Florian Schneider – Los robots nunca mueren (Post mortem Express)

En nuestro imaginario colectivo nunca hubieramos pensado que alguien que formaba parte (Florian Schneider era co-fundador) de un grupo tan influyente como Kraftwerk, acabaría falleciendo. Tal vez es porque en muchas ocasiones les hemos escuchado pinchando sus discos, viendo sus videos, deseando que fueran robots de verdad, porque los robots nunca mueren.

El titular de este artículo me lo dió ayer sin saberlo mi amigo Yago García. Y es que algo mágico rodeaba a estos personajes, mitad hombres, mitad robots. Sería anómalo que alguien no hubiera escuchado alguna de sus canciones, aunque fuera unos segundos mediante samplers, en alguna sesión de DJs, en algún anuncio, o incluso en la calle mientras ellos mismos o sus colegas bailaban breakdance.

A estas horas ya tenemos miles de esquelas en forma de artículo, con párrafos adorando el becerro cibertrónico, pero no he querido pasar por alto la oportunidad de escribir unas líneas sobre uno de los músicos que más me han influido.

Normalmente recordamos la primera vez que escuchamos a nuestros grupos favoritos. En mi caso, con Kraftwerk no recuerdo una fecha aproximada. Es como si tuviera su música en el subconsciente desde muy niño. Supongo que sería escuchando antes de los diez años The model o Tour de France en la radio, o tal vez un poco después con Musique Non Stop del album Electric Cafe, en tiempos de su publicación.

Florian formó junto a Ralf Hütter (el único miembro fundador o de la formación clásica que aún está en Kraftwerk) este grupo pionero del minimalismo electrónico de los años setenta del siglo pasado. Traspasaron fronteras y barreras, creando una legión-religión de admiradores, e incluso imitadores. Aunque engrosaron sus filas otros músicos como Michael Rotter (Neu!, Harmonia), los más estables fueron Wolfgang Flür y Karl Bartos, además de Ralf, y dieron un giro estético al proyecto, introduciendo sonidos y ritmos más sintéticos, diferentes a lo que otros coetáneos como Dieter Moebius o Klaus Schulze realizaban (más planeadores y ambientales). 

En definitiva, marcaron el rumbo de lo que ahora conocemos por el sonido Kraftwerk. Pero esa es otra historia que podríais leer en el libro que el propio Flür escribió hace unos años Yo fui un robot, publicado en España en 2011 por la editorial Milenio.

La noticia saltó ayer a las redes sociales, y se propagó rápidamente. Me llegó a primera hora de la tarde, a través de Josep María Soler, uno de los mayores expertos en música electrónica de España. «Mi fuente es fiable«, dijo. Aunque aún estaba sin confirmar, la oficialidad iba a destiempo, como suele ocurrir desde que las redes sociales ganaron la guerra de la inmediatez. En mi caso, saber por el propio músico alemán Robert Gorl (DAF) que algo había ocurrido, además de lo que escribió Josep, confirmó definitivamente la triste noticia: «Auf Wunsch der Familie habe ich meinen Beitrag über Florian gelöscht«. Dice algo así como que a petición de la familia retiro la información del muro sobre Florian. Palabras escritas por el propio Gorl en su muro de Facebook.

Era cuestión de tiempo, de esperar a que una ristra de notas y publicaciones en los medios de comunicación masivos se hicieran eco. Y así fue, como suele pasar en estos casos: Louderthanwar, Billboard, El País, Daily Mirror, BBC… En cuestión de un par de horas, Twitter se llenaba de mensajes de despedida. La cascada y aluviones de tuits empezaban a desplazar las incógnitas y dudas que algunos aún negaban.

El deseo de discreción y familiaridad hizo que hasta una semana después no conocieramos la noticia de la muerte de Florian Schneider. En la propia Wikipedia (ayer no modificaron la biografía) aparece hoy la fecha, aunque errónea, de su muerte, porque fue hace una semana, no el 6 de mayo.

En Murcia, este fin de semana pasado Kraftwerk hubieran tenido que actuar (con su propuesta 3D) de no ser por el estallido de la pandemia en Europa. El festival Warm Up había conseguido traer a una ciudad de provincias a uno de los proyectos musicales más importantes del siglo XX, auténtica leyenda de la música electrónica, aunque Florian llevaba poco más de una década sin actuar.

