La precuela de ‘Aladdin’, cancelada por deseo de Robin Williams

Deseo post-mortem, se entiende. Al final, resulta que Robin Williams no tenía ni un pelo de tonto y sabía muy bien qué es capaz de hacer una corporación del tamaño de Disney con su propiedad intelectual. Williams ya tuvo sus más y sus menos con la productora tras la primera parte, pero desde luego este triunfo es definitivo (y legal).

Esencialmente, cuenta Vanity Fair, la voz de Williams, sus tomas no empleadas en la primera película (y en Aladdin y el rey de los ladronesAladdin and the king of thieves, 1996-, que también dobló el actor tras reconciliarse con la Casa del Ratón) iban a ser reutilizadas en una secuela por todo lo alto y para cines. Sin embargo, el previsor Williams sabía que algo así podía pasar y preparó un documento legal que impide a Disney usar las tomas descartadas del actor (muy abundantes, al parecer) durante 25 años.

Muy blindado debe de estar ese testamento cuando Disney ha anunciado que de acuerdo, se cancela la secuela (al menos tal y como estaba originariamente pensada, con Williams dando vida de ultratumba al Genio). La empresa que se encarga de que esos deseos sean respetados es la Windfall Foundation, creada por el propio actor a través de sus abogados, y que procurará que ni la apariencia ni la voz del actor se empleen en ningún tipo de producciones cinematográficas o publicidad hasta 2039. Eso incluye, ojo, la creación de hologramas que repliquen sus rutinas de stand-up. Al parecer, al humorista le preocupaba no solo que hubiera quien se enriqueciera con su trabajo, sino también las ataduras en materia de impuestos que eso supusiera para su familia.

Williams ya se enfrentó a Disney poco después del estreno de la primera película, cuando comenzó a oír su voz para el Genio en todo tipo de merchandising y explotaciones varias del éxito de la película. Acusó a Disney de incumplimiento de contrato, pero no pudo hacer nada: lo había firmado. Pero recordemos que Disney ni siquiera había estrenado La Bella y la Bestia, y cuando Williams firmó, posiblemente tenía en mente que la película estaría más cerca de Oliver y su pandilla que de la quizás solo recién estrenada La sirenita. Por fortuna, los últimos deseos del llorado actor han podido ser respetados.

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