Ocho visiones de Mursego: retrato de Maite Arroitajauregi a través de sus colaboradores

La obra de la artista y músico experimental Maite Arroitajauregi –aka Mursego- empieza a adquirir una dimensión, diversidad y riqueza abrumadoras. Al mismo tiempo, sus constantes colaboraciones expanden su mágica influencia en miles de direcciones. Un amplísimo universo artístico que admite y necesita multiples miradas para poder abarcarlo. Con ese objetivo, ocho artistas que han colaborado y colaboran con ella, nos ofrecen a través de sus vivencias e impresiones, esta poliédrica visión de la fascinante artista eibarresa.

IMAGEN DE CABECERA: Juan González Andrés

Maite Arroitajauregi, Mursego, es en mi opinión una de las artistas más extraordinarias que han surgido en Euskadi en los últimos años. Extraordinaria es su obra, inmensa, diversa y llena de vida y extraordinaria es ella, persona/artista encantadora, diáfana, cercana, y al mismo tiempo, llena de una indescifrable sabiduría que parece permitirle viajar y moverse en otra dimensión inalcanzable para nosotros.

Su música y sus obras me hablan en ocasiones de manera muy próxima, muy real y palpable, dicen tantas y tantas cosas que siento y no acierto a expresar y lo hacen de una manera a menudo tan sencilla que me desarman por completo. Pero en otros momentos siento que aún no estoy preparado para entenderlas, que me llegan desde ese “otro nivel” al que aún no he tenido acceso. Mursego es en el fondo un absoluto misterio que me propongo, si no resolver (lo dudo mucho), sí al menos, narrarlo y compartirlo contigo, lector/lectora. Contigo y con [email protected] de sus [email protected] a quienes me he propuesto invitar a esta especie de mesa redonda en la que a través de su relación con ella podamos compartir nuestras visiones y tratemos de dibujar este retrato.




Maite ha publicado ya 3 discos (simplemente numerados como Bat, Bi, HiruUno, dos, tres-) bajo el alias de Mursego. Partiendo de un CDr autoeditado en el que ella es la única participante como Bat (2009)  para llegar a la obra coral de 100% Oion (2017), ha ido desarrollando una carrera en constante expansión y crecimiento. Música de formación académica y de actitud más bien “poco académica”, el chelo es su instrumento principal. Con él inició su andadura y aunque a día de hoy le sigue acompañando, poco a poco ha ido añadiéndole nuevas vertientes salidas de su capacidad artística: compositora, vocalista, multi-instrumentista de todo tipo de aparatos musicales y “no-musicales”, improvisadora al estilo one-woman band y creadora ad hoc y en directo de infinitas variaciones de sus propios temas, adaptándolos al tiempo, el espacio y el público presente; siempre atenta y abierta al diálogo, a retar y a estimular y hacer partícipes a los espectadores.

Pero, probablemente, su actividad se extiende y florece de manera incluso más bella y deslumbrante en sus múltiples colaboraciones. Maite es como esos futbolistas de los que se dice que además de jugar muy bien, hacen jugar mejor a sus compañeros. Uno tiene la sensación de que siempre es capaz de llevar a sus acompañantes a terrenos inexplorados y a hallar vías de expresión desconocidas, dando verdadero sentido al término de “colaboración”, de forma que la obra final nunca hubiera podido obtenerse trabajando por separado. De esa misma manera, al unir las visiones de [email protected] ocho [email protected] espero obtener también un retrato más rico y fiel del que ninguno de nosotros hubiera obtenido por sí mismo.

Participantes

De paso, esta premisa me sirve como excusa para presentar a ocho estupendos artistas y esperar que las colaboraciones que os cuento aquí os animen a indagar más a fondo en sus obras. Con vosotros:

-Iban Urizar: Trompetista de formación académica y explorador incansable de nuevas experiencias sonoras. Desde el free-jazz que practicaba en los tremendos Bizarra, el post-rock-folk de cámara de los elegantes Café Teatro, la improvisación libre junto a Xabier Erkizia y el entorno de Arteleku, a los moldes de canción más tradicional de Andrakan, para llegar a Amorante, su alter-ego actual. Un MC-trovador de melodías ancestrales a ritmo de trap, entre harmoniums, panderetas, loops electrónicos y filtros de autotune.

Iban y Maite han colaborado en infinidad de ocasiones, especialmente en el terreno de la improvisación, tanto en los escenarios como en talleres de trabajo de Arteleku. Actualmente preparan una serie de conciertos a modo de dúo y bajo el nombre de Banpiro Maitaleak (Los amantes vampiro) donde repasan y reinterpretan temas del repertorio de ambos.

-Ibon Rodriguez: Pieza clave en todo el entramado musical experimental/alternativo de Euskadi y probablemente una de las figuras menos conocidas y reconocidas del mismo. Ante todo, músico polifacético e inmensamente creativo, ya sea en solitario como IbonRG, en proyectos compartidos como Eten, Gargara, Txaranga Urretabizkia, o componiendo bandas sonoras como la de La herida (2013) de Fernando Franco. Pero también, productor cada vez más solicitado e involucrado en la elaboración de discos como Hiru de la propia Mursego, o los últimos trabajos de Xabier Montoia, y, en definitiva, agitador, promotor e inspirador de mil y una iniciativas como el llorado disco-forum Kafea eta Gailetak en Gernika.

Ibon Rodríguez

De forma similar a la de Iban, la relación y colaboración mutua entre Ibon y Maite viene de lejos. Fue en 2005 cuando, según recuerda el propio Ibon, se conocieron y empezaron a quedar para improvisar y aprender juntos. En aquella época realizaron varios conciertos bajo el curioso nombre de Gol Portero, usando el nombre de porteros míticos como Arkonada o Zubizarreta como premisa para la improvisación sonora basada en el chelo de Maite, el bandoneón de Ibon y la voz de ambos para las que Maite escribía letras desternillantes .

