MANSON-A-RAMA: 28 piezas de subcultura pop alrededor de Charles Manson (2ª parte).

Cerramos nuestro heterodoxo periplo por la murderabilia cultural inspirada en los crímenes de la Familia Manson con otro surtido de documentales, explotaciones fílmicas, docudramas de sobremesa, series de TV, tebeos underground, literatura autobiográfica, found footage y falsas películas snuff.  Un paseo por el lado oscuro de la cultura pop de DANIEL AUSENTE Y ROSER MESSA

Accede aquí a la primera parte del artículo.



15 – Cómo el diablo mató a Sharon Tate (1970)

Lo prometido es deuda. Cerramos la primera parte de este compendio enajenado con el aviso de que regresábamos con una fotonovela sobre Charles Manson, y encima argentina. Un cliffhanger tan descomunal no merece más demora, así que nada mejor que retomar nuestro periplo de murderabilia popular con este auténtico tesoro. El mérito de tamaño hallazgo corresponde al infatigable arqueólogo Roberto Barreiro, quien no solo dio a conocer su existencia sino que además tuvo el detalle de escanearla para que todo el mundo disfrute de tan, ejem, edificante lectura. Quién sabe si casualidad o no, los años de Manson también fueron los del esplendor de la fotonovela, un formato que tuvo en México o Argentina algunas de sus derivaciones más majaretas.

No hacía un año aún de los asesinatos cuando, en mayo de 1970, la colección Supernovelas. Grandes producciones de largometraje dedicaba su número 58 a explicar lo sucedido con fotografías, bocadillos y el lenguaje propio de las viñetas. El resultado es un tremendo subproducto que sigue estructura de relatos paralelos (Manson por un lado y Sharon Tate por el otro) y mezcla fotografías reales con otras que dramatizan los hechos con actores y/o modelos (más o menos parecidos, eso corre a nuestra parte), provocando un encontronazo entre realidad macabra y ficción de saldo capaz de reventar toda conexión neuronal con el chispazo. Fotos del funeral auténtico con otras de jipis posando con guitarritas, homicidas pulp encapuchados, diálogos de culebrón de sobremesa y amarillismo a borbotones. Hemos visto muchas cosas, pero esto es lo nunca visto y, como diría Pedro Piqueras, “dantesco”. Ojo: no fue un caso aislado.

16 – Snuff (1976)

Por si el carácter mayúsculo que para la cultura popular supusieron los crímenes de Manson no estuviera suficientemente claro, ahí va el dato definitivo: el mito de las filmaciones caseras con asesinatos reales encontró la denominación definitiva de snuff movies en las páginas de The Family, libro publicado en 1971 donde su autor, Ed Sanders, dejó escrito que el psicópata y sus adeptos habían realizado alguna de estas abyectas películas con una cámara robada al equipo de documentalistas que les visitó (y que conocerán más abajo). La idea no tardó en ser acogida por los más atentos y sagaces miembros de la industria del entretenimiento, es decir, los fabricantes de subproductos de serie Z.

El matrimonio formado por Michael y Roberta Findlay, famosos por introducir el sadomaso feísta en las pelis de despelote yanqui de los años sesenta, habían rodado en Argentina (era más barato y encima hacías turismo) una película estrenada en 1971 con el título de Slaughter. Se trataba de otra explotación inmunda del caso en la que un gurú sociópata y sus sangrientas chicas jipis (a los que se sumaban un clan de motoristas) sembraban el terror a su paso. La cosa habría acabado ahí si no fuera porque sus responsables acometieron su jugada maestra cinco años más tarde, cuando rescataron la peli del baúl del celuloide innoble, la rebautizaron como Snuff y la pusieron de nuevo en circulación con un inserto final de siete minutos que publicitaron como un crimen real realizado frente a las cámaras (lectores sensibles absténganse de darle al enlace). El resultado fue un escándalo mayúsculo, un montón de pasta ganada con la mínima inversión y la popularización del término snuff para definir el cine más oscuro y depravado. Dicen que no existe “pero haberlas haylas” y Manson tuvo algo que ver. 

