[Opinión] Manuel Darias y Mamen Moreu: cómo NO hablar de una autora de cómics

El artículo publicado por el tinerfeño Diario de Avisos sobre la dibujante de Marcela Resaca es el ejemplo de una prensa que aborda el cómic hecho por mujeres como una anécdota sin relevancia. Explicamos por qué.

En el día de hoy, leer un artículo que describe a una mujer como «una atractiva joven, de agradable sonrisa» puede chirriar un poco. Bueno, no: chirría mucho. Más allá del tono algo rancio derivado de los adjetivos, la expresión en general resulta de un paternalismo muy poco apropiado. Si la aludida se merece un espacio en un medio de comunicación, podríamos pensar, ésto debe deberse a sus hechos y a su trabajo, por lo que sobrarían las menciones a su físico. En este caso, la mujer es Mamen Moreuhistorietista con casi una década de carrera a cuestas y colaboradora de El Jueves, TMEO Caniculadas, además de autora del álbum Resaca (Astiberri, 2014). El texto en cuestión, que ha creado un mediano revuelo, lleva la firma de Manuel Darias, especialista en cómic del Diario de Avisos de Tenerife.

La razón por la que Darías incluye a Moreu en su sección del Diario de Avisos es un post publicado por la autora (y reproducido por CANINO en su momento) que, con el título de No trabajo gratisrepasa los motivos que llevan a Moreu a no ceder sus obras por el morro. El tebeo, poseído por un tono de (justificable) mala leche, parece haber espantado al cronista canario, quien justifica algunas de las prácticas criticadas por la dibujante («También hay transacciones comerciales que se realizan ‘en especie’, y que resultan igualmente válidas y ventajosas», comenta al defender a los salones del cómic, convenciones y otros actos donde lo gratuito es la norma) y acaba preguntándose lo siguiente: «¿Veremos, de ahora en adelante, a Mamen Moreu en algún entrañable acto, de esos que son usuales y distintivos en el mundo del globo y la viñeta?». Por otra parte, la página de Diario de Avisos también reproduce parte de No trabajo gratis, así como una foto de Mamen Moreu tomada de internet.

La reacción de la autora, recogida por su twitter, ha sido fulminante:  tras exigirle una rectificación al rotativo canario, Moreu anunció que su director, David Santos, se había dirigido a ella para pedirle disculpas. «Ahora queda que [Manuel Darias] publique una rectificación y disculpas en su página», señala la dibujante. Asimismo, Moreu ha recibido varias muestras de solidaridad en la red social, la más destacada de las cuales ha venido dada por Gerardo Vilches. El responsable del blog The Watcher and the Tower reconoce el papel pionero de Manuel Darias como informador sobre cómics en la prensa española (su página en Diario de Avisos, señala, lleva «décadas» apareciendo), pero también encuentra que sus formas «con las que creo que cruzó una línea que no debería cruzarse desde una tribuna pública». A resultas de todo esto, Vilches ha renunciado al premio que el mismo periódico le otorgó en 2014

Por otra parte, Vilches también llama la atención sobre otro artículo de Darias, publicado el 24 de enero, sobre la polémica por la falta de nominadas al Gran Premio del Salón de Angulema. En el escrito, recogido por Locas del coño y otros medios, el periodista tachaba de «un claro intento antidemocrático de distorsionar la voluntad de los votantes» la exigencia de que figurasen autoras como candidatas al galardón. Además, sentenciaba que el trabajo de Julie Doucet, Alison Bechdel, Rumiko Takahashi y otras artistas mencionadas a propósito de la polémica como inferior al de sus colegas masculinos, y tachaba la protesta de intento por introducir la «discriminación positiva» en el certamen francés. Algo que, a su juicio, no obedece sino a las artimañas de «femiprogres’, ‘femipijas’ o, peor aún, ‘feminazis». En aquella ocasión, Darias caía además en un esencialismo bastante torpe, describiendo en cuatro brochazos los cómics de autoría femenina («son muy naturales, poseen una sincera espontaneidad y jamás intentan epatar»).

Durante muchos años, y con mucha razón, tanto los autores como los aficionados al cómic se han quejado del pésimo tratamiento otorgado al medio por la prensa generalista: el choteo más habitual, y ya clásico, es ese latiguillo de «los cómics ya no son sólo para niños» que lleva repitiéndose desde los 80 hasta la actualidad en medios impresos y audiovisuales. Si esta costumbre nos parece ignominiosa, ¿no deberíamos exigir respeto, también, para aquellos que dibujan y escriben cómics? Y, si hablar de la labor de Mamen Moreu es menos importante que describir su «agradable sonrisa», ¿debería seguirse el mismo criterio a la hora de escribir sobre sus colegas masculinos, destacando las patillas de David Rubín o el amplio horizonte capilar de Luis Bustos por encima del contenido de sus viñetas? Que cada cual saque la conclusión que más le apetezca: desde aquí, la respuesta nos parece obvia.

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