Novedades Filmin: Tarantino, Holocausto y suspiros sangrientos

Desde la controversia de Los odiosos ocho al horror exquisito de Suspiria, pasando por revisiones de culto a los crímenes nazis y gamberradas británicas con Malcolm McDowell y los Monty Python: todo cabe en nuestras recomendaciones Filmin de este mes.

La bronca tarantiniana: Los odiosos ocho

Los odiosos ocho (Quentin Tarantino, 2015) Parecía mentira, pero, desde los buenos viejos tiempos de Reservoir Dogs, Quentin Tarantino no recibía tantas collejas ni tantas acusaciones: algunos afirmaron que se había vuelto (aún más) majara, otros que trataba de imitar torpemente a maestros del spaghetti western como Sergio Corbucci e incluso desde esta misma web se expusieron razonados argumentos sobre la misoginia del filme. Aún y pese a todo ello, esta demolición de tópicos encerrada en una cabaña, bloqueada por la nieve y agraciada con unos Samuel L. Jackson Jennifer Jason Leigh supremos nos parece un peliculón. Si aún no la has visto, hazlo cuanto antes, y escoge tu bando en la polémica…

La comedia pythoniana: Absolutamente todo

Absolutamente todo (Terry Jones, 2015) Si te gusta la comedia británica, es probable que tus dioses particulares atiendan por Michael Palin, John Cleese, Terry Gilliam, Eric Idle Terry Jones (con un recuerdo a ese Graham Chapman que nos abandonó para ascender a otro plano de existencia). Pues bien: para esta película, en la que ocupa el puesto de director, Jones no sólo fichó a Simon Pegg como protagonista, sino que también llamó a sus ex colegas de los Monty Python para prestar su voz a unos alienígenas. Unos alienígenas que, como parte de un experimento, convierten al protagonista de Zombies Party en un ser omnipotente. ¿Aún no sientes ganas de darle al play?

El Holocausto de autor: El hijo de Saul

El hijo de Saul (Lázsló Nemes, 2015) Las películas sobre el Holocausto pueden provocar dos clases de mal rollo: uno, el de Spielberg en La lista de Schindler, y otro, el mal rollo de verdad, el que te agarra y no te suelta hasta asfixiarte. El húngaro Lázsló Nemes apostó por la segunda variedad en este filme… y la cosa le salió tan bien que acabó llevándose un Oscar, aun y pese a que El hijo de Saul es una película incómoda con ganas. Protagonizada por un operario de los crematorios de Auschwitz que, en los últimos días del campo, trata de darle un entierro digno al cuerpo de un niño que podría ser su hijo, la cinta resulta tan frenética, desquiciada y cruel como el mejor thriller.

El giallo de todos los gialli: Suspiria

Suspiria (Dario Argento, 1977) Es un desparrame enloquecido. Su guion no tiene ni pies ni cabeza. Y, para colmo, se nota que el director Dario Argento le interesaba más asesinar a su reparto de jóvenes actrices (encabezado por Jessica Harper) de las formas más truculentas posibles que fijarse en fruslerías como la coherencia narrativa. ¿Estamos señalando los defectos de Suspiria? Pues no: estamos señalando las virtudes de la obra máxima del giallo (cine policíaco y de terror italiano), una pesadilla alucinatoria agraciada con un uso modélico del color, una espeluznante banda sonora del grupo Goblin y unas muertes que dan verdadero miedo, o que revuelven las tripas, sin recurrir a tópicos. Mil veces imitada, pero nunca igualada, Suspiria es una película que deberías ver ya mismo si te gusta el género.

La gamberrada mod: Si…

Si… (Lindsay Anderson, 1968) ¿Quieres saber qué película vio Stanley Kubrick antes de fichar a Malcolm McDowell como protagonista de La naranja mecánica? Pues aquí la tienes: Lindsay Anderson, uno de los grandes directores del Free Cinema británico, tomó todos los tópicos de un género tan inglés como las historias de internados pijos (exacto: el germen de Harry Potter) y les dio la vuelta en un filme que ya hubiera sido arriesgadísimo para su época… si a su director no se le hubiese ocurrido rematarla con un final de traca, tan inesperado como contundente. Por todo ello, Si… es un clásico del cine independiente europeo y mundial.

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