La espiral descendente de Flos Mariae, o el nacimiento del pop industrial católico

Flos Mariae, el grupo de devotas cristianas que saltó a la fama en 2014, ha dado en los últimos tiempos un inesperado giro hacia lo siniestro. ¿Se trata de una manifestación de influencias conscientes, o de un reventón del subconsciente?

Recordemos el origen-nada-secreto del supergrupo: siete hermanas de la familia Bellido Durán (de un total de dieciséis hermanos) prometieron “a la Virgen María, a Jesús, a Dios” que, si su madre sanaba del tumor maligno que le habían detectado, formarían un conjunto musical para propagar la fe católica. La primera parte de la historia tuvo un final feliz, con una operación de seis horas superada y la consiguiente fundación de Flos Mariae, pero el cáncer regresó poco después y, en septiembre de 2015, tenía lugar el fallecimiento de la madre.

Antes de morir, la que llegase a ser octava componente del combo les pidió a sus hijas que en ningún caso interrumpiesen la transmisión de su mensaje de Amor, y así lo han hecho hasta ahora. Sin embargo, la música que acompaña a sus últimos himnos de coaching espiritual se antoja más apropiada para sonar en un club gótico que en unas convivencias cristianas.




Parece que el punto de inflexión, o de rotura, podría situarse en septiembre de 2016, cuando se cumplía un año del óbito. Hasta entonces letra y música iban más o menos de la mano, como una pareja de enamorados corriendo colina abajo -valgan como ejemplos las canciones de julio y mayo: España, tierra de María, y la pegadiza cual plaga bíblica Los 10 mandamientos-, pero justo en esa fecha la parte instrumental tropieza y todavía no ha parado de rodar. Veámoslo.

Septiembre de 2016: Dame la mano

Estamos seguros de haber escuchado antes el martilleo de lo industrial en esa amalgama de estilos que es la música de Flos Mariae (incluso podríamos forzar una conexión vaporwave, si incluimos en la ecuación el diseño de su página web), pero es en la canción correspondiente al infausto aniversario cuando la combinación con notas sueltas de piano y lalalás de ultratumba las mete directamente en territorio Nine Inch Nails. Ni siquiera importa que la melodía vocal empiece recordando a El africano/Mami, qué será lo que quiere el negro.

Noviembre de 2016: A smile in Christmas

La última canción del año fue un villancico, pero mientras que la letra (en inglés) no deja lugar a dudas sobre su dedicación al Niño Jesús, la música parece más bien dar la bienvenida al bebé de Rosemary. Lo mismo ocurre con la imagen que abre el vídeo, y que luego se repite fugazmente, de las siete hermanas arrodilladas delante del portal: bajo el influjo de esos coros apocalípticos uno ya no tiene claro si el susodicho es de Belén o conduce a una dimensión de dolor. Mención aparte para la cámara temblona del final (3:25), como si verdaderamente el suelo empezara a abrirse bajo sus pies.

Interludio

El 29 de diciembre de 2016 se anunció un retraso de un mes sobre la fecha programada para la publicación del siguiente tema, debido a “un acontecimiento no previsto”. Antes, a mediados del mismo año, las canciones habían pasado de publicarse una vez al mes a salir cada dos meses, “el primer miércoles, para dedicarles más tiempo y daros lo mejor”. Se adivina cierto agotamiento, pero el habitual hermetismo del grupo solo nos permite elucubrar sobre la naturaleza última del mismo.

Febrero de 2017: BLA BLA BLA

En este punto Flos Mariae le han dado ya definitivamente la vuelta al meme del sonido Smiths: sus letras son el parque, su música el cementerio. Claro que tampoco hay que olvidar que los niños son más broncas que los muertos, y esa suerte de Logia Beige que sirve de decorado para el vídeo es testigo de una frase inusualmente agresiva en el discurso del grupo: “Conoces a patéticos con una vida sin sentido”.

Abril de 2017: 70×7

Las palabras que Jesús le dedicó a Pedro conminándolo a perdonar “no hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” resuenan sobre una base de música de feria de las tinieblas, mientras las hermanas completan otra vuelta en su imparable tren de la bruja. El vídeo incluye un susto-salto en toda regla alrededor del minuto 1:40 (cuando la letra dice “hoy te traigo una alegría / que te consolará el corazón”; suponemos que esa es su manera de masajeárnoslo).

Junio de 2017: 15 minutos

Planteábamos en la entradilla dos posibles explicaciones para este descolgarse por los abismos que ha emprendido Flos Mariae. La primera sería tan simple como que conocieran y admirasen esos sonidos, y hubiesen decidido incorporarlos a sus opus, prescindiendo por supuesto de toda la parte lírica que suele ir asociada a ellos. Es un poco lo del camello por el ojo de la aguja, pero oye, quién sabe. Sin embargo, su penúltima vuelta de tuerca apunta más bien a la otra posibilidad, justo en la dirección contraria. Los 15 minutos de los que habla la canción de junio son los 15 minutos en compañía de Jesús Sacramentado, pero a nadie se le puede escapar, salvo quizás a ellas, que la manera en la que está narrado el encuentro se acerca más al Christian Woman de Type O Negative que a la oración original.

Tirando un poco más del mismo hilo: si aceptamos la música oscura, igual que el cine de terror, con todos sus códigos característicos, como una forma inocua de calmar a nuestros demonios, quizás sea posible que un artista que lucha sistemáticamente por reprimirlos acabe llegando por sí solo a las mismas conclusiones estéticas. A lo mejor tanto hablar del Altísimo sin ni siquiera mencionar al Bajísimo ha llevado a Flos Mariae a reinventar la espiral de Trent Reznor, porque por algún lado tenían que explotar.

Agosto de 2017: Héroe

El último vídeo publicado hasta la fecha no solo mantiene el rumbo, sino que además parece fijar el timón introduciendo una nueva cabecera que te hará soñar con Stranger Things homenajeando a Jesús Franco. El homenaje sin embargo va para el patriarca de los Bellido Durán, presente en otro clip de tintes armagedónicos (¡ese ventarrón!) y también en los acrósticos que esconde la letra. Como mensajes ocultos estos resultan algo redundantes, pero ahora no podemos dejar de pensar que quizás haya otros no revelados en los lyric videos anteriores…

La siguiente producción de Flos Mariae saldrá a la luz el miércoles 4 de octubre. Veremos si se adentran en las tumbas o regresan a los columpios, aunque en cualquier caso habrá que esperar a los próximos meses para saber si esto ha sido solo una fase, o de verdad estamos asistiendo a la fundación del pop industrial católico. Como sinceros admiradores de este nuevo y revolucionario estilo, confiamos hondamente en lo segundo. Siempre adelante con la fe.

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