Netflix anuncia trece nuevos animes para 2018 (y te explicamos por qué es importante)

Netflix ha anunciado una docena de nuevos animes para su parrilla de aquí a 2018. Y si bien la cifra no es espectacular, que un medio generalista preste tanta atención al anime era algo impensable hace sólo cuatro o cinco años. Por eso, te explicamos las claves detrás no sólo de este movimiento, sino de la economía internacional del anime.

Aunque el anime lleva en occidente desde los años setenta, con éxitos descomunales como Mazinger Z o Heidi -esta última dirigida por Isao Takahata, uno de los hombres fuertes de Studio Ghibli-, asentándose en los noventa con éxitos como Dragon Ball o Neon Genesis Evangelion, el medio no ha sufrido la misma revolución crítica que la televisión de imagen real. Pues si bien algunos dicen que vivimos en la edad de oro de la televisión, eso parece excluir convenientemente todo lo que provenga de Japón. Especialmente si su formato es animado.




De ahí que despierte tanto interés que Netflix decida potenciar su oferta de anime. Como el servicio de streaming generalista por antonomasia, cualquier clase de apertura por su parte puede significar un gran aumento de visibilidad en cualquier clase de contenido de nicho. El anime no es ninguna excepción.

Las cifras son las que son: mientras que el mayor servicio mundial de streaming de anime, Crunchyroll, llego a principios de este año al millón de usuarios, Netflix, el pasado mes de abril, hablaba ya de cien millones de suscriptores. Notable diferencia no sólo en cuanto a proporción, sino también en capacidad de difusión. Y es que si se trata de llegar a la máxima cantidad posible de casas, Netflix es ahora mismo la llave maestra para conseguirlo.

-Pero no es que Netflix ame el anime, ¿no? Lo harán porque les sale a cuenta

Gráfico de la Asociación de Animadores Japoneses sobre la evolución de la procedencia de los ingresos en el anime entre 2002 y 2015.

Obviamente Netflix no hace esto por amor a la animación japonesa. Lo hace porque existe demanda. Público. De ahí que hayan decidido responder cubriendo esa necesidad. Porque, además, no es sólo un gesto marginal, algo que les puede servir para intentar rascar algunas decenas de miles de suscriptores más para su servicio. Eso no sería justificación suficiente. Para entender el porqué de todo esto, hay que acudir a los números. Y estos nos dicen que la distribución internacional de anime, con sus vaivenes, no ha dejado de crecer en los últimos años.

De hecho el escenario del anime entre el 2002 y el 2017 no podría ser más diferente. Con los datos publicados por la Asociación de animadores japoneses, que corresponden al periodo 2002-2015, es fácil comprobar hasta qué punto ha cambiado. En 2002 se facturaron algo más de un billón de yenes, especialmente a través del merchandising y las licencias internacionales, pero para 2015 habían aumentado los beneficios hasta rozar los dos billones de yenes, con un claro incremento en los dividendos obtenidos en derechos internacionales y un crecimiento fluctuante, pero sostenido, en el merchandising. A eso también cabría sumar otros pequeños detalles. Por ejemplo, la parte significativamente menor que aportan el cine y la televisión, niveles que, a su vez, son similares a los que se sitúa hoy en día los servicios de streaming. Con todo, el mayor boom de los últimos años en términos de beneficio empresarial han procedido de dos factores tangencialmente relacionados con el anime: los espectáculos en vivo y, muy especialmente, las máquinas de pachinko.

A pesar de todo, junto al merchandising, la licencia de derechos internacionales ha sido la principal fuente de ingresos de la industria. Algo que se explica con las cifras que se manejan. Según las cifras estimadas de goboiano, en el 2007, año en que las licencias internacionales alcanzaron los 4390 millones de yenes, licenciar los derechos de un anime podría oscilar entre los 145.000 y casi el millón de dolares, dependiendo del número de episodios y su popularidad.

