La historieta como free-jazz: una aproximación a los cómics recientes más vanguardistas

¿Es el cómic hoy por hoy un buen lugar para la vanguardia experimental? Por supuesto, la historieta actual reserva una parcela nada menor a la avanzadilla más creativa. Se mueve por eventos como Graf, Tenderete o Autobán; se beneficia de internet como lugar de encuentro; lo albergan editores valientes o germina en el creativo campo de la microedición y la autoedición. Y sus autores son alimento para el canino más afilado.

Charles Mingus defendió el jazz imprevisible e inabarcable de Ornette Coleman diciendo: “lo que he aprendido de él es que tenemos que dejar de tocar como Charlie Parker”. A su vez, evidentemente Parker fue tenido, en su gran momento, como rupturista. Pero el genio del bop quedaba retratado por Mingus como un canon a romper. El arte investiga. Por su propia naturaleza es un explorador que cuanto más intrépido, más osados resultados ofrece. Y solo a través de las rupturas crece.

Hoy tenemos una nueva hornada de autores que son en el campo del cómic el ejemplo más claro de todo esto. Los buscadores de vías nuevas pueden ser más o menos talentosos, eso depende evidentemente de cada uno de ellos, pero el método es necesario. Hay que romper. Una parte al menos del espectro de artistas de cualquier medio tiene que dedicarse a romper, a nadar en su presente y en lo nuevo y hacer lo que le plazca. Sin esta faceta, el panorama será incompleto. ¿Se imaginan una historia del cine sin vanguardias? Pues yo no me imagino una historia del cómic sin su free jazz. Vamos a confeccionar nuestra banda sonora con algunos comics publicados en España en los últimos meses.

Iceland (Yuichi Yokoyama, 2016)

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La editorial Mincho Press, afín al mundo de las artes gráficas, se estrena en el campo del cómic con uno de los grandes autores de la vanguardia creativa, el japonés Yuichi Yokoyama. Iceland es un trabajo donde por encima de lo argumental destaca un contenido subrepticio que florece entre los pliegues de ilustraciones enigmáticas y un argumento mínimo casi abstracto. Apuesta Yokoyama por un cómic que rompe con la tradición argumentística, con conceptos como empatía lectora, en un alarde distanciador que asombra por su radical mirada patafísica.

El diseño de la página espectacular, severo pero recargado, aporta un mundo propio en el que nos podemos reflejar todos, e interrogarnos sobre el papel del arte y lo estético en la vida.

Mujer (Los Bravú, 2016)

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La estela de una búsqueda iconoclasta que puede capitanear este mangaka transversal (porque sus mangas, en fin, guardan pocos paralelismos con la faceta más reconocible y comercial del cómic nipón) la siguen numerosos autores, cada cual con su estilo personal. En España también. No tratamos aquí de buscar imitadores del estilo Yokoyama, ojo, acercaremos al lector miradas únicas, artísticamente comprometidas con su singularidad personal. Autores free, en fin, por volver a Coleman.

Los Bravú son una pareja artística crecida desde Galicia en el amor al cómic y el entendimiento del arte. Dea Gómez y Diego Omil se conocen desde los tiempos de Bellas Artes, en Salamanca, donde se especializaron en pintura. Sus cómics reflejan esta circunstancia, son obras libres, lanzadas al vacío de hacer cosas sin miedo a hacerlas. Mujer, editado por Fulgencio Pimentel también desde el ánimo rupturista en lo formal/material, es su mejor trabajo hasta la fecha, un tour de force donde todos los signos de sus obras pretéritas cristalizan en un discurso osado, vital, sensible, lleno de humor y de sabor gallego: fotografías, lirismo surreal, collages, gags de sitcom, vena ácrata/macarra… un glorioso totum revolutum. Mujer debería leerse acompañado con el hip hop de Malandrómeda a todo volumen: comparten flow y ambos son dos de las cosas más excitantes que nos ha brindado Galicia este año.

Gran bola de helado (Conxita Herrero, 2016)

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Conxita Herrero es una joven autora que se mueve en estos parámetros de renovar sin prejuicios con Gran bola de helado. Su relato, compuesto de instantáneas breves pero hiladas, se mueve entre lo íntimo y la opacidad, entre sentimientos universales (y melancólicos cuando no directamente agrios) y un modo de enfocarlos que rehúye la obviedad. El fuerte de la obra, no obstante, está en su capacidad gráfica, el diseño, el color, la síntesis de su magnífico dibujo. Además, Apa-Apa era una editorial en relativo letargo que con esta excelente edición anuncia un prometedor retorno a la plena actividad.

