Guia de iniciación a los superhéroes (I) – Orígenes secretos

Portada Canino Guia de iniciación a los superhéroes - I

Los superhéroes están en todas partes y es muy posible que nos sobrevivan a todos, así que si no puedes con el enemigo, empieza a leerlo. Te preguntarás por dónde empezar y ahí es donde CANINO te responde con una serie de diez entregas, que publicaremos el primer jueves de cada mes, para que tengas respuesta a todo lo que quisiste preguntar sobre los superhéroes, desde las grandes editoriales a universos ya extintos, pasando por la producción patria. Es exhaustiva, pero ligera; es informativa, pero apasionante. ¡Es la guía de iniciación a los superhéroes!

Cuando nos toca señalar cuál fue el primer superhéroe de la historia lo tenemos fácil, porque es uno de los iconos del siglo XX: Superman. Pero como pasa con cualquier piedra de toque cultural y transgresora (ya llegaremos a eso luego: va en serio), las ideas no surgen del vacío, sino que vienen influenciadas por la historia y el entorno.

Superman Canino

Superman llegó saltando a nuestras vidas, pero el impulso viene de lejos. Y este primer capítulo está dedicado a describir ese impulso a través de dos historias paralelas, la primera de las cuales empieza nada más y nada menos que en el siglo XVIII.

De caricaturas a historietas

Si nos ponemos tiquismiquis, podemos decir que Jesucristo fue de los primeros protopersonajes de cómic de la historia: después de todo, fue de los primeros en protagonizar una serie de imágenes que narran su vida desde su nacimiento, justo en el portal de al lado de Brian, hasta el final, ya sea resucitando o dedicado a la jardinería, esto es, criando malvas.




Exageraciones aparte, mejor señalo que el germen de la historieta vino por William Hogarth, cuando en 1732 inicia sus cuadros morales, una serie de pinturas al óleo contando una historia en partes: decide quitar valor al cuadro como unidad para dárselo a su conjunto. Por ejemplo, la primera serie cuenta la historia de una campesina que se mete a prostituta y muere por una enfermedad venérea. 

Rodolphe_Töpffer_Canino

Töpffer hacía hasta cambios de plano

Inspirado por Hogarth y otros grabadores satíricos, pero un siglo más tarde, tenemos esta vez sí al padre del cómic: Rodolphe Töpffer.  Primero como afición y luego ya de manera profesional, Töpffer dibuja garabatos a los que acompaña de texto y que triunfan desde 1837, año en que empieza a recopilarlos en libro.

La forma del cómic

Llegados a este punto, me vais a permitir que ponga el turbo, porque si no nos podemos eternizar. Baste decir que los medios técnicos consiguieron que durante el siglo XIX se incorporaran a los periódicos y suplementos las tiras de prensa. Con los años, el texto, separado de las imágenes, salta a la viñeta en forma de cajas y burbujas, dando lugar a los bocadillos (palabra española para definir el speech balloon, y que aquí adoramos).

Hablando de bocadillos: hasta hace unos cuantos años, se consideraba de forma oficiosa que Hogan’s Alley de Richard Fenton Outcault fue el primer cómic de la historia, entre varios motivos por el personaje del Yellow Kid, que llevaba palabras impresas en su camiseta a modo de protobocadillos. Pero se ha comprobado que es falso: dicha creencia, me parece, viene por la portada de la primera revista dedicada al criajo, en la cual se leía “First Comic Book”, afirmación que investigadores poco rigurosos (o periodistas faltos de tiempo), años después, debieron tomar por cierta.

Tabaco Canino Yellow Kid

Esta página de Yellow Kid podría encabezar una “Guía para el tabaco de Canino”.

Aunque Hogan’s Alley no es el primero en usar bocadillos, pues se sabe de usos que se remontan desde el arte del siglo XV hasta los caricaturistas británicos del siglo XVIII (este tema tiene miga), sí que fue la primera historieta a color de la historia y tiene el suficiente tirón como para ser una influencia. Podemos quitarle el premio, pero darle una palmadita de felicitación en la espalda mientras lo hacemos.

De la prensa al cuadernillo

Si algo nos enseña la historia del cómic es que algunos de los avances no se producen por una necesidad artística, sino por el vil metal. Y uno de los más significativos, la creación del conocido formato que aún hoy se ve en las tiendas, también responde a una necesidad económica y un golpe de suerte.

En 1929, Dell Publishing edita The Funnies, una revista de formato grande para recopilar tiras inéditas en vez de recopilaciones, pero el experimento se hunde en menos de un año. Más tarde, en 1933, Eastern Color Printing cae en la cuenta de que, poniendo en horizontal un pliego grande y grapándolo por la mitad, podían imprimir más contenido en menos páginas.

El primer cuadernillo, Funnies on Parade, es un regalo promocional, pero funciona. Tanto, que en muy poco tiempo la demanda dispara el número de editoriales y cabeceras. Sólo falta llenar dichas cabeceras… ¿de qué?

Tarzan_Canino_1929

Aunque los bocadillos ya eran populares, algunos autores como Hal Foster se negaban a usarlos

La primera opción son las historias cómicas, caricaturas, pero dado que en 1929 también empiezan a publicarse las primeras tiras de dibujo realista con Tarzan, en realidad cabe de todo. Sólo nueve años después vendrían los superhéroes, pero chico, ¡tenemos que volver atrás en el tiempo!

