Jaque mate: 7 historias increíbles (pero ciertas) del mundo del ajedrez

Coincidiendo con el 44º aniversario de uno de los torneos más legendarios del ajedrez, retratado en la película El caso Fischer, protagonizada por Tobey Maguire y Peter Sarsgaard y que se estrena esta semana, repasamos las siete mejores historias que han tenido el estratégico deporte como telón de fondo.

En el verano de 1972 tuvo lugar en la ciudad de Reikiavik la final por el campeonato del mundo que enfrentaba al campeón de los EEUU, Bobby Fischer y al defensor del título, el soviético Boris Spassky. En plena Guerra Fría, lo que menos importó fueron las partidas. Tal encuentro dejó numerosas anécdotas a cual más estrambótica, y que engrosaron la lista de historias que se desarrollaron más allá del tablero de juego. Ahora que se cumplen 34 años desde aquello (y con el estreno de una película de Edward Zwick sobre el choque), recordamos unas cuantas historias brillantes del mundo del escaque.

1- La primera máquina que jugaba al ajedrez: el Turco

1. La primera máquina de ajedrez. El Turco

Hace veinte años el ajedrecista del momento, Gary Kasparov, se enfrentó a Deep Blue, una supercomputadora desarrollada por IBM para jugar al ajedrez. Tras ser vencida en 1996 por el ruso, consiguó derrotarle en el torneo de revancha de 1997. Pero Deep Blue no fue la primera máquina diseñada para jugar al ajedrez. En 1769, el ingeniero Wolfgang von Kempelen diseñó un autómata conocido como El Turco, que era capaz de jugar al ajedrez. La estructura de este ingenio era una caja en la que en la parte superior se encontraba un tablero de ajedrez y sentado al lado, una figura que se asemejaba a la de un turco. El Turco disponía de un brazo extensible que le permitía mover las piezas. Realizó numerosas exhibiciones por todo el mundo, llegando a ganar a Napoleón o a Benjamin Franklin.

El Turco pasó por numerosos dueños, hasta que finalmente fue donado al museo de Filadelfia, donde en 1854 fue destruído en un incendio. Mucho se especuló sobre su funcionamiento, se habló sobre un pacto con el diablo, y hasta el propio Edgar Allan Poe se interesó por tal misterio. El secreto de El Turco era que en su interior se encontraba un gran maestro de ajedrez y, gracias a una ilusión óptica diseñada por Kempelen se ocultaba el falso fondo donde se hallaba el ajedrecista. También se especuló sobre quién o quiénes fueron esos primeros Grandes Maestros: se habló de un soldado polaco con las piernas amputadas o en enano de la misma nacionalidad. Este detalle a día de hoy sigue siendo un misterio.

2- Encuentros en la Tercera Fase con el Presidente de la Federación Internacional de Ajedrez

2. Encuentros en la Tercera Fase. Presidente de la FIDE

Si en el colegio o en el instituto vacilabas al compañero de tu clase que era adicto al ajedrez, más vale que te des prisa en pedirle perdón, pues el mandamás de todos los ajedrecistas, el Presidente de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) da verdadero miedo. Kirsán Iliumzhínov amasó una gran fortuna con la empresa soviética Liko-Raduga. No contento con ello, se convirtió en el primer Jefe de Estado de la República de Kalmukia, un pequeño estado federado de Rusia de mayoría budista. Su gestión no estuvo ajena de polémicas y graves acusaciones, ya que en 1998 fue acusado de ordenar el asesinato de una periodista de la oposición. En 1995 se convirtió en Presidente de la FIDE -y lo sigue siendo actualmente-  e intentó presidir la FIFA.

Pero la nota más importante en su biografía fue que en 1997 confesó haber sido abducido por los extraterrestres mediante un tubo a través de su balcón. Llegó a afirmar que los extraterrestres trajeron el juego del ajedrez a la Tierra y que si los humanos dejábamos de jugar a este deporte, seríamos destruidos. Lo mejor de todo es que reconoció haber contado numerosos secretos a los extraterrestres en su idilio intergaláctico.

3- Karpov vs Korchnoi. Cuando la KGB jugó al Ajedrez

Karpov Korchnoi

En la Unión Soviética el ajedrez era más que un deporte, era una cuestión de Estado. Los ajedrecistas soviéticos eran auténticos héroes nacionales, símbolos del poder intelectual soviético. Pero alguno de estos ajedrecistas llegaron a desertar de la URSS, como fue el caso de Victor Korchnoi. El problema es que Korchnoi se iba a enfrentar a Anatoly Karpov por el campeonato del mundo en dos ocasiones: una en Baguío en 1978 y otra en Merano en 1981. La reputación de la URSS estaba en juego y ésta puso todos los medios necesarios para asegurar la victoria de Karpov. Aquí es donde entra la KGB, que llegó a contratar los servicios de un parapsicólogo llamado Wladimir Zukhav, cuya misión fue mirar fijamente a Korchnoi para desconcentrarle. Se llegó afirmar también que la KGB había urdido un plan para asesinar al Korchnoi.