-Danele Sarriugarte: Escritora en euskera, autora de dos novelas, Azala ErreQuemar la piel, de muy reciente publicación- y ErraiakVisceras, Premio Euskadi de Plata 2015 del gremio de libreros-, y traductora entre otras de Women, Race and Class de Angela Davis. Colabora con la editorial feminista Eskafandra, y colabora en diversos blogs y medios como Pikara Magazine.  Ha escrito, a petición de la propia Maite, la letra para una canción sobre violencia machista, que aún no se ha publicado.

Danele Sarriugarte

-Fernando Franco: Cineasta en un sentido amplio de la palabra, como él mismo se define. Ha ejercido como montador durante un montón de años y en paralelo, ha ido desarrollando sus propios proyectos como guionista y director, entre los que cuenta con varios cortometrajes y un par de largos, La herida y Morir (2017). Es precisamente en este último donde surge su colaboración con Mursego. En sus propias palabras: “Yo tengo un problema de tipo general con el uso de la música en cine: la mayor parte de las veces me resulta un recurso un tanto obvio, una especie de manipulación emocional. Por eso, nunca uso música de score, superpuesta, sólo la uso de forma diegética. Y esto es algo traumático porque yo soy un melómano empedernido, me encanta la música. Así que en ‘Morir’ me planteé romper con esto y dar un pequeño paso terapéutico. Escribí un protagonista músico para, de esa manera, tener una cierta justificación (más para mí que otra cosa) y poder incluir música que no fuera necesariamente diegética pero que remitiese al personaje.

Fernando Franco

“Pensé en Maite desde el principio (de hecho, en las primeras versiones del guión, el personaje tocaba el violoncello). La conocía personalmente de manera tangencial (amigos en común, encuentros puntuales, etc.) pero lo que conocía sobre todo era su música y su talento. No puedo recordar exactamente la primera vez que la vi tocar pero sí recuerdo que aluciné. A partir de ahí, he estado pendiente de todo lo que ha grabado y la he visto tocar cada vez que ha habido ocasión. Su trabajo me ha aportado muchísimo. Ha tenido que sufrir mi manera de hablar de música, todo el rato a base de referentes (no sé hacerlo de otra manera). Pero le daba la vuelta a todo lo que yo proponía para ponerlo en un sitio mucho más interesante. Donde otros hubiesen tratado de mimetizarse con mis referencias, o clonarlas con alguna variación, Maite las ha usado para entender lo que yo andaba buscando y traducirlo después a algo propio y genuino.

-Ixiar Rozas: Escritora, investigadora y dramaturga de amplio recorrido. Entre sus obras cuenta con textos publicados en varios países e idiomas, como Gau bakar bat/ Una sola noche (2004), Negutegia (2006), Invernario (2009), Beltzuria (2014), Ejercicios de ocupación. Afectos, vida y trabajo (2015), así como trabajos escénicos y sonoros como Plastika (2012, con Mursego); Errekan (2014, VVAA, Azala); la serie de lecturas Beltzuria 1-8 (2014-16); Talka (2015, Leve); Al final todo sucede a la vez (2016), 20.20 (2017, con María Salgado).

Ixiar Rozas

Organiza y co-organiza seminarios y encuentros sobre arte y pensamiento crítico contemporáneo. Entre otros: Periferiak (2002-07), En la Resonancia (2011), Arrakalatuta (2014-15), Proklama (2014-17). Doctora en Bellas Artes (UPV/ EHU). Profesora de educación artística (Mondragon Unibertsitatea) e integrante desde sus inicios de Azala Espacio. Su obra indaga de forma práctica y teórica el espacio entre la voz, el cuerpo y la materialidad del lenguaje.

Y por ese camino, en 2011 invitó a Maite a trabajar juntas. “Del trabajo de Maite me interesaba y me atraía especialmente la manera con la que ella conseguía trabajar con la voz en la música, desde el ritmo, no tanto desde el significado de las letras de las canciones. Cada vez que veía a Maite en escena, veía una performer explorando y experimentando con su lenguaje artístico y siempre escuchaba con más atención los momentos en que Maite lograba que la voz tuviera una materialidad particular, una vibración, un ritmo, una resonancia que le daba entidad propia.

“La materialidad del lenguaje y de la voz, el juego con sus sonidos y fonemas, es algo que se trabaja en la performance y en la música desde hace décadas, pero en nuestro contexto sólo autores como Mikel Laboa o José Antonio Artze habían trabajado la materialidad del euskera y la voz desde ese lugar. Y así creamos una zona de trabajo –muy intermitente—, que en marzo de 2013 pasó a llamarse Plastika, en la primera presentación del proceso que hicimos en Azala. Al decir zona de trabajo, me refiero a una investigación y búsqueda que está abierta, en proceso, que muta con cada presentación que hacemos. Es una zona de trabajo en la que ambas hemos jugado y aprendido mucho con nuestros respectivos lenguajes y referentes artísticos

Plastika

Maite Larburu: Violinista profesional. Se mueve en el circuito de la Música Antigua (o Movimiento Historicista) del Norte de Europa. Vive a caballo entre Hernani y Holanda, Bélgica, Alemania, Francia… allá donde le llevan los conciertos en los que participa. En cualquier caso y además de esa faceta profesional, Maite muestra otras inquietudes y sensibilidades musicales a través de Neighbor, el dúo que comparte con Josh Cheatham, donde utiliza las palabras, la voz y diversos instrumentos en un entorno más contemporáneo, y experimental con un ligero aire pop, y que en sus propias palabras le ha permitido “cruzar un puente imaginario (pero real) y hablar, cantar, hacer música en mi propio idioma, en Euskal Herria”, y acercarle a sus raíces. “Neighbor es algo muy cercano a mí. Ha acercado mi expresión artística del extranjero a casa. Es duro hacer conciertos en la lejanía, donde nadie de la familia puede venir a verte…

Las apretadas agendas de ambas Maites sólo les han permitido colaborar una vez durante el ciclo de conciertos de Kalegorrrian en Urretxu (Gipizkoa). “¡Fue muy divertido! Lo pasamos muy bien, y para mí fue muy conmovedor el hecho de acercarme a otro músico vasco. Me resultó tan cercano que casi no pude distinguirla de lo que yo misma soy. Maite 1 y Maite 2 fueron Maite, y ya está“, recuerda.