Los superhéroes tienen una madre

Hoy día tenemos más que interiorizado que el superhéroe es una persona con capacidades sobrehumanas (o no), con un uniforme (o no) que utiliza para combatir el crimen (o no). Ningún editor en CANINO ha editado este párrafo para poner en duda cada uno de los puntos de mi definición, pero lo cierto es que el concepto mismo de superhéroe ha cambiado mucho con el tiempo.

En futuras entregas explicaré cómo y por qué se produce ese cambio y en qué editoriales se gesta, pero de momento nos quedamos con esa definición y dejamos aparte los paréntesis como si fueran guisantes en nuestro menú.

La pimpinela escarlata_Canino

Como ya adelantamos por aquí, los cimientos de los superhéroes los pone una mujer en el mundo de la literatura. La baronesa Emma Orczy escribe La Pimpinela Escarlata, como obra de teatro en 1903 y como novela en 1905. Está protagonizada por un aventurero con doble identidad en plena Revolución Francesa. Como Sir Percy, es un apocado idiota que prefiere que se dude de su masculinidad antes que meterse en líos; como la Pimpinela Escarlata, desafía el Reinado de Terror con jovialidad y la marca de su nombre.

Si hasta ahora nada de lo que he contado está basado en afirmaciones fáciles, no voy a empezar ahora: la Pimpinela pudo servir como caldo de cultivo, pero no tiene un uniforme que le distinga como justiciero; por tanto, carece de uno de los rasgos definitorios de un superhéroe, más incluso que si tiene poderes o no.

Un pasado mítico, una tradición complicada

Antes que la Pimpinela estaba Jack El Saltarín, personaje del folclore inglés reconvertido en personaje de ficción que sí se ajustaría más al canon que buscamos y apareció varias décadas antes que el personaje de Orczy. Sin embargo, lo descarto por no ser una creación plenamente original, así que mejor miramos después de la Pimpinela. ¿Y qué personaje original casaría con nuestra búsqueda? Sujétame la birra.

Porque si de identidades secretas y uniformes estamos hablando, podemos considerar dos opciones. La más popular es el Doctor Syn, escrito por Russell Thorndike: antiguo pirata reconvertido en vigilante, disfrazado de espantapájaros, es lo más parecido a un superhéroe que tendremos hasta la llegada de El Zorro en 1919, gracias a Johnston McCulley.

KuKluxNoriax Canino

Que nos gustan en Canino la variante cotidiana del Ku Klux Klan.

La otra opción es más controvertida. Porque en 1905, Thomas Dixon publica The Clansman, ficción romántica sobre el Ku Klux Klan. Y claro, tenemos a unos tipos que se disfrazan con uniforme, que salen a hacer lo que consideran el Bien y cuyas cualidades bordean lo inhumano gracias al lirismo de Dixon.

Diría de correr un tupido velo, pero alguno de esos idiotas se lo pondría encima. El caso es que poco a poco, el rollo de las identidades secretas cala en el pulp de principios del siglo XX y surgen multitud de personajes con doble vida.

The Clock Canino

Del pulp saltan a las tiras de prensa y de ahí a su evolución natural, el comic-book. Si te lo preguntas, The Clock, aristócrata y vigilante creado por George Brenner en 1936, está considerado el primer héroe enmascarado de cómic.

Ya tenemos el medio; ya tenemos los ingredientes de la historia: el resto es un trabajo para Superman.

El primer superhéroe, el género rey

Superman, de Jerry Siegel y Joe Shuster, es revolucionario en su día. Para muchos de vosotros, Superman es hoy un símbolo algo rancio, algo infantil, del superhéroe, pero no pretendo cambiaros de opinión, por mucho que no la comparta.

Action_Comics_1_Superman_Canino

Lo que quiero que se entienda, se sea fan de Superman o no, es que el personaje, cuando nació en el número 1 de Action Comics (mayo de 1938) tenía un punto transgresor. No sólo por su trasfondo alienígena, pues Superman es el inmigrante definitivo, sino por su identidad secreta.

Hasta ahora, hemos visto que eso de la identidad secreta funcionaba con un disfraz sobre la identidad real, añadiendo el uniforme al hombre. Pero en el caso de Superman es al revés: el hombre se deshace de sus rasgos de identidad civil, como las gafas, el sombrero y el traje. El padre de los superhéroes empieza siendo, a lo mejor de forma involuntaria, como una deconstrucción del justiciero con doble vida.

Con Superman da comienzo el género de los superhéroes. Un género que domina el mercado de los cómics y que lo ha hecho durante más décadas que cualquier otra tendencia o género dentro del medio, hasta el punto de que, para el público general, a veces hace falta especificar que un cómic puede no ser de superhéroes. Por otro lado, en España tenemos la palabra tebeo y los más tiquismiquis prefieren no usarla para lo americano, pero bastantes melones nos quedan por abrir.

Y con este breve entendimiento de las circunstancias que dieron lugar al género, da comienzo nuestra guía de iniciación a los superhéroes. Mundos vivirán y mundos morirán, pero nada escapará al ojo de este vigilante. ¡Próxima entrega, DC!

Bibliografía para despistados

-Del tebeo al manga: una historia de los cómics – 3. El cómic-book: superhéroes y otros géneros Antoni Guiral y varios autores.

-Breve historia del cómic, un libro imprescindible de nuestro compañero canino Gerardo Vilches.

Breve historia de los bocadillos de texto.

La conexión entre el Ku Klux Klan y los superhéroes.

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