‘Ghost in the Shell’, o cuando en Hollywood piensan que lo blanco es lo neutro

Ghost in the Shell ha tenido un remake americano. Y para sorpresa de nadie, no ha sido demasiado bien recibido. ¿A qué se debe eso? Al whitewashing. A su falta de profundidad. A la escasa personalidad que demuestra. Y si bien esos tres elementos parecen separados entre sí, en realidad están enraizados en un mismo problema común. El nulo respeto a la obra original. O para ser exactos, a la cultura en la que fue concebida.

Ghost in the Shell es una obra de culto. Eso no se le escapa a nadie. Otra cosa que tal vez no sea tan conocida es cómo se ha ido expandiendo la franquicia a lo largo del tiempo. Mangas. Animes. Videojuegos. Todo vale para generar más merchandising. Y en la mayor parte de las ocasiones, reinventando la historia sin tener demasiado en cuenta qué hacen o qué dejan de hacer las otras iteraciones.

Dada su extensión inconmensurable, es lógico que resulte difícil saber por donde empezar. Su universo roza la infinitud. De ahí que sea lógico que, para su remake americano, hayan decidido no alejarse mucho del árbol. Del manga y las dos películas originales. Picotear aquí y allá, respetar los personajes, el tono y la ambientación, intentando adaptar el espíritu original de la forma más fiel posible sin desbaratar la delicada maraña de alfileres que es la narrativa original. Y lo hubieran conseguido de no ser por un pequeño problema: es imposible adaptar Ghost in the Shell. O al menos, es imposible hacerlo sin tener en cuenta que es el fruto de un tiempo y un lugar muy específicos.

En cualquier caso, el problema no está en lo que difieren. Sus propias iteraciones son muy distintas entre sí. El problema es en lo que se parecen. En cómo el espíritu de la obra original ha ido pasando de entrega en entrega del anime, de largometrajes a series y OVAs, transformándose sin perder su esencia. Algo que, su versión americana, no se consigue ni por accidente.

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Acudamos a la obra original. El manga de Masamune Shirow tiene algunos de los elementos que solemos asociar con el cyberpunk japonés (erotismo, violencia extrema) además de algunos tropos propios del shōnen (humor basado en juegos de palabras, exageraciones visuales). Nada de lo que no hayamos hablado antes. Pero además de todo eso, también incluiría dos cosas excepcionales para la época: hard sci-fi y filosofía. Y donde lo segundo es algo bastante más marcado en su adaptación al anime, lo primero llegaría al límite de la obsesión en el manga. Porque además, acabaría costándole su propia forma.

Ghost in the Shell, el manga, es obsesivo. No hay otra palabra para describirlo. Los monólogos se suceden uno tras otro, la jerga especializada brilla con luz propia y las notas al pie del autor, abundantes y prolijas, acaban comiéndose márgenes enteros de no pocas páginas. Todo para dotar al cyberpunk de algo que nunca ha tenido en occidente: exactitud científica.

Nada de eso aparece en su adaptación americana. Aunque esperar eso era quizás demasiado. De ahí que, dejando a un lado lo científico, ¿qué nos queda? Dos cosas: la forma y parte del contenido. La filosofía. Algo en lo que destacan con luz propia sus adaptaciones al anime.

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Mamoru Oshii, director de las dos primeras películas de Ghost in the Shell, siempre ha estado muy apegado al cyberpunk. Autor de la saga Kerberos y director de las dos primeras películas de Patlabor, es uno de los pocos autores, junto con el insigne Hideaki Anno, capaces de saltar con naturalidad entre las películas live action y el anime. Algo que se notó de forma pronunciada en la saga que nos ocupa.

Rebajando el erotismo a los mínimos, eliminando los tropos del shōnen por el camino y descargando a la narración de convulsiones derivadas de su obsesión cientifista, el mayor mérito de Oshii fue insuflar a la saga con su cuidadoso amor por el detalle y un marcado interés por la filosofía.

Lo primero sí podemos encontrarlo en la película de Rupert Sanders. Copiando su estética, fusilando escenas enteras y aprovechando el excelente diseño detrás de las películas de Oshii, el remake americano consigue dotarse de una gravitas similar al de la película original. No es sólo que parezca cyberpunk, es que parece solemne e inmenso. Inabarcable. Infinito e ininteligible como la propia mente humana. El problema es que esa estética nunca viene sola. Y es que si las hermanas Wachowski fueron muy cuidadosas de elegir qué adoptar y qué no de Ghost in the Shell para su Matrix es porque, en última instancia, toda la gravitas de Ghost in the Shell es muy japonesa y muy filosófica.

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Algo de lo cual se derivan los dos problemas de la película de Sanders. Que en realidad son uno, por más que parezcan dos. ¿De qué problema hablamos? Del whitewashing y de la filosofía.

El whitewashing es un problema -y cómo lo intentan justificar vía guión sólo lo hace todavía más problemático- no sólo porque están cambiando el rostro de los personajes. Están despersonalizándolos. Hacen asunciones equivocadas sobre el simbolismo que implica todo dibujo.

