[Crítica] ‘Final Fantasy XIV: Dad of Light’ – Tan cálida como un abrazo paterno

¿Qué hace falta para firmar una comedia dramática reconfortante? Según Netflix un padre con problemas de comunicación, un hijo más bien socialmente torpe, un montón de gente bien intencionada y cantidades ingentes del juego online Final Fantasy XIV.

Es una responsabilidad tremenda para los creadores vivir en la edad de oro de la televisión. Cuando todo debe ser genial, digno de ganar todos los premios habidos y por haber y sabiendo que todo se dilucidará en un juicio crítico que implica a miles o millones de personas compartiendo su opinión en redes sociales, la idea de hacer algo que no aspire a ser una obra maestra es amedrentadora. Prácticamente suicida. A fin de cuentas, ¿en qué lugar les deja no pretender hacer la próxima The Wire?

Final Fantasy XIV Dad of Light, por fortuna, no siente necesidad alguna de alcanzar ningún hito. Narrándonos la historia de una típica familia japonesa en la cual el padre decide dejar su trabajo sin dar explicación alguna a su familia, el hijo decidirá aprovechar la situación para intentar acercarse a su padre y, si es posible, conseguir que se abra a él y le cuente porqué lo ha hecho. Y lo hará del único modo con el cual, en su momento, logró estar cerca de él: jugando juntos a Final Fantasy. El problema es que si ya de niño era difícil conseguir que jugara con él, de adulto ya se le antoja inconcebible. De ahí que decida engañarlo, regalarle una PlayStation y una copia de Final Fantasy XIV y, haciéndose pasar por otra persona, hacerse su amigo en el mundo del juego para poder conocerlo mejor y, cuando por fin consigan derrotar al final boss del mismo, confesarle su verdadera identidad.




Más allá del estrambótico plan del hijo, que hace que hasta sus compañeros de juego se hagan cruces con él, hay muy poco que rascar. No hay ni grandes giros ni una tragedia ineludible. Todo su interés radica en ver cómo van superando pequeños conflictos, la propia belleza de Final Fantasy XIV y cómo padre e hijo resultan ser tal para cual en su absoluta incapacidad para leer el ambiente. Ahora bien, ¿hace eso que la serie sea mala? En absoluto. Final Fantasy XIV Dad of Light no aspira a jugar en el nicho de las series premiables. Sólo quiere ser un agradable oasis de familiaridad, sentimientos cálidos y comedia tan blanca y pura como la primera nieve del año.

A fin de cuentas, ¿qué necesidad habrá de que todas las series deban ser obras maestras? A veces sólo necesitamos que nos arropen, nos mimen y nos hagan sentir como si todo fuera a ir bien.

Eso lo consigue Final Fantasy XIV Dad of Light. No ser enorme, épica, brutal, oscura, controvertida y, en resumen, digna de elogio según los cánones actuales. Se conforma con ser una comedia dramática bien empacada, sencilla, con un aroma muy clásico, que se disfruta igual viéndola solo con una manta y una taza de chocolate que reclutando a toda tu familia para un espectáculo apto para todos los públicos. Especialmente si esa familia incluye padres y madres. Esas personas que, a fuerza de verlas como figuras que siempre han estado ahí, a veces se nos olvida que tampoco necesitan ser perfectos para que les queramos.

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'Fainaru fantajî XIV: Hikari no otousan'

Año: 2017
Comedia dramática sencilla y adorable donde, a golpe de 'Final Fantasy' y un sólido guión, se nos presentan las cuitas en la relación entre un padre y su hijo.
Director: Teruo Noguchi, Kiyoshi Yamamoto
Guión: Kôta Fukihara
Actores: Yûdai Chiba, Ren Ôsugi, Mako Ishino