Los 30 gigas de música gratis más misteriosos de internet

Un locutor de radio ha donado toda su colección de maquetas de música electrónica, post punk e industrial a The Internet Archive. Las cintas están disponibles para ser escuchadas (y descargadas) de forma gratuita... pero sin ninguna información sobre su contenido. ¿Te atreves a afrontar este misterio sonoro?

Érase que se era un locutor de radio, llamado Mike Dyer, que presentaba un programa musical en una emisora de Hoboken (el pueblo de Nueva Jersey de donde vienen Yo La Tengo, por si a alguien le interesa) allá por los 80. Como solía suceder en aquellos años, este profesional llegó a acumular una cantidad disparatada de maquetas en formato cassette. Y, tras abandonar las ondas, decidió aprovechar las ventajas de la era digital pasándolas todas a archivos de audio y donándolas a The Internet Archiveese maravilloso repositorio de información más o menos inútil. ¿Algún otro detalle? Pues sí: el espacio que presentaba el señor Dyer estaba dedicado a la música electrónica, al sonido industrial y a los ruidismos varios…

Como descubrimos gracias a FACT Dangerous Mindsla colección de Mike Dyer es uno de los desafíos sonoros más ignotos e interesantes del año: sus 30 gigas (sí, treinta) de cintas pueden ser escuchadas y descargadas gratuitamente… pero sin que haya ninguna información sobre su contenido aparte de las portadas (algunas de ellas, verdaderas joyitas del do it yourself), su fecha de edición y el nombre del grupo, colectivo o proyecto que las dio a luz (¿te suenan Betaclank, If Bwana The Diastolic Murmurers? A nosotros tampoco). Por lo demás, cada archivo es una caja de sorpresas deseosa de ser abierta para, o bien reventarte los tímpanos, o bien ofrecerte una rodajita de pop electrónico y casero que te alegre la mañana. Nosotros ya llevamos escuchadas unas cuantas, y podemos decir que esos son los dos extremos en los que se mueve la colección, a veces dentro de una misma cinta, ya que muchas de ellas son recopilatorios.

¿Quieres atreverte con este enigma? Pues puedes hacerlo de dos maneras: o bien escuchando online cada pieza, o, si te sientes con ganas y tienes espacio libre de sobra en el disco duro, descargándolas todas de una tacada. En cualquiera de los dos casos tendrás por delante largas horas de escucha, que te asegurarán muchos momentos agradables y otros tantos sustos. Sólo cabe preguntarse si algún locutor español con un archivo similar lo pasará alguna vez a ceros y unos para ponerlo a disposición del público. No sabemos por qué, pero lo dudamos.

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