17 – Manson (1973)

Documental de poco más de una hora de duración, nominado a los Óscar de 1972, configurado a base de fragmentos de filmaciones reales de la época (en 16 mm), que fueron encargadas por el propio Manson a Robert Hendrickson y Laurence Merrick para inmortalizar la vida cotidiana de la familia en el rancho Spahn. Así, entre 1969 y el verano del 72, Hendrickson y Merrick se dedicaron a retratar el día a día de una comunidad adepta que se aseaba en riachuelos y se alimentaba con lo que podía (ellos y sus hijos) y donde el sexo y las drogas formaban parte de la cotidianidad. Lo que ocurre es que, durante el tiempo en que duró la filmación, el director se encontró de pleno inmerso en el jaleo de los asesinatos y su documental acabó por ser un reportaje más relacionado con los asesinatos, con entrevistas a sus protagonistas, que con la idea inicial de reflejar la cotidianidad en el rancho.

Los antiguos miembros del grupo Paul Watkins y Brooks Poston se encargaron de la banda sonora e incluyeron canciones originales de Manson interpretadas por los miembros de la familia. Ambos (Poston y Watkins) participaron como testimonios en el juicio por los asesinatos Tate-Labianca intentando explicarle a Bugliosi el porqué del Helter Skelter.

Aunque las filmaciones recopiladas en el documental incluyen entrevistas a personajes como el fiscal Bugliosi, lo que muestran principalmente es a una pandilla de jipis que ha escogido vivir en un lugar sucio y cochambroso junto a un líder que les llena la cabeza de historias inverosímiles (pero en quien creen ciegamente), en lugar de hacerlo en la comodidad de las casas de sus padres, americanos de clase media. En este sentido, una de las entrevistadas culpa a su país (EEUU) por ser así. Literalmente, Brenda dice: “Somos lo que nos has hecho. Fuimos creados en tu televisión, viendo Gunsmoke, Have Gun Will Travel, F.B.I y Combat, que era mi programa favorito”.

De hecho, su fe en Charles Manson era tan inmensa, que las chicas llegaron a construirse un chaleco elaborado con su propio cabello tras rapárselo al uno como muestra de solidaridad con Manson y el resto de acusados, que se habían afeitado la cabeza durante la celebración del juicio y que es, a nuestro parecer, uno de los momentos más surrealistas del citado documental.

18 – Inside The Manson Gang (2007)

Robert Hendrickson, treinta y cinco años más tarde, retomó de nuevo el caso Manson y armó un documental excelente usando horas y horas de material sobrante que, en su momento, no llegó a utilizar. Mientras en Manson se centraba más en los crímenes, aquí ahonda en los problemas de la sociedad norteamericana de finales de los sesenta, con una omnipresente guerra del Vietnam y un descontento social generalizado. En este marco histórico, Charles Manson se erige en el líder de un grupo de jóvenes que se le unen para, teóricamente, vivir en una típica comuna hippy de paz y amor.

Décadas después de Manson, Hendrickson realizará este Inside The Manson Gang y narrará en primera persona (y con su voz en off) la historia de los Manson, desde que empezó su relación con ellos hasta la celebración del juicio por los asesinatos, cuyas imágenes (mundialmente famosas), fueron filmadas por él mismo y entre las que destacan escenas más desconocidas como las de los miembros de la familia acudiendo en masa al juzgado (bebé incluido) para apoyar a su líder.

El resumen de todo ello es que Inside The Manson Gang permite al espectador meter la nariz en la intimidad de la familia Manson para ver cómo hurgan en la basura en busca de comida, asisten a largas veladas donde cantan y fuman porros hasta las tantas de la madrugada (con el bebé despierto, gateando entre ellos) o se pasan horas ante las puertas del juzgado para acompañar y animar a sus compañeros encarcelados y acusados.

