‘God Save the Comedy’: en Murcia serías un gato normal

Son casi las nueve de la noche en Malasaña, y hace un frío que pela. Según subes por la calle San Vicente Ferrer, aún toda llena de lucecitas de Navidad, te encuentras con la típica fauna autóctona, aunque en esta ocasión, embozada hasta las orejas. Y con lucecitas de Navidad, también. Y yo odio la Navidad. Me pone de mal carácter. Un poco más arriba, la cola para entrar en la mítica sala Maravillas crece por momentos. Para colmo, a mi me toca en gracia esperar con una pava llorando justo enfrente. Que la ha dejado el novio, le cuenta a sus amigas. “Bueno, mientras solo sea eso”, pienso yo. Sus amigas intentan consolarla: “ya verás como hoy te ríes, conoces a otro, y te olvidas de ese gili…

Lo de que un clavo saca a otro clavo es un lugar común inexplorado por la ciencia. De lo único que podemos estar seguros es de que la pobre mujer salió riéndose a mandíbula batiente de la sala Maravillas. Porque era domingo, y daba igual si te había dejado el novio o sí -algo mucho más trágico aún- al día siguiente tocaba levantarse a las seis de la mañana para ir a trabajar. Porque era domingo, y era God Save the Comedy. Y no hay mejor lugar para resarcirse de toda la basura psicológica que entraña la Navidad (eso de que hay que ser feliz porque es Navidad, y llevarse bien con la familia porque es Navidad, y comer maldito turrón de Hacendado porque es Navidad), que escuchando algo mucho mejor que un villancico: la Balada del gato retrasado.

Oh, retarded cat, si hubieras nacido en Murcia, serías un gato normal.

Según bromean los propios integrantes del show coral durante el espectáculo, la mayor parte de su audiencia la integran buscadores de chollos de internet. No en vano, la entrada es barata (5 euritos limpios), y el lugar, la sala Maravillas, muy céntrico. Es en este templo del underground madrileño donde, por segundo año consecutivo, los chicos de God Save the Comedy desarrollan su particular visión del stand up. Una visión producida por la suma de cuatro personalidades superpuestas a la par que complementarias: la de Denny Horror, Pepón Fuentes, Iggy Rubín y Dani Piqueras. Los cuatro, monologuistas también de Paramount Comedy y guionistas (y actores) en un montón de sitios más. Cada semana, el espectador se encontrará con tres monólogos, una actuación musical y un presentador (cuyo rol rota entre cada miembro de God en cada ocasión) que irá conduciendo al público de una personalidad a otra, a la vez que desgranando su propio repertorio.

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Dani Piqueras.

Es este choque de “personalidades” lo que más diferencia y llama la atención de God Save the Comedy. “Todos nosotros somos gente con taras, pero como cada uno tiene una diferente nos complementamos bastante bien. De Denny diría que, en su comedia, frecuenta lugares donde el resto no nos atrevemos a ir; de Piq que tiene la vis cómica más musculosa que he visto en mi vida y de Iggy que es la mezcla perfecta escritor y showman. Llegarán muy lejos y espero que me lleven con ellos”, explica Pepón Fuentes (el de la barbita y el pelo engominado). A lo que Iggy Rubín (el rubio), remata: “No, no bien, son gente complicada. Más que definir, son personalidades a diagnosticar. Diría que, más o menos, Denny y Pepón son la mitad oscura y Piquer y yo la luminosa. Pero esto ha ido evolucionando y tampoco está tan claro”.

Daniel Piqueras (el pelirrojo) se encarga de poner el punto lógico a la hora de hablar de sus compañeros: “Iggy es muy extrovertido y tiene mucho don de gentes, tiene una energía y una luz que la contagia, además de que como cómico es excelente. Denny Horror ha sido mi maestro y el que me cogió de la mano para introducirme en el mundo de la comedia, fue quien me enseñó a los cómicos más interesantes del panorama internacional y el que me picaba para que me esforzara siempre un poco más en cada bloque que escribía. De los cuatro, si no me equivoco, es el que más experiencia tiene de todos y al que acudimos, en muchos casos, en busca de consejo. Pepón Fuentes es brillante, sabe entrar y salir con gran éxito de situaciones que a mucha gente le podrían parecer inapropiadas o subidas de tono”. Por alusiones, Denny Horror tan sólo comenta que “Nunca he sido capaz de distinguirlos. Hay uno pelirrojo”.

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Iggy Rubín.