Aunque pueda parecernos lo contrario, los personajes manga, con sus muy particulares ojos, no son visibilizados en Japón como occidentales. Para ellos tienen los rasgos inequívocos de un japonés. Eso tiene que ver con el hecho de que todo simbolismo es siempre condicional a su lugar de origen, pero demuestra también cuál es el problema detrás del whitewashing: creemos que lo blanco, lo occidental, es neutro. Por extensión, cuando vemos un manga o un anime, pensamos automáticamente que son occidentales. O cuando tenemos que convertir a una niña asiática en un fullborg, mejor la convertimos también en occidental.

Porque ante la incógnita, siempre creemos que todo es blanco, varón y occidental.

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Eso explicaría por qué resulta tan difícil, a ojos occidentales, entender hasta qué punto es japonesa Ghost in the Shell. Con una animación -en apariencia- más cuidada que la media y unos personajes -en apariencia- occidentalizados, todo parece indicar que su trasvase geográfico y racial no debería ser traumático en grado alguno. Por desgracia, ese pensamiento no podría estar más alejado de la realidad.

Resumiendo, podríamos decir que Ghost in the Shell fue, junto con otros animes como Neon Genesis Evangelion o Cowboy Bebop, el gran giro copernicano del anime. Ishii llevó la animación limitada más allá de sus límites. Introduciendo tramas más adultas, imitando los usos del cine live action y priorizando un montaje más dinámico logró que lo que, en principio, no era más que un manga de nicho con un fuerte seguimiento en Japón, pudiera convertirse en una cinta de culto no sólo en su país natal, sino en todo el mundo.

Algo lógico si consideramos que dejaría de lado todos aquellos tropos mal considerados infantiles por aquellos que todavía hoy piensan que el manga/anime es una forma inferior de arte.

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Porque esa es la clase de etnocentrismo que acaba lastrando al remake. Tanto en guión como en su guión. El que cree que el anime se volvió mejor por ser más occidental, no por hacer mejor su labor.

Todo eso acaba repercutiendo en la película. Detrás de cada plano copiado, de cada elección estética injertada por la fuerza, podemos ver un telón de fondo endeble, inspirado en el canon del cyberpunk occidental, que acaba haciendo evidente que Ghost in the Shell, la de Sanders, se siente tremendamente incómoda ante su herencia japonesa. De ahí el whitewashing. Cargarse cualquier monólogo filosófico. Hacer la versión Blade Runner de un clásico del cyberpunk que está en las antípodas de la película de Ridley Scott. Porque esto es un anime, tiene los tropos del anime y eso implica que es, en última instancia, algo netamente japonés.

Ese, no otro, es el problema. No hacer que determinados personajes japoneses sean ahora occidentales -eso, en última instancia, es puramente incidental-, sino creer que el único canon para la humanidad siempre procede del hombre blanco. Algo criminal, considerando que las hermanas Wachowski nos han enseñado, una y otra vez, que en Japón están muy lejos de ser el hermano intelectualmente pobre de occidente.

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Sin hard sci-fi ni filosofía ni contexto japonés, resulta ridículo denominar Ghost in the Shell a la película de Sanders. Su parecido es epidérmico. Como si una persona pretendiera poder copar la identidad de algún otro individuo sólo por pasar por quirófano para parecerse a él e imitar sus gestos más grandilocuentes.

Porque la Ghost in the Shell original caracteriza de forma muy acertada cierto ambiente corporativo exclusivo de Japón. También ciertas reflexiones profundas sobre la problemática de la identidad. Incluso ciertas inquietudes fenomenológicas que aquí ni están ni se las espera. Muchas de ellas heredadas de la filosofía occidental, pero todas ellas pasadas por el canon del animismo propio del sintoísmo y el concepto del vacío búdico. Y si alguien pretende copiar eso sólo a través de la imitación de los planos, la estética y mantener algunos nombres y escenas de acción, no sólo no ha entendido nada, sino que además está insultando a la obra original. No sólo haciéndola de menos, sino humillándola al creerse por encima de ella por el hecho de ser occidental.

Algo de lo que la película de Sanders es culpable.

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23 comentarios

  1. Jules dice:

    Say tropos again. Say tropos again! I dare you. I double dare you, motherfucker. Say tropos one more goddamn time.

  2. Álvaro Arbonés dice:

    Cuatro veces en mil quinientas palabras no es ninguna cantidad descabellada, dado que es una palabra clave del artículo. Menos aun si se trata de «tropo», un término cuyos sinónimos son parciales y, en la mayor parte de las ocasiones, confusos.

  3. Diego dice:

    Yo no sé si vemos todo como blanco, varón y occidental, pero sí me parece que tú ves todo como racista, sexista y eurocéntrico. La película no la he visto (todavía), pero es legítimo que al leer Goku o ver el anime de Ghost in the Shell, veamos personajes que viven en Japón (o algo asimilable) pero que no tienen los ojos «achinados»; y eso es uno de los factores de éxito de la internacionalización de la cultura japonesa, no algo que haya que menospreciar. Salvando las distancias, es como cuando en las iglesias asiáticas las vírgenes tienen ojos achinados, en las iglesias negras son negras y llevan un bebé negro, y en México la Virgen de Guadalupe tiene color y facciones indígenas. Eso no es racismo local, sino una adaptación inherente a cualquier cosa que se internacionaliza con éxito.

