La mano que mece la Fuerza: una teoría sobre ‘Star Wars’ para dominarlas a todas

La saga de George Lucas ha inspirado muchas especulaciones, pero esta se lleva la palma por lo retorcido y lo verosímil. ¿Es el Emperador el auténtico héroe de la historia?

Star Wars ha sido pasto de alocadas teorías desarrolladas por los fans de la saga desde el mismo estreno del Episodio IV. Era inevitable, si tenemos en cuenta que se trata de un universo enorme y con infinitas posibilidades, comparable en extensión a los universos de Dune y El Señor de los Anillos, ya por entonces célebres, y gracias a la, digamos, falta de habilidad de George Lucas para explicarse coherentemente sin dejar cabos sueltos ni agujeros de guión por todas partes. Ambas características convierten al universo de Star Wars en terreno fértil donde las teorías apócrifas florecen y arraigan cual hierbajo a partir de sucesos o coincidencias poco exploradas o apenas sugeridas.

Las obras pertenecientes al universo expandido, tanto libros como comics, juegos de rol, videojuegos e incluso folletos de las figuras de acción, contribuyeron (en ocasiones gracias a errores de continuidad, inevitables entre soportes tan dispares) al auge de estas teorías en correos de los lectores de fanzines y publicaciones especializadas así como en los corrillos de convenciones y primigenios bulletin boards de internet. En este artículo les traemos una de las teorías más populares entre el fandom. Como diría una voz en off latina en los créditos de un cartoon, «hoy presentamos… Palpatine es la mano que orquesta todos los acontecimientos de los últimos cincuenta años».

Que Darth Sidious fue el Sith más poderoso de la historia y uno de los seres más inteligentes de la galaxia es un dato que pocos ponen en duda. Fue él quien culminó el plan de mil años de antigüedad de la Orden Sith para destruir a los Jedi, quien dio vida a Anakin Skywalker manipulando a la Fuerza, quien destruyó a la República Galáctica tras sus veinticinco mil años de existencia y, si hacemos caso a esta teoría, quien salvó a la galaxia años después de su muerte. Casi nada.

Pese a lo que diga la princesa Irulan Corrino-Atreides, todas las historias tienen un principio. La nuestra comienza con Darth Plagueis, maestro de Sidious, un Lord del Sith que consiguó obtener poder sobre la propia Fuerza y obligarla a cumplir su voluntad. Plagueis le transmitió sus conocimientos a su aprendiz quien, siguiendo los preceptos del código Sith, le asesinó para sucederle. Es entonces cuando Sidious, nativo de Naboo y por entonces ya senador de la República, concebiría a Anakin en el vientre de Shmi Skywalker a través de su control sobre la Fuerza.

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El joven Palpatine, iniciándose en el Reverso Tenebroso.

Avancemos en fast forward unos diez años hasta llegar al bloqueo naval de Naboo, orquestado por él mismo. Sidious, conocedor del modus operandi de la Orden Jedi, sabe que éstos son enviados a mediar en conflictos como negociadores neutrales (en el Episodio II se nos da una pista al principio, cuando Mace Windu dice que Obi-Wan «acaba de volver de mediar en un conflicto fronterizo«. Como ven, estas teorías se sustentan en hechos que sí aparecen explícitamente en las películas). Sidious sabe que el virrey Gunray es demasiado torpe como para conseguir acabar con dos Jedi aunque uno de ellos sólo sea un padawan, pero también sabe que la única manera de hacerlos bajar al planeta, que es precisamente lo que quiere, es atacándoles y forzando su huida de la nave. Incluso es posible que Sidious tenga algo que ver en la elección de Qui-Gon Jinn, un Jedi particularmente tozudo y poco dado a seguir los mandatos del Consejo. Luego veremos por qué.