El objetivo de derrotar al traidor Korchnoi llegó a tal extremo que manipularon las publicaciones de ajedrez con datos erróneos sobre aperturas. No obstante, el equipo de Korchnoi también jugó sucio, pues llegaron a difundir la falsa noticia de que el padre de Karpov había fallecido para poder desconcentrarle. Sin duda alguna estos dos torneos pasaron a la historia por todo menos por las partidas, en las cuales Karpov y Korchnoi no paraban de darse patadas por debajo de la mesa. Finalmente, Karpov se alzó con la victoria en los dos encuentros. Korchnoi falleció el pasado mes de junio.

4- El Karpov español: la historia de Arturo Pomar

Muy lejos quedaron los tiempos en los que los españoles dominaban el arte del ajedrez allá en el siglo XVI, destacando la figura de Ruy López de Segura, que popularizó la apertura española. Pero a mediados del siglo XX surgió la gran promesa del ajedrez español, que pudo tomar el relevo de Ruy López: Arturo Pomar. El niño prodigio del ajedrez español llegó a hacer tablas con el campeón del mundo Alexander Alekhine y contra Bobby Fischer.

A Pomar se le auguraba una gran carrera como ajedrecista, y el régimen franquista lo instrumentalizó, llegando a aparecer en numerosos reportajes del NO-DO. Pero la España de postguerra y el abandono posterior de la dictadura a este prodigio del ajedrez relegaron al olvido a Arturo Pomar. Conocido para los ajedrecistas y desconocido para el público general, Pomar murió escasos dos meses.

5- Ajedrecistas acusados y detenidos por ser “espías”

5 Ajedrecistas acusados y detenidos por serespias

Antes de que existiera Internet, o antes de que las tecnologías de la información estuvieran tan desarrolladas, para poder jugar con ajedrecistas localizados a grandes distancias se utilizaba el ajedrez por correspondencia. Para comunicarse usaban el lenguaje del ajedrez, esto es, el sistemas de notación algebraica. Si se quería mover el peón de Rey se escribía de la siguiente manera: 1. e2 -e4. Y una serie de jugadas se expresaría de esta forma: 1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ac4.

Ahora imaginemos que esta correspondencia es interceptada por policías y demás servicios de seguridad que desconocen que es una partida de ajedrez y creen que es una serie de códigos secretos. Esto desembocó en que muchos ajedrecistas fueran acusados de ser espías y llegaran a ser detenidos, como le pasó al ajedrecista Wilhelm Steinitz en Nueva York.

6- Las mejores artimañas de los grandes maestros

6 Las mejores artimañas de los grandes maestros

El ajedrez se ha descrito como un deporte o juego de reyes, de caballeros, de nobles. Pero por muy noble que sea, la picaresca y el ingenio se han combinado eficazmente para diseñar una serie de trampas o tretas con el objetivo de vencer. Esto puede ser común en torneos menores o partidas amistosas, pero los grandes maestros del ajedrez también han utilizado tácticas poco ortodoxas. En 1948, el jugador argentino Miguel Najdorf se enfrentaba a Gosta Stoltz. El primero conocía la gran dependencia del alcohol de segundo. El primero no paró de invitar a su contrincante a copas, pues la partida se iba a disputar esa misma tarde. Najdorf creía que su rival no se presentaría al encuentro, pero al final apareció y la partida quedo en tablas.

Según el libro Curiosidades del Ajedrez (2004) de Javier Córdero Fernández, Stoltz le dijo a Najdrof lo siguiente: «le he propuesto tablas, aunque estoy mejor, porque si usted no me hubiese invitado hoy no habría podido jugar». Otra anécdota sobre tales artimañas fue ejecutada por el campeón del mundo Alexander Alekhine en la partida que le enfrentaba a Max Euwe. Alekhine sabía que Euwe detestaba a los gatos, así que decidió jugar con un gato en su regazo, en plan Doctor Maligno. Alekhine finalmente ganó.

7- El ajedrecista que bailaba vals y jugaba a las cartas: Harry Nelson Pillsbury

7 Harry Nelson Pillsbury

Biografías como la de Bobby Fischer o la de Gary Kasparov han dado lugar a numerosos reportajes, documentales y películas. Sin duda alguna una gran mayoria de ajedrecistas profesionales destacan por tener una vida o habilidades poco normales. Entre estos ajedrecistas sobresale la figura de Harry Nelson Pillsbury. Nacido en 1872 en los Estados Unidos, aprendió a jugar al ajedrez muy tarde, a los 16 años. Obtuvo éxitos notables en torneos como el de San Petersburgo, pero si en algo consiguió una gran fama fue en las simultáneas a ciegas. Éstas se basan en que un jugador de ajedrez juega simultáneamente varias partidas de ajedrez, pero cuando es “a la ciega” es que tal jugador ha de jugar de espaldas, esto es, sin ver el tablero, visualizando este elemento en su mente  y conociendo las jugadas de sus adversarios y expresando sus decisiones mediante un sistema de notación.

Pillsbury ofreció numerosas exhibiciones, llegando a jugar 22 partidas simultáneas a ciegas. Los anecdótico es que mientras los jugadores rivales decidían sus movimiento, Pillsbury se dedicaba a jugar a las damas, bailar vals, jugar al whist y hasta recitar 30 palabras que había memorizado previamente. Lo que más llamaba la atención es que podía recordar todas y cada una de las partidas, reproduciendo exactamente cada una de las jugadas. Desgraciadamente, Harry Nelson Pillsbury falleció a la edad de 33 años víctima de una tuberculosis.

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