Música Canina: Dame estrellas o canciones

Con música se llega a cualquier parte: incluso al espacio exterior. Nuestra playlist de la semana es una sucesión de temazos astrales que son, en sí mismos, cuerpos celestes, en una nube de Oort compuesta de música alucinante.

Ingrávidos. Masivos. Inalcanzables. Irrepetibles. Los cuerpos celestes (planetas, estrellas, asteroides y demás) y nuestras canciones favoritas tienen mucho en común. Por eso, esta semana, CANINO le dedica su playlist a temas que forman, en sí mismos, una galaxia. Sólo que, como construir un vehículo espacial sale muy caro y los ‘agujeros de gusano’ dan mareo, para alcanzarlos te basta con darle al play de tu reproductor. ¿Mola, o qué?

El resultado de nuestra selección es una auténtica nube de Oort de música alucinante. Más que eso: una galaxia. O una nebulosa. O un cúmulo. Un lugar, en resumen, por el cual levitan desde cuerpos errantes imposibles de clasificar (Joe Meek) a gigantes de gas como Bruce Dickinson, Blue Öyster Cult o esos Hawkwind agraciados con un bajo (el de Lemmy Kilminster) capaz de generar su propio campo gravitatorio. Por nuestro cosmos se mueven sondas equipadas con lo último en tecnología synthwave (Waveshaper), sólidos de luminosa biosfera (The Byrds) y monolitos preñados de sabiduría cósmica de buen rollo. La sabiduría de Koji Kondo, para ser exactos. Pero aquí también aguardan planetas a los que no llega la luz de sol alguno (Echo & The Bunnymen) y agujeros negros en cuyo hiperdenso corazón habita ese David Tibet transmutado en Hypnopazûzu. 

Y, más allá de los límites del universo observable, aguardan los Hermanos Calatrava y los Monty Python, dispuestos a enseñarle al viajero que, en el fondo, todo lo anterior es un bromazo. Macabro o no, eso queda al gusto de cada cual. Piensen en ello hasta la próxima semana, cuando volvamos con otra selección algo menos ingrávida, pero también estupenda.

¿Te ha gustado este artículo? Puedes colaborar con Canino en nuestro Patreon. Ayúdanos a seguir creciendo.

Publicidad