Música Canina 22: Cómo ser un héroe durante tres minutos

Proyectos prefabricados, currantes que tuvieron suerte o equilibristas de vanguardia a quienes el éxito masivo sonrió una sola vez. Esta semana, nuestra playlist de temazos está dedicada a todos esos 'one hit wonders' que brillaron durante unas semanas en el hit parade.

Reírse de ellos es fácil: al fin y al cabo, muchos de nosotros seguimos identificando una carrera fugaz con la inconstancia, la falta de talento o, peor aún, con el afán de obtener el favor del público, por fugaz que este sea. Y reírse de ellos también es muy injusto, porque una buena parte de la historia del pop está levantada a base de ‘one hit wonders’, esos grupos, solistas o proyectos de origen dudoso que se aúpan durante un instante a las listas de éxitos, para después desaparecer o, al menos, perder la atención de las masas. Exacto: justo la clase de fenómeno que un Tom Hanks metido a director analizó en The Wonders (1996), ese filme cuyo título original en inglés fue That Thing You Do!

Ahora bien: ¿quiénes son esos «prodigios de un solo éxito»? Échenles un vistazo, y se llevarán más de una sorpresa. Entre las estrellas fugaces seleccionadas por nuestros colaboradores para esta playlist hallarán, sin ir más lejos, al grupo que apareció cuando a la hija de un prominente criminal londinense y sus patibularios hermanitos les dio por ser estrellas del pop: la chica en cuestión atendía por Patsy Kensit, su grupo (o así) tuvo por nombre Eighth Wonder Pet Shop Boys, nada menos, le escribieron ese I’m Not Scared que sigue siendo una maravilla. Y, si hablamos de gemas con tres décadas de antigüedad, tampoco podemos olvidar a Bow Wow Wow (pergeñados por otro sujeto turbio, un Malcolm McLaren experto en cocinar escándalos), a los Real Life o a Nick Kamen, rockero tirando a pocho al que se le apareció una Virgen con secuenciadores para ofrecerle I Promised Myself. 

Pero, claro está, no podemos dejar de lado a esos artistas cuya carrera fue (y es) mucho más larga, y mucho más prolífica de lo que parece, pero cuya ascensión al hit parade fue efímera. Ahí tenemos a Edwyn Collins y sus Orange Juice, anticipando los sonidos del acid house con ese sintetizador Roland mediante al cual armaron (¡en 1983!) su Rip It Up. O a a-ha, titanes del rock nórdico asociados para siempre con Take On Me y su videoclip romántico y animado. También conviene recordar que detrás de un proyecto tan frívolo como Visage se escondían miembros de dos bandas tan antagónicas (en tantos sentidos) como Ultravox Magazine. O, moviéndonos a los territorios del hip hop, que la base usada por Sir Mix-A-Lot en Baby Got Back le ha servido a una tal Nicki Minaj para rimar sobre las virtudes de los traseros prominentes en Anaconda… 

Tómenselas a chiste si quieren, o escúchenlas para darles su legítimo lugar en el Olimpo de la música popular. Poco importará, porque todas estas canciones siguen siendo gemas que resisten el paso del tiempo. En esta lista, ustedes tienen la oportunidad para recordar lo grandes que son… pero sólo durante siete días: el próximo domingo, esta playlist se desvanecerá para ceder su puesto a otra con canciones menos efímeras.

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