¡Vigila el cielo! – 9 invasiones extraterrestres de culto

Roland Emmerich y toda su cacharrería digital ha vuelto en la, por otro lado, estupenda Independence Day: Contraataque. Así que, para entrar en calor, toca revisar unas cuantas invasiones alienígenas vistas en la gran y pequeña pantalla que quizás no conozcas. Esta lista, lejos de las grandes producciones de Hollywood, bucea entre clásicos de culto, cine ignoto y títulos que merecen ser redescubiertos. Recúbrete la cabeza con papel de plata y empieza a leer.

Desde que Orson Welles llevara a la radio La guerra de los mundos de H.G. Wells (1898) allá por 1938, las invasiones extraterrestres con intenciones hostiles han estado presentes de forma continuada en la cultura popular y en el mainstream. Un argumento inmortal que el cine y la televisión han explotado de lo lindo, ofreciendo todo tipo de aproximaciones al tema.

En CANINO, aprovechando el estreno de Independence Day: Contraataque (2016), hemos decidido dar un repaso al subgénero fijándonos en películas y trabajos televisivos que se mueven en los terrenos del culto. Nueve invasiones bien particulares, desconocidas por el gran público, que se mueven entre el fantastique raro y telúrico, el cine de terror peleón, la obra maestra absoluta o el actioner macarra.

1. La invasión de los hombres del espacio (1957)

Divertidísimo exploit de Invasores de Marte (1953) y clásico drive-in con la marca de Samuel Z. Arkoff, James H. Nicholson y su American International, que luego fue copiado en parte por La masa devoradora (1958). La trama, desarrollada con bastante sentido del humor, es simple: un platillo volante tripulado por un puñado de alienígenas de grandes cráneos y corta estatura con ganas de matar humanos aterriza en una pequeña población de la América profunda. Los hombrecillos poseen una especie de agujas en los dedos de las manos que utilizan para matar a sus presas inyectándoles una dosis letal de alcohol. Vamos, que te asesinan a través de una gran borrachera. Otra particularidad de estos hombres del espacio: si les cortas una de esas manos el apéndice sigue vivo a lo Re-Animator (1985), sembrando el caos y el terror a su paso.

2. The Invaders (1961)

Una de las obras maestras de la Dimensión desconocida (1959-1964) y quizás uno de los episodios más influyentes de la serie. Escrito por Richard Matheson -que luego repetiría la misma estructura en el segmento estrella de la Trilogía del terror (1975)- y dirigido por Douglas Heyes, The Invaders muestra la (micro) invasión alienígena de unos seres diminutos venidos de otra galaxia para aterrorizar a una pobre mujer, una inolvidable Agnes Moorehead que vive sola en una cabaña. Sin hacer uso de diálogos, el capítulo es un conseguidísimo y crudo survival, despiadado y sádico, que además funciona como una clase maestra de puesta en escena. De hecho, The Invaders se suele utilizar en un buen número de cursos de cine para enseñar a los alumnos cómo se puede contar una historia con imágenes prescindiendo del diálogo.

3. La alarma (1966)

Para la primera temporada de Historias para no dormir (1966-1982), Chicho Ibáñez Serrador se atrevió con una versión de cámara de Ultimátum a la Tierra (1951) en este fantástico doble episodio articulado a través de un largo flashback. Protagonizado por el padre de Serrador, Narciso Ibáñez Menta, La alarma relata las motivaciones de una invasión alienígena inminente que acabará con toda la población mundial. En 1597 los extraterrestres visitaron la Tierra para depositar una alarma nuclear dentro del vientre de una joven. Cuatro siglos después, los humanos, que ya dominan la ciencia atómica, la descubren –la mujer ha estado viva cuatrocientos años sin envejecer-, y sin quererlo activan una alarma silenciosa interplanetaria que avisa del peligro destructivo de nuestra raza. El guion original de La alarma, escrito por Ibáñez Serrador, se inspiró en la existencia de un pequeño reactor nuclear situado en el barrio de Pedralbes de Barcelona.

4. Invasión extraterrestre (1968)

https://www.youtube.com/watch?v=bFIxaQ-iOV0

La representación nipona no podía faltar en esta lista. Son varias las películas que podríamos haber elegido: Asalto a la tierra (1956) y Los Misterianos (1957) eran también un par de opciones excelentes, pero al final nos hemos quedado con Invasión extraterrestre, un cóctel en clave cine de barrio del kaiju eiga clásico y el subgénero que aquí nos ocupa. Una raza alienígena de mujeres, las Kilaaks, embutidas en unos monos plateados brilli brilli, consiguen controlar a través de unas ondas electromagnéticas a todos los monstruos con base en Japón (Godzilla, Minilla, Mothra, Rodan, Gorosaurus, Anguirus, y Kumonga) y los utilizan para conquistar la Tierra. Dirigida por el gran Ishirō Honda y con la participación del genio de los efectos especiales Eiji Tsuburaya, la película es un festín que puede y debe ser disfrutado con ojos de niño.