Aida Torres:Me cuesta verme a mí misma como ‘artista’. Me parece una palabra tan rimbombante que suele entrarme una risa nerviosa cada vez que alguien se refiere a mí como tal. Pero imagino que son prejuicios… no sé. En definitiva, hago música, y aunque no me dedique profesionalmente a ello, la música, es un elemento fundamental en mi vida. Me siento muy bien cuando me encierro en el local y me enfrasco en ella.” Tras estas modestas y sinceras palabras, se esconde el alma de uno de los secretos musicales más preciados y mejor guardados de Euskadi, Jupiter Jon. Un cuarteto de post-punk fresco, anguloso, diverso, colorista e irresistible, guiado por los ritmos tribales y la voz dulce y evocadora de Aida tras la batería.  Quien, por cierto, también formo parte de los seminales e históricos, Lisabö. Palabras mayores, pese a su modestia.

Ha colaborado con Maite en la BSO de Morir, en varias canciones de 100% Oion y en la versión de Sacco del recopilatorio Mirailak (2017) editado por el sello Bidehuts. En su fiesta de aniversario ofrecieron (Maite y Aida) un delicioso y muy bailable mini-concierto a dúo que nos dejó con muchas ganas de que extiendan esa colaboración a alguna grabación. Creo que Aida acierta de pleno en esta franca visión que me ofrece: “Maite tiene esa cosa, ese “duende”, esa genialidad, tan mágica. Y si me pongo a pensar en su música y en todo lo que ha hecho todos estos años pues sobre todo pienso en su humanidad, humildad, compromiso y sencillez. Me gusta mucho ir a sus conciertos porque es tan ella misma, tan Maite. Hay personas, como algunos amigos, que cuando suben al escenario sufren una especie de transformación, de catarsis. Pero Maite, es igual, es ella misma, debajo o encima de las tablas. En un concierto puede decir las mismas chorradas que te suelta echando una caña. Se le ve tan cómoda, como si estuviera en pijama en el salón de su casa. Y eso creo que hace que todos los que vayamos a verla nos sintamos cercanos. Como si nos dijera ‘quitaos las chorradas de encima y vamos a pasar un buen rato’

Idoia Zabaleta: Bailarina y coreógrafa. Algunos de sus más recientes trabajos son Leer y bailar, La naturaleza y su temblor, Envoltura y Top-mantras. Ha coordinado y compartido con Mursego el proceso de creación del disco 100% Oion. Codirige AZALA, kreazio espazioa, situado en un pequeño pueblo del sur de Álava, Lasierra. Allí vive.

Idoia Zabaleta

Su primera colaboración con Mursego se produjo en un “concierto para caracoles que recorrían cuerpos desnudos en una performance duracional” en el Centro Montehermoso de Vitoria-Gasteiz, donde Maite estuvo improvisando con su chelo durante cerca de 4 horas. A partir de ahí, nadie mejor que la propia Idoia para describir la peculiar naturaleza de su trabajo conjunto: “Retozar juntas en este tipo de barrillo, en que te arriesgas a hacer fracasar cualquier tipo de expectativa, une mucho; te da mucha confianza en el otro ser. Ser experimento, ser experimental, ser mancha, ser pringado, ser barro, ser manoseado, ser tierra, ser trabajo, ser puerro, ser raíz. Ser radical.

Nuestras visiones:

Antton Iturbe: Tengo el placer de conocer personalmente a Maite, y siento una especial fascinación por su forma de ser y actuar. Al tiempo que resulta cercana, muy llana y accesible, irradia un halo un poco misterioso. Parece poseer una cierta clarividencia que le permite saber siempre “algo más” que tú y conocerte mucho mejor de lo que tú crees. Intuyo e imagino que gracias a ello es capaz de llevar a sus colaboradores por terrenos que nunca habían explorado y de estimular su creatividad de manera muy intensa. Solo así veo posible obtener esos resultados siempre tan sorprendentes y frescos.

Ibon: Creo que tiene una gran capacidad de anticiparse a ver qué puede conseguir de cada colaboración. Deja libertad, pero a la hora poner una idea o un reto encima de la mesa, sabe ver hasta dónde puede hacerte llegar, y te exprime al máximo. Digamos que hace sacar lo mejor de cada artista en esas ocasiones. Un ejemplo de eso es el disco de Oion, ante el cual yo me mostraba bastante desconfiado, porque era un proyecto muy difícil. No dudaba de la capacidad de Maite, sino de los corsés en los que tenía que encajar tal amalgama de elementos. Pero una vez más, salió más que airosa, dotando de coherencia todo el trabajo, dando voz y voto a los participantes para pasarlos por su tamiz como si no costara nada hacerlo. Creo que la gente que participó se hizo un poco Mursego, en vez de convertirse ella en los demás: Idoia Zabaleta escribió como Mursego, Kau Kori Kura cantaron como Mursego… y así con todas. No quiero decir que Maite obligue a la gente a ser así, creo que sus inquietudes nos hacen ponernos a su disposición inconscientemente, sin tener que darnos ninguna pauta prácticamente.

