[Novedades Filmin] De westerns sangrientos a punks auténticos

Como cada semana, hundimos la cabeza, las zarpas y el corazón en el ingente catálogo de FILMIN para destacar algunas de sus novedades. Desde las últimas novedades a los estrenos de tapadillo, de los clásicos incontestables a las obritas de culto. Nada escapa al husmear CANINO.

Como siempre, os recordamos: estas películas están garantizadas por la redacción de CANINO. Filmin abre las puertas de su catálogo y nuestro dedo, justo y sabio, decide qué películas se destacan cada semana. ¡Que las disfrutéis!

El western caníbal: Bone Tomahawk

Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015): Una de las sorpresas más monumentales del pasado Festival de Sitges, premiada a la Mejor Dirección, y que hace honor a una tradición que por aquí nos entusiasma: la de los westerns extraños y asombrosos, donde la mitología de los pistoleros y los hombres solitarios se adentra en los terrenos del terror o el fantástico. Indígenas caníbales, atmósferas irreales, dinámicas de película de suspense… con la excusa del rescate de una mujer a manos de una banda de indios asilvestrados y con increíbles interpretaciones de Kurt Russell, Patrick Wilson, Matthew Fox o David Arquette, este western recién estrenado en salas en nuestro país es una de las películas más asombrosas y viscerales que puedes ver esta semana.

La supeproducción hongkonesa: El joven detective Dee. El poder del dragón marino

El joven detective Dee. El poder del dragón marino (Tsui Hark, 2013): Tsui Hark -uno de los directores emblemáticos de la nueva ola del cine hongkonés de los ochenta, padrino del primer John Woo y generador él mismo de algunas de las corrientes y estilos más populares del cine comercial del país durante las tres últimas décadas- no ha perdido un ápice fuerza visual en todos estos años. En esta precuela de sus propias películas sobre el detective Dee (un Sherlock Holmes de la Asia imperial, igual de agudo en sus deducciones pero mucho más presto con las artes marciales), el jovencísimo investigador debe indagar en el misterio de la desaparición, aparentemente a manos de un dragón marino, de una flota imperial. Artes marciales, aventura, humor y mucha, mucha épica en un superéxito hongkonés que da buena cuenta de cómo se las gasta el cine comercial por aquellos lares.

El auténtico rock’n roll: The punk syndrome

The Punk Syndrome (Jukka Kärkkäinen, J-P Passi, 2012): Créenos: no has visto un documental sobre rock como éste. La película sigue las dichas y desdichas de la banda Pertti Kurikan Nimipäivät, formada por cuatro adultos con Síndrome de Down. Enternecedora y muy dura a la vez, la película habla de la integración y la desintegración, de la música como forma de superar los distintos obstáculos que se encuentra la gente que padece discapacidades y la tumultuosa y no siempre sencilla relación que se vertebra entre los miembros de la banda, de discapacidades en muy distintos grados. Música ruidosa e inconformista (más de un clásico del punk habría matado por firmar letras tan nihilistas y auténticas como las de esta banda) y los entresijos de la escena rock desde un punto de vista (aún más) alternativo.

El remake del clásico: El prisionero

El prisionero (Nick Hurren, 2009): De acuerdo: la serie original de El prisionero (1967-1968) no tiene comparación posible con ninguna otra producción televisiva, ni siquiera con este ingenioso y relativamente fiel remake. Aún así, la historia de un hombre que despierta en un desierto donde el único signo de civilización parece ser El Pueblo, un lugar apacible donde todo parece perfecto, es tan potente que vale la pena revisitarla una y otra vez. En ese lugar todo lo controla 2 (Ian McKellen), un sofisticado y misterioso caballero que pone todo su empeño para que el recién llegado, 6 (Jim Caviezel) no pueda salir nunca de allí. Enigmática y voluntariamente críptica, El prisionero es una serie de 6 (cómo no) episodios que mantiene el tipo ante su referente. Perfecta para un binge-watching de los que te dejan la cabeza como un sonajero.

La estética del giallo: Amer

Amer (Hélène Cattet, Bruno Forzani, 2009): Los directores de la alucinadísima la de los westerns extraños y asombrosos debutaron unos años antes en esta especie de versión miniaturizada de los delirios de una fauna prototípica de giallo. Hiperestilizada, erótica, simbólica, demencial a fin de cuentas, Amer cuenta con tono experimental pero la vista muy posada en el cine comercial de los setenta cómo una falda que se levanta mecida por el viento puede dar pie a una apasionada historia de voyeurismo y sangre. Amer lleva hasta el extremo su intención de focalizar su atención en la mirada de la forma más extrema posible: es muda. Y aún así, no echarás en falta ni la más mínima línea de diálogo.

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