  4. Shadilay dice:

    Vaya artículo. Los personajes de obras japonesas tienen siempre unos rasgos claramente occidentales. La razón por la que se escogió a ScarJo para el papel es porque es una actriz conocida mundialmente y con enorme exito en Japón, donde las peliculas con protagonistas extranjeros venden muchisimo más.

    La película puede ser una mierda, pero desde luego el «whitewashing» (abusas muchisimo de «palabras» como gravitas, tropos, whitewashing) es un problema más vuestro que de la sociedad Japonesa.

    Es más, el Ghost in the Shell original podría perfectamente ser ambientado en otro país ya que la trama e historia se fundamentan mucho más en la ciencia ficción y el cyberpunk que en dilemas de apropiación cultural del tumblr de 2016. De la misma forma que Blade Runner funcionaría en un Neo Tokyo, Neo Seul o San Francisco como en la obra original.

    La adaptación ha fracasado porque no ha sabido dar con un hilo conductor tan bien trabajado como la película de 1995, no porque Scarlet sea blanca de Holanda y no una chica del interior de la prefectura de Okayama…

  5. Victor dice:

    Me gustó tu artículo, tocas muchos puntos que nadie toma en cuenta y, al fínal, algunos comentarios reflejan lo que tu dices, que los occidentales ven el anime ó el manga y asumen que los personajes son occidentales. Lamentablemente muchos de los «fans» de ghost in the shell sólo se limitan a haber visto la primera película, tal vez la segunda, y no entienden ese hilo a veces filosófico y a veces pragmático que une y se engrosa con las distintas adaptaciones y el propio manga, y por eso pocos van a estar de acuerdo contigo, a muchos les gustará la película tal y como es, porque se origina una aproximación igual de ligera a los temas que trata ghost in the shell.

  6. Álvaro Arbonés dice:

    Aunque está visto que usted me conoce mejor que yo mismo, ya que sabe como veo el mundo —fíjese que cosas: las películas de las hermanas Wachowski, como Speed Racer, no me parecen ni racistas ni sexistas ni eurocéntricas, ¿por qué será? ¿Tal vez porque hay maneras y maneras de hacer las cosas?—, me limitaré a comentarle algo que jamás ha hecho: leer el artículo con un mínimo de atención. Y para eso, le copio dos frases.

    Aunque pueda parecernos lo contrario, los personajes manga, con sus muy particulares ojos, no son visibilizados en Japón como occidentales. Para ellos tienen los rasgos inequívocos de un japonés.

    Si usted cree que esto no es así, entonces cae en lo que señalo inmediatamente después en el artículo.

    Eso tiene que ver con el hecho de que todo simbolismo es siempre condicional a su lugar de origen, pero demuestra también cuál es el problema detrás del whitewashing: creemos que lo blanco, lo occidental, es neutro.

    Así que, una de dos, o usted no se ha molestado en leer el artículo o directamente ha desestimado cualquier clase de argumento y debate para imponer su punto de vista. Si es el primero, shame on you; si es el segundo, decir que los personajes del manga no parecen japoneses por no tener, palabras suyas, ojos achinados, no hace sino confirmar sus prejuicios orientalistas. Y como entenderá, en ninguno de esos dos casos es posible iniciar ninguna clase de debate. Si usted quiere defender el «dar sabor local» como respuesta, al menos, intente en el proceso 1) no comenzar insultando y 2) rebatir los argumentos, no el argumentario y el argumentador. Al menos, claro, si quiere que alguien le tome en serio, que bien podría ser que no tenga ningún interés en ello y sólo venga aquí a soltar lo suyo sin atender a razones. En ese caso, just go with it.

  7. Álvaro Arbonés dice:

    Como a su compañero comentarista con deficit de atención, ya que usan ambos los mismos argumentos, le remito a un párrafo del artículo como respuesta:

    Aunque pueda parecernos lo contrario, los personajes manga, con sus muy particulares ojos, no son visibilizados en Japón como occidentales. Para ellos tienen los rasgos inequívocos de un japonés. Eso tiene que ver con el hecho de que todo simbolismo es siempre condicional a su lugar de origen, pero demuestra también cuál es el problema detrás del whitewashing: creemos que lo blanco, lo occidental, es neutro.

    Sobre los dilemas de apropiación cultural del tumblr de 2016, ya que no se ha atrevido a usted a decir los falsos dilemas del marxismo cultural que los SJW/snowflake (no sé como de actualizado está usted en esa clase de jerga, disculpe por la posible imprecisión) de CANINO defendéis como propios, también le remito al párrafo anterior del artículo. Y añado. Si usted cree que los keiretsus, el animismo antropológico como explicación fenomenológica de la identidad personal y la política internacional de Japón es algo perfectamente trasladable a cualquier lugar del mundo, me alegro por sus profundos conocimientos sobre economía, política, religión y filosofía japonesa. Pero estoy seguro que el común de los mortales no tiene esos conocimientos. Y estoy absolutamente seguro de que ningún artista con dos dedos de frente intentaría trasplantarlos sin más. De nuevo, a las hermanas Wachowski y su Speed Racer me remito. Pero, ¡eh! ¡Si también hay un párrafo en el artículo señalando eso!

