[Novedades Filmin] De la ultraviolencia griega a los clásicos cromáticos

Seguimos husmeando en el ingente catálogo de Filmin para brindarte unos cuantos títulos imprescindibles. Recuerda: cada viernes en CANINO, cinco recomendaciones de la plataforma de streaming con nuestro sello de calidad.

Podréis decir muchas cosas de CANINO, pero no que no somos heteróclitos y multiformes: acción fronteriza, clasicazos de filmoteca, series decimonónicas, docus musicales con hombreras… Atiende que te vamos a tener entretenido toda la semana.

El shock griego: Miss Violence

Miss Violence (Alexandros Avranas, 2013): Esta durísima película del director de Without (2008) es una respuesta aún más evasiva y violenta a las perturbadoras propuestas de Yorgos Lanthimos (Canino -2010-, Langosta -2015-). Arranca con un impacto brutal para el espectador y desde ahí, sin abandonar una soleada y apacible estética que lo hace todo aún más terrible, comienza a desgranar las miserias de una familia marcada por hechos horribles: una joven de trece años se suicida, y mientras que la policía investiga, sus padres y hermanos insisten en que fue un accidente. Tienen mucho que ocultar, y te revolverán las entrañas mientras lo vas descubriendo.

El documental con hombreras: The Roxette Diaries

The Roxette Diaries (Jonas Akerlund, 2016): Entre 1986 y 1995 se convirtieron en uno de los grupos pop más exitosos del planeta. Y lo grabaron todo. Cientos de horas de backstage, preparativos, ensayos e imágenes inéditas a las que Jonas Akerlund, director de videoclips de prestigio, ha intentado poner orden para explicar el por qué de este bombazo sueco. Recomendado, por descontado, para fans de la banda (quién no es fan de Roxette, diantres; quién está tan carente de alma), sino para cualquiera interesado en las vísceras de la industria del espectáculo. Ojo: aquí no vas a encontrar claroscuros ni reflexiones sobre el lado negro de la fama, solo estribillazos y jolgorio. Qué más quieres.

El thriller demoníaco: Sicario

Sicario (Denis Villeneuve, 2015): El hecho de que esta película sólo obtuviese tres nominaciones técnicas (incluyendo una a Mejor Fotografía para el maestro Roger Deakins) en los últimos Oscar nos afirma en nuestra idea de que a los premios de la Academia se les ha pasado el arroz. Y el hecho de que su director vaya a firmar la secuela de Blade Runner nos hace mirar el regreso de Rick Deckard con algo de esperanza. ¿Por qué? Pues porque Sicario fue uno de los mejores thrillers de 2015, agraciado con una Emily Blunt de acero, un Benicio Del Toro sibilino y un guion de esos que conjugan la violencia salvaje (explícita o implícita) y una trama de esas que te exigen no apartar los ojos de la pantalla… y que te recompensan en consecuencia. Nunca la guerra entre EE UU y los cárteles de la droga había sido tan terrorífica. Y sin necesidad de monstruos.

La trilogía que hizo historia: Azul, Blanco y Rojo

Tres colores: Azul, Tres colores: Blanco Tres colores: Rojo (Krzysztof Kieslowski, 1993-1994) :Allá por los noventa, estas tres películas del polaco Kieslowski se hincharon a ganar premios, incluyendo un León de Oro en Venecia para AzulTambién ayudaron a que Juliette Binoche, Julie Delpy Irène Jacob se convirtieran en estrellas internacionales, más allá de los límites del circuito ‘de autor’. Y, sobre todo, sirvieron como puerta de entrada a la cinefilia para muchos jovenzuelos desprevenidos. ¿Conservan hoy en día su poder magnético? La verdad es que sí: más allá de lo abstracto de su planteamiento (tres historias basadas en los conceptos de igualdad, libertad y fraternidad), sus historias cruzan la gama que va desde el dramón desgarrador hasta la fábula con ribetes fantásticos, pasando por la comedia absurda y negrísima. 

La serie más british que el té de las cinco: Retorno a Brideshead

Retorno a Brideshead (1981) ¿Has empezado a echar de menos Downton Abbey? ¿Necesitas como sea una dosis de decadencia británica y aristocrática, preferiblemente de entreguerras? ¡No busques más! Tenemos justo lo que necesitas: basada en la novela de Evelyn Waugh, y con una producción lujosísima que sigue partiendo la pana hoy en día, Retorno a Brideshead es el summum de todo ello. Ambiguedad sexual (los personajes de Jeremy Irons Anthony Andrews, ¿tralarí, tralarí?), reparto de lujo (John Gielgud Laurence Olivier, ahí es nada) y una historia de mansiones antiquísimas, amores tragiquísimos, conflictos religiosos y languideces estudiantiles (en Oxford, dónde si no): los ingredientes perfectos para una serie cuyo visionado pide a gritos la compañía de una taza de té y unas pastitas. O, en su defecto, de unas copas de oporto.

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