Una vez en Naboo y con la reina Amidala a su lado, Obi-Wan y Qui-Gon escapan del bloqueo. ¿De verdad alguien cree que un simple Nubian, poco más que un vehículo de recreo sin armas, es capaz de superar un bloqueo completo a escala planetaria? Sidious les dejaría escapar pero les dañaría la nave lo suficiente como para obligarles a aterrizar en el planeta más cercano y que a la vez se encuentre fuera de la red de la Federación de Comercio: Tatooine. Y lo de hacer creer a sus enemigos que han logrado escapar cuando en realidad todo formaba parte del plan es, como veremos más adelante, marca de la casa de Darth Sidious y sus aprendices.[pullquote align=»right» cite=»» link=»» color=»» class=»» size=»»]¿De verdad alguien se cree que Qui-Gon y Obi-Wan pudieron escapar de Naboo como si tal cosa?[/pullquote]

Una vez en Tattoine, Qui-Gonn encuentra a Anakin y se lo lleva para ser adiestrado en las artes Jedi, no antes de que Darth Maul aparezca en escena y mueva un poco el sable doble (porque, como se vería en el duelo del final de la película, Maul está muy contenido en esa pelea) para que Qui-Gonn deduzca que los Sith andan detrás de Anakin y se convenza de que este crío, con la carga de midiclorianos más elevada jamás vista, es un objetivo y ha de protegerse; de esta manera, al adiestrarlo, la Orden Jedi le ahorra a Sidious la parte más tediosa y se lo entrega ya entrenado. La elección como negociador de alguien tan rebelde como Qui-Gon se podría entender entonces como la manera en que el Lord Sith se aseguraría de que, pese a la avanzada edad de Anakin (dentro de los estándares de la Orden Jedi), éste sea aceptado como padawan y comience su adiestramiento.

En el Episodio II se descubre que los clonadores de Kamino llevan diez años fabricando un ejército. Y se descubre merced a una rocambolesca concatenación de casualidades que no pueden ser tales por cuanto, demonios, son demasiadas casualidades. Un cazarrecompensas consumado como Jango Fett comete el error imperdonable de dejar una pista, el dardo tóxico, para que Obi-Wan la encuentre, sume dos y dos y aparezca en Kamino, donde descubre que el maestro Jedi Syfo-Dyas encargó, diez años atrás (curiosamente, por la época en que Anakin fue descubierto) la creación del ejército clon. El hecho de que el propio Kamino fuese borrado del archivo de la Orden, pero se hiciera tan torpemente que el vacío en el mapa habla más alto que la propia presencia del planeta, indica que alguien está manipulando los acontecimientos a su antojo para que los Jedi bailen a su son. Que Syfo-Dyas fuese asesinado y por tanto nadie pueda interrogarle sobre el motivo del encargo a los kaminianos también es una casualidad que, por conveniente, despierta sospechas. Una vez descubierto el ejército e informado al Consejo Jedi, Kenobi sigue a Fett hasta las fundiciones droide de Geonosis, es capturado y los acontecimientos se precipitan hasta que Yoda hace su aparición con varias fragatas hasta la bandera de clones. Qué oportuno. Demasiado oportuno.

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Desde luego, este Sidious planea las cosas a largo plazo.

En el mismo Episodio II observamos otra afortunada casualidad: los Tusken, unos carroñeros que jamás hacen prisioneros, rompen su costumbre y mantienen con vida a Shmi Skywalker para… ¿qué, exactamente? ¿Para dar tiempo a que Anakin viaje de nuevo a Tattoine, la encuentre, desate su ira y avance varios pasos hacia el Reverso Tenebroso? Es casi como si los Tusken siguieran órdenes de alguien. Alguien que desea que Anakin dé rienda suelta a diez años de represión emocional y masacre sin piedad a una tribu entera.

Las manipulaciones de Sidious en el Episodio III son más obvias aún: pone a prueba a Anakin y le hace matar a Dooku, su aprendiz, tras dejarse atrapar a propósito por sus propios subordinados, un albur que casi le cuesta demasiado caro por culpa del celo de Grievous. Y luego tensa aún más la cuerda en la apuesta definitiva: la aparente derrota a manos de Mace Windu. Y es arriesgada por cuanto Windu le podría haber matado antes de que Anakin reaccionase o porque Sidious, para salvar su vida, se hubiese visto obligado a defenderse antes de que un atribulado Skywalker tomase la decisión de protegerle. Incluso se rumorea, aunque ya está un poco más cogido por los pelos, que Padmé muere porque es Sidious, que recordemos que puede doblegar a voluntad a la Fuerza, la mata a distancia al dar a luz al que sabe que será su próximo aprendiz para evitar que Darth Vader se despiste intentando salvar a su esposa y, de paso, causarle un dolor que alimente su ira.[pullquote align=»right» cite=»» link=»» color=»» class=»» size=»»]¿Mató Boba Fett a los tíos de Luke Skywalker? Eso de desintegrar es lo suyo…[/pullquote]

