Los Ángeles Llorosos de ‘Doctor Who’, explicados científicamente

Nuestros monstruos cuánticos favoritos, un paso más cerca de la realidad gracias a una investigación de la Universidad de Cornell. Por ahora es hipótesis, pero por si acaso, NO PARPADEES (o busca al Señor del Tiempo más cercano).

Si estás leyendo CANINO, es muy probable que seas fan de Doctor Who. Y, si tal es el caso, seguro que conoces y temes a los Ángeles Llorosos. Ya sabes, esos bichos con forma de estatua que debutaron en Blink, uno de los episodios más aclamados de la serie cuando David Tennant era el Señor del Tiempo. Pues bien: para terror y delicia de los whovians del mundo, unos investigadores de la Universidad de Cornell han realizado un experimento que, muy de rebote, viene a explicar las cualidades de estos seres.

Recordemos que, según nos explicó el buen Doctor, los Ángeles existen en un estado de ‘bloqueo cuántico’: de acuerdo con el principio de incertidumbre de Heisenberg (que no tiene nada que ver con Walter White, sino con la imposibilidad de conocer a la vez el movimiento y la posición de una partícula), sólo pueden moverse cuando nadie les está mirando. Pero basta con apartar la vista de ellos una milésima de segundo para que se abalancen sobre ti y te chupen la energía potencial, arrojándote a un punto indeterminado del espacio y del tiempo. Los científicos de Cornell, por su parte, midieron en intervalos mínimos el movimiento de unos átomos de rubidio ultracongelados mediante una filigrana óptica (precioso nombre), descubriendo que éstos permanecían más y más quietecitos cuanto más persistente era la frecuencia de la observación.

Por cosas de la mecánica cuántica y de sus paradojas, concretamente el efecto Zenón (la inmovilidad resultante de dividir una unidad de espacio o de tiempo en fracciones infinitesimales), los átomos de marras tendían a permanecer cada vez más estáticos conforme iba incrementándose el bombardeo con impulsos láser. De acuerdo con el efecto Zenón, el tiempo del que disponían para desplazarse iba segmentándose cada vez más, drenando su energía e impidiéndoles acogerse al efecto túnel. Hablamos de un subterfugio cuántico muy amanoso, mediante el cual una partícula subatómica puede zafarse de las reglas de la mecánica clásica y llegar hasta lugares inaccesibles. A efectos prácticos, y simplificando muchísimo, es como si el tiempo se hubiera detenido para ellos.

En términos tradicionales, esto significa que el efecto Zenón está más cerca de ser demostrado. Y también que el famoso gato cuántico de Schrödinger permanecería indefinidamente en su superposición de estados posibles (vivo y muerto a la vez, ya sabes) siempre que alguien abriese su jaula a intervalos infinitesimales. En términos de Doctor Who, esto significa que el comportamiento de los Ángeles Llorosos y de los átomos observados en el experimento es muy similar: una observación persistente tiende a dejarles fijos en su sitio. Como avisan en Physics Buzzestamos hablando de una extrapolación enorme, y esto sólo querría decir que los enemigos del Doctor y de River Song permanecerían inmóviles al exponerse a la luz, o al menos a las longitudes de onda perceptibles por el ojo humano. Pero, quieras que no, ya tenemos una razón más para no parpadear…

Podéis encontrar este experimento mucho mejor explicado (pero en inglés) en Gizmodo.

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