunca le han dolido prendas en exprimir sus creaciones estirándolas en el tiempo. Pero, cuando uno recuerda que Del revés (o Inside Out, si uno se pone angloparlante) lleva técnicamente la firma de Pixar Animation Studios, entonces sí cabe desconfiar un poquito. Porque el hecho de que la casa de John Lasseter y su flexo esté dispuesta a producir una continuación más significa que está dispuesta a ser un poquito menos La Hostia.

Para miembros de la Nueva Generación (esa para la cual escuchar discos en formato físico o ver películas en pantalla grande es un exotismo) esta afirmación requerirá explicaciones. Y, contando con que haya alguna persona joven leyendo CANINO ahora mismo, se las vamos a dar. Lo que deben tener en cuenta, alevines, es que cuando ustedes estaban aún en pañales y no sabían lo que era un hashtag, Pixar era el colmo de los colmos en cuanto a calidad en el cine de animación. Desde la aparición de Toy Story en 1995, las películas precedidas por el pequeño Luxo Jr. (la lamparita que protagonizó uno de los primeros cortos de la compañía, y que sigue siendo parte de su logotipo) no anunciaban el comienzo de un filme cualquiera, sino de un trabajo que iba a revolucionar su parcela de la industria. Una experiencia gozosa para un niño, y un placer para todo adulto aficionado al formato cinematográfico más caro, trabajoso y desaprovechado de todos.

El hecho de que esas cintas resultasen rompedoras al venir en formato digital y 3D era casi lo de menos. Lo que importaba en Monstruos S.A. (2001), Buscando a Nemo (2003) o, sobre todo en Los Increíbles (2004) o Ratatouille (2007) era una coherencia extrema tanto en sus guiones como en su plasmación técnica. Las películas de Pixar no sólo tenían mejor pinta que cualquier otro filme realizado a base de polígonos: también eran capaces de pasmarte aunque tuvieras, o sobre todo si tenías, más de quince años, o de veinte, ya que conocías (si bien de oídas) cómo funcionan las cosas en Hollywood, y podías apreciarlas en su condición de excepciones.

Si los filmes mencionados aparentaban la perfección extrema de un producto Apple (no en vano una de las pocas cosas buenas que Steve Jobs hizo en su vida fue garantizar la supervivencia de Pixar en sus inicios), los trabajos similares de su rival Dreamworks resultaban como un PC clónico: funcional, pero torpón y con la propensión a escacharrarse en cuatro días. Y en cuanto a La Cenicienta II (2002), Mulan II (2005) o cualquier otra de las cochambrosas secuelas directas a vídeo que Disney producía entonces, durante su edad oscura, dejémoslo en que visualmente resultaban tan cochambrosas como los gráficos de una Atari 2600. Con perdón de las Atari 2600, claro.

Por supuesto, el estudio tuvo tachas desde sus comienzos: quienes estén dispuestos a alabar a Lasseter como un genio universal deben recordar que el proyecto más mimado por la mente maestra de Pixar ha sido siempre la saga Cars (2006 y 2011, más una continuación prevista para 2017), seguramente su obra menos interesante. Así mismo, podemos decir que a la casa no le dolieron prendas en estirar su creación más aclamada con Toy Story 2 (1999) y Toy Story 3 (2010). Pero qué demonios: aquellas secuelas parecían destinadas a mejorar lo inmejorable y, además, la trilogía ha sido siempre un recurso muy noble desde los trágicos griegos hasta Star Wars. Claro que, cuando nos enteramos de que Toy Story 4 figura entre los planes de Pixar para el futuro (si todo va bien, la veremos en 2018), entonces volvemos a la fuente de nuestros reparos.

Porque no hace falta ser un insider para saber qué funciona mal aquí: un vistazo a la base de datos IMDB revela que Pixar tiene seis proyectos pendientes de estreno… y que, de esos seis, cuatro son secuelas. Mayoría absoluta, señoras y señores. Entre ellas, además de las ya citadas Cars 3 y Toy Story 4, tenemos Buscando a Dory (la más tempranera, prevista para este mismo año) y Los Increíbles 2 (para 2019). De esta relación, sólo Coco (2017) aparece como un trabajo con nuevos personajes y un nuevo planteamiento, en este caso basado en la tradición mexicana del Día de los Muertos. Y, para el lejano futuro, tenemos el inevitable Untitled Pixar Animation Project fechado con vistas a 2020. Y que, visto lo visto, bien podría ser Del revés 2.

pixar_proyectos

Las futuras producciones Pixar, según IMDB.

