“¿Existe una música pop netamente femenina?” – Una charla de Le Parody

Sole Parody es una de las muchas invitadas que tuvo el Salón Canino durante el año 2016. En esta serie de eventos que CANINO organiza en La Casa Encendida de Madrid, diversos ponentes ofrecen microcharlas sobre distintos aspectos de la cultura popular. Le Parody vino como una de las cuatro invitadas dentro de la jornada dedicada a "Feminismo y cultura pop", y empleó su experiencia y conocimientos para hacer un acercamiento a la música pop desde una perspectiva puramente femenina.

[Esta es la transcipción íntegra de la charla de Le Parody a partir de las propias notas de la ponente. Hemos respetado su estilo coloquial para que sea lo más cercano posible a lo que se pudo ver en La Casa Encendida y, si lo preferís, os ofrecemos un vídeo con todas las charlas de esa tarde un poco más abajo. Recordad que el Salón Canino volverá a celebrarse a partir de otoño en La Casa Encendida]




Hola, buenas tardes y muchas gracias por estar aquí a todas, gracias a Salón Canino. Yo soy Sole y hago música como Le Parody. Aparte de hacer música me gusta pensar cosas sobre el mundo, que es la razón por la que hoy estoy aquí. En la música que hago utilizo samples de otras canciones y de la misma forma en las cosas que pienso utilizo cosas que ha pensado otra gente antes que yo. Como tengo quince minutos para contaros esto no me va a dar tiempo a citar todas las fuentes, pero antes de empezar quiero agradecer la existencia de Ladyfest, de Sangre Fucsia, de Sisterhood, del cineclub de La Morada (La Morada de Chamberí, no la de Podemos), por citar sólo a la gente más cercana que me ha ayudado a pensar las cosas que voy a traer hoy.

La pregunta original que me lanzaron desde Salón Canino era: ¿EXISTE UNA NUEVA MÚSICA POP NETAMENTE FEMENINA?

Cuando me toca pensar así las cosas, en crudo, lo que me gusta hacer o la única forma en la que consigo aproximarme es observando las palabras, que son como icebergs, puntas que debajo tienen escondidos mundos mucho más grandes, y bueno, aquí hay tres conceptos muy interesantes de los que voy a partir: EXISTE, POP y FEMENINA. Voy a ir de atrás a adelante:

FEMENINO. Antiguamente, era un eufemismo que se utilizaba frecuentemente cuando no se quería decir feminista. Feminista era una palabra incómoda, porque sonaba un poco a mujeres quemando sujetadores en los sesenta, que a su vez recordaban a las mujeres quemando cosas en la edad media, las brujas, estas mujeres viejas, feas y peligrosas con las que no resultaba agradable compararse. Hoy día las brujas ya no son lo que eran, porque estamos en la era del feminismo-Beyoncé. Y esto va sin ironía ninguna, me alegra mucho que el feminismo esté de moda, la lucha de las mujeres está de moda, creo que es una realidad. Hoy ya no da miedo decir feminista, así que yo entiendo que como en CANINO son gente lista, si me hubieran querido preguntar por la música pop feminista lo habrían hecho usando directamente esa palabra. Pero me preguntaron por la música femenina. Y este concepto es muy interesante, tiene connotaciones distintas.

FEMENINO puede ser dos cosas: lo que se dice que es la mujer, o lo que le pasa a la mujer. Aquí habría que preguntarse qué es la mujer, que es otra cuestión muy interesante pero para no abrir melones infinitos vamos a convenir, si os parece, que mujer es todo aquel sujeto al que se le hacen agujeros en las orejas cuando nace. ¿Y qué se dice de este sujeto? ¿Qué es femenino, según lo que se dice de este sujeto? Pues que es un sujeto “dulce, delicado, complaciente, encantador, sentimental y sumiso”. Eso es “femenino”. Entonces, ¿existe una nueva música pop “dulce, delicada, complaciente, encantadora, sentimental…”? Pues sí, a todo el mundo se le pueden ocurrir ejemplos. Hay músicas netamente femeninas que refuerzan los valores que el patriarcado nos asigna. Pues entonces, ¡ya está! ¡Solucionada la pregunta!…