Danele: Estoy muy de acuerdo.… Me parece que está sonando un poco tópico, quizás lo que quiero decir es que claramente Maite tiene una propuesta, una voz (tanto metafórica como literalmente), una actitud, propias, tiene algo que dar que solo puede dar ella, y eso alimenta las propuestas del resto de gente que vivimos y trabajamos en su mismo contexto.

Fernando: Sin duda. Creo que, a pesar de que en el momento de colaborar apenas nos conocíamos, supo leer perfectamente lo que andaba buscando. De hecho, el proceso fue facilísimo. No ha sido el típico proceso de prueba-error porque ya desde el principio estaba en el acierto.

Danele: Maite es un ejemplo para mí, creo que me ha aportado mucho. Sin embargo, no creo que haya sido tanto en relación con esta colaboración concreta sino de manera más general. Cuando volví de mi época universitaria en el extranjero, salió Hiru, y empecé a conocer más en profundidad lo que se estaba haciendo aquí y a flipar con muchas cosas. La obra de  Maite en particular estimuló mucho mi propia creación y me reconcilió con este lugar. Además, Maite es de Eibar y yo de Elgoibar, y en ese aspecto siempre la he sentido muy cercana.

Aida: Cuando he grabado con ella me ha llamado la atención lo exigente que es con su trabajo, la de veces que se cuestiona todo, y todas las vueltas que da, hasta que se queda satisfecha. Además, nos pregunta a los que tiene alrededor si tal arreglo nos parece bien, si es mejor la melodía así o asá. Duda mucho y eso hace que una canción transite por muchos caminos, y se transforme. Diría que de primer impulso es creativa, es genial, y luego tiene técnica y virtud para comerse la olla y pulir muchísimo sus canciones. Y esto mismo se aplica a las colaboraciones. Tienes que estar dispuesta a que las ideas se cuestionen y cambien, muten, hasta dar con la que la canción necesita. Y Maite actuará como guía.

Mursego y Aida

Mursego y Aida

Idoia: Estos días, en el Festival Escenas do Cambio (Santiago de Compostela), he tenido el placer de ver un día bailar a Israel Galván a menos de un metro de distancia y al día siguiente ver tocar a Mursego a menos de un metro y medio de distancia. He pensado que ambas comparten algo (algo que aún no consigo formular libre de metáforas). Diría que comparten la verticalidad, un sentido vertical de la creación: una conexión, una vía abierta entre el suelo y el techo, entre lo de abajo y lo de arriba, la tierra y el cielo, lo profano y lo sagrado, el puerro y el estupefaciente, el golpe en el suelo y la resonancia en el esternón. A su vez ambos comparten también la capacidad de permanecer en la horizontal, en el hacer, en el gerundio cantando, en el gerundio bailando, en el gerundio tocando, en el gerundio componiendo, en el trabajo, en el bajo continuo. Por lo tanto, considero que el baile de Israel como el canto de Mursego, así vistos y escuchados de cerca, comparten la señal de la cruz, la confluencia de ambas líneas, de ambos sentidos, el vertical y la horizontal. Una cruz que es cruce, es fricción, es chispa, es dolor, es arrebato. El arrebato, la capacidad de arrebatarse. Preciosa e interesante palabra derivada del árabe ribāṭ (رباط), que tiene una semántica compleja, ya que empieza significando “amarre”, luego “sujeción”, para acabar significando “fortaleza”, “toma de posición”.

Personalmente, como buena horizontal que soy, me siento atraída por las verticales. No podría decir que yo he aportado nada al trabajo de Maite, ni Maite al mío. Pero sí que me atrevo a decir que el sentido del trabajo o de la existencia de Mursego es necesario para mí y entiendo que para ella también el mío. Es una cuestión de coexistencias más que de influencias. No sé porque me sale todo tan metáforico y metafísico, debe ser por la impúdica luz gallega en la que escribo.

Antton Iturbe: Es complicado tratar de explicar por qué me atrae tanto su obra, pero hay varios aspectos que me parecen especialmente destacables y me pregunto si aquellos que la admiran y han colaborado con ella comparten mi punto de vista y los perciben del mismo modo. En primer lugar y quizá derivado de su trabajo como educadora y de su contacto constante con el mundo infantil, tanto sus creaciones como, especialmente, sus representaciones ante el público, tienen siempre una apariencia de juego. Un juego del que es necesario participar y en el fondo es imposible sustraerse, para dejar atrás prejuicios y rigideces, para disfrutar plenamente.

Ibon: No sólo con Mursego, creo que esa actitud es necesaria ante cualquier artista, y sobre todo esa mirada crítica para discernir quién y cuándo nos toman el pelo y cuándo no. Sí, creo que usa su experiencia profesional para aportar algo a su creación, pero creo que es una actitud a full time, en cualquier momento puede encontrar inspiración. Normalmente, también es verdad, las cosas que parecen un juego son las que más trabajosamente han sido creadas. Y ese punto al que llega Maite, muy pocas personas pueden llegar.

Foto: Igor Zalbidea

Fernando: Esto está muy presente para mí en sus actuaciones en directo. La he visto en diferentes formatos y siempre hay algo lúdico, tanto en la instrumentación, como en la manera de relacionarse con el público. En el trabajo, sin embargo, debido a la distancia física que nos ha separado, no he tenido la suerte de verla in situ, todo fue a través de mails, wetransfers y teléfono. Es cierto que es una manera práctica de trabajar pero siempre me quedé con las ganas de haber estado en las grabaciones porque estoy seguro que hubiese disfrutado como un enano.

Danele: Esto que comentas del juego me sugiere algo que admiro verdaderamente de ella: el equilibrio que consigue, desde mi punto de vista, entre tomarse su arte muy en serio (en el sentido de que es muy exigente consigo misma, sigue siempre explorando y buscando sin quedarse apoltronada digamos), y no tomárselo demasiado en serio (en el sentido de darse grandes aires o tener una pose como de genio).