Tres años en total (y serán cuatro dentro de muy poco) llevan estos personajes arrancando las carcajadas del público que cada semana, cada domingo, se deja caer por la Sala Maravillas. Aunque no fuera allí donde comenzó su epopeya, sino en la Discoteca Gres. “En verano de 2012 Ramón Ruiz, camarero de un bar (Discoteca Gres) donde habíamos actuado un par de veces nos ofreció hacer un show fijo. Por aquel entonces habíamos hecho un par de intentos sin éxito de montar una noche de comedia con regularidad semanal en alguna sala del centro de Madrid. El formato seminal de God Save the Comedy fue un show especial que montaron Denny, Pepón y Piqueras (Saturday Night Madafakas) en el que ya hacían sketches y se cantó por primera vez la ‘Balada del gato retrasado’ ”, nos cuenta Iggy.

¿Tres años dando vida, semana tras semana, al gato mutante? ¿Tres años manteniendo un show en el que las actuaciones cambian tan solo levemente? ¿Cómo es posible que la gente no se canse de venir, que repita incluso? ¿Tan graciosos son estos de God? “El show de una semana a otra no varía mucho, cierto, pero de principio de temporada hasta el final habrá un 75% nuevo, básicamente vamos desarrollando cada uno el monólogo que grabaremos en Comedy Central ese año. El que haya gente que repita habitualmente y se siga riendo de las mismas gracias sólo tiene una explicación lógica: tenemos un público de alcohólicos”, nos explica Denny. Aunque Pepón Fuentes difiere en esto último: “Tenemos el mejor público del mundo. Gente que al menos una vez al año insiste en venir a vernos y que además se empeña en pagar la entrada a pesar de estar invitada para luego romperse las manos aplaudiendo. Amigos. De todos modos también te digo que realmente no es el mismo show. Los cuatro solemos probar cositas nuevas cada semana que, con el tiempo, van sustituyendo a las viejas”.

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Pepón Fuentes.

Y es que la plataforma de God Save the Comedy ofrece también a esta panda de jóvenes monologuistas la oportunidad de probar ante un público leal y abierto sus nuevas triquiñuelas. Aunque la audiencia apenas sea consciente de ello, formarán parte de los privilegiados que escucharán por primera vez las rutinas  que después serán televisadas en Comedy Central: “God es nuestro gimnasio para probar material, porque desde luego de momento no nos va a hacer ricos”, aclara Piqueras.

Un gimnasio en el que no es solo la práctica semanal ni el talento innato el causante de la reincidencia ni de los sold outs consecutivos cosechados por God Save the Comedy. También, una formación enfrascada en la búsqueda del “todavía más” en materia de comedia. No basta con que un chiste funcione, tiene que ser “el chiste definitivo”, al igual que nuestro querido Retarded Cat fue “el minino definitivo”. En el caso de Denny Horror, quizás la personalidad más rotunda de todo el grupo, se trata de la búsqueda del fino límite entre la risa y el escozor. Maestro del humor negro, entre sus referentes no podía faltar Stewart Lee. “Y muchos más, claro, la lista varía mes a mes, pero por decir algunos: Patton Oswalt, Paul F. Tompkins, George Carlin, mi amigo Félix Buenaventura VIII y Malena Pichot en Argentina… A nivel nacional, Miguel Esteban”. Nombres que se repiten también en boca del resto de goddies, pendientes siempre tanto del panorama nacional como internacional, y asistentes asiduos a open mics donde poder llevar su perfeccionismo un paso más allá.

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Denny Horror.

Puede que haga frío, que sea Navidad, que te haya dejado el novio y que tengas que trabajar mañana. Pero, aun así, reconforta dejarse caer por la sala Maravillas a escuchar y a dejarse tratar por la risa sarcástica, sanadora, irónica y nunca naïf de los chicos de God Save the Comedy. Porque no se trata solo de que te hagan reír. La risa es aleatoria, casual, incluso podríamos decir que superficial. De lo que se trata más bien es de hacer que esa risa sea tan solo la representación sonora de un bienestar físico y mental. La representación de un disfrute, de un momento que poder paladear en la memoria cada vez que necesites provocarte una sonrisa. Un arte que está al alcance de muy pocos, que no debe ser tratado a la ligera (pese a ser cosa de risa) y que conlleva un trabajo invisible y vital. Siempre se ha dicho que es más difícil hacer reír que llorar. Pero hacer reír con todo el cuerpo, con todo el alma, y con toda conciencia… ese es el verdadero arte. El que llevan a cabo cada semana los chicos de God Save the Comedy. (Y su gato retrasado).

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