Pero a mí me interesa en realidad la otra definición de femenino: femenino es lo que históricamente le ha pasado a la mujer que no le ha pasado al hombre. Cosas como por ejemplo la costura o la crianza. En realidad, objetivamente, si lo pensáis, meter hilos en agujas o alimentar a la familia no son actividades que en sí sean dulces, encantadoras y sumisas, sino que, en fin, son simplemente cosas que les ha tocado hacer a la mujeres. Así que podríamos preguntarnos, ¿existe una música pop que le pase a la mujer que no le esté pasando al hombre? Yo para poder contestar a esto me puse a escuchar música femenina importante para mí, de referentes mujeres. La folktrónica de Juana Molina, el rap de la Mala, el pop de Vainica Doble, el rock de St. Vincent, el punk de Pussy Riot, (brujas, todas ellas). Mientras las escuchaba la verdad tenía muchas ganas de hacer un descubrimiento importante, estilístico, a ver si hay algo que en esta música que sea distinto a las músicas masculinas, de hombres (que por cierto esa música no se suele definir así, la “música de hombres” es simplemente “música”…). Y bueno aunque me habría gustado mucho hacer este descubrimiento, el caso es que escuchaba a Juana Molina frente a The Books, a La Mala frente a Dellafuente, a Vainica Doble frente a Family, a St. Vincent frente a Montreal, a Pussy Riot frente a Eskorbuto… No me da tiempo a poneros las canciones en este poco tiempo, pero en resumen, no, no fui capaz de encontrar diferencias sustanciales. Sí hay diferencias particulares, pero dentro de esas particularidades el género sería una más, junto a procedencia, raza, acento…

Entonces, llegué a una conclusión que a mí me sorprendió, aunque es muy evidente, creo, que es que no es que haya una música distinta pasándole a las mujeres, sino que a la música hecha por mujeres le pasan cosas distintas a las que le pasan a la que hacen los hombres. Le pasan cosas distintas una vez que está hecha esa música (se reseña de forma distinta, se etiqueta de forma distinta), pero es que le pasan cosas distintas incluso cuando está por hacer. Yo siempre me acuerdo del momento en el que con 24 años me puse a estudiar música electrónica, y descubrí que me encantaba, y que se me daba bien (porque la estudié mucho, no porque fuera un don divino), y no es que antes no hubiera podido hacerlo, nadie me lo prohibió, nadie me dijo que no pudiera, lo que pasa es que era directamente impensable. Por el contexto en el que yo me crié, que no era un contexto especialmente opresor, no se me ocurrió pensar que yo pudiera ponerme a producir canciones.

Y ahora que hablo de contextos, de mi contexto, vamos con la segunda palabra, que nos habla del contexto desde el que estamos pensando aquí: el pop.
POP es un género musical que surge en los años cincuenta. Este comienzo está muy definido y coincide sospechosamente con lo que se llama la edad de oro del capitalismo: el periodo de después de la II Guerra Mundial, una época en la que le fue muy bien al capitalismo. El pop es, digamos, la rama cultural del capitalismo.

CAPITALISMO <3 POP

No me da tiempo a profundizar en esto, pero es una relación oficial, está muy estudiado. A mí me va a servir para hacer ciertas analogías que son muy interesantes. Una de las cosas que tienen en común capitalismo y pop es el espejismo del éxito individual. O lo que es lo mismo: una escena no es un escenario. Volvamos a la feminista Beyoncé, yo veo esta imagen y pienso, qué guay, ya ha triunfado el feminismo. Pero si la miramos más a fondo, habría que preguntarse: ¿quién está manejando estas luces que proyectan la palabra feminista? ¿Dónde se está emitiendo esto? ¿A quienes nos está llegando? ¿Cómo estamos leyendo este mensaje? Arte, para mí, es comunicación. No es comunicación discursiva, pero en cualquier caso sí un tipo de comunicación, y yo estudié en el cole que la comunicación de un mensaje tenía cuatro partes, que eran EMISOR, RECEPTOR, CÓDIGO y CANAL.

