Este manual de la CIA describe tu oficina a la perfección

Editado en 1944 para instruir a las Resistencias contra los nazis, el Simple Sabotage Field Manual enseñaba a socavar al enemigo interrumpiendo sus flujos de trabajo. Sin embargo, a nosotros nos ha recordado un curro cualquiera en España.

Benditas sorpresas nos da internet: uno descubre que un documento interno de la CIA (o, más propiamente, de la OSS, su precursora durante la II Guerra Mundial) ha sido desclasificado, corre a leerlo… y con lo que se encuentra es con un texto que viene a describir el funcionamiento típico de cualquier oficina en España. ¿Inconcebible? Pues echadle un vistazo a este documento (vía Boing Boing Open Culturey veréis que no lo es tanto. El título del panfleto es Simple Sabotage Field Manual, y fue publicado en 1944 para instruir a los currantes de países ocupados por los nazis (Francia y Noruega, principalmente) sobre cómo ayudar a los movimientos de Resistencia mediante actuaciones sencillas en sus puestos de trabajo. Es decir, haciendo el vago, tomando las peores decisiones en los peores momentos y, en general, convirtiendo la chapuza en arma mortífera contra el III Reich.

El documento, ahora desclasificado y disponible en la web de la ‘Compañía’ (si quieres seguir el enlace, hazlo por tu cuenta y riesgo…) insiste en que conducirse como un botarate es más difícil de lo que parece, ya que «la auténtica estupidez es contraria a la naturaleza humana, y requiere su propio conjunto de habilidades». A continuación traducimos unos fragmentos del manual que te ayudarán a convertirte en todo un Bryan Mills del trabajo por cuenta ajena… o que te resultarán inquietantemente familiares, al describir un panorama de jefecillos ansiosos por endosar marrones, reuniones insoportables y curritos de base que no dan un palo al agua. Más ibérico, imposible.

En reuniones de trabajo

Insiste en hacerlo todo a través de ‘canales’. Nunca permitas que se tomen atajos que aceleren la toma de decisiones.

Haz discursos todo el rato. Cuanto más largos, mejor. Ilústralos contando anécdotas personales.

Siempre que sea posible desvía los temas importantes a comités «para que los estudien detalladamente». Intenta que dichos comités sean todo lo numerosos que sea posible: nunca menos de cinco personas.

Saca a relucir temas irrelevantes todo lo a menudo que sea posible.

Incordia todo lo que puedas con el vocabulario usado en los comunicados, las circulares y el correo.

En todas las reuniones, procura que vuelvan a discutirse los temas ya aprobados en el encuentro anterior.

Aconseja «prudencia». Sé «razonable» y anima a tus compañeros a ser «razonables» y evitar prisas que podrían dar lugar a molestias o engorros más adelante.

Directivos

Cuando asignes las tareas, distribuye primero los trabajos menos importantes. Procura asignar los trabajos importantes a los trabajadores incompetentes.

Exige que las tareas menos importantes se hagan a la perfección. Exige que se repitan aquellas que tengan el más mínimo fallo.

Para que la moral disminuya, y con ella la producción, llévate bien con los trabajadores incompetentes. Dales ascensos que no se merecen.

Cuando más haga falta concentrarse en el trabajo, convoca reuniones.

Aumenta los trámites y las autorizaciones necesiarias para impartir órdenes, pagar cheques y demás. Asegúrate de que sea necesario el permiso de tres personas para cosas que sólo necesitarían el de una.

Empleados

Trabaja despacio.

Interrumpe tus tareas tan a menudo como puedas.

Haz mal tu trabajo, y échale la culpa a las malas herramientas, a la maquinaria o al utillaje. Quéjate diciendo que esas cosas te impiden trabajar bien.

Nunca transmitas tus conocimientos o tu experiencia a un trabajador menos experimentado o menos hábil.

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