Hostias como panes: comentamos la filmografía de Van Damme película a película

Jean-Claude Van Damme es un icono en CANINO. Cómo no va a serlo, un actor que ha protagonizado películas que son puro descerebre ochentista, coqueteó con el mainstream, pasó por un infierno personal y ahora está consagrado a una existencia como actor de serie Z y meme andante más grande que la vida. Cómo no va a serlo. Habrá que rendirle el homenaje que merece, ¿no?

Hostias Como Panes es una serie que arranqué hace ya unos cuantos años en El Focoblog, mi difunto blog de cultura popular y, supongo, una de las múltiples bases que apuntalan el Experimento CANINO. Ahí puse en marcha una forma de examinar las cosas que me obsesiona: el análisis detallado, metódico y cronológico de una obra. Nosotros lo hemos hecho aquí con nuestro Temazo a Temazo (que pronto tendrá una nueva entrega), con la Kingpedia (que de esta Navidad no pasa), y nos encantaría analizar series completas episodio a episodio, algo con lo que ya experimentamos hace tiempo en la llorada Elitevisión.

Hostias Como Panes forma parte de esa estirpe de análisis: en cada artículo, una película. Por orden cronológico. Sin saltarse ninguna. Aprovecharemos el largo viaje por la filmografía de Van Damme para reescribir y revisar todo lo que se publicó en el Focoblog, lo adornaremos todo con diez millones de gifs y vídeos, trazaremos la apasionante evolución desde estrella del videoclub a hada tóxica que vivió el astro belga y cuando lleguemos a Blanco Humano… bueno, ¿recordáis lo que pasó en el Focoblog cuando llegamos a Blanco Humano? Eso va a mejorarse.

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Van Damme es un tío especial. No solo bañó con elegancia digna de bailarín y humor el algo árido cine de artes marciales de serie B, sino que se convirtió en una de las estrellas más reconocibles y, a la vez, extrañas, d elas producciones de consumo masivo de hace un par de décadas. Hablaremos de todo ello y de mucho más.

Así que os esperamos en muy breve. La filmografía de Van Damme comentada película a película. Se nos llena la boca de amor solo de decirlo. Arrancamos la semana que viene con… Retroceder nunca, rendirse jamás. (Aun no hemos empezado y ya solo con el título se nos llena la boca de estrellas)

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