    Porque la Ghost in the Shell original caracteriza de forma muy acertada cierto ambiente corporativo exclusivo de Japón. También ciertas reflexiones profundas sobre la problemática de la identidad. Incluso ciertas inquietudes fenomenológicas que aquí ni están ni se las espera. Muchas de ellas heredadas de la filosofía occidental, pero todas ellas pasadas por el canon del animismo propio del sintoísmo y el concepto del vacío búdico.

    Sobre si la película acierta o fracasa, no ha hablado nadie en este artículo, así que sobra ese último párrafo. Pero claro, para saber eso usted hubiera tenido que estar más interesado en entender el argumento que en refutarlo. Si es que acaso ha leído el artículo. Porque más allá de contar cuantas veces se usan palabras como gravitas, tropo o whitewashing, no parece usted haberse molestado en leer ni en diagonal. Aunque puedo entender que el uso de ciertos términos por mi parte ha podido ser una ofensa personal tan grave para usted que no haya podido ni siquiera concentrarse en entender lo que aquí se ha estado argumentado. Tan triste situación me hará pensar largamente sobre cómo uso o dejo de usar el lenguaje, los latinajos y otras palabras, para evitar eventos traumáticos de tal índole en el futuro.

  8. Álvaro Arbonés dice:

    Es una asunción lógica, en realidad. Si partimos de que todo código de símbolos es cultural, es fácil malinterpretar los códigos visuales de otra cultura. Por eso entiendo que haya gente que pueda ver como occidentales a los personajes del manga/anime. Hasta ahí lo entiendo. El problema lo veo en el hecho de encabezonarse en que no, que son occidentales, se den las explicaciones que se den. Eso y que, como muy bien señalas, mucha gente no entenderá los delicados hilos filosóficos que se van lanzando a lo largo de toda la franquicia, de la cual esta adaptación es una versión muy ligera y grosera. Pero en fin. Siempre habrá gente más interesada en imponer su visión que en aprender o debatir.

    Dicho eso, ¡muchas gracias por tu comentario!

  9. Diego dice:

    Claro que los japoneses ven a Goku y a los personajes de Ghost in the Shell como japoneses. Esto está tan claro como que los blancos occidentales los vemos como blancos occidentales. El problema viene cuando alguien llama a eso «whitewashing», es decir, discriminación racial. No hay más discriminación racial en hacer Ghost in the Shell con occidentales que en hacer la Virgen de Guadalupe con rasgos indígenas. Y si alguien ve discriminación racial en la Virgen de Guadalupe, el que tiene un problema es él. Eso es lo que estaba intentado transmitirle y no entiendo por qué se ofende. En ningún momento le he insultado, solo le he dicho de qué adolece su argumento. Y sigo esperando respuesta.

  10. Shadilay dice:

    «Aunque pueda parecernos lo contrario, los personajes manga, con sus muy particulares ojos, no son visibilizados en Japón como occidentales. Para ellos tienen los rasgos inequívocos de un japonés. Eso tiene que ver con el hecho de que todo simbolismo es siempre condicional a su lugar de origen, pero demuestra también cuál es el problema detrás del whitewashing: creemos que lo blanco, lo occidental, es neutro.»

    ¿Y esto es así porque lo dice usted o como va la cosa? Porque es ciertamente lo contrario y está explicado por los propios productores japoneses (studio ghibli etc).
    Ya que menciona Evangelion, el personaje de Asuka tiene los mismos rasgos que cualquier otro personaje de la serie y es 3/4 de ascendencia europea (Alemana para mas inri!). De verdad, no se empeñe en seguir por ahí porque está claramente equivocado.

    «Si usted cree que los keiretsus, el animismo antropológico como explicación fenomenológica de la identidad personal y la política internacional de Japón es algo perfectamente trasladable a cualquier lugar del mundo, me alegro por sus profundos conocimientos sobre economía, política, religión y filosofía japonesa.»

    ¿Usted cuando escribe estas cosas no siente un mínimo de vergüenza por juntar palabras en un intento de sonar interesante? Un keiretsu es un holding, al igual que un zaibatsu es una corporación. Utilizar las palabras japonesas sin contexto no mejora sus argumentos. Aunque usted no lo crea, Japón es parte del planeta Tierra y no pertenece a otra galaxia lejana con funcionamientos económicos arcanos.

    La conclusión es que una película de dos horas no va a ser capaz de condensar el espíritu de una colección de cómics, dos películas y una serie animada. Ni aquí ni, evidentemente, en Japón. Sin ir más lejos la política de Marvel sobre los Vengadores es un claro ejemplo al respecto porque ni después de infinidad de películas han conseguido plasmar una coherencia argumental como la que si tienen los (cientos) de comics.

    Pero supongo que esto es mucho más aburrido que sacar un artículo colgado con pinzas sobre whitewashing y no se qué racismo perpetuo en cualquier adaptación mainstream de algo que nosotros «ya conocíamos antes de que fuera popular».