Gráfico de la Asociación de Animadores Japoneses sobre la evolución en el consumo de vídeo doméstico (marrón), alquiler (rosa) y streaming (azul) en el anime entre 2002 y 2015.

Pero con los servicios de streaming la adquisición de derechos se ha vuelto significativamente más asequible. Según las cifras de esta misma web, licenciar los derechos de un anime para su emisión legal por Internet puede oscilar entre los mil y dos mil dolares por episodio. Una cifra significativamente más baja, que también explica el porqué de los tímidos beneficios actuales por la parte del streaming para la industria, al nivel aproximado de los que podría tener el alquiler hace cinco o seis años.

Todo eso nos sirve para comprender por qué Netflix está poniendo mayor énfasis en el anime. Y no sólo en el anime: también en otros contenidos de nicho como los documentales o los reality show. Comparten, para empezar, características en común: son baratos de producir (y por extensión, licenciarlos es igualmente barato) y tienen nichos de consumidores fieles que ven su contenido con voracidad. Algo que conlleva, en términos empresariales, la posibilidad a ampliar su catálogo por relativamente poco dinero, atraer un público de nicho fiel poco voluble en lo que respecta a dejar de pagar por el contenido y la posibilidad de convencer a una pequeña parte del público generalista sobre las numerosas bondades de este tipo de contenidos.

A fin de cuentas, ¿quién sabe cuál será el próximo boom televisivo tras el inesperado éxito del true crime?

Pero más allá de números y decisiones empresariales, ¿qué nos promete Netflix?

Animes de Netflix

‘Kakegurui’, serie de Studio MAPPA

De hecho, lo que nos ha prometido Netflix, es más de lo mismo. En el buen sentido. Sigue abogando por contenidos diversos, no creando una marca Netflix en lo que respecta al anime, incluso si muestran una clara tendencia a privilegiar los animes de ciencia-ficción. De igual manera, tampoco parece que se vaya a animar a corto plazo a meter la cabeza en la producción de contenido japonés. No a gran escala. Y es que, de las trece series que estrenarán entre ahora y 2018, sólo una de ellas es una producción original de la compañía, siendo todas las demás adquiridas para su distribución. Pero eso no quita para que haya un puñado de cosas interesantes en la lista. Y es que, para sorpresa de nadie, Netflix ha demostrado tener muy buen ojo para saber dónde debe picotear.

De hecho, la experiencia nos lo demuestra. Ya sea con el éxito que supuso Knights of Sidonia o el revuelo que está generando Little Witch Academia, Netflix tiene una pequeña, pero muy cuidada, selección de anime. Algo a lo que cabe sumar otro par de series que están dando la campanada durante esta temporada y que están entre las series anunciadas: Kakegurui y Fate/Apocrypha.

Siendo la primera una de nuestras recomendaciones de anime de verano y la segunda una historia alternativa más o menos independiente de Fate/stay night, el único problema que arrastran es la negativa de Netflix a estrenarlas todavía. Algo que ya hemos vivido con Little Witch Academia, que se estrenó -y sólo su primera mitad- tras su conclusión en Japón.

Animes de Netflix

‘Fate/Apocrypha’, de A-1 Pictures

Este es el mayor problema al que se enfrenta Netflix con respecto del anime: su política de exhibición. Mientras sigan confiando en que la gente esperará paciente a que salga la edición doméstica en Japón antes de publicar el streaming en occidente, a la par que otros servicios legales sí publican las series que licencian al mismo tiempo que en Japón, no tendrán ninguna posibilidad real de convencer al público interesado en el anime. No cuando su política de publicar todos los episodios de golpe puede ser beneficioso para series ya completas, o producidas por ellos, pero completamente desconectada de la problemática de la piratería y la facilidad de acceso a los contenidos por otras vías cuando se trata de nuevas series que conocen de emisión periódica por televisión. Porque si en Netflix ya hay algunas series de las que se emiten capítulos con cadencia semanal, ¿por qué no aplicar el mismo trato a los animes que contratan?

