Los arcos de personaje y por qué ‘Lost’ tiene los mejores

Estas semanas, gracias al desenlace de Juego de Tronos, la tendencia es hablar y disertar sobre los "arcos de los personajes". Vamos a aclarar cual es su verdadero significado, los diferentes tipos, hacer hincapié en las quejas de los espectadores sobre los supuestos personajes maltratados y poner como ejemplo y guía a una serie que ha dado los mejores arcos argumentales a sus personajes, Lost.

Un arco argumental, tanto en el terreno audiovisual como en el escrito, consiste en todas las acciones que derivan en el viaje por el que transita un personaje. Al inicio de una obra, un personaje se nos presenta con un determinado carácter, un entorno, un contexto, pero también con un propósito y con una psicología que tenemos que formar a medida que avanza la trama. Los caminos y las tomas de decisiones configuran la psique de ese personaje y esas variables son innumerables. Hay diferentes opciones narrativas que puede designar el autor: un personaje puede atravesar una experiencia de autoconocimiento, de realización, de resurgimiento, de hundimiento…

Este individuo inicia su andadura en la historia en un determinado estado y poco a poco podemos ver cómo va cambiando de una manera externa e interna. Se le añaden factores con los que antes no contaba o al contrario, se le puede ir despojando (todo ello con solidez narrativa) de todo lo que conformaba un personaje en su formato inicial.

Todos estos avances o pasos hacia atrás deben introducirse de una manera lógica, que no sea brusca y que vaya en estrecha relación con el contexto argumental. Es perfectamente aceptable que un personaje se dirija a una evolución positiva (ascendente), de redención o negativa (descendente). Incluso si la trama aspira a ser de alta complejidad puede atravesar esas diferentes etapas en su conjunto, todo ello dentro de la lógica de la narración y desarrollado con el tiempo suficiente para justificar todos esos cambios en un mismo personaje.

La sorpresa en determinados arcos argumentales también es posible y es algo que el espectador o lector espera, sobre todo en el desenlace de ciertos personajes. Pero en relación con esta cuestión surge el problema principal y el mayor fallo que podemos encontrar: la ausencia de coherencia. Una buena sorpresa para nuestro personaje nunca puede ir relacionada con falta de coherencia narrativa, ya que estropearía todo el desarrollo argumental previamente establecido y no iría en beneficio de la obra.

Errores que enfurecieron a los espectadores de Juego de Tronos

Todos los detalles anteriores pueden parecer muy obvios pero hay un ejemplo de un producto seguido por millones de personas que está en el punto de mira y ese no es otro que Juego de Tronos. Miles son los debates que se pueden establecer en torno al final de la famosa serie pero no queremos centrarnos en eso, simplemente es necesario poner en la palestra dos ejemplos de cómo no se puede solucionar un arco narrativo de un personaje.

Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau) y Cersei Lannister (Lena Hadey) quizá sean dos de los personajes más complejos de toda la serie y no han recibido el tratamiento esperado en su final.

Por una parte, durante siete temporadas hemos visto un avance ascendente y positivo, siempre con sus luces y sus sombras, en el personaje de Jaime. Estábamos ante un complejo camino de redención: sin entrar en cuestiones narrativas, podemos decir que gracias a otro personaje el Lannister se reencuentra con su humanidad y su honorabilidad. Algo que se ha estado construyendo con mimo y tesón durante temporadas se desintegra en una mísera hora de la octava y última temporada. La decisión de establecer un camino de ida y vuelta para su personaje puede ser lícito pero no tratado con esa brevedad y simplismo. ERROR.

Por otro lado está Cersei Lannister, villana de las últimas temporadas y un personaje deliciosamente cruel. El espectador, ante la trama de un personaje de su calibre espera una resolución a su altura, a ser posible una muerte épica, un final trágico pero con un sustento digno de un final de temporada. Pues no es así: se soluciona con una muerte simple en una escena corta y sin demasiada profundidad ni emotividad. Ambas muertes son sustentadas únicamente por unas actuaciones dignas de Emmy y una excelente banda sonora. Por lo tanto, ERROR.

En estos últimos episodios vemos muertes y finales de tramas mucho más dignas para personajes secundarios que para sus personajes estrella, un error que una serie de su magnitud no puede permitir. Y es que el mayor problema no es la decisión del final de ‘x’ personaje, sino el tiempo que se le dedica a ese final de arco argumental.

La eterna controversia que se genera con el final de este tipo de productos no es novedosa, ya lo vivimos con series como Lost (2004-2010), y es en este punto donde es necesario explicar por qué es un ejemplo perfecto de todos los tipos de desarrollos de arcos de personajes y cómo todos ellos están bien configurados y finalizados. Vamos a centrarnos en algunos de sus personajes principales.