Ahora mismo lo único que se me ocurre es trasladaros palabras de elogio sobre uno de los músicos más importantes de los últimos cincuenta años. Es tremendamente raro que Kraftwerk supieran revolucionar la música y modernizarla, mientras reclamaban una estética en ocasiones antigua (vean algunas portadas), de tiempos pasados. Contradictorio ¿verdad?.

Al principio, cuando buscaban su propio sonido, eran otro grupo kraut (de Düsseldorf) de aquella incipiente nueva escena alemana de grupos de rock progresivo y vanguardista, y con el paso del tiempo acabaron convirtiendose en leyendas, en un grupo masivo capaz de proponer algo realmente nuevo y vender al mismo tiempo millones de discos o ser número uno en las radios de medio mundo.

Espero que no se convierta en personaje farandulero adulado por fanáticos, que a veces pasa cuando un artista de este calado fallece. 

Echando un vistazo a las redes sociales he comprobado los mensajes de recuerdo y cariño que algunos músicos han escrito sobre Florian. Aquí una muestra:

Jean Michel Jarre «Mi querido Florian, tu autopista nunca terminará. El Tour de Francia nunca volverá a ser lo mismo».

The Orb: «El mundo ha perdido a un verdadero pionero. RIP Florian de Kraftwerk. Gracias por todo lo electrónico y espiritual. En las escaleras mi madre escuchando Autoban mi vida cambió a mejor. Danke Florian.» 

Giorgio Moroder: «Uno de mis héroes nos deja».

Matthew Herbert: «Junto con los otros miembros de Kraftwerk, Florian deja un legado asombroso. Los escuché por primera vez a los 6 años, en 1978, cuando eran número uno en las listas del Reino Unido. Increíble cómo sus ideas impregnaron la corriente principal tan rápido y tan profundamente».

Robin Rimbaud (Scanner): «Adiós al extraordinario Florian Schneider de Kraftwerk. El hombre-máquina vive a través de un catálogo increíblemente original de música inspiradora.»

Tim Burgess (The Charlatans): «Escuchemos el disco Computer World, juntos, sin tuits por mi parte, sin invitados, sin percepciones. Solo una experiencia auditiva compartida en memoria de Florian Schneider». 

New Order: «Descansa tranquilo, Florian».

David Bowie no puede escribir nada, obviamente, pero ya le dedicó una oda en forma de canción, en su obra capital Heroes

La importancia de Florian Schneider y su música con Kraftwerk se refleja en algo tan sencillo como que un genio de la talla de Richard D. James utilice un sample de una de las canciones de Kraftwerk: Uranium. Y más si tenemos en cuenta que Aphex Twin (uno de sus alias) no necesita samplear a nadie. Suele ser más bien al revés.

 ¿Qué sería del detroit techno, el electro, el hip-hop, o el synth-pop sin la existencia de Kraftwerk? No existirían esos géneros y subgéneros como tal. O simplemente serían radicalmente diferentes. 

La definición de Kraftwerk se explica también así, más allá del relato preciso sobre su sonido. Su influencia con una sombra alargadísima es interminable, os lo aseguro. El árbol del la música en el siglo XX sería otro, bien diferente. Tendría otras ramas, de distinto grosor y forma, incluso tal vez con menos, dando una forma menos frondosa. 

Sobre la influencia de la música de Florian y el resto de sus compañeros podrían escribirse docenas de artículos, porque existen miles de remezclas, versiones, y samplers sobre las canciones de Kraftwerk.

Para ser tajantes, citaré algunos nombres de artistas y grupos que no serían lo que son sin su influencia:

Afrika Bambaata, Depeche Mode, Front 242, Yellow Magic Orchestra, Yello, Ultravox, The Human League, Arthur Baker, Giorgio Moroder, New Order, Underground Resistance, Cabaret Voltaire, Juan Atkins, Dr. Dre, Aux 88, Blake Baxter, Jeff Mills, Derrick May, OMD, David Bowie, Carl Craig, Kenny Larkin, The Avalanches, Sir Mix-a-Lot, Westbam, 2 Live Crew, KLF, 808 State, Todd Terry, J. Dilla, Kevin Saunderson, Meat Beat Manifesto, Dynamix II, Françoise Kevorkian, Nitzer Ebb, The Future Sound of London, Orbital

Hoy, la música de Kraftwerk volverá a sonar más que nunca. Todos pondremos sus vinilos. Y por enésima vez intentaremos (aún haciendo el ridículo) marcarnos un par de pasos de break y bailar como un robot, obviamente como un robot de Kraftwerk, en particular el robot Florian, con Musique Non Stop. Porque ya saben, los robots nunca mueren. 

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