Música Canina: Bauhaus, Death in June, Siouxsie y otros siniestros totales

Desde Bauhaus hasta Monaguillosh, las criaturas de la noche han tomado nuestra playlist de la semana. Saca el eyeliner, las joyas de plata y las mallas negras, porque hoy toca bailar con los vampiros.

En la música popular, los términos nacen rápido, mueren más rápido aún… y mutan a la velocidad del rayo. Los más viejos del lugar aún recordarán cuando nadie hablaba de «post punk», sino de «onda fría», «nueva ola» o, en todo caso, «afterpunk». Así pues, la primera vez que oímos la palabra «gótico» asociada a una orquesta pop, se nos quedó una cara que ni Bela Lugosi. Porque, para nosotros, todo aquello de vestirse de oscuro para jugar a las cartas en el cementerio mientras suenan Siouxsie and the Banshees, Alien Sex Fiend, The Sisters of Mercy o incluso The Cure sólo admite una denominación. Y su nombre es «siniestro».




Dejando al diccionario aparte, la verdad es que, en CANINO lo tenebroso manda. Porque nada más lanzar la idea de esta playlist semanal, las canciones se sucedieron hasta procurarnos casi tres horas de estancia en un mundo de sublime oscuridad. Y una oscuridad que rompe estereotipos, además. Más allá del Dark Entries de Bauhaus (¿había otra forma de comenzar?), por nuestra lista desfilan no-muertos aficionados a la electrónica (Liaisons Dangereuses, Coil, Trisomie 21) con otros que no sueltan la guitarra acústica ni para meterse en el ataúd, como Death in June Current 93. Algunos de nuestros seres ultraterrenos visten corbata (Joy Division) y otros (Fields of the Nephilim) prefieren el sombrero de cowboy. Y, si hablamos de procedencias, tenemos desde australianos (The Birthday Party) hasta israelíes (Minimal Compact). Amén de una nutrida selección española, con los inefables Alphaville Monaguillosh abriéndole camino a la Santa Compaña.

Aprovechando para meter en el ajo a algún veterano vergonzante de la movida (sí: los primeros Pulp eran más negros que la pez), nos ha quedado una apañada colección en la que no faltan ni los cielos del color de un canal muerto, ni los murciélagos en sombríos campanarios. Disfrútenla hasta la semana que viene, cuando abandonemos este no-mundo para volver a terrenos más luminosos.

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