Maite Larburu:  El momento en el que un niño empieza a cantar y a aporrear mesas, suelos, objetos y demás, cuando descubre la música y es consciente de que puede participar en ella, es uno de los momentos más importantes de la vida de un músico. Es algo que he compartido y discutido con muchos músicos. Desgraciadamente, la educación musical que sigue a este momento de felicidad total está llena de frustraciones, de conceptos de disciplina y de ausencia de “juego”. Puede ser realmente devastador. Pero para aprender a utilizar la música como “otro idioma”, alternativo al hablado, hay que practicar muchísimo y desarrollar una técnica, tal y como se hace con el habla para comunicarnos, o el barro para modelar, o la tela para coser, o las piernas para caminar…  ¡lo que sea! Hay que practicar, fallar y volver a intentarlo. Sumergidos en este proceso, a menudo olvidamos por qué empezamos a tocar. Y a veces uno necesita desaprender lo aprendido.  Mursego juega con la música, porque la música, el arte y la vida son un juego. A veces serio. A veces terrible. A veces gracioso. A veces hermoso. Pero si juegas, juegas de verdad. Ganar o perder carece de importancia.

Aida: Para mí, es en los conciertos donde se acentúa más ese lado lúdico. Las canciones se muestran con todos sus trucos. Asoman sus tripas porque Maite las va montando con el loop, como si estuviera jugando a un LEGO. Además, intenta estimular al público. Suele preocuparse de hacer un guiño local o personal allá a donde vaya y no será igual un concierto en fiestas de Mosku de Irun donde gritará “¡Viva el Imperio Austrohúngaro!” y nosotros le entenderemos muy-muy bien (risas) o en Pamplona donde vacilará con la exhumación de la tumba del General Mola. Siempre se saca algo de la chistera, en modo de verso nuevo, que integra en su canción, o versión, etc. que sorprende y hace reir al personal.

Idoia: Maite sabe que quiero escucharle cantando un libro entero, Moby Dick o Los viajes de Marco Polo. Que yo sería perdiz acompañándole en ese viaje.

Antton Iturbe: Otra característica a mi juicio esencial es su capacidad para fusionar arte popular y “serio”. Entiendo que esto ni es nuevo, ni es la única que lo hace, ni siquiera sé si la división entre arte serio y popular tiene ya demasiado sentido, pero sea como sea, [email protected] artistas lo hacen con su naturalidad y con tan excitantes resultados. Me maravilla esa capacidad que tiene para huir de la erudición y al mismo tiempo mostrar una enorme sabiduría en lo que hace. De hecho, me parece un rasgo común en los participantes. Ligado a esto está su interesante labor de recuperación de ritmos y melodías tradicionales y traerlas a nuevos e insospechados contextos.

Ibon: Creo que el hecho de haber versioneado multitud de canciones a lo largo de su trayectoria le ha aportado mucho a la hora de formar su personalidad, tal y como la conocemos hoy. Gracias a las versiones puedes llegar a otra dimensión de las canciones, dejando un tanto de lado aspectos estructurales, melódicos o armónicos para centrarte en otros factores. Eso aporta mucho a la hora de componer después tus propias canciones. De esta manera, si te gusta esa forma de trabajar, la elección de los temas a versionar es algo político (bueno, todo es político…). Si las canciones elegidas son tradicionales, la lectura puede ser la que comentas: el ejercicio de poner esas canciones en un contexto actual, con tal ejecutante, tales instrumentos… y ver qué surge de ese ejercicio…

Foto: Juan G. Andres

Danele: Estoy muy de acuerdo, recuerdo una vieja canción vizcaína sobre la recolección o la siembra (no estoy segura) que cantó Maite en el Matadeixe de Azkoitia y que fue brutal. Quizá mi apuesta por trabajar el euskera de una cierta manera, de ampliar los límites de cómo lo hemos estado utilizando hasta ahora, tenga algo que ver con esa actitud que tanto admiro en ella.

Fernando: Así es. Maite es una coctelera de mil cosas. Pero, al no haber ningun tipo de prejuicios, todas funcionan de manera coherente, lúdica (otra vez), como si hubiese un ecosistema Mursego donde pueden convivir tranquilamente la cumbia y Aki Kaurismaki. Supongo que es así fundamentalmente porque lo que hace es profundamente honesto, genuino y auténtico. No hay ninguna pose. Maite es la anti-pose, de hecho.

Ixiar: Hay más artistas que trabajan con lo popular y lo contemporáneo –que no tiene por qué ser serio-. Desde la anacronía de esas temporalidades, entrelazando diferentes temporalidades, produciendo choques y trabajos muy interesantes. Me interesan los trabajos artísticos que profanan lo solemne de una manera delicada, fina, elegante, sin ser pretenciosos. Maite logra muy bien trabajar en esos dos mundos y ahí me encuentro bien con ella, hay una sintonía.

Foto: Maite Arberas

Maite Larburu: Para mí, Mursego, y ya se lo he dicho más de una vez, es una rapera. Me encanta como improvisa con la palabra cantada… es la bertsolari-rapera por excelencia. No me siento demasiado identificada con eso, pero lo admiro, y aprendo mucho de ello… ¡y de ella! Es una guerrera de “abarkas” y calcetines multicolores, con la “azpikogona” por encima de la los vaqueros. ¡Gora!

Si hay algo en lo que me siento identificada, es con su manera de reirse de lo serio. ¡Se ríe de sí misma y de sus muertos! Y quiero pensar que yo también lo hago. No hay que tomarse a uno mismo demasiado en serio. Los euskaldunes somos demasiado drama queens, ¡con lo sano que es cantar y reirse!