19 – Manson Family Movies (1985)

Una vez establecido en The Family, el libro escrito por Ed Sanders, que las películas snuff nacieron con Charles Manson (y ahora que ya sabemos a quién le birlaron la cámara), es evidente que una idea tan sugerente encontraría a quién supiera sacarle provecho, o al menos intentarlo, como es el caso. Realizada por John Aes-Nihil, oscuro documentalista de video-guerrilla, se trata de un falso compendio de ese legendario material en presunto Super-8 (formato también simulado aquí) compuesto de material de relleno ufanado de a saber donde, jipis poniéndose ciegos y actores amateurs de los que nunca más se supo haciéndose pasar por La Familia, todo ello empaquetado con una banda sonora formada por las grabaciones musicales de su líder (estas, sí, del Manson genuino).

Blandiporno sin diálogos, guateques mugrientos, orgías con el anciano propietario del Rancho Spahn, guiños a lo fake del asunto (por si no quedaba claro, aunque hay que reconocer que funciona por su fealdad e impericia audiovisual) y el colofón de una infame recreación del asesinato de Sharon Tate con carne picada de hamburguesa grasienta como presunto feto con el que hacer cosas abyectas. Su mayor mérito es que se trata del eslabón perdido del found footage que se debe colocar entre Holocausto caníbal (1979) y El proyecto de la bruja de Blair (1999).

20 – Aquarius (2015-2016)

La llamada Edad de Oro de las Series de Televisión no podía dejar escapar el tirón inagotable del caso Manson. Antes de que la actual temporada, la séptima, de American Horror Story se acercara al tema hace apenas dos semanas, la NBC apostó fuerte con una producción protagonizada por David Duchovny cuya propuesta era de lo más sugerente al mezclar realidad y ficción en un marco socio-cultural mítico: los ajetreados EEUU de aquella época. 1967 es el punto de partida de dos tramas paralelas que no paran de cruzarse. Por un lado un duro inspector de policía de la vieja escuela sacudido por el cambio social (que incluye mujeres policías o compañeros con pelo largo); por otro un Charlie Manson recién salido de prisión que aspira a convertirse en estrella del rock mientras edifica a su alrededor la comunidad de jipismo torcido que le rendirá culto mesiánico.

La serie hace acopio y despliega todo lo que su contexto histórico ofrece, que es mucho: la resaca post Kennedy, la llegada de Nixon a la presidencia, Vietnam, la propuesta juvenil, los grupúsculos terroristas, las drogas, los Panteras Negras (bastante tiotomizados, todo hay que decirlo); todo ello jalonado por los grandes acontecimientos del momento (la llegada a la Luna, los asesinatos de Martin Luther King o Robert Kennedy). Vamos, que es una especie de Cuéntame con Manson correteando por ahí tras un oscuro pasado como proxeneta vinculado a políticos republicanos y unas tramas policiales con aroma a James Ellroy. La primera temporada no obtuvo el éxito previsto por irregular y descompensada (además de una perspectiva viril a ratos muy exagerada), así que la segunda abría cada episodio con un fast-forward al asesinato de Sharon Tate que estaba por venir, y acelerando la cronología biográfica de Manson (su relación con Dennis Wilson de los Beach Boys, la llegada al Rancho Spahn). Al no remontar la cosa, la NBC dejó acabar la temporada pero no dio oportunidad a una tercera. Pese a sus defectos, no estaba tan mal y quizá mereció mejor suerte.

21 – La Noche Que Dios Gritó (1971)

Otra Mansonploitation de la época (ya llevamos unas cuantas y aún nos queda alguna) que destaca por su condición de Serie B y no Z como el resto de sus hermanas, y por acercarse al meollo de las sectas jipis sanguinarias desde la perspectiva del terror clasicote y el thriller psicológico. Un predicador en horas bajas y su esposa buscan mejor fortuna abandonando la ciudad y fundan una nueva parroquia en una población rural. Para su desgracia, la zona está bajo la órbita del inevitable émulo de Manson y sus acólitos con cuchillos. La película no se detiene en su premisa, funcional pero con detalles juguetones, y acaba convertida en una tensa home invasion, género hoy de moda que también debe su origen al impacto pop de lo que fue una home invasion real y criminal a la mansión de Sharon Tate y, un día después, a la casa del matrimonio LaBianca. Apreciable en su modestia y singular como explotación que desprecia escarbar en el amarillismo gratuito, finaliza con un par de giros de guión que enriquecen el asunto y le dan un agradable tono de cuento de miedo y suspense de la EC Comics, viñeta de impacto final incluida.  