    Ah, veo que el tema de la apropiación cultural ha tocado en hueso. Gracias por darme la razón, es un tema tan trillado y desmontado que resulta grotesco como base para escribir un artículo que pretenda ser serio. Sobre el marxismo cultural (¿? el marxismo es una teoría económica y materialista, aunque estoy seguro de que eso ya lo sabe) y esos nuevos palabros que vuelve a regalarnos le diré que nadie ha hecho referencia a ellos pero que si que dice mucho sobre usted la propensión a desviarse hacia esas direcciones.

    Y bueno, es cierto que usted no dice si la película concretamente «acierta» o «fracasa», es un poco más atrevido y directamente dice que «No sólo haciéndola de menos, sino <> al creerse por encima de ella por el hecho de ser occidental.» Un comentario ciertamente racista.

    Tenga usted un buen día.

  11. Álvaro Arbonés dice:

    «Yo no sé si vemos todo como blanco, varón y occidental, pero sí me parece que tú ves todo como racista, sexista y eurocéntrico». Si ahí no ve un ataque personal y un modo horrible de intentar mantener una discusión razonada y saludable, entonces tenemos un problema.

    Dicho eso, me repito, lo que usted cuestiona ya está contestado en el artículo. Es whitewashing porque no es la adaptación cultural de un símbolo determinado. Han cogido Ghost in the Shell y le han quitado absolutamente todos sus elementos regidores. Su filosofía. Su contexto. Su significado. No hay aquí nada de la original, salvo su estética. Y aun encima, han intentado salvar los muebles con un giro de guión, horriblemente mal planteado, por el cual se justifica el, sí, whitewashing. Porque la diferencia entre Nuestra Señora de Guadalupe con rasgos indígenas y Scarlett Johansson haciendo de Motoko Kusanagi es doble: ni los latinoamericanos vaciaron de significado a la figura de la virgen (pudieron darle rasgos más identificativos a los propios, pero el mensaje sigue siendo el mismo) ni están en una situación de poder en la cual puedan imponer su variación como la canónica (ya que la, sí, blanca y europea iglesia católica es la que impone la canonicidad de los significados).

    Esa es la diferencia. Hollywood canoniza. Hollywood impone los modos de ver. Y ni siquiera lo hacen de un modo consciente. No digo que en Hollywood tengan una agenda para oprimir otras culturas, ni siquiera que sean conscientemente racistas. Digo que, lo sepan o no, como son quienes actualmente ostentan el dominio de la representación, cuando eligen convertir un personaje japonés en blanco cuando su historia necesita que todo sea japonés, están siendo racistas. Se están cagando sobre la obra original desde su, consciente o inconsciente, creencia en su superioridad cultural.

    Algo que no pueden hacer, ni aunque quisieran, los mexicanos o los filipinos con su visión de la virgen.

  12. Álvaro Arbonés dice:

    Sí, por supuesto. Lo he dicho yo. Y ya que usted no aporta (ni aportará, descuide: todos sabemos cómo acabará esto) absolutamente ningún tipo de información, permítame empezar abriendo fuego con lo que usted me pide. Con referencias. Y para eso acudo a la explicación más sencilla que he podido encontrar, que además es un referente en temas japoneses: Brian Ashcraft. Si no le vale, descuide, la psicología y la filosofía no están precisamente de su parte en el tema de la ductilidad de la representación cultural.

    Llegados este punto, permítame usar sus propias palabras: no se empeñe en seguir por ahí, que está equivocado. Y en su caso, además, de la forma más grotesca posible: haciendo asunciones falsas. Porque lo de Evangelion es tan gratuito, cogido con pinzas y sin pies ni cabeza —se puede ser medio japonés y parecer muy japonés, se puede ser medio japonés y parecer muy poco japonés; en cualquier caso, en ningún momento se ha hablado de eso: se ha hablado de cómo, para los japoneses, sus dibujos son representaciones neutras, ergo las interpretan como japoneses— que o sabe que está usted construyendo castillos en el aire o, la verdad, tenemos entre manos un gravísimo problema de comunicación

    Por lo demás, ya que está tan obsesionado con el uso de las palabras, porque, de nuevo, le cito a usted, ya que parece tener muy mala memoria a corto plazo, «abusas muchisimo de “palabras” como gravitas, tropos, whitewashing» —para que después diga no-sé-qué de «tocar en hueso», «darle la razón» (¿en qué, si se puede saber?) y otros gruñidos masturbatorios basados en el puro obviar sus propia ausencia de argumentos—, le comentaré que un keiretsu no es un holding. De hecho, se considera un modo de producción exclusivo de Japón, como los chaebol lo son de Corea, por más que tengan similitudes con otros elementos empresariales, ¡también presentes en Japón!, por sus particularidades históricas, culturales y económicas. Porque eso nos lleva a su otra cuestión. Que una sola película no puede aglutinar todo lo que es Ghost in the Shell. Y es cierto. ¿Sabe por qué? Porque la película original no tiene que explicar nada de las particularidades culturales de Japón, porque los japoneses (que es su público primario) ya las conocen, y la película occidental que pretende apropiársela sí lo necesita, porque su público primario no está familiarizado con esos elementos.