Aida: Claro, tenemos un montón de recursos alrededor. Hay quien dice que en la música tradicional ya se ha inventado todo y que por tanto es muy difícil crear algo ex-novo. Si es así, todos mamamos de otros y a mí, el hecho de asumirlo, me relaja. En un documental de Werner Herzog, precioso, La cueva de los sueños olvidados (2010), salía un arqueólogo experimental vestido de hombre de las cavernas y tocando una flautilla hecha con un hueso de buitre. Estaba en escala pentatónica. Es lógico, por la distancia entre los 5 dedos. Pero, en cualquier caso, hace millones de años ya se hacían melodías que serían luego parecidas a otras que se crearon después, así hasta el momento presente. Eso me parece mágico, es una conexión muy potente con el pasado. Entonces, por qué no hacer ese trabajo de una forma activa, es decir, escuchar canciones anteriores, analizarlas, y darles otra vuelta para crear otra cosa. Yo, por ejemplo, me inspiré directamente en una melodía de Maurizia para la voz de la canción Satanak de Jupiter Jon. Y me siento muy orgullosa de ello ya que fue por entonces, en el 2015, cuando le descubrí, en unos vídeos que encontré en youtube, y para mí fue como descubrir un tesoro. ¡Ella sí que era punk! No hay más que oír cómo se desgañitaba.

Idoia: Hace poco le escribía a Maite, vía whatsapp sobre una serie de derivas de crear-criar, creación-criación, maternidad, conciliación, que si bien yo me veía haciendo matronaje, a ella la veía haciendo dragonaje (ni matrona ni patrona, sino dragona). Voy a dejar estas imágenes de verticales y horizontales, de fortalezas (Rábida) y ciudades como Rabat derivadas del arrebato, de matronas, patrones y dragonas, como imágenes lanzadas al aire, sin importarme sin caen de frente o de culo. Hay algo en esa relación con las imágenes caídas de frente o caídas de culo, que es también parte de lo que alimenta mi relación, colaboración con Maite. Cierta iconoclastia y un sexto sentido para entendernos en lo que no entendemos. No entendemos, aún.

Antton Iturbe: Al hilo del comentario de Danele, no quisiera pasar por alto su compromiso con el Euskara y destacar el uso prioritario y principal que hace del mismo en su obra. No tanto como un hecho reivindicativo (que también) sino como una manera de sacarlo de su nicho a la calle, a la gente (a toda la gente) y dejar que hable, se mezcle, ligue y haga su vida, sin dejar de ser el mismo, orgulloso de ello y de su belleza. Me estoy emocionando un poco quizá, pero es que veo un aire renovador, valiente y desinhibido (en el mejor de los sentidos) que me ilusiona mucho. Considero además que hay un paralelismo considerable en el modo en el que lo trabajan [email protected] de [email protected] participantes.

Ibon: Como profesor de euskera que soy le suelo ayudar con algunas dudas a la hora de escribir las letras y de pronunciarlas. Lo veo como parte de la producción de la voz, pero supongo que habrá algo de deformación profesional (correcciones gramaticales, lexicales…). La forma que tiene de trabajar, que se basa mucho en la intuición, le ayuda a usar un modo de lenguaje muy vivo, y en muchas ocasiones cercano a lo coloquial, a su lenguaje coloquial, donde se entremezclan matices del castellano, traducciones literales y juegos de palabras interidiomáticos, que son parte de su universo; y lo consigue, además, con un desparpajo está al alcance de muy poca gente.

Ixiar: Lo interesante de la manera en la que Maite trabaja con el euskera es la frescura y la naturalidad, la oralidad. Ahí también me encuentro con ella: trabajar con el euskera como material con naturalidad. Para cuestiones reivindicativas hay otros espacios sociales que, obviamente, pueden y a veces deben cruzarse con los lenguajes artísticos. No obstante, no idealizaría a Maite en este sentido, somos muchas –muchas o pocas, no seré yo quien lo diga—, las personas que hacemos un trabajo continuo, de hormiguita, en el mundo del arte y la cultura.

Maite Larburu: Su euskera de rapera… ¡es la pera! jajajaja

Antton Iturbe: Su poderosa imagen de mujer creadora y dueña de su carrera, sin llegar quizá a una militancia clara, al menos aparente o en su discurso, puede funcionar (y entiendo que lo hace) como referente, como inspiración para la lucha feminista. Me interesa mucho conocer la opinión de todos, hombres y mujeres, cada uno desde su perspectiva. Y dentro de este mismo punto y ampliándolo a un espectro más general está el carácter profundamente político de la obra de Mursego. De nuevo sin ser necesariamente explicito o articulado como discurso, toda su obra está impregnada en mi opinión de un firme compromiso político, tanto por la libertad individual como por los derechos colectivos sociales. Soy de los que considero que todo lo que hacemos es de algún modo político, pero ¿hasta qué punto?

Ibon: Efectivamente, todo lo que hacemos es político. Al menos, todo aquello que implique tomar decisiones, que en el fondo, sigue siendo TODO. Nos guste o no, lo quiera Maite o no. Sea consciente o no. En mi opinión, cuando más acierta Maite es cuando menos consciente es, o cuando menos lo parece. Por supuesto, no hablo sólo de las letras. Quizás es en las letras donde menos se percibe lo político de la música.

Danele: Desde luego Maite es un referente para las feministas muy militantes de mi alrededor y para mí misma, y a mí no me hace falta que ella misma se declare así o asá. De hecho, admiro que haya hecho su camino como lo ha hecho y según su criterio. Respecto al contenido político más general, para mí está muy presente en sus fusiones de estilos musicales. En 100% Oion quizás parezca más evidente, pero creo que en todo lo anterior también existe una preocupación clara por cuestionar qué estamos haciendo a nivel de sociedad con la gente de procedencias culturales diversas que ha venido a vivir a Euskal Herria. En cuanto a lo mío, considero que es político, sí. No he reflexionado tanto como para tener una especie de manifiesto, pero creo que en mis textos analizo cómo funcionamos entre nosotras y hacia las demás, las relaciones de poder, el ego, las estructuras de la sociedad en la que vivimos (cuadrilla, familia, pareja…). Diría que mi obra es política por todo eso. Y porque hay intención, aunque no sabría identificar exactamente de qué.