22 – The Manson Family (2003)

Aquí un terrible híbrido (de muy bajo presupuesto), que se halla entre la ficción y el documental, dirigido por el norteamericano Jim Van Bebber e interpretado por un puñado de malos actores, que tardó un montón de años en poder ser estrenada. Aunque el rodaje empezó en 1988, quedó paralizado por cuestiones económicas hasta encontrar quien se encargara de su financiación, cosa que ocurrió en el año 2003, cuando fue presentada en el London FrightFest.

El argumento gira en torno a Jack Wilson, un famoso presentador de televisión que se halla inmerso en la realización de un reportaje sobre  los crímenes de la familia Manson. Este, durante el montaje, recibe un paquete anónimo que incluye una cinta con una entrevista a Charles Manson. A partir de ahí, se desarrollará toda la trama a base de la recreación de entrevistas a los protagonistas de la historia y de las escenas de los crímenes perpetrados en las residencias de Sharon Tate y el matrimonio LaBianca. Por cierto, no escatima en escenas de sangre y sexo.

23 – Perros rabiosos (1970)

Aunque ya llevamos unas cuantas por aquí, fueron muchos los subproductos fílmicos desmelenados y sin vergüenza que tras los asesinatos de Tate-LaBianca corrieron raudos para sacarse cuatro perras explotando el tema de la secta jipi sedienta de sangre. Como creemos que esta vertiente mansoniana ha quedado generosamente representada, eran varias las candidatas para darle cierre. Entre ellas estaba Deathmaster (1972), por ejemplo, que se atreve a convertir al chalado gurú mesiánico en vampiro (interpretado además por Robert Quarry, que venía de ejercer de chupasangre en Conde Yorga, vampiro y su secuela). O también Angels’ Wild Women (1972), la inenarrable aportación en la materia del gran Al Adamson, máximo rival al trono ocupado por Ed Wood, que se fue corriendo al Rancho Spahn para rodar allí una película de motoristas psicópatas en la que metió secta jipi con gurú, gratuitas escenas de nazis torturando prisioneros y, atención, los miembros de la Familia Manson que aún vagaban por la zona haciendo de extras.

Pese a lo suculento de ambas candidatas, al final la escogida no podía ser otra que Perros rabiosos (I drink your blood), obra maestra del delirio trash bizarro en el que los jipis satánicos de turno masacran a una familia y el único superviviente, un niño con vocación de mad doctor, se venga ofreciéndoles magdalenas en las que ha inoculado sangre de rata rabiosa. El problema es que la mezcla del virus con el abundante LSD que corre por las venas de los pérfidos melenudos provoca una reacción  inesperada, en concreto una epidemia de infectados zombi style que, a dentelladas, se contagia a un grupo de paletas que curran por la zona. Vamos, que se lía parda y gore en una película a reivindicar como ejemplo de lo que es verdadero cine, auténtico y puro, frente a los mamotretos del Nolan ese. No deben tomárselo a broma: Me bebo tu sangre supone la unión de una hija bastarda de La noche de los muertos vivientes (1968) con el universo Manson, es decir, el fornicio primerizo entre psicópatas y zombis infectados que explican el 99% de la ficción de horror que se factura desde hace medio siglo.

24 – House of Manson (2014)

Aquí nos encontramos con un largometraje mediocre, obra de Brandon Slagle, que no aporta ninguna novedad ni datos de interés y que, por tanto, es perfectamente prescindible. Poco más hay que decir acerca de esta película, una de las tantas que relatan la biografía del personaje y que te cuentan desde su más temprana juventud hasta el momento de su arresto tras los asesinatos de los días 9 y 10 de agosto de 1969.