Pero dejando aparte la política de estrenos de la compañía, estas no son las únicas novedades no tan novedades. Pues entre sus planes futuros están también la nueva película de animación de Godzilla. Encargándose de ella el mismo estudio que Blame! y Knights of Sidonia, Polygon Pictures, y con Gen Urobuchi a los guiones, nos cabe esperar una película de ciencia-ficción brutal y descarnada donde es dudoso que alguno de sus personajes salga sin innumerables taras físicas y mentales.

Por fortuna, no sólo de llover sobre mojado vive Netflix. También, siguiendo la estela de lo que ya harían con Castlevania, parecen querer apostar por producciones anime que provengan de occidente. En ese sentido, no cabe sino celebrar la inclusión en sus planes de Cannon Busters.

LeSean Thomas y J Torres, creadores del cómic original en el que se inspira, hicieron en 2014 un crowdfunding en Kickstarter para conseguir los fondos necesarios para hacer una adaptación animada. Con la ayuda de Tim Yoon, productor de The Legend of Korra, y Joe Madureira, quien se encargaría del diseño de personajes, contarían para la animación con el estudio japonés Satelight, más conocido por ser los encargados de la saga Macross y llevar a la televisión el manga recientemente concluido Fairy Tail, montando así un equipo que combina lo mejor de ambos mundos. Y a diferencia de Castlevania, lo que hemos podido ver hasta ahora no podría pintar mejor: cyberpunk con ambientación western, estética anime y abundancia de personajes de color entre un número igualmente notable de robots. Todo un cóctel que, a falta de ver el producto final, promete muchísimo.

-¿Y que me dices sobre los animes de los cuales aún no sabíamos? O que no sabíamos mucho, al menos

Animes de Netflix

‘B: The Beginning’, de Production I.G.xKazuto Nakazawa

De entre las series de las cuales sabíamos poco o nada destacaremos tres. La primera de ellas, B: The Beginning. Esta serie anunciada en el 2015 como la primera serie original de Netflix bajo el nombre de Perfect Bones, nos promete un thriller donde un legendario investigador tendrá que descubrir a un asesino en serie en el interior de una ciudad fortificada de alta tecnología. Si resulta prometedora es porque la mente maestra detrás de la serie, pues se encarga tanto de la dirección como del diseño de personajes y la dirección de animación, es un viejo conocido para los fanáticos del sakuga: Kazuto Nakazawa. Nakazawa es un famoso animador japonés conocido a partes iguales por su diseño de sus personajes y por su estilo de animación donde da gran peso al movimiento de cámara y el movimiento de pequeños elementos en pantalla para dotar de gran dinamismo a sus escenas, lo cual hace que B: The Beginning prometa como un más que posible buen primer paso para Netflix en la producción de anime.

Pero la cosa no acaba ahí. Otra de las series con potencial es A.I.C.O. Incarnation. Transcurriendo en el año 2035 en un Japón que ha sufrido la expansión sin control de una vida artificial conocida como Materia, un grupo de chicos decidirán intentarse en el epicentro de la zona restringida donde habita Materia para intentar acabar con él. Y si bien no tenemos más que un breve vídeo de cerca de cinco minutos, la animación resulta lo suficientemente prometedora y el nombre del director, Murata Kazuya, es lo suficientemente confiable como para darle un voto de confianza.

Ahora bien, le pese a quien le pese, la joya de la corona no es ninguna de las anteriores. Porque ese puesto pertenece por derecho propio a Devilman Crybaby.

Dirigida por Masaaki Yuasa, escrita por Ichiro Okouchi y con música de Kensuke Ushio, adaptarán el clásico manga de Go Nagai, Devilman, en diez episodios que combinarán la idiosincrática estética animada de Yuasa y las ideas y diseños originales de Nagai. Algo que significa montaje dinámico, transformaciones súbitas y un dinamismo general no sólo por encima de la media, sino destruyendo completamente la mediana, en una historia trágica y violenta donde el mundo se irá, literalmente, al infierno.