Fernando: Lo que ha hecho en Oion me parece una prueba sobresaliente de esto que dices. Yo he tenido la suerte de escuchar una maqueta que me pasó de Óyenos Oyón cantada por ella, y cuando luego escuché la del disco me emocionó muchísimo haber sido testigo de esa metamorfosis, porque en todas esas voces de mujeres se encierra la naturaleza política de ese proyecto en el que me consta que Maite lo ha dado todo. En cuanto a lo que yo hago, creo que sí que hay un componente político en el sentido que entiendo que como cineasta contraigo una responsabilidad con lo que coloco en una pantalla. De alguna manera el cine contribuye al imaginario colectivo y eso no puedes asumirlo sino es desde una actitud política.

Ixiar: Desde el momento en que hoy, en 2018, una mujer, madre, trabajadora decide tener constancia y coherencia como creadora, como artista, en un mundo que cada día se desmorona más, es un posicionamiento político. Es el posicionamiento que ocupo.

Mursego con Ixiar (Foto de Jorge Ferreira)

Mursego con Ixiar (Foto de Jorge Ferreira)

Maite Larburu:  Para mí ha sido siempre muy difícil desunir la política de todas mis actividades y decisiones. Creo que todos los que somos creativos lo somos a pesar de y gracias a todo lo que nos rodea. Consciente e inconscientemente.

Una de las cosas que más me ha emocionado del disco de 100% Oion, es que Maite ha hecho de sanadora. Ha ayudado a que la gente se quite frustraciones y se divierta utilizando su propia musicalidad. ¡Esa es una de las más grandes ayudas que un músico puede ofrecer!

Aida: Maite es una persona con gran sensibilidad, y también permeabilidad, para bien, y para mal. Sobre todo para bien. Yo creo que vive el mal ajeno intensamente y poco a poco, con su compromiso, que cada vez ha ido desarrollando más y más, además con mucha libertad, va aprendiendo a manejarlo. Pero con gran sensibilidad, que, para mí, es lo bonito. Cuando fue a Sarajevo a grabar el documental Sonidos de resiliencia (2016) hay un momento en la grabación en el que se echa a llorar después de oír el relato de un hombre que vivió la guerra en primera persona. Eso, esa emoción, y compasión, hacia el otro, me parece algo precioso. Tristemente hoy en día se nos enseña a ser duros, a huir del sufrimiento propio y ajeno. Está mal visto, huimos de los que sufren como apestados. Así, que alguien lo muestre públicamente, me parece de una gran belleza. Creo que debiera ser una condición sine qua non para ser gobernante. Si no, ¡fuera!, ¡inhabilitado!.

Idoia: Tocar como respirar; tocar con inocente temeridad; tocar con una aparente falta de “gracia”; tocar en soledad, tocar con la soledad, una ‘soledad acompañada’ poblada de sueños, fantasmas, memoria; una música “anacrónica”; una música “con defectos” … (estoy implantando en la figura de Mursego cosas que Didi-Huberman escribe al referirse al baile de Israel Galván en su libro Bailaor de soledades -2008-)

 

Antton Iturbe: Me reservo para el final la opinión de Iban Urizar, Amorante, lanzada a bocajarro, sin atender a cada pregunta, como un recitado en trance que sirve a su vez, de bello resumen de todo lo expuesto anteriormente:

Amorante: Su práctica sobre el escenario refleja quien es como persona, y a su vez, su persona se apodera de esa práctica. Es inteligente, engañosamente naif, irónica cuando lo requiere y enorme cuando menos te lo esperas. Su carácter le condiciona como musico, pero también marca su personalidad, y de eso está sobrada. Ha sabido construir un imaginario especial, una voz propia sin tener que poseer una voz excepcional, un crisol de vampiros que revolotean al son de un chelo, o una flauta, o un sinte… La verdad es que da igual qué instrumento elija para tocar, su personalidad fagocita cada decisión y la incorpora en el marco de su lienzo. Sé que su aparente inseguridad al afrontar los directos no es impostada, sino real, pero, a su vez, le posibilita una conexión con el público inalcanzable para muchos otros artistas. Su imaginario es rico en referencias y sonidos. Su bagaje musical se palpa en cada ostinato, en cada corte, en cada concierto… La originalidad de su propuesta no reside en su novedad, ni en la cantidad de loops, sino en mostrarnos quién es como músico y quién es como mujer, cómo se sube al escenario y cómo aborda las canciones. La elección del idioma, su apropiación de diferentes géneros musicales le lleva a mostrar aún más, si cabe, quien es Maite Arroitajauregi. Maite no se esconde bajo el seudónimo de Mursego; al contrario, Mursego nos enseña cuántas maites caben bajo sus alas. Nuestros caminos se han cruzado infinidad de veces.

¿Y Mursego qué dice de todo esto?

Cambio ahora el sentido la premisa inicial del artículo, y pregunto a la propia Maite sobre su visión de cada uno de los participantes y de su relación artística y personal con [email protected] Breves impresiones, que gracias a este pequeño juego de espejos redondean de alguna manera el conjunto y apuntan a posibles nexos de unión entre [email protected] [email protected]

Ibon Rodriguez. Ibon es mi hombre de confianza. Mi apoyo artístico y emocional en todo momento. A su lado he aprendido muchísimo. Tiene una curiosidad musical insaciable y una especie de tercera oreja con una sensibilidad muy especial. Me ha ayudado mucho a abrirme a nuevos sonidos y posibilidades y lo ha hecho además siempre desde un punto de vista crítico, a la vez que constructivo, aportando constantemente ideas interesantes. Ibon ha abierto mi mente y me ha dado mucha seguridad para atreverme a ir más allá y ser yo misma. De hecho, fue la primera persona que me comentó que el hecho de que yo me enfrentara al público y defendiese mi obra totalmente en solitario, era, en sí, un acto político.