25 – Manson’s Lost Girls (2016)

Mientras esperamos a que el anunciado proyecto de Tarantino sea una realidad, una de las aportaciones más recientes a la nutrida filmografía mansionana es este largometraje televisivo que reconstruye la historia desde el punto de vista de la arrepentida Linda Kasabian. Este interés por hacer de ella, y del resto de las chicas, el eje central del relato implica que sea inevitable compararla con Las chicas, la novela de Elisa Cline de similar premisa pero de resultado más que notable, mientras que esta telemovie no pasa del aprobado justito y por los pelos. Es justo señalar que es bastante correcta en su recorrido por los hechos reales y el argumento no se toma demasiadas licencias, pero en cambio tiene un look visual como de remake de algún clásico ochentero, que ya es tener un look raro y cutre si ya no eres ni remake, y que la muchacha jipi más bien parece una pandilla de millennials con hábitos alimentarios la mar de sanotes. Aún así, se deja ver y no desmerece como relato light y nada perturbador de los hechos reales.

26 – Death Valley 69 (1985)

Los lazos del caso Manson con el rock y la música pop no solo son inabarcables, sino que forman parte de su ADN original al contar con The Beatles, The Beach Boys o el productor Terry Melcher como personajes destacados y un protagonista que no digirió demasiado bien no convertirse en cantautor ídolo de masas. A partir de ahí, en cuestión musical los tentáculos de Manson se extienden hasta el infinito: desde Marilyn Manson a versiones con polémica como la de Guns N’Roses o tan deliciosas como la de Lemonheads. Pero si hay que decantarse por alguna, no hay duda posible: Sonic Youth y Lydia Lunch en un temazo cuya letra sintetiza, a la perfección, la pesadilla que liquidó a cuchilladas el sueño jipi flower power y el Verano del Amor.

27 – The Legion of Charlies (1971)

Si bien el mundo de las viñetas ha mantenido enorme distancia con la mansonxploitation y no hay mucho donde rascar, también cuenta con su tesoro escondido. Que este proceda del comix underground más genuino tiene todo el sentido del mundo, al fin y al cabo fueron fenómenos coetáneos surgidos de un mismo mundo. Tom Veitch (hermano del recordado Rick Veitch de La Cosa del Pantano) y Greg Irons formaron tándem creativo destacado en los inicios del tebeo marginal. El primero era también poeta de la contracultura y el segundo un ilustrador de posters psicodélicos que venía de participar en la animación de El submarino amarillo (1968). Su obra más recordada, incluida por Paul Gravett en 1001 Comics que hay que leer antes de morir, explica la historia de un grupo de veteranos del Vietnam traumatizados por la experiencia que se lanzan a una salvaje cacería de políticos, a los que masacran con explícita violencia, poseídos por el espíritu de Charles Manson. Al final del tebeo les aguarda un final boss superlativo tan o más brutal: Richard Nixon.

28 – The White Album (1979)

No, no se trata del disco donde está Helter Skelter sino del libro de la genial Joan Didion en el que rememoraba una época que, en lo individual, se iba al carajo por estrés y depresión y, en lo colectivo, recibía un mazazo definitivo a manos de Charles Manson. Con una prosa poderosa y desencantada, entre brumas de medicación y fracaso personal, Didion recuerda un tiempo en que el trabajo de periodista la llevó al estudio de The Doors, a conocer a los líderes del movimiento Black Panther o a establecer una estrecha relación con Linda Kasabian durante el juicio a la Familia Manson. Editado en español como parte de la antología Los que sueñan el sueño dorado, es con toda probabilidad el testimonio autobiográfico más demoledor y fundamental de la generación cuyo sueño murió destripado por Manson.

Extra ball. Grand Theft Auto V (2013)

Como nos hemos ganado por puntos una vida extra, la aprovechamos para dejar claro que el mito Manson aún perdura con este easter egg de GTA V donde se propone dar un paseo por una mansión inspirada en aquella donde Sharon Tate y sus amigos fueron asesinados.

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Un comentario

  1. David dice:

    Añadiría Haunting Charles Manson http://www.imdb.com/title/tt2265203

    SPOILER: Roman Polanski, conchabado con la gente de la prisión y su equipo de rodaje se cobra finalmente su venganza sobre Charles Manson de una manera muy demencial. Me sorprendió bastante, a parte de por su giro, por su final realmente tierno.

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