Estos bolsos de lujo están diseñados para guardar marihuana

El nombre de la marca es AnnaBis (¿lo pillas?) y su producto son unos bolsos que no sólo resultan estilosos, sino que también impiden que el olor de ciertos productos fumables escape de su interior. Lo último para consumidoras de marihuana con alto poder adquisitivo.

A ojos del mainstream, el consumo de marihuana y sus derivados ha evocado durante mucho tiempo la imagen de jóvenes de vida desordenada (recuérdese al respecto el impagable análisis de El Fary en La mandanga) o bien a subculturas cuyo sentido de la estética anda bastante lejos de lo que uno puede encontrarse en un editorial de Vogue. Sin embargo, ahora que la ‘maría’ ha sido legalizada en doce estados de EE UU (a los que habría que sumar los diez que la toleran para uso médico), parece que el mundo va haciéndose a la idea de que las mujeres de alto poder adquisitivo y gustos fashionistas pueden echar una caladita de vez en cuando. De ahí que dos diseñadoras con gusto por la ganja, Jeanine Moss y Ann Such, hayan echado el resto concibiendo una línea de bolsos de lujo que no sólo están pensados para hacerle hueco al mechero, al papel, al grinder y demás adminículos, sino también para bloquear el olor del alijo particular de cada una. En cristiano: que la usuaria puede llevar dentro una cosecha entera de super skunk, vamos, y aun así no se notará cuando abran el recipiente.

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Según informa Mashable, la marca fundada por Moss y Such responde al nombre de AnnaBis (muy apropiado, qué duda cabe), su gama de precios oscila entre los 110 y los 270 euros y el diseño de sus bolsos incluye un cierre hermético y una tecnología de bloqueo de olores a fin de que el aroma del producto no escape al exterior. Las responsables afirman que no sólo aspiran a proporcionar un producto de calidad a las usuarias, sino también a acabar con la imagen de éstas como «chicas semidesnudas en fiestas hippies». Por lo que a nosotros respecta, y en espera de recibir opiniones más autorizadas, nos parece que la piel sintética en la que están elaboradas las piezas canta a distancia, y que los diseños no resultan especialmente afortunados. Pero, oye, la buena voluntad queda ahí…

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