5. Contaminación: Alien invade la Tierra (1980)

Luigi Cozzi, amiguete de Dario Argento y maestro del exploit made in Italy, entregó aquí su personal obra maestra bizarra. Un cruce a ratos lisérgico entre Alien, el octavo pasajero (1979), de la que copiaba sin rubor los huevos, el paseo espacial por el planeta abandonado y las explosiones intestinales, y las películas de ciencia ficción norteamericanas de los años cincuenta. Los extraterrestres de Contaminación: Alien invade la Tierra vienen de Marte y están liderados por un alucinante ser ciclópeo con poderes mentales, diseñado por el mago de los FX Giovanni Corridori, que viene a ser una versión enferma de los marcianos clásicos yanquis. La secuencia en la que el monstruo se come, literalmente, al detective que investiga el caso de los huevos extraterrestres, es una de las imágenes shock más potentes del fantaterror europeo de la época.

6. Extraños invasores (1983)

La segunda colaboración del tándem formado por Bill Condon, director de Candyman 2 (1995), Dioses y monstruos (1998) y Michael Laughlin tras la apañada pieza de ozploitation Dead kids (1981) es una rareza dentro de la producción fantástica yanqui de los ochenta. Mezcla de géneros y de tonos al estilo de The Stuff (1985) pero sin el humor loco de Larry Cohen, Extraños invasores presenta una trama conspiranoica que avanza cosas de V (1983) y Expediente X (1993-2016) sobre una raza alienígena que vive entre los humanos de forma secreta gracias a un pacto con el gobierno de los Estados Unidos. Los alienígenas se hacen pasar por personas normales, pero en realidad tienen un aspecto monstruoso y son capaces de lanzar rayos desintegradores a voluntad. La mayoría de ellos viven en el fantasmagórico pueblo que invadieron a principios de los años cincuenta –lo mejor de filme, con guiños a los ladrones de cuerpos de Don Siegel y a El carnaval de las almas (1962)-. La película, una especie de versión tenebrosa de Encuentros en la tercera fase (1977), solo flojea en la parte final debido a una forzado happy end.

7. La muerte ataca Nueva York (1986)

El Nueva York que más mola es el sórdido y sucio de los ochenta que Frank Henenlotter plasmó en sus mejores películas de terror. Varios fueron los directores y las películas que siguieron su ejemplo, a veces igualando al maestro, otras vulgarizando su fórmula con cariño. Piensen en la estupenda Street Trash (1987), o en las peleonas Despedazator (1988) y La muerte ataca Nueva York, esta última un cruce entre la Gran Manzana enferma de Henenlotter y el Roger Corman productor de La galaxia del terror (1981). El despiadado alienígena que pretende dominar la tierra en Breeders (su título original) es una especie de crustáceo negro que crece bajo la piel de hombres previamente infectados por una bacteria. Una vez transformado, copula con jóvenes vírgenes y traspasa su semilla para que la invasión comience. La imagen de la guarida del monstruo, situada en las cloacas de Nueva York, con su harén de mujeres infectadas bañándose en una especie de chapapote lechoso, es una cima ochentera del terror del asco.

8. Incident at Raven’s Gate (1988)

Picnic en Hanging Rock (1975), La última ola (1977), Largo fin de semana (1978)… los australianos son especialistas a la hora de facturar relatos de alta carga telúrica donde el elemento fantástico nunca se acaba de presentar del todo. Se trata más de sentir y sugerir, que de tocar y ver. Pues bien, esta joya fantípodas de Rolf de Heer se acoge a este tipo de cine y además juguetea con el subgénero de las invasiones alienígenas. Una localidad perdida del Sur de Australia será el centro de un supuesto aterrizaje extraterrestre –vemos toda la fenomenología relacionada con los OVNIS pero nunca en detalle la nave espacial o los visitantes- que pone en jaque la vida todos sus habitantes. En medio de la crisis, un triángulo amoroso, que parece ser el motor de los fenómenos extraños cual poltergeist mental, pondrá las cosas aún más difíciles. Un apunte: toda la primera parte de Señales (2002) de M. Night Shyamalan es casi un calco de Incident at Raven’s Gate.

9. Dark Angel: Ángel de la muerte (1990)

Si por algo se caracteriza el cine de género más desprejuiciado es por la hibridación loca de varios palos cinematográficos en pos del entretenimiento sin pretensiones. Dark Angel: Ángel de la muerte es un buen ejemplo, una película que mezcla mamporros, una pareja de policías a lo buddy movie y, claro está, forasteros del espacio exterior que visitan la tierra con ganas de liarla. En este caso un camello alienígena que necesita las endorfinas de los terrestres para sintetizar una costosa droga intergaláctica. La intención de estos dealers es colonizar la tierra y convertirla en una granja humana que produzca la preciada sustancia. Dolph Lundgren y un estirado agente del FBI deberán luchar contra una amenaza extraterrestre que se defiende tirando discos compactos –no es broma-. Para ello, contarán con la ayuda de un policía llegado de otro planeta a lo Hidden (Lo oculto) (1987).

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