En la trilogía clásica, la mano de Sidious se empieza a ver bien pronto, cuando el destructor imperial atrapa a la nave rebelde justo en la órbita de Tatooine, donde es imposible que, pese a los esfuerzos de Obi-Wan, Sidious no sepa o imagine que viven Luke y posiblemente el mismo Obi-Wan. A fin de cuentas, Sidious conoce de sobra el planeta de origen de Anakin y la relación entre Shmi y Cliegg Lars (es de suponer que Anakin se lo contaría entre los Episodios II y III al referirle el incidente con los Tusken). De hecho, una rama de esta teoría afirma que Owen y Beru Lars, los tíos de Luke, no mueren a manos de los Tusken ni de los soldados de asalto imperiales porque aparecen desintegrados. Y en toda la trilogía sólo aparece una persona capaz de desintegrar: Boba Fett (recordemos que Vader le ordena explícitamente que «nada de desintegraciones» en El Imperio contraataca. ¿Tal vez le esté reprochando la forma en que acabó con los Lars?). Por tanto, la muerte del único lazo que une a Luke con Tattoine, y cuya desaparición le permite abandonar un planeta que de otra forma no hubiese abandonado nunca, podría haber sido obra del Emperador.

Cuando, mucho más tarde, Obi-Wan, Han, Chewbacca y Luke rescatan a Leia en la Estrella de la Muerte observamos como los stormtroopers no son capaces de acertar a un burro a tres pasos. ¿Cómo es posible que el Imperio mantenga en nómina a tiradores tan torpes, cuando Vader tiene la costumbre de estrangular altos mandos imperiales sin más miramientos sólo porque le tocan los cojones? Es más, ¿por qué fallan tanto ahora, si en la primera escena de la película se hacen con el control de una lanzadera rebelde sin apenas perder efectivos? La respuesta es sencilla: se necesita ser muy hábil para fallar tanto, no se puede ser así de inútil. Los stormtroopers fallan a propósito para guiar al grupo hacia donde se encuentra Leia. Piénsenlo bien: es una estación espacial del tamaño de una luna pequeña, ¿cómo se encuentra a un prisionero sin ni siquiera saber, como no sabían los rebeldes, dónde está el nivel de la prisión? Muy sencillo: se les lleva a patadas en el culo hasta su objetivo. ¿Por qué? Para que éstos puedan huir y conducirles hasta la base rebelde en Yavin 4. Todo esto es, una vez más, plan del Emperador. Como dice él mismo, todo se está llevando a cabo de acuerdo con sus designios.

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Finalmente, y tras casi cincuenta años moldeando el destino de la galaxia, los planes de Darth Sidious fracasan por primera vez y, como suele ocurrir, el primer fracaso es el último: Luke, que debía ser el sucesor de Vader como aprendiz, rechaza en el último momento adentrarse en el Reverso Tenebroso como su padre antes que él y, en última instancia, es el catalizador de la redención de Anakin y el asesinato de Sidious. Pero, según esta teoría, incluso tras su muerte seguiría el Lord del Sith controlando el destino de la galaxia.

En el universo expandido aparece una raza, los Yuuzan Vong, que invade la Nueva República y la lleva al borde de la extinción. Muchos fans se preguntan si la Antigua República, que tan sólo contaba con unos pocos cientos de Jedi para defenderla, como dice Mace Windu, podrían haber hecho frente a esta invasión. La respuesta es un rotundo «no». Tan sólo la supermilitarización del Imperio llevada a cabo por Palpatine marcó la diferencia en la guerra y pudo permitir que la Nueva República obtuviese la victoria. ¿Acaso pudo prever Palpatine esta invasión y se preparó para ella? ¿Fue todo una feliz coincidencia? Sinceramente, a veces hay tantas felices coincidencias que uno no puede evitar pensar si no formarán, inadvertidamente, un patrón emergente.

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