Si además le sumamos que Okouchi es el creador original de Code Geass y guionista de Kabaneri of the Iron Fortress, y que Ushio es el compositor de las banda sonoras de Ping Pong. The Animation (también dirigida por Yuasa) y A Silent Voice, dos de las obras audiovisuales con una banda sonora más espectacular, cuidada y novedosa de los últimos años, no es ninguna boutade decir que, posiblemente, no estemos ante el anime más importante de Netflix para 2018, sino ante el anime más importante para 2018 en general.

En cualquier caso, ninguno de los animes que nos van a traer carecen de potencial. Ya sea aprovechando la nostalgia con Los Caballeros del Zodiaco, tentándonos por lo kawaii (e intentando conquistar también a los pequeños de la casa) con la serie de Rilakkuma, poniéndose cafres con Sword Gai y Baki The Grappler o en apariencia más sensibles con Children of the Whales y Lost Song, parece que la apuesta de Netflix pasa por elegir con cuidado sus animes, intentando encontrar una gran diversidad de contenido con el cual ya no satisfacer al fan, sino también despertar la curiosidad de quienes no lo son. Ser capaces de estrenar, entre lo que queda de 2017 y el venidero 2018, al menos un anime capaz de encandilar al público que ya tienen.

Entonces, ¿sugieres que Netflix está intentando convertirnos al anime?

Animes de Netflix

‘Ping Pong. The Animation’, de Tatsunoko Production

En cierto sentido, sí. Porque parece que la supervivencia de Netflix depende de encontrar formatos más baratos con los cuáles sostenerse. A pesar de los monstruosos números que atesoran las grandes series, parece que la Edad de Oro de la televisión sólo lo es en cuanto a que los costes de las series de imagen real occidentales se han disparado hasta lo absolutamente insostenible. Por el contrario, otros formatos, como el anime, todavía son baratos y accesibles. Y con un nicho de público mayor que la media de series de televisión. A fin de cuentas, la Edad de Oro, el brillo y el oropel y la lluvia de dinero sólo funcionan para ese pequeño puñado de series que tienen la fortuna de destacar cada año.

Pero eso tampoco significa que ésta sea la situación. Japón tiene sus propios problemas de producción -producir anime es barato, pero cada vez tienen más problemas para conseguir animadores- y hay otras compañías generalistas moviendo ficha. Amazon Prime lleva bastante ventaja a Netflix en este sentido al tener un contrato de distribución con Noitamina, el espacio de anime de Fuji Television donde se suelen emitir las series más interesantes de cada temporada. Y considerando que la gigante Sony compró días atrás Funimation, la mayor distribuidora de anime de EEUU, por 143 millones de dolares, no estamos hablando de pequeños movimientos. Estamos hablando de un movimiento generalizado por parte de las grandes: el anime ha llegado para quedarse. Está en expansión. Y las compañías no dudarán en explotarlo si cabe la más mínima posibilidad de que se convierta en el próximo boom inesperado.

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3 comentarios

  1. qwerty_BCN dice:

    Ojalá la entrada de Netflix (o similares) en mundo anime implique mejoras laborales y salariales para los animadores.

    1. Álvaro Arbonés dice:

      Me temo que en eso poco tendrá que ver Netflix. Para que mejoren las condiciones laborales de los animadores tendrá que haber un cambio radical en el modo de producción —a día de hoy difícil, o imposible, al vivir en el perpetuo post-fordismo— o regresar a las buenas viejas soluciones de formar un sindicato de animadores fuertes con el que presionar a la patronal. Pero eso es sólo mi opinión, ¡quién sabe qué pasara!

  2. Carlos dice:

    Me perdí en cuales eran los trece animes para 2018 pero, lo unico que se, es que netflix estrenará Violet Evergarden el nuevo anime de Kyoto Animation. El estreno en Japon sera en enero de 2018 pero para el resto del mundo llegara en mayo, aunque supongo que liberaran todos los episodios a la vez.

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