Este es el origen del viral de volley-ball demente que está arrasando en Internet

Durante unas pocas horas de ayer algún ingenuo llegó a plantearse si el vídeo que llevaba días viéndose por Internet con el demencial partido de volley-ball en el que uno de los jugadores era machacado sin piedad de forma casi involuntaria por los contrincantes sería cierto. Nosotros, que somos más de la Cofradía del Santísimo Si Sale De Internet Es Mentira Y Luego Ya Tal, dudamos de inmediato que la vida real pudiera ofrecer tal perfección cómica. No nos equivocábamos (otra vez).

Por si no te has conectado a TwitterFacebook en las últimas 48 horas (bien por ti, para qué vamos a decir otra cosa), he aquí el hilarante partido de volley en cuestión, en versión íntegra (han circulado muchas versiones extractadas del clímax del partido).

El vídeo nos muestra al capitán del equipo de volley universitario de Yale, Scott Sterling, que es un auténtico imán para los balonazos en plena cara. Cualquier gafotas incapacitado para el deporte en equipo como el abajo firmante sabrá lo fácil que es convertirse en esa mezcla de Sport Billy y colisionador de hadrones atlético, y Scott Sterling lo logra: balonazo va, balonazo viene, y, con la despiadada colaboración de sus compañeros de equipo el vídeo lleva ya más de seis millones de visionados

Se trata de un sketch de Studio C para BYUtv que se ha convertido rápidamente en viral desde su estreno el pasado lunes, pero no es el primero: Studio C ya triunfó en su día con la primera aventura de Scott Sterling, igual de hilarante y mucho más popular: cuando Sterling fue portero del equipo de fútbol de Yale (no sabemos si es un chiste privado, pero nos resulta graciosísimo que los protagonistas de estas brutalidades sean los cultivados retoños de millonarios que acuden a estos templos del saber). Más de treinta y ocho millones de visionados corroboran la mala suerte de Scott Sterling y, sobre todo, por qué cambia de deporte con tanta facilidad.

Así que la respuesta es no: Sterling no existe de verdad, y estos trompazos son CGI. Pero casi lo preferimos: hay algo crudísimo en este rememorar tabiques nasales infantiles hechos mistos que no se lo deseamos ni a nuestro peor enemigo.

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