[Música Canina] Tecnopop: Guía definitiva

Las tecnologías musicales cambian, pero nuestros gustos prevalecen. En CANINO, la música hecha con sintes y cajas de ritmos siempre se llamará "tecnopop", y estos son sus maestros: de los Kraftwerk primigenios a los nuevos maestros de la synthwave, tres horas y media de máquinas con alma.

“…Y Ralf y Florian estaban en su estudio, en Düsseldorf junto al Rin. Y Ralf y Florian se hallaban atribulados, puesto que aquella mañana, al mirarse al espejo, habían descubierto que sus pelazos hippies daban un susto al miedo y aquello de ser segundones de la movida krautrock era deprimente. Y hete aquí que sonó un fuerte ruido, como de filtro analógico con la resonancia a tope, y un ente sobrenatural se les apareció vestido de traje y corbata, así como constructivista.

‘¡No temáis, hijos míos, pues os traigo una buena nueva!’, salmodió la aparición. ‘Soy el Hombre Máquina y os he escogido para cambiar la música. Vosotros cogeréis ese grupo que tenéis ahora, que se llama Kraftwerk y sólo le gusta a cuatro gatos, os pillaréis unos sintetizadores y propagaréis por el mundo la feliz interacción de la carne y los circuitos. Seréis heraldos del tecnopop, y las fuerzas del aburrimiento no prevalecerán contra vosotros’.




‘Alter Schwede!  Was zur Hölle?’, replicó Florian, muy alterado. ‘¿Pretendes acaso que nos compremos cacharros de esos que cuestan un potosí y no sabe manejar ni el Robert Moog que los parió? ¿Es nuestro destino sonar como Rick Wakeman, Keith Emerson u otros onanistas del teclado?’.

‘¡Silencio, descreído!’, exclamó el Hombre Máquina. ‘Vuestra misión será justo la contraria: vosotros democratizaréis la tecnología y probaréis que, con un sinte, buenas canciones y un poco de morro, el estrellato está al alcance de cualquiera. Y, si te falta pasta gansa, se la pides a tu padre, que es arquitecto y está forrado. O sigue tocando la flauta eléctrica y ya verás lo bien que te va…’.

‘Oímos tu voz, ¡oh, Hombre Máquina!’, intervino Ralf. ‘Pero ¿de verdad eso de las maquinitas tiene futuro? Nosotros, porque somos alemanes y estamos imbuidos de precisión germánica, pero el resto del mundo no sé yo…’.

Y el Hombre-Máquina respondió: ‘¿Que no tiene futuro? ¡Vaya que si lo tiene! Yo os digo que vuestro mensaje será oído en todas partes, desde Gran Bretaña (The Human League, John Foxx, Ultravox, Depeche Mode…) hasta  España, donde dará lugar a joyas como La Mode, e Italia, con Franco Battiato convirtiéndose en su heraldo mediterráneo. En ella cabrán desde las burradas industriales de Throbbing Gristle Cabaret Voltaire hasta los postureos de Spandau Ballet, los mensajes de liberación gay de Bronski Beat y el comentario social de Pet Shop Boys. Y, cuando su tiempo parezca haber pasado, las autobahnen de la información serán su nuevo hogar y darán lugar a petardadas fluorescentes como Miami Nights 1984. ¿Estáis convencidos ya?”.

“Pues no del todo…”.

“Venga, sea pues: os garantizo fama, dinero, farlopa y sexo a espuertas”.

“Tus deseos son órdenes”.

Y Ralf y Florian obedecieron las instrucciones del Hombre-Máquina, se agenciaron unos teclados y unas cajas de ritmos y grabaron temazos que sobrevivieron al tiempo y las modas. Y el lugar en el que presenciaron la aparición del Hombre-Máquina se llamó Klinglang, y fue tierra sagrada, y en ella se originaron sonidos gloriosos. Y, pese a los herejes que les llamaban ‘plasticorros’ y ‘vendidos’ por no saber tocar la guitarra ni hacer conciertos acústicos, su estirpe proliferó y cubrió la Tierra, y hubo gran regocijo”.

(Epístola de Das Model a los Caninos, cap. I, vv 74-86)

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