Aida. Con ella todo es muy fácil. Tiene una actitud positiva contagiosa y una energía impresionante. Me gusta mucho su aportación vocal a Jupiter Jon y cómo toca, como afronta el hecho de cantar y tocar la batería a la vez. Lo hace de un modo muy intuitivo, primitivo y tribal con el que me siento identificada. Si algún día tocara la batería… ¡me gustaría parecerme a ella! Otra cosa que me une mucho a ella es su sentido del humor. Es algo importantísimo para mí.

Maite Larburu. La conocí hace muchos años en el Conservatorio pero nuestra relación ha arrancado realmente hace poco. Le ayudé ponerse al dia con música actual cuando desarrollaba el proyecto de Neighbor y a partir de ahí hemos empezado a hacer pequeñas colaboraciones. Maite me ha enseñado a elaborar un discurso y preguntarme y plantearme cosas que antes nunca se me habían pasado por la cabeza. Yo soy una persona muy de acción y esa capacidad de reflexionar es algo de lo que he aprendido y me ha aportado mucho. He dejado atrás además muchos prejuicios que tenía en torno a la música clásica y leer su historia de una manera diferente, especialmente en lo relativo al componente de improvisación que tenía mucha de la música antigua y previa a la Ilustración.

Danele. Danele pertenece a otra generación mucho más joven, pero me he sentido identificada en muchos aspectos con sus textos y con su novela Erraiak. Nos hemos ido conociendo poco a poco, al ir coincidiendo en conciertos y notar una afinidad y una sensación de comodidad al estar juntas. Danele me ha aportado una visión de activismo político y de feminismo que he hecho mía también en gran medida.

Ixiar Rozas: Para nuestra colaboración en Plastika, desarrollamos juntas un enorme trabajo previo, basado en ejercicios que nos proponíamos una a la otra por correo electrónico. Fue algo novedoso y enriquecedor para mí, acostumbrada a trabajar sola. Ixiar me hizo pensar mucho en mi identidad de artista, y me dio las herramientas para llevarla más allá de lo meramente musical, acercarme al terreno performativo y darme cuenta de todo lo que puedo hacer con mi voz.

Iban Urizar. A Iban le conozco también desde el el Conservatorio, como a Maite, pero en su caso ha habido una mayor relación durante todos estos años. Tenemos gustos afines y hemos coincidido en muchos conciertos, nos hemos interesado por el trabajo del otro y hemos colaborado en multitud de ocasiones, especialmente en el entorno de las improvisaciones de Arteleku. De él admiro su libertad para trabajar sin barreras, sin pensar en el qué dirán y comparto la inquietud por recuperar la tradición y mezclarla con lo que creamos en la actualidad.

Banpiro Maitaleak (Foto de Beris Txokondo)

Idoia Zabaleta. Me entusiasma su trabajo. Me emociona y admiro mucho su versatilidad, su nivel de compromiso y su capacidad de coordinación de un equipo de trabajo tan grande como teníamos en 100 % Oion. Siempre firme, decidida y a la vez amable y atenta con todo el mundo. Supo exprimirme, en el mejor sentido de la palabra, obligándome a salir de mi zona cómoda y a intentar hacer cosas a las que nunca me hubiera atrevido. Idoia es muy capaz de lograr eso con las personas que le rodean y colaboran con ella. Trabajar con ella es muy intenso y exigente, pero al mismo tiempo lo veo, sinceramente como un acto de amor. Para mí, ayudar a una persona a sacar lo mejor de sí misma es un acto amoroso, en su más amplio y completo sentido.

Fernando Franco. A Fernando le gusta mucho la música de aquí y ha seguido la trayectoria de Esan Ozenki y Bidehuts durante años. Nos conocimos en el Festival Monkeyweek donde actué y me hizo mucha ilusión que me propusiera poner música a uno de sus films. Es un gran aficionado a la música y tenía muy claras las referencias de lo que buscaba, cosa que me facilitó mucho el trabajo. Su visión y su forma limitada, seca y recia de hace cine y me gusta mucho y en cierta medida, es algo que comparto en mi trabajo. Fernando es libre en lo que hace, en un mundo tan difícil para ello como es el del cine en el que dependes de tantas circunstancias ajenas a ti, y eso lo admiro profundamente. Espero que sigamos colaborando en el futuro.

Dos últimas reflexiones para culminar nuestro recorrido y al mismo tiempo abrirlo a infinitas posibilidades futuras. Mursego forever!

Colaborar me enriquece como artista y como persona. Me ayuda a ser crítica, algo que me parece muy necesario en esta vida.

Si tuviera que trazar un hilo conductor con [email protected], lo resumiría en la libertad para crear sin barreras, sin tener una idea previa de los resultados. Creemos en la experimentación como forma de trabajo y creemos firmemente en nuestros proyectos. Hay un nivel de implicación y de compromiso muy alto en todo lo que hacemos. Esa actitud ético-artística es vital. Compartimos un principio de “todo vale” pero no “cualquier cosa vale” o “da igual”; hay una coherencia interna muy elaborada en lo que hacemos. Me une una relación de amistad con la mayoría y aunque pueda sonar extraño, un sentido del humor común, que me parece un aspecto imprescindible e importantísimo. Reivindico y reivindicaré el humor siempre.

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