Sensación de vivir (Mirena Ossorno, 2016)

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Más juventud: Mirena Ossorno. Más miradas desacomplejadas y desde fronteras entre la historieta y el arte o el diseño. Y nuevamente una aproximación a los sentimientos a través de historias de perfilado borroso. En Sensación de Vivir (también en Fulgencio Pinentel) Ossorno mezcla con desparpajo drama juvenil (embarazo incluido) con slasher. Más allá de la originalidad argumental, donde destaca la obra es en un diseño más cercano a las revistas gráficas de Mincho Press que a los añejos cómics de siempre. Mirada transversal. Otra vez.

Kann (Víctor Puchalski, 2016)

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Mientras completa el que seguramente será uno de los cómics a destacar de la próxima temporada, Víctor Puchalski entrega una pequeña muestra de su convulso arte en Kann, un desplegable recargado de imágenes, textos, ideas y provocación que abreva de influencias diversas: el manga más violento y las venas de Son Goku in flames, la ironía y el hieratismo de Benjamin Marra, la potencia de David Rubín, el sentido cósmico de Jack Kirby y la provocación sucia de Johnny Ryan. Un delirio brutal que mezcla a Anarcoma con Conan en una fiesta hiperbólica de hostias como panes. Autsaider Cómics apadrina este tebeo.

Dios ha muerto (Irkus (M) Zeberio, 2016)

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Del pelotón de autores abonados a este excitante caldo de cultivo ha destacado en 2016 uno: Irkus (M) Zeberio, más que nada por la osadía, la extensión y el formato.

Frente al océano inabarcable de minicómics, autoediciones y micro editoriales que abona esta catarsis de historieta del siglo XXI, Dios ha muerto es un grueso libro en tapa dura (edita Bang), 208 páginas para destilar ideas provocadas por la lectura de Así habló Zaratrusta en el autor. Combinando historieta silente de regusto risográfico con textos escogidos de Friedrich Nietzsche, este cómic marca el punto de inflexión en que debería mirarse “el mundillo” (mátame, lo sé, es una expresión nefanda). Dios ha muerto es la mezcla de ambición y resultados más potente del momento, un tour de force que mezcla la tradición (quizá la novela gráfica como movimiento ya lo es, una sólida tradición a aprovechar en el futuro) y renovación. Un salto sin red que termina entre aplausos y éxito rotundo.

Hay barca pa seguir…

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No se acaba, no… hay barca pa seguir, que decían Martes y 13. Esta lista se podría ampliar sin problemas: tenemos el catálogo de Ediciones Valientes capitaneado por Martín López Lam (otra figura capital en la nueva ola renovadora, en su doble faceta de editor y autor); también acaba de salir el nuevo trabajo de Cristian RoblesMame Shiba, editado por Dehavilland; y José Ja Ja Ja y el campeón del cómic sin barreras Gabriel Corbera son dos voces que están de plena actualidad con Fartlek Días más largos que longanizas, respectivamente. Además el editor de ambos trabajos, Fulgencio Pimentel, apuesta por la fidelidad de sus lectores, otorgando obsequios exclusivos como ex-libris a los primeros compradores y otras delicatessen que renuevan el concepto de editor pasivo y acotado a la distribución tradicional, delicias a las que tendrás acceso a través de la lucida (y lúcida) web de la editorial.

Por su parte la editorial Fosfatina ha presentado este verano una suscripción anual a la colección FOSFATINA 2000 (que puedes gestionar en línea, desde la página de la editorial), una serie de cómics rotundamente experimentales creados en risografía, un sistema industrial pero artesanal que ubica el acabado entre la impresión y la fotocopia. La colección ofrece obras tan interesantes como Los dos amigos, nueva prueba del crecimiento exponencial del enigmático Andrés Magán, o Gran Danés, de Julia Huete, un cómic donde la brevedad es directamente proporcional a la excelencia y el grado de sorpresa. Les seguirán más autores de los que nos gustan, de los que caminan al borde de precipicios sin miedo.

Si lo tuyo es el arte y la vanguardia deberías abrazar todas estas posibilidades con fe ciega.

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