No se si se sigue estudiando así, pero a mí me sirve para hacer una extrapolación al mundo de la música en el que diría que:

El emisor es el ARTISTA o la artista

El receptor sería el PÚBLICO
 

El código es la música, que, esto es muy importante, tiene que ser desencriptada por un TÉCNICO, o interpretada por un músico, o producida por un productor, que no suelen coincidir con la figura del artista

Y el canal, se me ocurre, si hablamos de música en directo seria la SALA o el festival, si es música en diferido sería la PRENSA

Pensando en estos elementos se me ocurre que quizás para saber si existe una nueva música pop netamente femenina habría que hacer un nuevo test de Bechdel para ver cuántas mujeres hablando con mujeres hay en cada uno de esos sectores, y os diré por los años que yo llevo haciendo música públicamente que me encuentro con mujeres-artistas, y con muchas mujeres-público, pero sólo me he encontrado con una de entre doscientos y pico técnicos, y con apenas ninguna mujer gestionando salas o dirigiendo festivales o prensa. Y justo esas dos últimas partes son las más aburridas de todo este sistema, pero también son las partes en las que hay más poder. Entonces surge la típica pregunta, ¿por qué falta representación de mujeres en ciertos sectores de la cultura? Y bueno, es muy fácil echarnos la responsabilidad sobre nosotras mismas, será que no nos interesa, será que no estamos capacitadas… vamos a parar. Cuando empiecen a entrarnos este tipo de reflexiones que echan la culpa a las mujeres hay que parar, porque aquí suele haber trampa: y es que esto lo estamos hablando en el contexto de una industria (la del pop), que está dentro de, o que existe gracias al sistema capitalista, que a su vez está dentro de, o que existe gracias al sistema patriarcal. Siendo así, ¿por qué no existen mujeres en ciertos ámbitos? Pues porque éste es un sistema que no permite fácilmente que las mujeres formen parte de él.

Por como yo veo las cosas, y sé que este es un punto muy controvertido, todo lo que entra en el estómago del capitalismo, y por tanto en el del patriarcado, el capitalismo lo digiere. ¿Que las mujeres luchamos por conseguir derechos? Pues el capitalismo te da derecho al trabajo y te convierte en mano de obra barata. ¿Que las mujeres luchamos por tener ocio? Pues perfecto, el capitalismo te convierte en la consumidora ideal. No quiero decir que estas luchas caigan en saco roto ni mucho menos, si no no estaríamos aquí muchas, no estaríamos vivas. Nuestras luchas abren espacios en los márgenes en los que podemos vivir y abren huecos dentro del sistema gracias a los que podemos respirar, pero lo que quiero decir es que hablar de feminismo dentro de una cultura del capitalismo para mí es un oxímoron, una contradicción, porque es un sistema que precisamente se basa en la exclusión y en la explotación de las mujeres.

Y llegamos al último concepto. ¿EXISTE?

Lo voy a explicar contando una anécdota. El año pasado fui a tocar a Plasencia, y tenía mucho tiempo antes del concierto. Estuve dando una vuelta y me encontré de pronto con el Museo Etnográfico Textil de Plasencia. A mí me encantan las telas, es una forma de arte que me emociona de verdad. No estaba en el museo pero la obra de arte más bella que yo he tenido delante es un mantón de Manila que tenía mi abuela. Las cosas que vi en ese museo no las puedo describir, de la emoción que me produce acordarme, de verdad que eran obras de arte de máximo nivel. La experiencia estética que a mí me produjeron, pensé que probablemente fuera muy parecida a la experiencia que le pueda producir a alguien que tenga más sensibilidad hacia la pintura encontrarse frente a un Goya. Y ahí de pronto me di cuenta de que la diferencia entre el Museo Etnográfico Textil de Plasencia y el Museo del Prado no está en la importancia de sus obras, sino en la definición de importancia. Quiero decir, que si de pronto el arte decidiera que son importantes los paños, se podrían estudiar igual que se estudia la pintura, se vería que hay distintas etapas, distintas escuelas, originales, imitaciones, revoluciones, influencias… Pero se ha decidido que hay un arte que es más importante y otro que es menos. Hace poco fui al Prado con un guía fantástico, un amigo, Rafa, que estaba preocupado porque no había ni una mujer entre las autoras de las obras que estábamos viendo, entonces yo intenté explicarle esto y decirle es que a lo mejor no hace falta buscar mujeres ahí. ¿Por qué no, en vez de buscar mujeres en los importantes mundos de los hombres, hacemos importantes los mundos de las mujeres?

Bueno, esto se ha ido un poco del pop, no he encontrado un ejemplo igual dentro de la música, pero lo que quiero decir con esta anécdota es que para mí es difícil encontrar algo netamente femenino en los mundos que ya nos dan hechos, y que en realidad no puedo contestar del todo esta pregunta, porque esta pregunta no entiende el mundo desde el cual yo querría responderla, que es un mundo en el que para existir no hará falta reconocimiento, lo pop volverá a lo popular, y la diferencia entre femenino y masculino carecerá de sentido.

Muchas gracias.

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