    Por lo demás, su carambola final con «el racista es usted» me ha hecho reír fuerte.

    Y no se preocupe, tendrá otra oportunidad en noviembre para pasarse por aquí y afearme lo que pueda pensar sobre la adaptación americana de Death Note. Pero ya le adelanto, para su sorpresa, que mi visión sobre si algo es whitewashing o no es un pelín más compleja de lo que se piensa. No depende sólo de su popularidad o de si es japonés. También influye, y en gran medida, la profundidad y pretensiones de cada obra. Pero claro, para eso, le repito: lea usted el artículo. Con sosiego. Con calma. Verá que no hay motivos para cabrearse. ¡Que incluso tiene sentido! Igual no está de acuerdo. Y eso estará bien: se puede diferir. Pero no hace falta que usted se suba a la parra en su espiral de «yo tengo razón y los demás son idiotas». ¡Puede rumiar mucho hasta noviembre!

    En otras palabras, no me desee un buen día, deséeme un buen lo que resta de año.

  13. Shadilay dice:

    Es gracioso que me eche en cara que yo no aporte datos cuando la persona que ha escrito un articulo entero basado en la falsa premisa y sin fundamento de que los personajes de manga/anime no son claramente occidentalizados es usted. Perdone que me ria del articulo enlazado pero es que no me puedo tomar en serio un post donde la demostración sea un moñigote de palotes. Es de chiste pretender demostrar algo utilizando como argumento que «un seis mas cuatro, la cara de tu retrato» es una representación gráfica de una persona blanca caucásica. Al igual que Marge Simpson no es «blanca» porque se asuma que el neutro es blanco si no porque los personajes negros de los Simpsons son eso, negros (Carl, Dr Hibbert… etc).

    Le diré que, aunque se empeñe, Asuka no es ni medio japonesa según la obra y que proviene de Alemania y sigue siendo un arquetipo del diseño femenino de mangas. No se empeñe, los rasgos de Asuka (o hasta de Rei si me apura) no tienen nada de Japoneses. Y aquí está el tema. El manga es un dibujo, una caricatura y por tanto no representa fielmente la realidad. No se que problema habría en utilizar una actriz occidental para representar a cualquiera de las dos en el caso de que si hiciera una película siempre y cuando guardaran parecido con el personaje (Algo que ScarJo si cumple en la película). Al igual que no se entendería una película de Los Simpsons donde los actores no estuvieran pintados de amarillo. Al fin y al acabo se trata de trasladar la imagen del personaje de un medio a otro y no de si se produce apropiación cultural o no.

    Pero yo que se, igual eso también le suena muy radical.

    Para ilustrarle como los dibujos de manga, en general, no son más que caricaturas (como lo son los Simpsons) repase un poco la pintura tradicional japonesa, no sé, Torii Kiyonaga por ejemplo y niegue que esos dibujos no representan mejor los rasgos Japoneses que una Rei, Asuka o Motoko.

    Y sobre sus keiretsu y su empeño por negar la evidencia otra vez… son holdings, quiera o no quiera. Con sus particularidades culturales pero holdings al fin y al acabo. De la misma manera que un Sento japonés, una terma romana, o un Hammam turco tienen sus particularidades pero todos son baños públicos.

    Y ya para acabar, otro comentario sorprendente que ha hecho es que Ghost in The Shell 1995 no explica nada sobre las particularidades de Japón. ¿Y esto que importa? ¿A caso solo un japones es capaz de entender la película? ¿Como no se hace un repaso de toda la historia de Japón habida y por haber hasta ese futuro en la película, un espectador no nativo es incapaz de entender el verdadero mensaje?

    Por eso he dicho que su comentario era racista, porque asume que solo un japones, o un extranjero sacrificado con un conocimiento «profundisimo» de su cultura será capaz de apreciar la verdadera esencia.

    Que pase un feliz año 2017

  14. Álvaro Arbonés dice:

    Me ha pedido referencias, se las he dado. A usted no le valen, porque, como según usted toda referencia que yo pueda hacer es capciosa y estúpida, no vale. Puro ad hominem. Tirar balones fuera. Diciendo que yo he dicho cosas que no he dicho. Pues bien, esta discusión se ha acabado hasta que usted utilice, al menos, una de esas referencias que dice tener pero no enseña. Mientras, descuide, no tengo nada que discutir con usted. Cuando me enseñe a los productores de Studio Ghibli diciendo que diseñan sus personajes como occidentales, retomamos la discusión. Y si en el proceso aprende algo de educación, miel sobre hojuelas.

    ¡Un saludo!