El triángulo amoroso Jack-Kate-Sawyer

Lost se basa en sus personajes, en su pasado, en cómo se enfrentan a su presente y -la mayor intriga para el espectador- cuál va a ser su futuro, su final. Es complicado establecer un personaje principal, al igual que sucede con Juego de Tronos. En esta obra coral el timón y el desarrollo del eje de la trama muchas veces se centra en Jack (Matthew Fox) un cirujano con una vida aparentemente perfecta pero a quien atormentan los fantasmas y errores del pasado. Su arco es el típico del héroe, ascendente pero que en mitad de la serie se vuelve descendente para culminar con un final heroico digno de uno de los puntos centrales de la serie. Un ejemplo perfecto de arco de ida y vuelta, con un final trágico y en cierta manera de redención que se estableció de manera paulatina, con detalle y riqueza de guión, durante seis temporadas.

Su interés amoroso era Kate (Evangeline Lilly). El de ella también es un recorrido ascendente: en este caso no hay vuelta atrás sino que se va transformando en ese alguien que el personaje deseaba ser. Un punto decisivo en la narración que otorga más empaque a las decisiones de Kate es la maternidad, algo que pese a parecer poco feminista, sí que cuenta con un sustento previo. Su complicada relación familiar y la traición de su madre justifica su cambio de actitud tras experimentar la maternidad ella misma.

El triángulo amoroso lo completa Sawyer (Josh Holloway) otro ejemplo más -y uno de los más radicales- de arco de personaje ascendente. A través de su infancia se nos explica perfectamente el estado del personaje, creando un contexto idóneo que va desarrollando en una evolución humana y sentimental muy pronunciada y justificada.

La humanidad y amistad de Hugo, Charlie y Desmond

Si hay unos personajes que muestran su parte oscura pero que son el ejemplo de caracteres humanos y con quienes es difícil no empatizar son estos tres. Hugo (Jorge García) es el retrato de alguien bueno por naturaleza, que ayuda a todo el mundo y que encuentra un valor incalculable en la amistad. Como contrapunto encontramos a Charlie (Dominic Monaghan), su mejor amigo: otro ejemplo de camino ascendente bien construido. En este caso estamos ante la típica narrativa de adicto a las drogas que encuentra su curación en el amor y que finaliza su andadura de manera heroica y redentora.

A Desmond (Henry Ian cusick) no le conocemos al principio de la serie y esto reafirma la teoría de que un personaje bien construido y con un guión y tratamiento adecuado puede ser el favorito sin aparecer desde el minuto uno de una obra. Poco sabemos de él cuando aparece por primera vez en pantalla, hecho que conecta con la tónica de la serie. De manera paulatina su historia nos atrapa y cuenta con un arco romántico de los que perduran en la memoria de los seriéfilos. Tal es la buena construcción de la historia de este personaje que da lugar a uno de los mejores episodios de la serie, La constante y a numerosas escenas épicas. Su camino, estableciéndose de manera clara e intencionada un paralelismo con La Odisea, es de las mejores narraciones que podemos encontrar en la serie. Una muestra de cómo arco y narración pueden ir de la mano sin soltarse en ningún momento.

La complejidad de los antagonistas: Ben, Locke y Sayid

Tres personajes que son sin duda los más complejos de la serie y responsables de los mejores diálogos de la producción. Ben (Michael Emerson), en un inicio, es el claro antagonista, en un arco que parece muy definido y que estaría destinado a un final muy concreto. Todo se desvía de una manera perfecta, estableciendo un personaje con innumerables capas, donde es imposible establecer un determinado perfil. Es un arco que abarca mucho más que un viaje de ida y vuelta. Son innumerables momentos los que convierten a este personaje en uno de los más ricos y complejos, recibiendo un final inesperado que hace justicia a su historia y donde cabe la sorpresa pero también la coherencia.

Locke (Terry O´Quinn) tiene un arco de personaje descendente: todas las expectativas en torno a este salvador se van desmoronando a lo largo de la serie, poco a poco. Todo lo que este personaje era y se había creado en torno a él se destruye, pero de una manera más que adecuada. En una decisión arriesgada, el personaje se transforma y se convierte en el antagonista. Uno de los personajes peor tratados en cuestión de narración y con numerosas escenas muy sentimentales, se convierte en todo lo que no esperábamos, una vez más, con coherencia.

Y finalmente, el paradigma del arco de redención, el arco de Sayid (Naveen Andrews). Es el mejor ejemplo de cómo un personaje de naturaleza buena y que ha cometido actos reprobables lleva a cabo su camino de redención. Una redención que debido a su pasado solo puede finalizar de una manera. Otro final heroico para un personaje con muchas capas, bien trazadas, en un recorrido de manual pero bien realizado y cimentado.

Hay muchos más ejemplos pero estos son los más llamativos y que ponen en relieve buenos arcos argumentales de personajes. Todos abandonaron la serie en diferentes temporadas, pero cada uno de ellos lo hizo de manera perfecta, incluso los que contaron con una participación más breve. Cierres tristes, alegres, coherentes pero siempre emocionantes y con momentos épicos que todos los enamorados de esta serie recordaremos siempre. Puedes estar más a favor o en contra de su narración o con el final de tu personaje favorito pero es difícil culminar de mejor manera todos los arcos de tantos personajes de relevancia en una serie de tales características. Son ejemplos perfectos para dictar sentencia sobre los arcos de los personajes de una obra, por mucho que siempre exista debate en torno a detalles argumentales.

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