[Marvel] Nick Furia viaja en el tiempo y salva a Obama (con Nick Furia)

Al final, eso de meter al Nick Furia de Samuel L. Jackson en la continuidad estándar ha sido una buena idea. Su resultado: la historia más delirante de la Casa de las Ideas en mucho tiempo.

Ahora que Marvel está dispuesta a hacer lo que sea para convertir a sus cómics en apéndices de sus películas, cualquier cosa puede ocurrir. Desde un (posible) plan a gran escala para quitar a los mutantes de enmedio (¡alejad vuestras sucias manos de Kitty Pryde, cabrones!) hasta la aparición de un Nick Furia negro, sospechosamente parecido a la versión Ultimate del personaje y clavadito a Samuel L. Jackson. Ah, y que (en este universo) es el hijo del comandante original de S.H.I.E.L.D., igual de tuerto e igual de duro que su papá pero con la piel más oscura. Sin embargo, como aprendemos vía Kotakutanto marketing puede dar lugar a delirios muy jugosos, como el que aparece esta semana en el número 1 de Fury. Para estrenar esta serie, que conmemora el 50 aniversario del equivalente marvelita de la CIA, el guionista David Walker ha tenido la idea de rescatar al Aborrecedor, aquel villano añejo queresultaba ser un clon de Hitler. Y de hacerle viajar en el tiempo, además.

El nuevo Aborrecedor, que está poseído por el espíritu del Führer, viaja al Los Ángeles de 1965, en medio de las revueltas raciales de Watts, y allí que va el Nick Furia negro para darle caza. Cuando la confrontación tiene lugar, la policía reacciona como reaccionaría la policía estadounidense de entonces (y también la de ahora) ante la imagen de un afroamericano dándole de leches a un blanco: aporreando primero, y preguntando después. Tras la golpisa, Nick se encuentra con su futuro progenitor: ese que, allá por el 65, estaba a tres años de llegar a la gloria gracias a los lápices de Jim Steranko. Tras la obvia conversación acerca del lado oscuro de América («¡Aquí no nos volvemos contra nuestros propios ciudadanos!», exclama el ingenuo de Nick senior), los verdaderos propósitos del Aborrecedor salen a la luz: quiere matar a un chavalín mulato llamado Barry. Es decir, a un pequeño Barack Obama de cuatro añitos.

Como señala nuestra fuente, se trata de la enésima variación sobre el tema «viajar en el tiempo para matar a Hitler», sólo que resuelto con gracejo y apelando a temas de triste actualidad. Si quieres ver la historia más de cerca, la tienes en la galería de arriba. Pulsa sobre las imágenes para verlas a tamaño grande.

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