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  16. Victor dice:

    Hola Shadilay, sentí la necesidad de comentar sobre algo que mencionas, y que es de lo más superficial en torno al asunto de la «occidentalización» de ghost in the shell, pero ejemplifica exactamente lo opuesto a lo que tú quisite decir: el estilo. Hablas de que Asuka es alemana, y lo es, y sin embargo tiene la misma apariencia que Rei, que Shinji, que Misato, etc. Eso no quiere decir que todos tiene apariencia occidental, solamente que el estilo es neutral en cuanto a los razgos étnicos, y es algo que se dá frecuentemente, si no es que permanentemente, en el manga. Trasladándolo al asunto de ghost in the shell, el estilo de Shirow (hablo del manga obviamente) también es neutral en cuanto a los razgos étnicos, pero se deshace en detalles para dar realismo a sus personajes y su diversidad. El ejemplo más claro es Appleseed, donde una ciudad prototipo pretende incluir todas las etnias y culturas y demostrar que pueden convivir y prosperar juntos. Y sin embargo todas la chicas guapas comparten los mismo razgos. Llámalo defecto si quieres, así es como él dibuja, la protagonista nisiquiera es japonesa, pero sí hay personajes de origen japonés (Hitomi, y Yoshino, en quien personalmente considero que Shirow basó a Motoko Kusanagi, y quien es de origen japonés en ese manga). Y el ejemplo que más gente usa para justificar el whitewashing y demás despojos culturales, la película de 1995, también es un asunto de estilo. Mamoru Oshii escogió y trabajó con Hiroyuki Okiura por largo tiempo porque su estilo era más «occidental», en el sentido de ser más realista y menos parecido a los monigotes coloridos y superestilizados que por esos tiempos había en la animación japonesa (rayearth, ranma, dragonball). Esto, aunque así se maneja en las ultimas fechas, no significaba que los personajes dejaran de ser asiáticos, solamente el estilo del dibujo en general cambió con relación al manga, pero no en relación a otras obras donde el mismo diseñador de personajes, ó compañeros de la misma escuela, trabajaron: Akira, Jin Roh, Patlabor 1 y 2, obras donde casi todos los personajes son de origen japonés, y sin embargo no lo parecen. Es más, la aparición de algún personaje que no sea japonés es incidental y sin peso, ¿será que entonces todos los personajes son occidentales en todas estas obras? no, es puro estilo, y creo que demostró su eficacia al pertenecer todas esas obras a una línea que conquistó occidente por su punto más débil: irse primero por las apariencias, para despues, eso sí, quedar cautivados. No sorprende que décadas después esos occidentales se sientan engañados y quieran ocultar ó cambiar esa verdad con la fuerza que dan millones de dólares, un trasero como el de Scar Jo, y una excusa también muy usada en occidente, la de la ignorancia. Y no es que en realidad todo este «conocimiento» valga para algo más que discutir sobre ghost in the shell, y que ignorar algo sobre ghost in the shell sea en verdad ignorancia, tal vez es sólo cuestión de preferencias, pero las preferencias no alcanza para justificar el whitewashing, la mala adaptación, ó para afirmar que esto ó eso no eran importantes. La nacionalidad de Motoko, la visión japonesa de la revolución tecnológica, su choque con una cultura relativamente cerrada (y sí, un poco racista y excluyente, pero no habría «los rios de color púrpura» ni «12 años esclavo» si se quitara el racismo en aras de la libertad creativa) y hasta la traducción de costumbres, rituales y elementos visuales tradicionales a un ambiente virtual ó soporte tecnológico… tal vez para el director, para la protagonista, para el grueso de la audiencia no son cosas importantes, pero no por eso vale afirmar que no estaban allí, a la luz de todos.

  17. evaristo dice:

    Seguramente ni siquiera sabéis que estudio de animación es el creador de la obra, ni quienes son los responsables de la obra, ni bajo que condiciones han validado los cambios con respecto a la nueva película. Primero deberíais buscar el nombre de Mitsuhisa Ishikawa (después de buscarlo en wikipedia lo sabréis, así funciona, no?)
    Y por último y lo más importante, aprender a no hablar de lo que no conocéis, en este caso sobre Japón,(su cultura, su gente, su forma de pensar…)
    La ligereza verbal y los prejuicios, suelen ser algo muy común, entre el ego de los ingenuos que creen saberlo todo por que tienen delante de sus caretos un ordenador donde ilustrarse,,,

    Para emitir juicios y análisis

  18. Tipobicho dice:

    Se puede estar más o menos de acuerdo con el artículo, pero que el principal motivo para rebatirlo sea el uso de un lenguaje algo más culto demuestra muy poca altura de miras intelectual. Si uno no sabe lo que significa «tropos», «whitewashing» o «gravitas», pues se busca en Google y de paso se aprende algo nuevo; pero considerar eso un «defecto de modernitos de Tumblr de 2016» no es el camino.

    Dicho esto, y creo que el autor del artículo lo menciona, que Ghost in the Shell es acusadamente japonés no tiene nada que ver con el hecho de si los personajes de anime están occidentalizados o no, sino con que las cuestiones metafísicas que se ponen en cuestión en esta obra están directamente relacionadas con la visión de la existencia en aquella parte del mundo; sobre el concepto de lo que está vivo y lo que no, lo que es humano (ningen) o no, qué significa el cuerpo y qué es lo que hay más allá del cuerpo. Y esto no se entiende, como bien se dice en el artículo, sin un trasfondo cultural amamantado del animismo sintoista y el aislacionismo cultural que ha caracterizado al país del Sol Naciente. Mucho menos con la visión del alma y la existencia exageradamente católica que imprena la cultura occidental; no en vano, en EEUU hasta los billetes predican la creencia en el Dios blanco monoteísta patriarcal.

