Muere Bud Spencer, el titán italiano del cachiporrazo

Ayer por la tarde fallecía en Roma a los 86 años Carlo Pedersoli, conocido internacionalmente como Bud Spencer. El actor italiano es uno de los iconos indiscutibles de un tipo de comedia amable, rebosante de violencia de tebeo, mediterránea y gansa que popularizó con su frecuente compañero Terence Hill (Mario Girotti): gracias a producciones como Y si no... nos enfadamos, Dos super dos o Le llamaban Trinidad, Bud Spencer pasó a la historia como insigne repartidor de bofetadas y como una de las presencias físicas más reconocibles del cine popular.

Bud Spencer no iba a ser siempre un actor de comedia: dejó a medias las carrera de Química y fue siete veces campeón nacional de natación en 100 metros libres. Participó en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952 y de Melbourne de 1956 tanto en solitario como en el equipo de waterpolo. Vendió coches, fue extra en diversas películas marcado por su inconfundible físico y en 1967 arrancó sus colaboraciones con Terence Hill en el spaghetti western Dios perdona, yo no (1967). En ella ya empezaban a hilarse las características que darían forma al futuro cine de la pareja, que se acentúan en la exitosísima Le llamaban Trinidad (1970) y su secuela, Seguían llamándole Trinidad (1972): por encima de todo, la extraña relación de compañerismo y rivalidad con Terence Hill, pero también la creación junto a él de una dinámica de comedia que no podía beber más de los clásicos. Hill es el diablillo astuto y malintencionado que a menudo manipula a su compañero en su beneficio; Spencer es la fuerza bruta y descerebrada, una mole de carne de fuerza incomparable y buen corazón. Cada uno desarrolla un estilo de combate basado en su persona física: la acrobacia frente al cachiporrazo, el juego ágil y enervante de Hill frente a la hostia de padre de Spencer.

En 1974, tras el ensayo de ¡Más fuerte, muchachos! (1972) llegó la cima del cine de ambos y la película que terminó de definir sus colaboraciones: Y si no… nos enfadamos (1974), la suma máxima de todas sus películas, un festival de humor amable, sencillo y efectivo como un pedo en el momento justo, donde hay competiciones de comida, humor físico, buggies, música tronchante y pegadiza y villanos paradigmáticos (en las películas de Hill y Spencer, como en los tebeos de Bruguera, los niños de los setenta y los ochenta aprendieron que los malos siempre eran los banqueros, los terratenientes, los empresarios y los millonarios). Y peleas, claro. Peleas tan incomparablemente divertidas como esta.

https://www.youtube.com/watch?v=GN0fro92cCU

Contrariamente a lo que se piensa habitualmente, Terence Hill y Bud Spencer no inundaron de películas los cines de barrio durante décadas, aunque si es cierto que su popularidad duró muchísimos años, hasta hoy. Pero sus películas juntos no pasan de la docena: Dos misioneros (1974), Dos super-policías (1976), Par-impar (1978), Estoy con los hipopótamos (1975), Quien tiene un amigo… tiene un tesoro (1981), Dos super super esbirros (1983), Dos super dos (1985), Dos superpolicías en Miami (1985) o la ya tardía Y en Nochebuena… ¡se armó el Belén! (1994) son la inmensa mayoría. Pero no son todas: la presencia de Spencer también se dejó ver en películas como la dos del sheriff Joe Scott, El sheriff y el pequeño extraterrestre (1979) y El supersheriff (1980) o un puñado de producciones inevitablemente inferiores a sus colaboraciones con Terence Hill, aunque igualmente disfrutonas, como Banana Joe (1981), Bombardero (1982), Aladino (1986) o el muy singular thriller español Al límite (1997).

Ilustración de Luis Bustos.

Ilustración de Luis Bustos.

En solitario, más destacables son su tetralogía de comedias policiacas protagonizadas por Piedone (o Zapatones, como se le conocía aquí): El super-poli (1973), Pies grandes (1975), ¡Puños fuera! (1978) y Zapatones (1980). También interesantísima es la mucho más seria Turín negro (1972), un policiaco previo a su consagración como estrella para todos los públicos. Spencer nunca se vio a sí mismo como un actor serio: su pluriempleo, componiendo bandas sonoras de sus propias películas, diseñando ropa o participando en política, siguió durante muchos años. Y a diferencia de Terence Hill, que sí aportaba cierta templanza interpretativa a las películas, Spencer simplemente se dejaba filmar abusando de los villanos, defendiendo su derecho a un plato de alubias. Nos deja uno de los iconos insustituíbles de un cine que, definitivamente, ya no volverá a hacerse, un cine popular, sencillo, directo y bienintencionado, imposible en tiempos tan cínicos como estos. Con la marcha de Bud Spencer se va una de las más maravillosas anacronías de la historia del cine.

Le homenajeamos con esta galería de carteles de sus películas.

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4 comentarios

  1. OLGERD VLADISLAV dice:

    Buen articulo ,por mi parte con Bud por separado recomiendo esta película basada en un hecho historico, pero narrada en plan de coña con Bud como mercenario al servicio de España en las guerras italianas, con el actor que hacía de Yanez en la serie de Sandokan y con mucho humor y cinismo 😉
    https://www.youtube.com/watch?v=UOP5IaF29T8

  2. Alfred Holanda dice:

    Ciao e gracie mio amico Carlo

  3. Roc dice:

    Escribid bien su apellido, por favor.

  4. Tones dice:

    Corregido, gracias!!

Los comentarios están cerrados.