¿A dónde queremos ir a parar con esto? Pues a que cierto sector del público, entre el cual nos contamos a veces, había querido idealizar a Pixar como una rara avis dentro de la industria estadounidense del cine. Con sus costumbres excéntricas (pero destinadas, no lo olvidemos, a ofrecerles una cárcel cómoda a creativos que curran como bestias), su presunto respeto al espectador (materializado en tradiciones tan deliciosas como prologar todos sus filmes con un cortometraje) y su rol de pioneros todavía fresco en la conciencia colectiva, la Casa del Flexo parecía un territorio abierto para la aventura y, sí, el arte. Incluso su compra por parte de Disney, un ejemplo como cualquier otro de depredación corporativa, acabó dando resultados óptimos en forma de Frozen: El reino de hielo (2013). Pero si los planes futuros de Pixar consisten, básicamente, en continuar las historias de sus películas más populares… ¿significa esto que la magia se ha acabado?

Pues lo mismo es que nunca hubo magia. Lo mismo es que Pixar siempre ha sido otra máquina más de hacer dinero, sólo que agraciada por inteligencias especialmente preclaras en su equipo y un dominio técnico fuera de lo común. Insertada en los planes comerciales del mayor emporio del cine-espectáculo, el futuro del estudio huele a rutina: Monstruos University (2013) fue bastante normalita, El viaje de Arlo (2015) fue una delicia que tiene todos los números para acabar como una anécdota en su producción, y parece que conceptos como “historia original” o “final abierto” (véase lo que decíamos al principio sobre el cierre de Del revés) parecen hallarse en vías de extinción dentro de su vocabulario.

Esperemos que un posible giro de timón pueda remediar este estado de cosas, pero en el fondo esto no nos importa tanto: cuando se estrenó Toy Story, nosotros ya teníamos más conchas que un galápago, y estamos habituados a las decepciones. Ahora bien: a aquellos y aquellas que se asomaron al cine, y al cine de animación, gracias a las producciones de Lasseter y compañía, lo mismo sí que les importa algo. O, al menos, queremos creer que sí puede importarles.

 

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10 comentarios

  1. DarkCoolEdge dice:

    Estoy de acuerdo en todo pero no comprendo la referencia a Frozen, es de Disney Estudios, no Pixar.

  2. carlos dice:

    No es que se sostenga mucho este tema.

    Los últimos 5 años tiene 3 originales y 2 secuelas.

    Los 5 primeros años de Pixar, 2 originales y 1 secuela.

    ¡Que sigan sacando secuelas para ganar dinero y nos den joyitas de vez en cuando!

  3. Unminority dice:

    ¡Qué divertido es ver el odio furibundo e irracional hacia todo lo que huela a Disney!

  4. supercalifragilis.... dice:

    Decir que pixar va por el mal camino basándose en que puede que haga una secuela, cuando "Toy Story 3" es una de las mejores películas de su historia, tiene una lógica algo extraña. A mí tambien me da miedo "Toy Story 4", pero decir en base a eso que ya no son lo que eran…..

  5. La Espiga dice:

    Yago, necesitas un plataco de Rattattouille de forma urgente 😉

  6. PitufoTontin dice:

    Para mí que siempre han sido una máquina saca-cuartos, cosa respetuosa, que yo no trabajo por caramelos o abrazos, pero, por muy en alta estima que se tengan, a mi las dos continuaciones de Toy Story me parecen un puto robo: En las tres películas se cuenta la misma historia, la jodida misma historia, lo único que cambia es edad del dueño de los juguetes.

    Se podría decir que la saga en realidad trata del proceso de crecimiento y maduración de un niño típico estadounidense, mientras su grupo de juguetes pierde a uno de sus miembros y el resto lo salvan, cómo telón de fondo.

    Por cierto, creo que hay niños pequeños que el oso rosa de la última les da auténtico pánico, que sí, que queda muy chulo decir que gustan a niños y adultos por igual, y blah, blah, blah, pero los que suelen decir eso son adultos, habría que ver que opinan los niños, a lo mejor la tercera no estaba tan "endiosada"

  7. Pingback: ¿Está dejando Pixar de ser especial?
  8. Leo Rojo dice:

    Hablar de originalidad en Pixar es como hacerlo de honestidad en política:

    http://www.elcinemiodecadadia.es/viendo-del-reves/

    En resumen, a Pixar se le ha dado un crédito que no tiene. O que si algún día tuvo, hoy ya no.

  9. lavatelaboca dice:

    Cuando se crea un "universo" tan interesante como el de Inside Out, no hay nada de malo en aprovechar ese marco para crear nuevas historias y/o personajes, de hecho es lo que esperamos todos los que disfrutamos con esa película, desde la pubertad hasta la vejez, los padres… da para muchas buenas historias.

    Luego juzgaremos si lo hacen mejor o peor, pero Toy Story 3, El Padrino 2, las 3 primeras de Star Wars, etc. no creo que sean síntoma de nada malo de lo que insinúas.

    Este artículo, que aprovecha el tirón de Pixar con un titular-pregunta que promete mucho y luego no ofrece nada, recuerda al click baiting más miserable que se puede encontrar por internet.

Los comentarios están cerrados.