    Yo, al igual que Álvaro, he visto muy poco entendimiento de estos elementos nipones, de esta semiótica tan específica, en la obra de Sanders. ¿Es racismo? No lo sé. Quizá sí, quizá no; es muy probable, teniendo en cuenta que Hollywood, por mucho que se esfuerce, sigue siendo muy consciente de que es el espejo donde se miran millones de personas, y ese espejo quiere siguir siendo en su mayoría blanco, varón y occidental. ¿O acaso es que no había disponible ninguna directora japonesa con talento capaz de dirigir esta obra, por ejemplo?

    Pero, aún sin entrar a debatir si esto es racismo o no, lo que sí está claro es que esto es torpeza. Torpeza intelectual y creativa. El único leitmotiv de una adaptación tendría que ser la convicción de poder aportar algo nuevo a la obra original. En este caso no sólo no se consigue, sino que se produce un detrimento del legado y de la cultura que se ha generado y se generará en torno a la misma.

    Para hacer eso, mejor hubiera sido haberse quedado quietecitos.

  19. Diego dice:

    Si el problema es vaciar de significado Ghost in the Shell, entonces di que la ha vaciado de significado, no que son unos racistas y que lo hacen porque se creen que la civilización occidental es superior. Eso es ver racismo y eurocentrismo donde no lo hay. No lo veas como un ataque personal (añadiendo «ataques personales» a la lista de cosas que ves donde no las hay), sino como una valoración justificada de lo que estás haciendo en tu artículo: llamar racistas y eurocéntricos a unos tíos/as que solo han hecho una adaptación.

    No voy a entrar en si Nuestra Señora de Guadalupe podría declamar el Magnificat, con la alusión expresa a su sangre israelita («nuestros padres») y a la consideración de Israel, *su* pueblo, como pueblo favorecido por Dios, pero es claro por su argumentación que se maneja mejor repitiendo anglicismos y japonismos que versículos, así que quizá el empleo de esa comparación haya sido en balde. Se lo diré de otra manera: la adaptación racial es legítima la realice la raza que la realice y siempre conlleva cierta difuminación del contexto. Permitir que unas razas hagan apropiaciones culturales y otras no, como si el chabolista sudafricano blanco tuviera menos derecho a disfrutar de Ghost in the Shell a su manera que el dueño de una corporación japonesa, es, por no utilizar otras palabras comodín ya muy manoseadas, injusto.

  20. Fran dice:

    Hay mangas y animes, donde, al menos para mí, el diseño de personajes si se ve claramente la «caricaturización» o adaptación de los rasgos asiáticos, es decir, yo los veo como asiáticos y creo que el equipo de diseño o el artista ha pensado en eso, tales como Akira o Jin Roh que he visto mencionadas más arriba, pero es una percepción personal. Mi humilde opinión es que el tema estético es, al igual que Disney, un tema de tradición artística en ese país, como lei en un libro de Scott Mccloud, esa forma de representación humana universaliza a los personajes para que más gente se sienta identificada.

    Respecto a la película, es un producto de Hollywood, es decir, puesto a disposición de los resultados monetarios más que artísticos, por supuesto, la veré, pero cuando salga en alquiler, he salido escaldado de muchas peliculas similares como para fiarme.

    Saludos.

  21. Fran dice:

    Estoy de acuerdo con el comentario, respecto a esta parte:

    «Yo, al igual que Álvaro, he visto muy poco entendimiento de estos elementos nipones, de esta semiótica tan específica, en la obra de Sanders. ¿Es racismo? No lo sé. Quizá sí, quizá no; es muy probable, teniendo en cuenta que Hollywood, por mucho que se esfuerce, sigue siendo muy consciente de que es el espejo donde se miran millones de personas, y ese espejo quiere siguir siendo en su mayoría blanco, varón y occidental. ¿O acaso es que no había disponible ninguna directora japonesa con talento capaz de dirigir esta obra, por ejemplo?»

    Creo que también hay que tener en cuenta la principal idea de hacer la versión: Capitalismo. Se ha pretendido usar una franquicia de éxito de otro país y hacerla «neutra» para ganar pasta, que esto ya no es arte, es dinero.

  22. Roger dice:

    No culpo a los directores por reducir el nivel de *PROFUNDIDAD* en sus películas….Solo con escuchar lo que la gente habla mientras se hace la fila para ir a el cine se puede uno dar cuenta del nivel de desprecio por las películas con trama elaborada y guiones muy serios…. Cuando fui a ver Star Wars 7 mientras escuché gente super molesta por que ellos esperaban ver a *!JODA!* y a *! DARKVADER!* y que por eso en sus redes sociales dirían que la película de pésima….Entonces imagínate con el público que tiene que lidiar un Director para hacer este tipo de películas

  23. Sergio Jiménez dice:

    Completamente de acuerdo con el (lamentable) fenómeno de geo-centrismo (o será ego-centrismo) occidentalizador – hombre blanco.

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