Este vídeo de Sony combina a M. C. Escher con la tecnología de los 90s

Japón lleva ya cuarenta años a la vanguardia de la tecnología. Y a principios de los noventa, cuando se empezó a institucionalizar la alta definición, Sony decidió que ya era hora de hacer entender al mundo las bondades de esa nueva tecnología. Para ello crearon un profético vídeo llamado Infinite Escher.

Cuando los dinosaurios aún pisaban la tierra, poco antes de que los romanos conquistaran casi todo el mundo conocido, o quizás simplemente a mitad del siglo XX, la televisión era en baja definición y Japón era un país pobre. Pero algo cambió llegados los años ocgenta. De repente, el país del sol naciente era un abanderado de la tecnología. Y en 1990, la todopoderosa Sony, tenía que vender al mundo las bondades de los vídeos en alta definición producida por la división Sony HDVS Soft Center. Decidieron tirar la casa por la ventana y contar con cuatro nombres propios: Sean Lennon, M.C. Escher, Nam June Paik y Ryuichi Sakamoto.

Con casi 8 minutos de metraje, Infinite Escher sigue los pasos de Sean Lennon, hijo de John Lennon y Yoko Ono, que se ve transportado desde la ciudad de Nueva York, donde vive, hasta un universo compuesto por animaciones 3D geométricas que, al más puro estilo M. C. Escher, parecen desafiar todas las leyes de la física. Todo ello con dirección de arte de Nam June Paik, conocido no sólo por haber sido uno de los videoartistas más importantes del siglo XX, sino también miembro del último movimiento artístico vanguardista realmente relevante: Fluxus. Sólo con eso ya sería un documento más que relevante cara a la historia. Pero como lo audiovisual no es nada sin la parte del audio, decidieron que la única persona capaz de hacer la banda sonora era Ryuichi Sakamoto, el hombre que había revolucionado el pop en los ochenta con sus bases electrónicas y una alegre combinación de elementos electrónicos, disonancias y un gran conocimiento de las músicas del mundo antes de que el concepto “músicas del mundo” fuera una cosa reseñable. El resultado es un vídeo que, más que un spot, es un state of the question en toda regla.

Esa era la idea que tenía Sony de lo que serían los noventa. Alta definición, surrealismo, globalización. Y acertaron. Porque, con intención o sin ella, lograron condensar en una sola pieza todo lo que sería más tarde una década que aún hoy nos resulta confusa y extraña. Lo puedes comprobar echándole un vistazo al vídeo de Infinite Escher.

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